Blankenberge – Everything

A Blankenberge se les conoce como los Slowdive rusos, y la verdad es que, tras escuchar su música, no sorprende mucho esa comparación. La banda de San Petersburgo maneja con bastante soltura esa fusión de dream-pop y shoegaze que encontrábamos en los primeros trabajos de los de Reading. O en esa maravilla que editaron hace pocos años. Así que, si sois seguidores de este estilo, no os podéis perder su nuevo trabajo.

Everything’ se abre dejando las cosas claras desde el principio. “Time To Live” es uno de esos temas que empieza con preciosas guitarras ensoñadoras que acompañan la onírica voz de su cantante, pero que al minuto estalla en una tormenta sonora de distorsión. Eso sí, sin perder nunca el toque melódico. Es un guion que siguen en temas tan notables como “Forget” y “So High”, que llevan esas luminosas escalas de guitarras hasta muy arriba. Lo bueno es que no se quedan ahí, y en un corte como “Summer Morning” se ponen más oscuros -ese bajo los delata- y más crudos. Y con muy buenos resultados, la verdad.

Otro de los puntos fuertes de este trabajo, es que cuenta con cortes más animados, y gracias a eso no se hace muy repetitivo. Así, en la deliciosa “No Sense” dan cancha a su lado más ensoñador y pop, y nos dejan un precioso tema que tiene alma de himno. Y en “Different” incluso se animan un poco más y se hacen con toda una contundente canción de shoegaze llena de guitarras que rugen sin ningún tipo de compasión. Por si esto fuera poco, en el tema titular, se dejan llevar por una faceta que está más cerca del post-rock que de otra cosa. Y ojo, que les funciona muy bien y emocionan dejando que la calma se convierta en tempestad. Aunque eso sí, para cerrar, vuelven a su fusión de dream-pop y shoegaze y nos dejan una barbaridad llamada “Fragile”.

Casi no llegan, pero Blankenberge se han hecho con uno de los grandes discos de shoegaze y dream-pop de 2021.

7,8

Godspeed You! Black Emperor – G_d’s Pee AT STATE’S END!

No me matéis, pero nunca me he sentido muy atraído por la música de Godspeed You! Black Emperor. Y es que, la primera vez que me puse con ellos, fue allá por el 2000, con el que precisamente sigue siendo su disco más aclamado. Pero en aquella época no estaba yo muy por la labor de meterme una buena dosis de post-rock. Así que ahí los dejé, aparcados más de dos décadas. Pero, como digo siempre, nunca es tarde para volver a retomar la carrera de un grupo (en este caso colectivo). Aunque tengo bastante trabajo por delante. 

G_d’s Pee AT STATE’S END!’ es su séptimo trabajo, y el cuarto tras su regreso en 2010. Y, según he podido leer por ahí, también es en el que vuelven un poco a las tormentas más eléctricas. Lo que hizo que, hace unos días, cuando le di la primera escucha, me explotara a la cabeza. No voy a ser yo el que diga que son unos expertos en los crescendos propios del post-rock, pero sí puedo decir que, como prácticamente nuevo oyente, me han dejado totalmente alucinado. Y no solo eso, también su faceta más avant-garde y reposada me ha cautivado a la primera. Ahí está “Fire at Static Valley”, que una preciosidad. 

Creo que no me equivoco si digo que en este 2021 nos vamos a encontrar con pocos momentos más intensos como el combo formado por “Job’s Lament” y “First of the Last Glaciers”. Resulta alucinante cómo va subiendo la primera y culmina con esa guitarra final -es flipante como suena esa puta guitarra-, y cómo recoge el testigo la segunda. Son 14 minutos en total de tensión sonora que reflejan lo mejor de un género que parece que vuelve a vivir un buen momento. Pero no se quedan ahí, también brillan a lo grande en ««Government Came» (9980.0kHz 3617.1kHz 4521.0 kHz)”, donde se van hacia el lado más épico del post-rock en once minutos realmente bellos. Y ojo, porque en ese tema dividido en tres y llamado «Cliffs Gaze / cliffs’ gaze at empty waters’ rise / ASHES TO SEA or NEARER TO THEE”, nos dejan toda una sorpresa. Y es que, en su parte final, se vienen arriba, y aceleran su música dejando totalmente de lado la calma que suelen tener sus canciones. Y sí, es una autentica pasada. 

Pues sí, con más de veinte años de retraso, me uno al club de seguidores de Godspeed You! Black Emperor. 

8,1

The Antlers – Green To Gold

La verdad es que resultó de lo más sorprendente que The Antlers sacaran un nuevo single hace unos meses. La banda de Brooklyn llevaba sin editar nada desde 2014, y el propio Peter Silberman, su cantante, publicó un disco en solitario en 2017. Así que cuando editaron esa bella “Wheels Roll Home” el pasado mes de octubre, fuimos muchos los que nos alegramos de ver que seguían en activo. Y ya no solo, también fue una sorpresa comprobar que volvían con un sonido diferente, mucho más maduro, y algo más clásico. Pero eso sí, tremendamente bonito. 

Según el propio Silberman, ‘Green To Gold’, el que es su nuevo álbum, es un trabajo que refleja esa madurez que, sin que se hayan dado cuenta, ha llegado a sus vidas. Pero no lo hace desde una perspectiva triste, todo lo contrario, se trata de aceptar esos cambios tal y como llegan. Quizá, por eso, estamos ante un disco luminoso y de una belleza realmente impresionante. Les sienta muy bien ese sonido tan americano en el que las guitarras de doce cuerdas se juntan con algún saxo y con un piano que lo adereza todo. Además, se han quitado de encima ese falsete que tanto le gustaba a Silberman, y que a mí me tiraba un poco para atrás.  

Que estemos ante un trabajo mayormente reposado, no significa que no cuente con algunos temas más directos. Es más, tiene algunas de las canciones más “faciles” de su carrera. Ya no solo la mencionada “Wheels Roll Home”, que es una auténtica delicia. También esa luminosa “Solstice” que, como bien dice ellos, “suena a un verano en el campo”. O esa joya retro que es “It Is What It Is”, que proporciona una extraña sensación de paz. Además de los preciosos siete minutos del tema titular, que se pasan en un suspiro. 

Sí es cierto que también dejan ver algo de ese lado más post-rock directamente heredado de los últimos Talk Talk. Ya sabéis, los dos últimos discos de la banda inglesa se convirtieron en toda una influencia en un buen montón de bandas, y ellos la emplearon muy bien en sus primeros años de su carrera. Aquí la llevan estupendamente a su nuevo sonido en cortes como “Strawflower”, con la que abren el disco de la mejor forma posible. O en la algo más densa, pero muy emotiva, “Just One Sec”. Y de hecho, cierran el disco con “Equinox”, un corte instrumental en el que siguen con este tipo de sonidos más reposados. 

Somos muchos los que ya nos habíamos olvidado de The Antlers, pero el dúo de Brooklyn nos ha dado un agradable sorpresa con un disco que, prácticamente, nadie esperaba. 

7,9

Mogwai – As The Love Continues

Han pasado casi 23 años desde aquella tarde que escuché por primera vez a Mogwai. Fue en una carpa del FIB 98, y recuerdo que estaba allí por pura casualidad, porque habían tocado Migala antes y ya nos quedamos ahí tomando algo. El tortazo sonoro que recibimos todos los que estábamos allí, lo recordaremos siempre- por aquella época empezaban sus conciertos con “Mogwai Fear Santan”-. Desde entonces, me he topado con ellos una buena cantidad de veces, pero ninguna me ha impactado tanto como esa primera vez. Y ese también puede ser un resumen de lo que me ha pasado con su discografía. Aunque eso sí, hay pequeños matices.

Los tres primeros trabajos de Mogwai me fliparon, incluso aquél “Come On Die Young” que no fue muy bien recibido por la crítica. Pero bueno, por aquella época yo estaba muy dispuesto a que mis odios se empaparan de descargas eléctricas. Poco a poco, esto fue cambiando: yo me lancé hacia caminos más pop, y ellos decidieron continuar con su historia. Eso no significa que les diera de lado – ‘Hardcore Will Never Die, But You Will’ me gustó mucho-, pero sí que los dejé de escuchar más a menudo y un disco entero suyo se me hacia bola. Hasta ahora, que ha llegado este impresionante ‘As The Love Continues’.

Estamos ante su trabajo número diez, si no contábamos las bandas sonoras y esos largos Eps que son aficionados a editar. Y, de hecho, se podría decir que es un disco que está marcado por ese mundo cinematográfico en el que están metidos. Solo hay que escuchar “To The Bin My Friend, Tonight We Vacate Earth”, esa preciosidad llena de teclados que lo abre. O “Midnight Flit”, donde las cuerdas cobran protagonismo gracias al compositor, y ganador de un Oscar, Atticus Ross. Además de la siempre estupenda producción de Dave Fridmann, la cual, por cierto, hizo online desde los Estados Unidos mientras el grupo grababa en Escocia. Todo esto hace que estemos ante su disco más compacto en años, y que buena parte de estas canciones sean idóneas para ilustrar todo tipo de bucólicas imágenes.

A medida que su carrera cumplía años, Mogwai también se han ido metiendo en otros terrenos alejados del post-rock. Y eso es lo que ha hecho que sigan en el candelero durante tanto tiempo. Aquí hay buenas muestras de esto. Ahí está un corte tan sumamente pop como “Ritchie Sacramento” -al parece un amigo suyo no sabía pronunciar Ryuichi Sakamoto-, que es una absoluta maravilla. O esa “Ceiling Granny” tan sumamente indie-rock, a la que, si le pones la voz de Billy Corgan, podría ser una canción de la primera época de los Smashing Pumpkins. Además de su lado más electrónico, que hace tiempo que cobra bastante protagonismo en sus discos. Pero es que, aquí, van un paso más allá, y nos entregan la juguetona “Here We, Here We, Here We Go Forever”, la cual, incluso, te puede llevar a la pista de baile.

¿Qué hay de los Mogwai más post-rock? Pues están ahí, y además en bastante buena forma. Sus épicas tormentas eléctricas brillan de lo lindo en varios cortes del álbum. Lo de hacen desde una perspectiva más cruda y menos efectista -guitarra, bajo y batería- en “Drive The Nail”, pero también cuando tiran hacia sonidos más delicados, como es el caso de la impresionante “Fuck Off Money”. Y si ya nos vamos a “Pat Stains”, nos encontramos con la joya de la corona. En parte, también, porque está por ahí Colin Stetson creando capas sonoras.

25 años después de su primer single, Mogwai siguen siendo capaces de hacernos vibrar, y eso es algo que muy pocos pueden decir.

8

Another Sky – Music For Winter Vol. I

Another Sky es una banda de Londres que debutó el año pasado con un álbum en el que exploraban el indie-rock más británico. Un disco más bien intimo en el que de vez en cuando se les escapaba algún momento más épico y guitarrero. Algo que se entiende tras ver las influencias confesadas de sus miembros, donde hay bandas como Radiohead, Talk Talk o Joni Mitchell. Además de algunos artistas de música electrónica, como es el caso de Four Tet y Bonobo. Pero eso se aprecia menos. Sobre todo en su nuevo Ep, donde aparece su lado más íntimo y sosegado.

La verdad es que no encuentro un disco mejor para estos gélidos días que estamos viviendo. Ya lo dicen ellos en el título: ‘Music For Winter Vol. 1’. Y es que nos encontramos ante seis canciones que se mueven hacia el lado más reposado del rock. De hecho, hay momentos que se podrían calificar de post-rock -de ahí la influencia de Talk Talk-. Eso sí, aquí la cálida voz de su cantante siempre está presente. Algo que hace que sus canciones entre de forma muy fácil.

Tienen muy claro hacia donde quieren ir en sus canciones, y saben cuando tienen que romper la calma y pisar el pedal de distorsión, y cuando no. Particularmente, prefiero cuando lo pisan y llega la esperada tormenta sonora. Es el caso de “Pieces” y “It Keeps Coming”, las canciones que abren y cierran el Ep, respectivamente, y donde se dejan llevar por eso lado más ruidoso. Algo que también ocurre en menor medida en “Sun Seeker”, que es un tanto más épica y menos contundente. Pero ojo, que en su faceta más intima también nos dejan algún buen momento. Ahí está la etérea “Blood Love”, que es de lo más bonita, y ese lado más acústico que presentan en “Was I Unkind?”, el cual les funciona muy bien. 

Ya sabéis, si quieres la banda sonora perfecta para mirar bucólicamente la nieve por la ventana, estáis ante las seis canciones perfectas.

7,7

bdrmm – Bedroom

Ya he comentado por aquí que son muchos los discos que, últimamente, se meten dentro del carro del shoegaze. Pero lo cierto es que, a veces, utilizamos la etiqueta demasiado a la ligera. Sobre todo, porque hay ocasiones en las que no es fácil diferenciar entre dream-pop, noise-pop o shoegaze. Pero esta no es una de esas ocasiones, porque con el debut de bdrmm queda bastante claro. Esta banda británica se ha hecho con un disco que bebe de los grandes del género, como My Bloody Valentine o Slowdive, pero también de otros grupos más actuales, como DIIV. Y el resultado no puede ser mejor.

Bedroom’ es un trabajo en el que los paisajes instrumentales tienen bastante importancia. De hecho, empieza con la estupenda “Momo”, una canción en la que las protagonistas absolutas son esas guitarras limpias y cristalinas que van subiendo de intensidad hasta crear una tormenta sonora. Algo muy habitual en este tipo de estas bandas. Un sonido con el continúan en “Push / Pull”, que no puede recordar más DIIV. Y es que, se podría decir que la banda de Brooklyn es su gran referencia, porque temas como “Gush” o “Happy” también nos remiten a ellos. Y la verdad es que se les da muy bien.

Su otro punto de partida es el shoegaze más clásico, en el que tampoco fallan. Porque esa “A Reason to Celebrate” no puede ser más sobresaliente. Y lo mejor es que les funciona sin hacer nada nuevo, ya que estamos ante una canción que podría pertenecer al ‘Loveless’. Y ojo, porque, como decía más arriba, también dejan ver la influencia de Slowdive en algún momento. Es el caso de la maravillosa ‘If…’, en la que endurecen un poco más las guitarras, y de ‘Is That What You Wanted to Hear?’, que juega con el lado más ensoñador del género. Pero, además, en ‘(Un)Happy’, se alejan de todo lo demás, y se meten (muy acertadamente) en terrenos más post-rock.

Es evidente que suenan a muchas bandas en concreto y que no han inventado nada, pero esta banda británica se ha hecho con un debut de lo más solido y lleno de temazos. Y oye, con eso ya basta.

8

Gold Cage – Social Crutch

Gold Cage

Que no estén saliendo muchos de los trabajos que tenían que editarse en estas semanas, me está llevando a descubrir bandas muy interesantes que, a lo mejor, en otras circunstancias, no hubiera conocido. Es el caso de Why Bonnie y Seazoo, dos grupos que han caído en el blog esta semana, y también los es Gold Cage, un trío de Los Angeles que acaba de debutar con un disco que es una maravilla.

Tras una primera escucha de “Social Crutch”, se podría decir que se acercan el dream-pop de grupos como Mazzy Star o Slowdive, pero sería una descripción un tanto vaga. Más que nada, porque, dentro de un estilo en concreto, que es el pop de guitarras, resultan de lo más polifacéticos. Es más, ellos se definen como una banda de post-rock y slowcore, pero van mucho más allá. Sobre todo en temas como ‘Introduce My Mind’ y ‘Spaghettify’, en las que se animan bastante y pasan de los ritmos más densos para acercarse a un indie-pop de lo más luminoso, el cual, está lleno de deliciosas escalas de guitarras cristalinas. Y hacen bien, porque les sienta de maravilla.

También están de lo más acertados cuando se meten en terrenos más post-rock. Es el caso de ‘Repeater Kember’, con la que abren el disco con densidad y esas atmosferas ensoñadoras tan habituales en el género. Eso sí, se lo rompen a mitad a canción, que es cuando entra una guitarra de lo más potente. De hecho, aquí, es donde aparece su faceta post-rock. Algo a lo que vuelven en la reposada ‘What Is Left’ y en esa preciosa ‘Creepfest’ final. No se les da nada mal, porque la voz de su cantante funciona de maravilla junto a esos paisajes reposados de guitarras. Eso sí, salen ganando cuando se acercan más al dream-pop. Temas como ‘Halcion’, ‘Shadows’ o ‘Ripples’, en los que se acercan a unas influencias (confesadas) tan dispares como Deerhunter, Slowdive o Yo La Tengo, son sobresalientes. Y si nos vamos a ‘Harshmellow’, a la que le meten un poco más de ritmo, nos encontramos con uno de los grandes momentos del álbum

Estamos ante un disco de lo más atractivo para todos aquellos que disfrutan de estos sonidos. Además, le dan un toque más melódico que los hace un poco diferentes. Y eso siempre está bien.

7,9

25 Canciones: Talk Talk

Talk Talk

Ya tenía yo ganas de recuperar esta sección que empecé hace cuatro años, y que llevo un buen tiempo sin actualizar, pero no había encontrado un grupo que me cuadrase. Hasta ahora que, por desgracia, me ha dado por volver a escuchar a Talk Talk. Y digo por desgracia, porque parte de la culpa de esto la tiene la muerte de Mark Hollis, su cantante. Aunque sí es cierto que ya llevaba unos meses escuchándolos bastante. Así que esto es una entrada que sirve como homenaje una de las mejores voces de los ochenta, y a la vez como repaso a una carrera que ha sido mucho más importante para la música de lo que mucha gente piensa. No obstante, ha servido de influencia a bandas tan importantes como Pulp o Radiohead. Además de haber sido precursora de lo que en los noventa se bautizó como post-rock.

Nacidos en Londres a principio de los ochenta, Talk Talk son una banda marcada por esos años. “The Party’s is Over”, el que fue su álbum de debut, es un trabajo lleno de cortes de synth-pop y de new-wave. No obstante, su compañía de discos, les puso el mismo productor que a Duran Duran, a ver si había suerte y tenían el mismo éxito. Algo que no ocurrió, aunque hay que decir que no les fue mal y algunos de sus singles, como ‘Talk Talk’ y ‘Today’, entraron en las listas británicas y en las de otros países del mundo. Pero lo mejor es que, por aquí, ya se puede ver que no eran una banda al uso. Como muestra, el tema que daba título al álbum, o ‘Have You Heard The News’, más oscuros de lo que se escuchaba habitualmente en el pop de aquella época.

Tras lanzar ‘My Foolish Friend’, un estupendo single que no entró en ninguno de sus discos, la banda británica edita “It’s My Life”, el álbum que les haría mundialmente famosos. Aquí ya se empieza a ver un giro hacia sonidos más rock, y las guitarras tienen más presencia. Pero no se olvidan de lado más pop, como bien muestran ‘It’s My Life’ y ‘Such a Shame’, dos de los éxitos más grandes de su carrera. Son dos joyas del pop de los ochenta, y ojo, porque, aunque la primera sea su canción más reconocible, en su día, fue la segunda la que tuvo más éxito en las listas. Junto a ellas, podemos meter ‘Dum Dum Girl’ e ‘It’s You’, que también aciertan yéndose al pop. Aunque es en una balada como ‘Tomorrow Started’, donde más evolucionan, y se empiezan a ver parte de los sonidos que vendrían después.

Un disco como “The Colour of Spring”, demuestra que, además de tener talento, también eran bastante listos. En 1986, como una banda ya reconocida, y con bastante éxito, lanzan un álbum con los suficientes hits para seguir copando las listas (fue top 10 en muchos países y número uno en Alemania), como ‘Life’s What You Make It’ y ‘Living In Another World’. Pero no se quedan ahí, y en él, la experimentación deja de ser una anécdota. Empiezan a aparecer los cortes más largos y los ritmos más pausados, que más tarde les convertirían en una referencia clave en el mundo del post-rock. Eso sí, combinados con un lado más pop. Así, nos entregan joyas como ‘Happines Is Easy’, con ese estribillo lleno de coros infantiles, o esa maravilla de más de ocho minutos llamada, muy acertadamente, ‘Time It’s Time’.

A pesar del éxito de “The Colour of Spring”, los siguientes años no fueron muy felices para la banda, que deja de girar –como dato curioso, dieron su último concierto en Salamanca-, y se mete de lleno en terrenos musicales que no gustan a su discográfica. Cada vez más influenciados por el jazz, la banda edita en 1988 “Spirit of Eden”, un disco con tan solo seis canciones que se va más allá de los cuarenta minutos. Aquí ya no hay singles con los que vender el disco, y sin ningún tipo de promoción en directo, se convierte en un pequeño fracaso comercial. Pero una cosa no quita la otra, y a su vez, se convierte en el disco más importante de su carrera, y el que ha servido de mayor influencia a bandas posteriores. Y es que, se dice que, sin él, grupos como Mogwai, Low, Godspeed You! Black Emperor, Doves o Elbow, no serían los mismos. Solo hay que escuchar ‘The Rainbow’, ‘Eden’, o esa preciosidad llamada ‘I Belive In You’, para darse cuenta. Incluso su cara-b, llamada ‘John Cope’, que también he incluido en esta selección, es toda una premonición de lo que vendría después.

Poco, o nada, de la banda que empezó en 1981 queda diez años después, cuando editan “Laughing Stock”. Estamos ante otro disco de tan solo seis cortes, donde el post-rock y el jazz son los principales protagonistas. El propio Mark Hollis cita a Can o John Coltrane como principales influencias. Y es algo que resulta evidente en un tema tan crudo como ‘Ascension Day’, que fusiona de maravilla el rock y el jazz, y abre una puerta a muchos de los grupos que vinieron un poco más tarde (que se le pregunten a Radiohead). Más comedidos están en ‘After The Flood’ y ‘New Grass’, en las que siguen empleando esas influencias para hacer dos temas calmados en los que hay extensos paisajes sonoros. Evidentemente, fue éxito de crítica, pero no de público. De hecho, poco tiempo después, se separarían para siempre.

Talk Talk apenas duraron una década en activo, pero en esos años, no solo les dio tiempo a crear algunos de los mejores hits de los ochenta, también a crear un sonido propio que ha sido imitado hasta la saciedad. Además, la voz de Hollis, es una de esas que aparecen muy de vez en cuando. Lástima que ya no la podamos oír más.

Yves Tumor – Safe In The Hands Of Love

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El otro día, cuando vi la crítica de este disco en Pitchfork, al cual le han puesto un 9,1 (puede ser el álbum del año para el medio norteamericano), me tiró para atrás la etiqueta de “experimental” que le pusieron. Y no es que no sea cierto, pero es una experimentación muy llevadera. Pero, ¿quién es Yves Tumor? No es otro que Sean Bowie, un chico de Tennesse que empezó su carrera más cerca del soul que de otra cosa, pero, con el tiempo, fue incorporando sonidos más lo-fi, experimentos electrónicos y paisajes ambientales un tanto claustrofóbicos. Hasta llegar a este tercer álbum, donde mezcla todos esos ingredientes, y se hace con un trabajo extraño, pero, a la vez, muy interesante.

Safe In The Hands of Love” es un álbum de lo más ecléctico, en el que cada canción es un mundo totalmente diferente, y en el que hay todo tipo de estilos. Pero, eso sí, todo el disco mantiene una coherencia y una preferencia por los sonidos más oscuros. Da igual que estemos ante una intro de aires jazzísticos, como es el caso de ‘Faith In Nothing Except In Salvation’, o ante un corte puramente electrónico, como el genial ‘Honesty’, todo sigue esa línea. Y la verdad es que es eso lo que hace especial este disco.

Yves Tumor tiene varios cortes para los que le tenemos un poco de miedo a la música más experimental. Sobre todo, cuando se mete en mundos más soul y r&b. Algo que ya aparece en ‘Economy of Freedom’, la segunda canción, donde nos encontramos con una fusión de ese mundo experimental y sonidos más sedosos. Pero es en la estupenda ‘Licking And Orchid’ donde mejores resultados obtiene en esta faceta. Y es que, salvo esa tormenta ruidosa final, estamos ante un corte de lo más elegante y sensual. Pero ojo, que también sabe lo que es irse al pop psicodélico y hacer un par de temas notables en este campo. Se trata de la ultra pegadiza ‘Noid’, y de la más extraña, pero realmente seductora, ‘All The Love We Have Now’. Y no contento con eso, también se acerca a sonidos cercanos al post-rock, como en ‘Lifetime’, el que, para mi gusto, es el mejor corte del álbum. Y es que, no hay quién se resista a ese ritmo de batería entrecortado y frenético, y a su precioso estribillo. Además, no es el único corte que se va hacia ese camino, también tenemos la cruda ‘Recognizing The Enemy’ y, en menor medida, la rayante ‘Let The Lioness In You Flow Freely’, la cual puede saturar a más de uno.

Es cierto que estamos ante un trabajo un tanto difícil de elegir – ‘Hope In Suffering (Escaping Oblivion & Overcoming Powerlessness)’ da bastante mal rollo-, pero, de alguna manera, te atrapa y no te suelta.

8,1

The Horrors – V

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La verdad es que entiendo a The Horrors y la posición en la que están con su quinto trabajo. El grupo británico no hubiera sobrevivido a otro trabajo deudor de la música de Simple Minds y The Psychedelic Furs, así que han cogido la sartén por el mango, y han añadido nuevos ingredientes a la fórmula que tan bien les ha funcionado en estos últimos años.

V” es un disco más oscuro y sucio que sus predecesores, por lo menos en su primera parte, que es donde más se notan esos nuevos ingredientes. Ahí está esa ‘Hologram’ inicial, que cuenta con un buen estribillo, pero acaba en una maraña de guitarras estridentes y ruidos varios. Algo parecido pasa en ‘Press Enter To Key’ y ‘Machine’, que prácticamente siguen el mismo guión. Aunque hay que decir que están bastante más acertados en la segunda. Y si nos vamos a ‘Ghost’, también nos vamos a encontrar lo mismo, pero desde una perspectiva más relajada.

A partir de ‘Point Of Not Reply’ aparece algo más parecido a los The Horrors de los últimos años. Más que nada, porque rebajan un poco el nivel de suciedad, se ponen un poco más electrónicos, y algo más pop. Quizá, éste, sea un tema al que le falta un buen estribillo y una melodía algo menos sosa, pero suena estupendamente. Además, para hit ya tenemos ‘Something To Remember By’, ese temazo dance que sacaron como segundo single. Es lo mejor del disco, pero otros temas, como la ensoñadora ‘Weighed Down’, esa ‘Gathering’ casi folk, o el pop industrial del ‘World Bellow’, también están muy bien. Además de ‘It’s A Good Life’, la que podríamos llamar la balada del disco, y un giro hacia la épica que no les sienta nada mal.

The Horrors han hecho el típico disco en el que no cambian mucho su sonido, pero sí abren nuevas vías para hacerlo en un futuro. Y no les ha salido mal la jugada.

7,5