James Blake – Friends That Break Your Heart

Con James Blake tengo un pequeño conflicto. Por un lado, es un tío que me cae muy bien, y me gusta que se moje en temas como el feminismo o el racismo. Pero, sin embargo, su música, me gusta a ratos. Sí es cierto que, al contrarío que el resto de sus seguidores, y de críticos, me van más sus últimos trabajos que los primeros. De hecho, el anterior, y el EP bailongo que editó tras el confinamiento, me parecen notables. Y es que, creo que sus canciones se han vuelto menos introspectivas y directas, y eso le hace ganar puntos. Por los menos conmigo.

Friends That Break Your Heart’ es un extraño disco de ruptura. Extraño porque no estamos hablando del fin de una relación amorosa, ya que Blake está estupendamente con su novia, la genial actriz Jameela Jamil, sino del fin de las amistades. De hecho, tras ese anterior trabajo en el que mostraba su felicidad por estar enamorado, fue la propia Jamil la que le dijo amablemente que buscara otro tema para su próximo álbum. Por cierto, que la actriz también colabora en algunos temas del disco, y ya han sido unos cuantos cavernícolas los que se han apresurado a decir que está ahí por ser su novia. Lo que ninguno se ha preocupado en mirar, es que estudió música durante años y fue DJ durante otros tantos. Además, que, para gran parte del mundo, ella es más famosa que él.

El propio James Blake dice que es la colección de canciones más directa que ha escrito nunca. Pero no penséis que es un disco lleno de temas más animados, o que en él sigue la estela dance de su último EP. Todo lo contrario, estamos ante un disco en el que predominan las baladas regadas de delicados sonidos electrónicos. Pero es que vaya baladas. Ya desde el principio, con “Famous Last Words” y “Life Is Not The Same”, pone el listón bien alto. Porque las dos son de lo más emocionantes. Pero lo bueno es que consigue superarse a medida que van pasando las canciones del disco. Ahí está, “Foot Foward”, donde se anima un poco más. O esa grandilocuente “Show Me”, en la que colabora Monica Martin en su bonito estribillo. Aunque lo mejor viene con esa joya llamada “Say What You Will”, una canción sobre la autoestima que, a mí, personalmente, me parece uno de los temas más bonitos del año.

Como ya he dicho antes, tengo mis conflictos con su música. Y es que, si su lado más delicado y lento sí que me va, cuando tira hacia sonidos más trap o hip-hop, no consigo que me guste demasiado. “Coming Back”, en la que colabora SZA, no está mal, pero me parece un poco más de lo mismo. Y “Frozen”, con los raperos JID & SwaVay, me aburre muchísimo. Prefiero al James Blake de “If I’m Insecure”, el tema tan emocionante con el que cierra el álbum.

7,5

José González – Local Valley

Hace seis años, cuando José González editó su anterior trabajo, el folk seguía siendo un estilo que ocupaba un buen espacio en la webs y revistas de tendencias. Pero con el tiempo, eso, se ha ido diluyendo y, aunque no ha caído en el olvido, sí que ya no es la tendencia. Y la verdad es que no me extraña mucho, porque es algo que no da mucho más de sí. González se ha dado cuenta de eso, y en su nuevo trabajo encontramos una paleta sonora algo más rica de lo habitual. Aunque eso sí, el folk sigue siendo el gran protagonista.

Grabado a las afueras de Gotemburgo, en el estudio casero que tiene cerca de la costa y al lado de un bosque lleno de abedules, ‘Local Valley’ cuenta con una cualidad importante cuando se trata de un disco de folk: no aburre. Su secuencia, que fusiona muy bien los temas más reposados y delicados con los más animados, hace que se te pase en un suspiro. Además, esa mezcla de idiomas -por primera vez también canta en castellano y sueco-, también lo hace mucho más ameno.

Tengo que reconocer que la primera vez que escuché “El Invento”, la canción que sirvió de primer adelanto, y la que abre el álbum, me quedé un poco descolocado. No me cuadraba mucho escuchar a González cantar en castellano, pero al final me terminó entrando. De hecho, ahora me parece una de las canciones más bonitas del año. Quizá, también, por la historia que hay detrás, ya que nace de las clases de español que le da a su hija pequeña. Y es que, el artista sueco, sigue siendo un maestro a la hora de emocionar con apenas una guitarra y su voz. Algo que se aprecia en cortes como “Visions” y “Horizons”, que también son de las que te tocan la patata.

Como decía más arriba, estamos ante un disco un tanto más variado de lo habitual. Por aquí, su folk, coge fuerza y se vuelve un tanto más vigoroso. Así, canciones como “Head On” y “Valle Local”, logran que te eches unos pocos bailes con ellas. Y si ya nos vamos a “Swing”, en la que incluso se atreve con una caja de ritmos, nos encontramos con un cálido tema en el que casi se acerca a la bossanova. Y la verdad es que le sienta muy bien. Pero hay más, porque en “Tjomme”, donde también aparece esa caja de ritmos, tira hacia un mundo más psicotrópico, el cual, también tiene su punto.

7,6

Shannon And The Clams – Year Of Spider

Shannon Shaw se ha convertido en una de las caras más visibles del punk y el garage-rock de la Bahía de San Francisco. Primero, formando parte de los geniales Hunx and His Punx, y desde hace ya más de una década con su propia banda: Shannon And The Clams. Junto al guitarrista Cody Blanchard, que lleva tocando con ella desde la universidad, se han hecho con una discografía en la que exploran buena parte de los sonidos norteamericanos de los 50, 60 y 70. Así, en sus discos, no solo se puede escuchar garage y punk, también rockabilly o doo-wop.

Year of Spider’ nace después de una mala época para Shaw. Y la verdad es que la historia que lo inspiró no tiene desperdicio. Al parecer, para ver cómo capeaba esa crisis que tenia en su vida, se lo ocurrió visitar a una astrologa. Y esa astrologa le dijo que canalizara el poder de Durga, una diosa hindú vigilante que se reconoce por sus ocho brazos. Por lo que Shaw, que tiene pavor a las arañas, llegó a la conclusión de que “se estaba protegiendo de lo que más temía”. Algo que le ha hecho salir de su zona de confort y componer el disco más ecléctico de su carrera.

En el sexto álbum de Shannon And The Clams hay un poco de todo. Es más, si miráis la lista de las canciones que lo han inspirado -ojo, que hay una de nuestra Marisol-, os encontrareis con poco más de una hora de lo más variada. Y eso se traslada a los temas de este trabajo. En él, tenemos esos clásicos chutes de nostalgia en el que recupera a los grupos de chicas de los 50 y 60 (“Do I Wanna Stay” y “I Need You Bad”); coqueteos con la psicodelia (“Midnight Wine” y “Godstone”), o pop de lo más soleado (“Flowers Will Return”). Pero también hay algún acercamiento al disco, como en la estupenda “All Of My Cryin’”. Aunque eso sí, lo mejor sigue siendo cuando se pone retro y entrega una delicia como “In The Hills, In The Pines”, o cuando tira del sonido de Phil Spector en “Mary, Don’t Go”.

Aunque fallan un poco en los dos temas finales, Shannon And The Clams han sacado un sexto trabajo de lo más completo, y lo que es mejor, de lo más entretenido.

7,6

Big Red Machine – How Long Do You Thing It’s Gonna Last?

El segundo trabajo de Big Red Machine es algo más que la continuación del proyecto que comenzaron Aaron Dessner (The National) y Justin Vernon (Bon Iver) hace unos años. Su primer álbum era un disco en el que los dos contaban con prácticamente el mismo protagonismo, pero eso ha cambiado en este disco. El propio Vernon habla de él como un “trabajo comunista” por la cantidad de colaboraciones que tiene. Además, también confiesa que, está vez, quería quedarse a un lado y que estas canciones fueran de todos los colaboradores que aparecen en el disco. De hecho, solo ha escrito unas cuantas líneas y cantando en unas pocas canciones.

Tengo que reconocer que su primer álbum, en el que tiraban hacia un rollo más electrónico, no me terminó de convencer. Es más, me pareció un poco aburrido. Pero esto ha cambiado en este ‘How Long Do You Think It’s Gonna Last?’. Lo de ahora se asemeja bastante más a lo que hacen con sus respectivas bandas. Bueno, más bien vira hacia el sonido de The National. Quizá, porque Dessner se lleva un buen tanto por ciento de la composición. Aunque también tiene mucho que ver ese elenco de colaboradores de lujo, donde destacan Taylor Swift, Robin Pecknold de Fleet Foxes, o Sharon Van Etten.

Estamos ante un trabajo un tanto largo al que sobran tres o cuatro canciones. Pero también es verdad que, más allá de esos temas que sobran, están de lo más acertados. Solo hay que escuchar esa preciosa “Latter Days” que lo abre, en la que Anaïs Mitchell, que cuenta con un papel importante en el álbum, se adentra en sonidos propios de Bon Iver junto a Vernon. O esa maravilla llamada “Phoenix”, que ya se ha convertido en una de mis canciones del año. Y es que, aquí, el que impone su ley, es Robin Pecknold, el líder de Fleet Foxes, que lleva a todo el grupo a su terreno y logra una joya de canción. Otro de los grandes momentos del álbum es cuando aparece Taylor Swift. La mega estrella del pop colabora en dos canciones. La primera es “Birch”, en la que tiene un perfil más bajo, y tan solo hace los coros. Sin embargo, en “Renegade”, se lleva todo el protagonismo y se hace con la canción más pop de todo el álbum. Toda una delicia en el que los ritmos electrónicos se adentran en terrenos más folkies.

A pesar de que son pocas las canciones donde no hay una colaboración, también se las apañan para destacar ellos solos. Es el caso del folk acústico de “The Ghost of Cincinnati”, en el que casi se acercan a Simon & Garfunkel. Pero también de “Magnolia”, donde, gracias a su sección rítmica y al piano, vuelven a tirar hacia The National. Aunque hay que reconocer que, al final, lo que más destaca en el álbum son esas colaboraciones. Así, en su parte final, nos dejan otras cuantas que funcionan muy bien. Ahí está la emocionante “Mimi”, en la que Ilsey Juber, que a muchos no os sonará, pero que ha escrito alguno de los grandes éxitos del pop actual, pone a la voz. Y la verdad es que la tiene muy bonita. O de esa “Easy to Sabotage” tan intensa y algo épica, en la que juegan con la voz e Naeem. Y digo juegan, porque tiran bastante del autotune. Eso sí, sorprende que en “Hutch”, donde han reclutado a Sharon Van Etten, Lisa Hannigan y Shara Nova (My Brightest Diamond), no consigan hacer algo más que una canción correcta.

7,5

Indigo de Souza – Any Shape You Take

Indigo de Souza ha sido una de las artistas que más he escuchado en mis últimas vacaciones. La artista de Carolina del Norte me saltó un día en Spotify mientras escuchaba música tranquilamente en la playa, y el flechazo fue inmediato. A partir de ahí empecé a investigar y pude ver que llevaba más de cinco años sacando canciones y que acababa de publicar su segundo trabajo. Un segundo trabajo con el que no solo me ha conquistado a mí, también a la crítica de medio mundo, que lo está poniendo muy bien. Y muy merecidamente. 

Indigo de Souza se mueve principalmente en el indie-rock, pero no le hace ascos a otros estilos. Y ahí radica parte de su encanto. Solo hay que escuchar “17”, la canción que abre este ‘Any Shape You Take’. Es un precioso tema que se mueve en mundos más sintéticos, y en el que se dedica a estropear su voz jugando con el autotune. Una especie de sabotaje a su propia música, porque uno de sus puntos fuertes, precisamente, es ese vozarrón que tiene. Otro momento en el que se sale de los riffs crudos de guitarra es “Hold U”. El single principal del disco, y la canción que me la descubrió, es todo un himno de pop perfecto para saltar a la pista de baile más elegante, y una de las canciones más irresistibles de este año. 

Sí es cierto que buena parte del álbum se caracteriza por su sonido cercano al indie-rock de los noventa. Incluso se podría decir que sus guitarras son un tanto grunge. Pero no os asustéis, tiene un lado más pop con el que contrarresta la crudeza de esas guitarras. Es algo que se aprecia muy bien en temas tan notables como “Darker Than Death” y “Light Night Crawler”. Además de en esa pequeña locura llamada “Real Pain”, donde no tiene ningún problema en crear una catarsis sonora a base de distorsión y unos gritos de lo más desgarradores. Aunque eso sí, la termina con un minuto del indie-rock más melódico. Algo que también se le da muy bien, como demuestra en “Kill Me”, la estupenda canción con la que cierra el álbum. 

Con su segundo trabajo, Indigo de Souza entra directa dentro de lo mejor del indie-rock femenino de la actualidad. Además, le da un poco de frescura, porque no tiene ningún problema en experimentar con su música y meterse de lleno en otros estilos. 

8

Chvrches – Screen Violence

Más allá del acercamiento al pop mainstream más impersonal, lo que realmente lastraba el anterior trabajo de Chvrches, era la  poca chicha que tenían muchas de sus canciones. Todas sonaban prácticamente igual, y día de hoy, yo, por lo menos, me acuerdo de dos o tres. Lo bueno es que han aprendido de sus errores, y en su cuarto trabajo no abandonan ese pop, pero experimentan bastante más con otro tipo de sonidos. De hecho, la guitarra, se ha convertido en un instrumento casi imprescindible, y eso les lleva a sonar bastante menos pomposos que en su tercer álbum. 

Screen Violence’ es un trabajo en el que los miembros del grupo vuelven a estar a los mandos de la producción. Todo un acierto, porque no les sienta nada bien ponerse en manos de otros. Además, que era bastante difícil, ya que, prácticamente, ha sido concebido durante la pandemia. Lo que les ha llevado a encontrar el nexo común del álbum, que no es otro que la “violencia en las pantallas, por las pantallas y a través de las pantallas”. A lo que añaden el feminismo, tan presente en todos sus álbumes, y su afición por el cine de terror. 

Estamos ante un trabajo que contiene alguna de las mejores canciones de la banda. Empezando por ese “How Not To Drown” junto a Robert Smith. Todo un himno de post-punk electrónico que les acerca a los mejores The Cure. Y no porque esté su líder metido en el ajo, sino porque han logrado dar con esa atmósfera tan característica de la mítica banda británica. Pero también están de lo más acertados cuando vuelven al sonido de sus comienzos. Es el caso de “Asking For A Friend”, donde los sintetizadores luminosos y épicos toman el protagonismo. Además de esos dos himnos feministas llamados “He Said She Said” y “Good Girls”, que nos enseñan lo mejor de su faceta más pop. Y atención a la luminosa “California”, toda una carta de amor, algo envenenada, que Lauren Mayberry dedica a su lugar de residencia. 

El disco contiene tres canciones que sorprenden por su sonido, el cual se aleja de lo que suele hacer la banda habitualmente. La primera es “Violent Delights”, un tema en el que se van a los noventa y al lado más dance de esta década. Más que nada, porque está coronada por un ritmo absolutamente breakbeat. Además de por una guitarra un tanto sucia. Y si hablamos de guitarras, hay que mencionar “Nightmares”, la que probablemente es la canción más rock de su carrera. Y ojo, que funciona, porque su estribillo, en el que funden esa nueva faceta metalera con un sintetizador de lo más épico, no puede resultar más emocionante. Y como última sorpresa, nos encontramos con “Better If You Don’t”, el tema que cierra el álbum. En él, se despojan de toda épica y nos entregan una bella canción menos sintética que de costumbre. Algo que les sienta muy bien. 

Con ‘Screen Violence’, Chvrches se recuperan bastante bien del pequeño bajón que supuso su tercer trabajo, y nos entregan un cuarto disco en el que hay muy pocas fisuras. 

8

Laura Mvula – Pink Noise

No quería irme de vacaciones sin hablar de este disco. El tercer trabajo de la británica Laura Mvula se ha convertido en ese álbum al que recurres cuando no sabes qué escuchar, y durante el último mes ha salvado del tedio unas cuantas veces. Pero, además, me parece toda una lección a las discográficas. Y es que, tras ser despida de Sony porque no vendía lo suficiente, la de Birmingham ha fichado por Atlantic y ha editado el disco más comercial de su carrera. Una venganza que le ha reportado buenos resultados comerciales y de crítica. No obstante, acaba de conseguir su tercera nominación al Mercury Prize.

Para acercarse a un mundo más comercial, Mvula ha cambiado totalmente de tercio y se ha ido a los ochenta. Además, sin ningún tipo de pudor. En ‘Pink Noise’ se pueden escuchar muy fácilmente las influencias de Michael Jackson -el fusilamiento de “The Way You Make Me Feel” en “Got Me” es más que evidente-, Prince, Janet Jackson o Grace Jones. Y hay que reconocer que, a pesar de ser un sonido muy trillado, ha sabido darle un punto de frescura. Y todo gracias a esas baterías potentes y a su envoltorio sintético. Además de, por supuesto, su estupenda voz.

Laura Mvula deja bien clara su predilección por este sonido nada más empezar. ‘Safe Passage’ es uno de esos baladones grandilocuentes, y envueltos en teclados, que tanto se llevaban en aquella época. Y tengo que decir que sale bastante airosa en todas las baladas del disco. Porque, en esa “Magical” que, quizá, es un poco excesiva, consigue emocionar metiéndose en un pop ochentero con tintes R&B. De hecho, cuenta con un sonido bastante norteamericano. Y en “What Matters” vuelve al sonido más sintético, y con la sorprendente ayuda de Simon Neil de Biffy Clyro, se saca de la manga otro baladón.

Si en las baladas está estupenda, en los cortes más movidos está aún mejor. Sobre todo, cuando no se va a lo evidente, como es el caso de “Conditional”, un tema puramente electrónico, pero algo oscuro y escurridizo. Eso sí, no puede evitar que su estribillo se convierta en todo un arrebato pop. Aunque también tengo que decir que está de lo más acertada cuando se va a las referencias más que evidentes. Solo hay que escuchar la ultra-pegadiza y bailonga “Church Girl”, o el estupendo synth-pop de “Remedy”. Pero lo mejor llega con esa “Before The Dawn” final, donde nos deja una melancólica y preciosa canción de puro pop sintético.

8

Ah-Mer-Ah-Su – Hopefully Limitless Ep

Si echamos un vistazo al mundo de la música pop, podemos comprobar que hay muy pocas artistas trans en ella. Por lo menos en su parte más visible. Desgraciadamente, las personas transexuales siguen siendo tratadas como ciudadanos y ciudadanas de segunda. Y eso es algo que sabe muy bien Ah-Mer-Ah-Su, una artista de Oakland que lleva años denunciando en sus canciones lo que es ser trans y negra en una industria como esta. Aunque ahora se toma un descanso en su reivindicación, y publica un Ep más esperanzador, que, según ella misma, “hace que se sienta mejor”.

Una de las cosas que más destaca en la música de Ah-Mer-Ah-Su, es su voz, profunda, pero a la vez, muy delicada. No obstante, y salvando las distancias, claro, se la ha comparado alguna vez con la de Nina Simone. Aunque, a mí, particularmente, me recuerda a Nilüfer Yanya en algunos momentos. De hecho, un tema tan estupendo como “No One”, donde nos muestra su faceta más dance y electrónica, no desencajaría dentro de un disco de la artista británica. Incluso tiene un saxo y todo.

A pesar de contar con solo cinco canciones, ‘Hopefully Limitless’ es un Ep un tanto variado. La artista californiana no tiene ningún problema en abrir este trabajo con un tema como “Temperamental”, donde se olvida de su lado más pop, y se va hacia una faceta mucho más reposada que de costumbre. O de cerrarlo con “Tomorrow”, que nos presenta un lado diferente de su música. De hecho, es un corte que, gracias a sus percusiones, me ha recordado un poco a Tune-Yards. Pero sí es cierto que lo mejor llega cuando aparece el pop sin complejos. Y ahí es donde entra una joya como “We Got It All”, todo un hit en el que utiliza la electrónica para impregnar de melancolía la canción. De hecho, me atrevería a decir que, si este tema lo saca alguna de las mega estrellas del pop actual, lo peta.

Creo que, tras dos álbumes y algún que otro single, ya va siendo hora de que Ah-Mer-Ah-Su llegue a un público más amplio. Y este Ep es perfecto para eso.

7,9

Molly Burch – Romantic Images

Siempre me ha gustado el rollo retro a medio camino entre los 50 y 60 que tenia Molly Burch. La artista de Austin cuenta con una de esas voces que se adaptan perfectamente a esos sonidos añejos, pero creo que a su música le faltaba un pequeño empujón para que me terminara de convencer del todo. Y ese empujón ha llegado con su tercer trabajo, si no contamos su álbum navideño, claro. Porque, más allá de su evidente cambio de sonido, también hay un cambio de actitud. Estamos ante una Molly Burch más optimista, que ha decidido escribir sobre todo lo bueno que tiene en su vida, y dejar el desamor para otro momento. Y eso siempre es un acierto.

Romantic Images’ es un disco producido por Tennis, y la verdad es que se nota bastante. Además, tanto en los temas más animados, como en los más reposados. Todas sus canciones tienen ese aire setentero que tanto le gusta al matrimonio de Baltimore. Y hay que reconocer que es todo un acierto, porque la voz de Burch se adapta de maravilla a este cambio. De hecho, cuando aparece su lado más disco, como es el caso de la estupenda “Emotion”, donde también ha contado con la ayuda de Wild Nothing, resulta insuperable.

Uno de los puntos fuertes de este trabajo es la elegancia con la que Burch encara sus canciones. Su capacidad vocal -estudió canto en la universidad- funciona de maravilla entre bolas de espejo y ritmos que se adentran en la pista de baile. Ahí está la deliciosa “Games”, en la que se acerca sin remordimientos al pop de los ochenta. O “Heart of Gold” y “Took a Minute”, donde fusiona a la perfección el soft-pop y el disco. Pero también sabe lo que se hace cuando se sienta al piano y decide que es hora de irse de lleno al pop elegante de los setenta. Lo hace nada más empezar, con esa estupenda “Control” en la que no puede evitar fijarse en Kate Bush. O en dos bonitas baladas como “New Beginning” y “Back in Time”. Pero atención a esa “Easy” tan melosa y sintética, que es una delicia.

Molly Burch ha hecho bien en darle un giro a su sonido y en adelantar un par de décadas sus influencias, porque creo que no me equivoco si digo que, por lo menos, estamos ante su trabajo más entretenido.

7,8

Bobby Gillespie and Jehnny Beth – Utopian Ashes

Hay que decir que sorprende un poco ver a Bobby Gillespie y Jehnny Beth metidos en este proyecto conjunto de corte tan clásico. Aunque también es cierto que Primal Scream nos tienen acostumbrados a cambios de rumbo repentinos. Y es que, aunque estemos ante un trabajo firmado a pachas por estos dos intérpretes, casi se podría decir que es un disco de Primal Scream junto a Jehnny Beth, porque detrás de la música están varios de los miembros de la banda escocesa. Además, las letras son Bobby. Eso sí, para estar en igualdad de condiciones, también aparece por aquí Johnny Hostile, colaborador habitual de la cantante de Savages.

Utopian Ashes’ nace de la necesidad que tienen estos dos artistas de rendir un homenaje a los dúos de country-soul tan habituales en los sesenta y setenta. Y hay que reconocer que, tras la sorpresa inicial, se puede decir que salen muy bien parados de esta aventura. Sobre todo Gillespie, que es más limitado vocalmente, pero que aquí sí está a la altura de Beth. Y eso que, como ya sabemos todos, ella tiene un buen montón de recursos vocales. El caso es que defienden muy bien estas canciones que hablan del deterioro de una pareja. Ficticia, eso sí, que el líder de Primal Scream está felizmente casado.

Estamos ante un disco hecho con mucho mimo, en el que, afortunadamente, tocan unos cuantos palos. Lo que hace que también sea más entretenido de lo esperado. Porque, además, es un gustazo escuchar unos temas que suenan tan bien. Así, nada más empezar, nos dejan “Chase It Down”, todo un himno soul lleno de cuerdas, con el que dejan bien claro que esto no es un disco de baladitas. Algo que también nos muestran en “Stones of Silence”, que cuenta con un sonido sixties y groovy que es una maravilla. Eso sí, tiene un aire importante al “Venus” de Shocking Blue. Además de esa maravilla llena de trompetas llamada “Living a Lie”.

La parte más reposada del álbum también tiene unas cuantas joyas. Es el caso de esa sobria y triste “English Town”, que casi podría ser un vals. O de esa preciosidad llamada “Your Heart Will Always Be Broken”, donde se ponen un poco más épicos. Aunque lo mejor de esta faceta, y diría que también de todo el disco, es “Remember We Were Lovers”. Estamos ante un baladón de lo más emocionante y melancólico, que estalla en su tramo final con unas trompetas y unas cuerdas que son una maravilla. Una buena muestra de que se pueden hacer cosas muy interesantes con un sonido tan clásico. Así que chapó por Bobby y Jehnny.

8