I’ll Be Your Mirror: A Tribute to The Velvet Underground & Nico

Los discos tributo hay que cogerlos con muchas pinzas. Y más cuando se trata de una de las grandes obras maestras del pop y el rock, como es el álbum de debut de The Velvet Underground & Nico. Hay que tener valor para enfrentarse una de las colecciones de canciones más influyentes de la historia, pero claro, cuando tienes a un elenco de artistas como el que aquí, la cosa cambia. Buena parte de ellos ya forman parte de la historia del rock, y no es la primera vez que revisan a la Velvet –Michael Stipe y Thurston Moore lo hicieron en varias ocasiones con sus respectivas bandas-, así que atacan las canciones sin miedo, pero sí con mucho respeto.

I’ll Be Your Mirror: A Tribute to The Velvet Underground & Nico’ llega casi a la vez que el esperado documental sobre la banda que ha hecho Todd Haynes, el cual se estrenará el próximo 15 de octubre en Apple TV. Aunque creo que también lo hará en algunas salas. Así que parece que en estos meses finales de 2021 vamos a tener a la mítica banda neoyorquina de lo más presente. Eso sí, son dos proyectos totalmente diferentes. De hecho, aunque parezca que el sello Verve se está aprovechando del tirón del documental, los artistas empezaron a trabajar en estas canciones mucho antes de la pandemia. No obstante, estaba siendo supervisado por Hal Willner, el experto en recopilaciones y amigo personal de Lou Reed que, tristemente, falleció en la primera ola de la COVID-.

Si hay que algo que tienen en común estas versiones, es que buena parte de ellas han respetado la idea original. Porque, salvo Michael Stipe, que hace una curiosa, pero bonita revisión del “Sunday Morning”, y St. Vincent, que junto a Thomas Bartlett destrozan el “All Tomorrow’s Parties”, el resto están bastante comedidos. Y quizá sea mejor así, porque al final, cada artista ha elegido muy bien su canción. Así, a Matt Berninger le sienta estupendamente dar una poco de sobriedad al “I’m Waiting For The Man”; Sharon Van Etten consigue emocionar con su “Femme Fatale”, y Kurt Vile le da frescura al “Run Run Run”. Aunque lo mejor llega con la intensa revisión de “Heroin” que hacen Bobby Gillespie y Thurston Moore. Y es que, el líder de Primal Scream, parece que ha nacido para cantar esta canción, y si hablamos de distorsiones, qué mejor que llamar al mítico guitarrista y cantante de Sonic Youth. Pero también hay destacar la delicada versión que hace Courtney Barnett de “I’ll Be Your Mirror”, y el derroche de juventud que impregna King Princess a “There She Goes Again”.

No me he olvidado de lo que podríamos llamar los “temas más ariscos del disco”. Y es que, si tengo que decir que no son mis favoritos del álbum original, pero sí que sé ver la influencia que han ejercido en muchas bandas. Algo que se puede apreciar estupendamente en cómo le queda de bien el “The Black Angel’s Death Song” a Fontaines D.C. – ¿Cuántos grupos de post-punk han copiado esa forma de cantar en las últimas cuatro décadas? -. Incluso Iggy Pop, que tan solo un par de años después de que se editará este álbum publicó el debut de los Stooges, deja claro que fueron una influencia crucial es su música reinterpretando la ruidosa “European Son”.

7,7

Cold Beat – War Garden

Cold Beat empezaron su carrera metiéndose de lleno en un post-punk lleno de guitarras potentes y oscuras, pero, poco a poco, su sonido ha ido evolucionando hasta centrarse en un mundo totalmente electrónico. El colectivo de San Francisco, creado por la multinstrumentista y artista visual Hannah Lew, ya lleva unos cuantos discos puramente sintéticos a los que podríamos meter dentro de la etiqueta coldwave. Algo que, como dato curioso, empezó con ese EP de versiones de Eurythmics llamado ‘A Simple Reflection’, el cual vio la luz en 2018. Y así siguen en el último trabajo que acaban de editar.

Como muchos de los álbumes que se han publicado en este año, ‘War Garden’ también está creado durante la pandemia y en la distancia. Una vez más, el zoom, ha sido el protagonista de la grabación, y esto ha terminado influyendo en la temática y el sonido del disco. Porque ese periodo de tiempo llevó a Lew a obsesionarse con un hecho histórico como la caída del muro de Berlín, con el arte de Mike Stoltz, o con la literatura de Hakim Bey. Además, musicalmente, menciona el ‘Moon Safari’ de Air, la Yellow Magic Orchestra, y los míticos Oppenheimer Analysis. Y la verdad es que fácil ver todas esas influencias en estas canciones.

Al igual que en su anterior trabajo, la pista de baile también cuenta con algo de protagonismo en este álbum. Además, nada más empezar, porque lo hacen a lo grande con “Mandelbrot Fall”, todo un pepinazo de synth-pop acelerado al que es imposible resistirse -ha sido una de mis canciones de este verano-. Algo a lo que vuelven en cortes tan notables como “Weeds”, donde las guitarras cogen fuerza, y en “Arms Reach”, que cuenta con unas cajas de ritmos de lo más potentes. Además de en un tema un tanto más minimalista como “New World”, que la verdad es que es una maravilla.

También cuentan con temas notables dentro de su mundo más reposado e introspectivo. Es el caso de ese baladón sintético llamado “See You Again”, o de la ensoñadora “Leaves and Branches”. Una canción en la que, por cierto, casi parecen unos Cocteau Twins pasados por un filtro electrónico. Y ojo, que cuando se van a un electro melancólico y frío, nos dejan la estupenda “Year Without A Shadow”, toda una joya que no desentonaría en un disco de Robyn.

7,8

Fair Visions – Modern Kids

Hace más o menos un año, comentaba por aquí lo mucho que me había gustado el EP de debut de Fair Visions, una banda de Nueva York que Nation of Language no paraban de recomendar. Aunque bueno, en realidad se podría decir que es el proyecto de Ryan Work, un chico de Tennessee que se mudó a la ciudad de los rascacielos en el momento justo. Y digo esto, porque por allí están viviendo una especia de eclosión del synth-pop y de los sonidos más ochenteros. Algo de lo que Work sabe mucho. Y como muestra tenemos su segundo EP.

Modern Kids’ es algo así como el contrapunto oscuro a su primer EP. Porque hay que decir que, a pesar de que se mueve en territorios electrónicos, en sus canciones también tienen bastante importancia las guitarras. Algo que le lleva a meterse en sonidos más post-punk. Solo hay que escuchar temas como “Channel´” y “New Values”, en los que estas dos facetas se unen a la perfección. Además, de formas diferentes, porque en la primera está mucho más tranquilo y algo escurridizo. Sin embargo, en la segunda, se saca de la manga el hit perfecto para la discoteca más oscura.

Tengo que reconocer que lo que más me gusta es su lado synth-pop. Creo que se le da muy bien meterse en ese tipo de sonidos y dar más protagonismo a los sintetizadores. Un buen ejemplo de esto es “Modern Kids”, el tema titular. Aquí son los teclados los que acompañan un estribillo de lo más pegadizo y un ritmo de lo más bailable. Y claro, acierta de pleno. Algo que también se puede decir de “The Soft Machine”, el tema más bailable del disco, pero también uno de los más oscuros. Además de todo un himno con sabor a los ochenta. Y, para terminar, “Threads”, todo un baladón sintético en el que se mete de lleno en mundos más new-wave.

No cabe duda de que, junto con Nation Of Language, o Korine, Fair Visions son uno de los proyectos más interesantes del nuevo synth-pop norteamericano. Y este EP es una buena prueba de ello.

7,7

Motorists – Surrounded

Motorists llevan unos cuantos años editando singles, y ahora acaban de publicar su álbum de debut, pero los miembros de este trío de Calgary están muy lejos de ser unos recién llegados. Los tres han pasado por unas cuantas bandas con anterioridad, e incluso uno de ellos dirige el sello We Are Time. Pero ha sido ahora, cuando se han embarcado en este proyecto, cuando han conseguido salir de la escena de su ciudad. De hecho, han tenido que mudarse a Toronto para conseguirlo.

Una de las cosas que hacen especial la música de Motorists, es su fusión de diferentes tipos de rock, y como estos encajan a la perfección. Estamos ante una banda con gustos de los más eclécticos, y eso se nota en las canciones de este ‘Surrounded’. Por aquí hay momentos cercanos al post-punk de la vieja escuela, guitarras luminosas que tiran hacia el jangle-pop, sonidos más power-pop, y una obsesión por los ritmos motorik. Y es que, a pesar de contar con un corazón de lo más pop, no pueden evitar que haya momentos más oscuros en sus canciones. Además, esa dualidad también se nota en sus letras, la cuales tratan, tanto de las coloridas posibilidades de la vida, como de la forma en que esas posibilidades están encajonadas por las tecnologías.

Surrounded”, el tema que da título, y abre el álbum, es una buena muestra de como condensan todas sus facetas en poco más de dos minutos. Aquí tenemos las guitarras cortantes y el spoken-word, dos elementos propios del post-punk de finales de los setenta. Pero en el estribillo no pueden evitar irse hacia un sonido más pop. Una fórmula a la que vuelven un poco más tarde, en la estupenda “New Day”.

Sí es cierto que en buena parte del álbum se decantan por sonidos más pop. De hecho, en temas como “Vainglorious” y “Turn It Around”, me han recordado un poco a Orange Juice. Sobre todo, en la forma de cantar, que se asemeja bastante a la del primer Edwyn Collins. Aunque también en esas deliciosas guitarras jangly. Y lo bueno es que su lado más melódico solo va en aumento. Porque, cuando entran en su faceta más power-pop, se vuelven absolutamente irresistibles. Ahí está esa joya llamada “Through to You”, donde echan la vista atrás y se van a sonidos más propios de los setenta. De hecho, en la nota de prensa de su sello, el genial Bobo Integral, mencionan, y con mucha razón, a Sloan. Una banda que empezó en los noventa, pero que siempre ha contado con un sonido puramente setentero. Y por ese camino siguen en temas tan notables como “Go Back” o “Walled Garden”.

El álbum de debut de Motorists es otra pequeña alegría para los que amamos el pop de guitarras. Y la verdad es que, si hacemos un repaso a los que llevamos de 2021, nos encontramos con unas cuantas.

7,9

Chvrches – Screen Violence

Más allá del acercamiento al pop mainstream más impersonal, lo que realmente lastraba el anterior trabajo de Chvrches, era la  poca chicha que tenían muchas de sus canciones. Todas sonaban prácticamente igual, y día de hoy, yo, por lo menos, me acuerdo de dos o tres. Lo bueno es que han aprendido de sus errores, y en su cuarto trabajo no abandonan ese pop, pero experimentan bastante más con otro tipo de sonidos. De hecho, la guitarra, se ha convertido en un instrumento casi imprescindible, y eso les lleva a sonar bastante menos pomposos que en su tercer álbum. 

Screen Violence’ es un trabajo en el que los miembros del grupo vuelven a estar a los mandos de la producción. Todo un acierto, porque no les sienta nada bien ponerse en manos de otros. Además, que era bastante difícil, ya que, prácticamente, ha sido concebido durante la pandemia. Lo que les ha llevado a encontrar el nexo común del álbum, que no es otro que la “violencia en las pantallas, por las pantallas y a través de las pantallas”. A lo que añaden el feminismo, tan presente en todos sus álbumes, y su afición por el cine de terror. 

Estamos ante un trabajo que contiene alguna de las mejores canciones de la banda. Empezando por ese “How Not To Drown” junto a Robert Smith. Todo un himno de post-punk electrónico que les acerca a los mejores The Cure. Y no porque esté su líder metido en el ajo, sino porque han logrado dar con esa atmósfera tan característica de la mítica banda británica. Pero también están de lo más acertados cuando vuelven al sonido de sus comienzos. Es el caso de “Asking For A Friend”, donde los sintetizadores luminosos y épicos toman el protagonismo. Además de esos dos himnos feministas llamados “He Said She Said” y “Good Girls”, que nos enseñan lo mejor de su faceta más pop. Y atención a la luminosa “California”, toda una carta de amor, algo envenenada, que Lauren Mayberry dedica a su lugar de residencia. 

El disco contiene tres canciones que sorprenden por su sonido, el cual se aleja de lo que suele hacer la banda habitualmente. La primera es “Violent Delights”, un tema en el que se van a los noventa y al lado más dance de esta década. Más que nada, porque está coronada por un ritmo absolutamente breakbeat. Además de por una guitarra un tanto sucia. Y si hablamos de guitarras, hay que mencionar “Nightmares”, la que probablemente es la canción más rock de su carrera. Y ojo, que funciona, porque su estribillo, en el que funden esa nueva faceta metalera con un sintetizador de lo más épico, no puede resultar más emocionante. Y como última sorpresa, nos encontramos con “Better If You Don’t”, el tema que cierra el álbum. En él, se despojan de toda épica y nos entregan una bella canción menos sintética que de costumbre. Algo que les sienta muy bien. 

Con ‘Screen Violence’, Chvrches se recuperan bastante bien del pequeño bajón que supuso su tercer trabajo, y nos entregan un cuarto disco en el que hay muy pocas fisuras. 

8

Anika – Change

Tengo que confesar que, a pesar de formar parte de ese grupo que se montó Geoff Barrow de Portishead llamado BEAK>, y de contar con un álbum de debut que tuvo bastante repercusión, no conocía a Anika hasta hace unos días. Aunque también es cierto que en estos últimos años ha estado más centrada en su proyecto Exploded View, una banda con base en México en la que trabaja con artistas locales. Además de con una productiva carrera como DJ. Pero bueno, el caso es que ahora, tras una década de ese álbum de debut, vuelve a su trayectoria en solitario.

Change’ es otro disco en el que la pandemia ha jugado un papel importante. La berlinesa -al parecer renunció a su ciudadanía británica hace diez años- tenía en mente este trabajo hace tiempo, pero la situación que estamos viviendo ha cambiado por completo el concepto inicial del álbum. Además, cuenta con un sonido que, en muchos casos, podríamos calificar como muy alemán, por lo que parece que esta nueva residencia también la ha cambiado.

Estamos ante un disco un tanto extraño en el que se mezclan muchos tipos de sonidos. Un trabajo mayormente oscuro, en el que la voz de Anika, un tanto errática, se mueve por caminos que se adentran en kraut (“Finger Pies”), en el trip-hop más acelerado (“Critical”), o en un post-punk electrónico de lo más oscuro (“Naysayer”). Y la verdad es que en todas estas facetas consigue resultados estupendos. Lo bueno es que también tiene tiempo para hacer temas con un sonido más luminoso y esperanzador.  Ahí tenemos el delicioso tema titular, en el que tira hacia un mundo más pop, y en el que incluso se atreve a que unas trompetas se conviertan en protagonistas. No obstante, como bien indica su título, estamos ante una canción que habla de que se pueden cambiar las cosas. O esa delicada “Never Coming Back”, la cual, a pesar de hablar de como se ha olvidado el cambio climático con la pandemia, también cuenta con un sonido un tanto menos oscuro. Y luego tenemos esa “Wait For Something” final, donde deja la electrónica predominante en el resto del álbum de lado, y entrega una canción mucho más rock, y mucho más épica de lo normal.

Puede que estemos ante un álbum un tanto destartalado en el que Anika va probando muchos palos diferentes, pero lo cierto es que consigue buenos resultados en prácticamente todos, y nos deja una colección de canciones notable.

7,6

Yves Tumor – The Asymptotical World Ep

Yves Tumor se está construyendo una carrera de lo más sólida. El de Miami ya lleva unos cuantos álbumes absolutamente rompedores con los que ha conquistado a la crítica de medio mundo, y parece que la cosa va a seguir siendo así por un tiempo. Y es que, tras ese estupendoHeaven to a Tortured Mind’ que publicó el año pasado, esta semana ha sorprendido con un Ep que ni siquiera estaba anunciado. Seis canciones que siguen la estela de ese trabajo, y que nos presentan a Tumor en varias de sus facetas.

Unas de las cosas que más sorprendía del anterior trabajo de Yves Tumor, era su toque menos experimental y más asequible. Y eso es algo que también ocurre con este ‘The Asymptotical World’. O por lo menos con su primera parte. Nada más empezar nos entrega “Jackie”, ese single que publicó hace unas semanas, y que tan buen recibimiento ha tenido. Y con razón, porque es un potente tema lleno de guitarras épicas en el que sale a la luz su lado más rock. Pero es que, esa “Crushed Velvet” tan pop que viene a continuación, es incluso mejor. Y la acelerada “Secrecy Is Incredibly Important To The Both of Them” no puede sonar más a los Joy Division más potentes.

Para la segunda parte del Ep se ha dejado su faceta más oscura. Pero no pasa nada, porque también sale airoso de ella. Ahí está el post-punk electrónico y apocalíptico de “Tuck”, en el que cuenta con la ayuda de los berlineses NAKED. O esas guitarras crudas y duras que aparecen en “…And Loyalty Is A Nuisance Child”, que la verdad es que tienen su punto. Y, para terminar, le electrónica de “Katrina”, donde deja que las guitarras se fusionen con ritmos cercanos al breakbeat.

En su nuevo Ep, Yves Tumor sigue dejando constancia de que es uno de los artistas más interesantes del panorama actual. Además de uno de los más originales.

8

Veik – Surrounding Structures

Últimamente, cuando me dispongo a escuchar música un tanto oscura, prefiero que se vaya hacia caminos menos trillados. La saturación post-punk que hemos tenido en las últimas dos décadas, llena de clones de Joy Division sin chicha, y con camisetas de la banda Manchester en todas las grandes tiendas de ropa, me ha hecho desconfiar de buena parte de estos grupos. Por eso prefiero a las bandas que, dentro de ese mundo, se esfuerzan en hacer algo diferente. Y ahí es donde entran los franceses Veik, que debutan con un álbum algo difícil, pero, a la vez, muy atrayente.

Surrounding Structures’ es un trabajo que tiene dos ingredientes principales. Por un lado, tenemos las guitarras algo crudas y densas, que son las que los acercan al mundo post-punk. Sin embargo, por el otro, tenemos una capa de sintetizadores analógicos que hacen que se adentren en mundos krautrock. Y hay que reconocer que esa fusión es lo que hace que este disco sea de lo más interesante. Bueno, eso, y una clara obsesión por salirse de los convencionalismos musicales. Además de unas letras que reflejan la apatía y la ansiedad del mundo en el que vivimos. Aunque ellos aseguran que no es un disco político, y que solo reflejan lo que tienen alrededor.

Aunque, como ya he dicho, no se van a lo fácil, en sus canciones siempre hay algo que te termina enganchando. Solo hay que escuchar la hipnótica “Difficult Machinery”, que abre el álbum dejando claro que han absorbido muy bien las enseñanzas de Neu! y Can. O esa “Singularism” que viene a continuación, donde la crudeza y pesadez inicial, se convierte en algo mucho más melódico en su parte final. Y todo por uno de esos sintetizadores analógicos que manejan tan bien. Y ojo, que también tienen tiempo para acercarse al synth-pop. Es el caso de “Political Apathy”, una canción en la que analizan aquellas protestas de los chalecos amarillos que inundaron Francia (y media Europa) en 2018. Y lo hacen con un ritmo más acelerado de lo habitual, y entregando el estribillo más fácil del disco.

Si es cierto que, a medida que van pasando las canciones, el disco se va yendo hacia caminos más abruptos. Pero, aun así, logran triunfar. Ahí está “Life Is a Time Consuming Experience”, donde se lo toman con toda la calma del mundo, pero donde también consiguen emocionar con esa preciosa línea de sintetizador. O esa locura kraut que supone “Château Guitar”, la cual es una absoluta barbaridad. Además de lo bien que llevan los seis minutos de densidad con los que cuenta “Downside (I Wanna Know)”, en la que presentan su lado más post-punk.

Lo dicho: dame oscuridad, pero hazlo de una forma diferente.

7,7

The Goon Sax – Mirror II

Casi sin darme cuenta, y en pocos años, The Goon Sax se han convertido en una de mis bandas favoritas. El joven trío australiano me sorprendió con la frescura de su álbum de debut, me conquistó con la madurez del segundo, y me acaba de dejar a cuadros con el tercero. Y es que, con este ‘Mirror II’, los de Brisbane han dado un gran salto en su carrera. Para empezar, han fichado por un súper sello indie como es Matador para que distribuya el disco en todo el mundo menos en Australia -ahí siguen con Chapter-. Y han conseguido que la producción corra a cargo de John Parish, el inseparable colaborador de PJ Harvey. Por lo que estamos ante ese álbum que debería hacerles un poco más grandes.

The Goon Sax es una banda de la más democrática, en la que sus tres miembros aportan ideas, componen canciones, y se turnan para llevar la voz cantante. De ahí que estemos ante un tercer trabajo un tanto ecléctico. Porque, si en sus anteriores álbumes coincidían un poco más en influencias, ahora parece que cada uno ha tirado hacia un lado. Aunque eso sí, han logrado que sus diferentes formas de componer cuajen en el disco.

Lo primero que llama la atención de este trabajo, es la presencia de más teclados, y una cierta oscuridad a la hora de utilizarlos. Algo que resulta evidente en “Psychic”, la que ya es una de las canciones de este 2021. Aquí, esos teclados oscuros, se unen a una punzante caja de ritmos y una guitarra un tanto sucia, pero todo cambia con ese estribillo luminoso y absolutamente delicioso. Y ese toque pop es el que también se adueña de “Tag”, otra joya en la que llenan su lado más jangle-pop de teclados y sonidos sintéticos. Pero es en “Desire” donde la electrónica cobra más protagonismo. Y lo hace de la forma ensoñadora posible, ya que estamos ante una balada en la que juegan de maravilla con la delicadeza del pop de chicas de los sesenta.

El rock también juega un papel importante en este trabajo. Además, de formas muy diferentes. Evidentemente, no se han olvidado de sus raíces, y la influencia del rock de las antípodas de los 80 sale a relucir en cortes como “Temples”, “Carpetry” o “Caterpillars”, que suenan igual de bien que siempre. Pero, cuando se salen de ahí, incluso están mejor. Solo hay que escuchar esa “In The Stone” que sirvió de primer adelanto, y en la que también se van hacia un mundo más oscuro. Aunque también sorprende el indie-rock más noventero de “The Chance”, o como se aceleran en el estribillo de “Bathwater”. Un estribillo que, por cierto, cuenta con un punteo de guitarra de esos que se quedan grabado en la cabeza a la primera escucha. Como gran parte del disco.

8,1

Desperate Journalist – Maximum Sorrow!

Desperate Journalist siguen yendo a su bola y haciendo lo que mejor saben hacer: canciones de post-punk con alma pop. Algo de lo que me alegro, porque aunque no consigan el éxito que se merecen, ellos siguen intentándolo con buenos trabajos. Es más, he estado haciendo un repaso a los discos suyos que han caído por aquí, y veo que ninguno de ellos baja del notable. Y pueden estar tranquilos, porque su nuevo álbum sigue funcionado igual de bien que siempre. Incluso tiene algunos nuevos detalles que lo hacen algo más interesante.

‘Maximum Sorrow!’ cuenta con una parte un tanto más contundente de lo habitual. Ese bajo crudo que planea en unas cuantas canciones hace que sus composiciones se endurezcan un poco y que dejen un poco de lado su faceta más pop. Solo hay que escuchar un tema como “Fault”, en la que su punto más melódico desaparece. Algo que a mí no me gusta especialmente -ya sabéis que siempre apuesto por el pop-, pero que tengo que reconocer que no suena mal. Eso sí, puestos a elegir, prefiero que esa contundencia la rebajen un poco y nos dejen temas como “Armageddon” o “Fine in the Family”, que son bastante más interesantes.

Lo que hay que reconocer es que, cuando rebajan su crudeza, no hay quién les tosa. Ese lado pop tan The Smiths que presentan en “Personality Girlfriend” es una maravilla. Y ojo, que a pesar de las muestras de dulzura que presentan, estamos ante una canción que tira de sarcasmo para hablar de machismo en una relación. Y si nos vamos a temas como “The Victim” o “What You’re Scared”, nos encontramos con una banda que no habría desentonado en la escena britpop -la voz de Jo Bevan siempre me ha recordado bastante a la de Sonya Madan de Echobelly-. Es más, podrían haber destacado en esos años. Pero lo mejor del álbum llega con los seis minutos de “Everything You Wanted”. Estamos ante un tema en el que dan más importancia a los teclados, y en el que incluso se atreven con un ritmo más bailable. Además de tirar hacia mundos mucho más melódicos y dar con un estribillo redondo. Eso sí, sin olvidar su oscuridad y esas guitarras heredadas de The Cure. Toda una auténtica joya.

La propuesta de Desperate Journalist sigue funcionado bastante bien, y hay que reconocer que, gracias a esa insistencia, se están haciendo con una discografía de lo más interesante.

7,6