Deacon Blue – City Of Love

Deacon Blue

Sé que Deacon Blue es un grupo que no casa mucho con la línea del blog, y que mucha gente les tiene por unas de esas bandas de los ochenta que consiguieron un par de hits, pero la banda de Glasgow siempre ha sido más que eso. De hecho, durante todo este tiempo, han seguido editando discos notables. Eso sí, su sonido, sigue siendo muy clásico, y muy de aquella década. Quizá, por eso, me gustan sus canciones. Porque, además, tanto ‘Dignity’, como ‘Real Gone Kid’, los que fueron sus dos grandes éxitos, me recuerdan mucho a mi infancia. Y la verdad es que últimamente estoy un tanto nostálgico.

City Of Love” es su noveno trabajo, y en él, han intentado por todos los medios capturar la esencia de su ciudad. De hecho, está grabado en Gorbals, lo que es el centro de Glasgow. Y la verdad es que parece que han conseguido su propósito. Estamos ante un álbum melancólico, pero que, a su vez, derrocha energía y entusiasmo. Solo hay que escuchar el tema que le da título y que lo abre. ‘City of Love’ es una canción vibrante, que cuenta con su punto de épica justo, y con un estribillo que va directo al grano. Además, se puede escuchar una guitarra un poco más dura de lo normal. Aunque eso sí, un poco escondida entre esos coros femeninos tan característicos de la banda. No es el único tema en el que van a por todas, porque, ‘Hit Me Where It Hurts’, con su potente estribillo, y la emocionante ‘A Walk in the Woods’, son sobresalientes.

Deacon Blue siempre ha sido una banda a la que se le han dado bien los temas lentos. Tienen buen ojo para conseguir tocar la patata con muy poco, y aquí hay unos cuantos ejemplos. Como la delicada ‘Weight of the World’, que es preciosa, o esa delicia llamada ‘In Our Room’, que es de lo mejor del disco. Además de la intensa ‘Wonderful’, en la que las voces femeninas tienen más protagonismo. Y luego tenemos su lado más folk, que me gusta menos, pero que cuenta con alguna cosa interesante, como es el caso de ‘Take Me’. Eso sí, el tema final se les ha ido un poco de las manos. Porque, aunque entiendo que es algo así como una carta de amor a sus raíces, esos siete minutos se hacen un poco largos. Aunque, aun así, tiene su rollo.

No sé si será por esta semana extraña y mal rollera que llevamos con el dichoso Coronavirus, pero yo necesito escuchar cosas que me entretengan y no me den más bajón. Y este disco es perfecto para eso.

7,7

Bleached – Don’t You Think You’ve Had Enough?

bleached

Han sido muchos los discos que a lo largo de la historia del rock han reflejado las adicciones de los músicos que los han compuesto. Pero también son unos cuantos los que nos han contado la salida de esas adicciones. El nuevo trabajo de Bleached es uno de estos últimos. Y es que, las hermanas Clavin, se han pasado buena parte de su carrera dándole de más a la botella, hasta que hace un par de años decidieron parar. Así que estamos ante un disco, con un título bastante esclarecedor, por cierto, que nos habla del paso del alcoholismo a la sobriedad. Y la verdad es que tengo que decir que les siente bastante bien lo de estar sobrias.

Don’t You Think You’ve Had Enough?” es el disco más pop y más ecléctico de su carrera. De hecho, y de alguna manera, vuelven un poco a su álbum de debut. Más que nada, porque le han pillado de nuevo el gusto a las melodías más pop, y parece que se han pegado una buena dosis de The Go-Go’s y Blondie antes de componer este trabajo. Además, han dejado atrás su lado más punk, y por aquí nos encontramos temas cercanos al disco (‘Kiss You Goodbye’ es una delicia), o al dance-rock, como en ‘Hard To Kill’, en la que incluso se atreven con un cencerro que es puro The Rapture. Esto hace que estemos ante un disco de lo más entretenido.

La new-wave, de la que siempre han tirado bastante, es una de las grandes protagonistas de este álbum. Se les da muy bien recuperar lo mejor del rock femenino de finales de los setenta, y lo demuestran en temas tan notables como ‘Heartbeat Away’, ‘Daydream’, o ‘Rebound City’. Pero, lo bueno, es que, aquí, van un poco más allá y se adentran en terrenos más pop. Lo hacen en ‘Somebody Dial 911’, un tema que habla de lo que es convivir con un adicto, en el que incluso meten un teclado de lo más ochentero. Pero también están mucho más amables en ‘Silly Girl’, en la que incluso coquetean con sonidos más sintéticos. Y no es solo que se acerquen a otros estilos más amables, su rock, también es bastante más melódico. Ahí está la pegadiza ‘Real Life’, donde nos dejan un estribillo redondo. O ‘Awkward Phase’, donde también se vienen muy arriba en su parte central. Eso sí, para cerrar el disco, prefieren irse a terrenos más crudos, y nos dejan una especie de folk-grunge ‘Shitty Ballet’ que no está nada mal.

Me alegro de que hayan superado a sus adicciones, y que esto se vea reflejado en su música, porque, de ellas, siempre me ha gustado su lado más pop. Y eso es lo que predomina aquí.

7,6

Charly Bliss – Young Enough

charly bliss

Lo primero que me ha venido a la cabeza al escuchar el nuevo trabajo de Charly Bliss, es que suena como si a Carly Rae Jepsen le hubiera dado un ataque guitarrero. Casualmente, ahora leo que, la cantante canadiense, ha sido una de las principales influencias del grupo neoyorquino a la hora de componer las canciones de su segundo álbum. Bueno, ella, el “Melodrama” de Lorde, y la música de The Cars, así que, en un principio, nada puede salir mal.

Young Enough” supone un cambio importante en el sonido de este cuarteto de Brooklyn, que ha pasado del indie-rock noventero de su primer trabajo, a meterse de lleno en sonidos más propios de la nueva ola ochentera. Desde luego, para mi gusto, el cambio ha sido a mejor, y parece que no soy el único que piensa, porque el disco está recibiendo unas críticas de lo más entusiastas.

No os voy a engañar, estamos ante un disco que trata de ser lo más comercial posible. Cuenta con una producción grandilocuente, obra de Joe Chiccarelli (U2, The Killers, Beck o The Strokes), en la que resaltan bastante los teclados, y en la que las guitarras están bastante más limpias que en su debut. Algo que ayuda a sus nuevas composiciones, que son de puro pop acelerado, y que están llenas de estribillos y melodías que te atrapan a la primera escucha.

Quizá, nos engañen un poco con ‘Blown To Bits’, el tema inicial, donde las guitarras sí que suenan más potentes y se centran un poco en lo que hacían en su primer trabajo. Pero enseguida se van al pop sin tapujos en ‘Capacity’, la semi-balada que viene a continuación. Aunque lo mejor viene en las canciones en las que se aceleran un poco y se convierten en algo así como en unos Transvision Vamp del siglo XXI. Es el caso de la estupenda ‘Under You’, o de ese hit en potencia que es ‘Hard To Belive’. Y es que, lo de dar importancia a los teclados, no ha podido ser mejor idea. Porque no solo funciona en este tipo de temas, también en algunos más reposados, como el que da título al álbum, que es una pequeña joya pop, que tiene su mejor momento en ese aporreo de teclas que entra a partir del tercer minuto.

Llegados a este punto, muchos os preguntareis donde está la influencia de Carly Rae Jepsen. Muy fácil, solo hay que escuchar ‘Camera’ o ‘Chatroom’, los que, probablemente, son los dos cortes más pop del disco. Y ojo, porque aquí también están acertados. Sobre todo en la primera, que también cuenta con un tufillo a The Cars importante.

Con este trabajo, Charly Bliss demuestran que el rock más comercial también puede resultar de lo más interesante. Aunque sea tirando de nostalgia ochentera.

8

Carolina Durante – Carolina Durante

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Me sorprende mucho la gente que no entiende el éxito que están teniendo Carolina Durante, y que no paran de sacarle pegas a sus canciones. Sí entiendo perfectamente que no gusten, para eso están los gustos de cada uno, pero es innegable que han dado con la fórmula perfecta para hacer canciones de pop guitarrero redondas. Evidentemente, no han inventado la pólvora, pero sí que han conseguido una colección de temas prácticamente irresistibles. Y al final, eso es lo importante.

Carolina Durante no se han ido a lo fácil en su este debut, y no han metido ninguno de los hits que han sacado en los dos últimos años. Algo que, sin duda, tiene sentido, porque son temas que ya tienen su recorrido hecho. Además, no les hace falta, porque se han sacado de la manga diez canciones que no tienen nada que envidiar a ‘Cayetano’ o ‘Perdona (ahora sí que sí)’, sus dos mayores éxitos.

Uno de los méritos de la banda madrileña, es el haber captado a un público joven haciendo música que no desentonaría en la España de los ochenta. Lo que certifica que no todo es trap y urban entre la muchachada de hoy. Supongo que será por sus letras, que tiran de lugares comunes para conectar con los chavales de veinte años. Y ahí es donde está parte de su gracia; en esa fusión del pasado y el presente. Sus canciones, con aires de Los Nikis o Parálisis Permanente, suenan frescas e inmediatas por esa conexión, y por eso, yo, un señor de 42 años, estoy hablando de este trabajo ahora mismo.

Llevo una semana disfrutando como un enano de temas como ‘Las canciones de Juanita’, ‘Cementerio (el último parque)’, que se han convertido en mi favorita, ‘El año’, o la potente ‘KLK’. Encima, no solo tienen mano en los cortes más directos, cuando se relajan, también nos dejan alguna joya como ‘Joder, no sé’, que es puro 90s, o las oscuras ‘Falta sentimiento’ y ‘El perro de tu señorío’.

Diez temazos en 30 minutos: más fácil no lo pueden poner.

8

Haerts – New Compassion

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Creo que, en algún momento dado, llegué a escuchar el debut de Haerts, pero han pasado cuatro años y la verdad es que no me acuerdo. Sé que en el blog no cayó, así que, sí lo escuché en su día, tampoco me causaría muy buena impresión. El caso es que, ahora que acaban que editar su segundo disco, le he dado un par de escuchas, y tiene varias canciones que no están nada mal. Sobre todo las más electrónicas y ochenteras. Pero también tienen un pequeño pero, y es que se parecen demasiado a los artistas que les sirven de influencia. Algo que también les ocurre en su segundo trabajo, en el que han cambiado un poco de estilo, pero, aun así, siguen sonando a otros.

New Compassion” es un disco más reposado que su debut. En él, la electrónica ya no brilla tanto y ya no está tan eufóricos como hace cuatro años. Se han adaptado a un sonido envolvente en el que es fácil escuchar influencias de la Lykke Li más triste, o de los Chvrches menos bailongos. Ahí está esa ‘No Love for the Wild’, que abre el disco con melancolía y recordándonos a estas dos bandas. Algo que también se aprecia en ‘Sing’ y ‘Matter’, dos cortes que podrían haber formado parte del anterior trabajo de la artista sueca. Afortunadamente, estamos ante un trabajo un tanto ecléctico, el cual mejora cuando tiran más del pop-rock convencional. De hecho, ‘The Way’, la que es la mejor canción del disco, tira de estos sonidos en los que las baterías reales, los pianos y las guitarras acústicas, son los protagonistas. Unos ingredientes que también aparecen en ‘In This Time’, un corte de aires setenteros en el que parecen Fleetwood Mac.

Una de las constantes de su primer trabajo, era la épica que inundaba sus canciones, las cuales estaban llenas de subidones un tanto intensos. Aquí se han guardo algo de esto para ‘Fighter’, el tema más potente del álbum, el cual, no casa mucho con el resto de temas que forman el disco. Y es que, en su segunda parte, siguen tirando del pop-rock de los setenta y creando canciones que podrían sonar en aquella década. Es el caso del tema que da título al disco, que no hubiera desentonado en una secta de llena de hippies desencantados. O de ‘Special’, una balada que bien podría haber cantado Olivia Newton-John cuando era jovencita. Menos mal que, entre medias, meten ‘Your Love’, un tema más interesante, en el que se cambian de década y se pasan a los ochenta. De hecho, esos gritos tan efusivos del estribillo, me recuerdan un poco a los de Cindy Lauper.

Haerts es un grupo que no está mal, tienen algunas canciones notables y suenan agradables, pero les resta puntos su falta de personalidad y el hecho de que terminen sonando demasiado a sus referentes.

7,3

Father John Misty – God’s Favorite Customer

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Tengo la sensación de que Josh Tillman no ha parado de editar canciones durante el último año. El músico norteamericano, más conocido como Father John Misty, publicó su anterior trabajo en la primavera de 2017, pero ya ha anunciado el que será su nuevo álbum para el próximo el mes de junio. Y la verdad es que ha tenido un poco de mala suerte, porque un error de Apple Music hizo que el disco estuviera disponible durante unas horas, y casi mes y medio antes de su publicación ya se ha filtrado. Aunque hay que decir que él se lo ha tomado con bastante sentido del humor.

Tengo que reconocer que su anterior trabajo me pareció bastante aburrido, de hecho, creo que ni lo comenté por aquí. Es más, tengo la sensación de que se ha dado tanta prisa en publicar su nuevo álbum porque la acogida de “Pure Comedy” no fue tan buena como la de “I Love You, Honeybear”, su excelente álbum de 2015. Aunque sí tuvo bastante reconocimiento en algunos medios. El caso es que, un año después, tenemos otro trabajo del de Maryland, y ahora sí que estamos ante el Father John Misty que a mí me gusta.

Lo primero bueno que tiene este “God’s Favorite Customer” es su duración. Mientras que “Pure Comedy” se iba a los 74 minutos y contenía canciones excesivamente largas, este no llega los 40, y corte más extenso no pasa de los cinco minutos y medio. Esto hace que estemos antes un disco más directo, en el que Tillman recupera lo que yo llamo su faceta más Elton John. Y es que, su música, cada vez tiene más influencia del mítico artista británico, sobre todo de su época setentera. Algo que resulta evidente en temas tan notables como ‘Hangout at the Gallows’, ‘Just Dumb Enough to Try’ o ‘We’re Only People (And There’s Not Much Anyone Can Do About That)’, donde aparece el Tillman más clásico; ese que disfruta tocando el piano. Pero también se deja ver esta influencia en baladas más intensas y épicas, como es el caso de ‘Please Don’t Die’ y ‘Disappointing Diamonds Are the Rarest of Them All’, que son excelentes.

God’s Favorite Customer” también es un trabajo un tanto más animado, y en él encontramos un par de temas en los que Tillman se desmelena un poco más. Es el caso de la maravillosa y juguetona ‘Mr. Tillman’, en la que se saca de la manga un silbido de lo más chulo en la parte final. O de ‘Date Night’, que suena sucia y rockera. Pero ojo, no todo es maravilloso en este trabajo, y tanto ‘The Palace’, como ‘The Songwritter’, resultan un tanto aburridas.

El mejor Josh Tillman está de vuelta, aunque es cierto que hay gente que piensa que nunca se fue, así que mejor lo dejamos en que, es el Tillman más directo el que está de vuelta.

8

Primavera Sound 2014: La Sera – Hour of the Dawn

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No cabe duda de que todos estos grupos de chicas rockeras han dado un poco de vida a la escena musical de los últimos años. Sin hacer nada nuevo, han conseguido sacar una gran colección de trabajos de lo más interesantes. Vivian Girls eran de las que más talento tenían, y su reciente separación ha sido un mazazo para muchos de sus seguidores. Pero no pasa nada, para eso Katy Goodman y su proyecto La Sera. La que fuera bajista de la formación neoyorquina ya lleva unos años con esta nueva aventura, y la verdad es que no se le ha dado nada mal.

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En 2014 vuelve con su tercer trabajo, en el que, según ella, sus canciones son un cruce entre Lesley Gore y Black Flag. No ha podido estar más acertada en con esta descripción, ya que el disco tiene un cierto toque pop, pero también está lleno de guitarras ruidosas y cortantes. Esto no es nada nuevo, ya lo hacía con las Vivian Girls, pero si es cierto que hay momentos en los que se nos ha puesto más dura. Aunque también hay momentos en los que se nos ha puesto más pop. En unas cuantas canciones del disco planea la sombra de The Go Go’s, que últimamente son muy reivindicadas por este tipo de bandas, y esto hace que el álbum sea mucho más llevadero. Temas como Fall in Peace, que tiene un estribillo delicioso, o 10 Headed Goat Wizard, son geniales, y para mi gusto, las mejores del disco. Más que nada porque son diferentes a lo que ha hecho hasta ahora.

Es cierto que en otros aspectos su música no ha cambiado mucho. Losing to the Dark, Running Wild o Summer of Love es lo mismo de siempre, y en ellas no se va mucho del pop-rock con aires sixties, pero sigue funcionado muy bien. Al fin y al cabo, se trata de acertar con el estribillo y la melodía, y ella lo consigue en gran parte del disco. Otros ejemplos son All My Love is for You, la canción que da título al álbum, o la contundente Kiss This Town Away, que cuenta con un estribillo de lo más pegadizo. Eso sí, al final falla con esa Storm’s End que se va hacia el rock psicodélico y fronterizo. Es una pequeña sombra en un álbum de lo más entretenido.

 7,3