Taraka – Welcome to Paradise Lost

Supongo que el nombre de Taraka Larson no os dirá mucho, pero si menciono de Prince Rama, muchos y muchas os acordareis de este excéntrico dúo de Brooklyn que hacia un pop bailongo y psicodélico de lo más chulo. Junto a su hermana Nimai, tuvieron una carrera de lo más productiva y llegaron a editar nueve discos en apenas una década, pero en 2019 anunciaron su separación. De hecho, la propia Taraka, juró que dejaba la música por completo y que no quería volver a grabar más discos. Un juramento que no le ha durado ni dos años, porque ahora nos deja el que es su álbum de debut en solitario.

Welcome To Paradise Lost’ nace de una especie de auto-confinamiento que se impuso la propia Taraka. Incomunicada en una calurosa casa de Texas sin internet y con una serpiente como única acompañante -supongo que la de la portada-, Larson empezó a plantearse un poco su futuro. Así que, ayudada por alguna que otra fumada, y una colección de discos de grunge y punk de su adolescencia, las canciones empezaron a brotar. De hecho, lo hicieron de la forma más natural posible, ya que cogió su guitarra y una grabadora, y prácticamente surgieron todas a las primeras de cambio. Eso sí, luego tomaron cuerpo y se enriquecieron con la ayuda de sus amigos Ryan Sciaino (Spank Rock, Prince Rama, Win Win) y Tim Koh (Gang Gang Dance, Conan Mockasin, Haunted Graffiti).

Estamos ante uno de los discos que más me ha sorprendido en los últimos meses. En parte, porque no me esperaba que su carrera virara hacia mundos más punk y guitarreros, y en parte porque las canciones son un artefacto sonoro de lo más potente. Ahí está el tema titular, que es todo un torbellino punk de lo más melódico. O “Ride or Die”, que no puede sonar más a 1977 y al CBGB. Pero ojo, que también sabe lo que es irse al grunge más melódico y entregar una joya como “Psychocastle”.

Otra de las cosas que me ha sorprendido de este álbum es que sabe irse hacia diferentes palos sin que el disco se resienta. Así, es capaz de tirar hacia una new-wave un tanto loca y acerarse a los B-52’s psicotrópicos en las geniales “Total Failure” y “0010110”. O de dejar el punk de lado y entregar un delicioso tema de pop guitarrero en “So Happy For You”. Incluso le sale bien irse al rock de los sesenta en “Bad Bonezz”. Y para terminar de sorprender, “Old Gloves”, una preciosa balada al piano que cierra el disco de la forma más cinematográfica posible.

8

Rata Negra – Una vida vulgar

Rata Negra se han convertido en una de nuestras bandas más internacionales. Y lo curioso es que lo han hecho con muy poca repercusión en nuestro propio país. El trío de Madrid, que cuenta con dos antiguos miembros de Juanita y los Feos, recibe elegios de la prensa extranjera con cada uno de sus lanzamientos – en Stereogum los adoran-, cuentan con una distribución internacional, y hasta el mismísimo Iggy Pop los ha pinchado en su programa de la BBC. Y todo esto cantando en castellano y con un sonido que recuerda a cosas muy de aquí – la influencia de los grupos punk madrileños de los primeros 80 es evidente-. Así que lo suyo tiene bastante mérito.

Una vida vulgar’ es su tercer trabajo, y según la propia nota de prensa de su sello internacional, también es su trabajo más pop. Y la verdad es que no puedo estar más de acuerdo, porque están sembrados en cuanto melodías y estribillos. Algo que, por otro lado, tampoco sorprende mucho, porque ya demostraron que pueden sonar mucho más pop en aquella estupenda versión del “Problemas no” de Diseño que hicieron en 2019. Y todo esto sin olvidar su energía punk, y con una sección rítmica vibrante que ya quisieran muchos.

Van a toda leche desde el minuto uno, y casi es imposible no sentirte atraído por esa energía que desprenden los primeros cortes del álbum. Además, como se les escapa algún teclado que otro de vez en cuando, sus composiciones ya se convierten en absolutamente irresistibles. Ahí está la más popera “El escarmiento”, que cuenta con uno de los estribillos más pegadizos del álbum. O la potente “Desconfía de ese chico”, la cual es mucho más punk, pero igual de irresistible. Además, sus letras, siempre tétricas y con referencias a la muerte, no pueden molar más -también he llegado a la conclusión de que no les gusta mucho trabajar-. Solo hay que escuchar “Maldición” para darse cuenta.

La mayor sorpresa de este trabajo llega con “Cuando me muera”, donde se relajan y se meten de lleno en sonido Phil Spector. Toda una deliciosa balada de aires sixties que, como no podía ser de otra manera, cuenta con el mítico ritmo del “Be My Baby”. Eso sí, es un pequeño descanso para seguir disfrutando de su punk acelerado en la segunda parte del disco. Y ojo, que no bajan la guardia, porque cortes como “En la playa”, con su toque surf, o el ultra pegadizo, y algo Pegamoide, “Radar de novedades”, son estupendos. Además de esa melódica fabula oscura llamada “Romance de lobos” con la que cierran este estupendo disco.

8

Parquet Courts – Wide Awake!

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Producción de Danger Mouse, un single que parece una canción de The Rapture, otro que es una semi-balada con instrumentos de cuerda…parecía que el sexto álbum de Parquet Courts iba a ser el del cambio de sonido definitivo, pero no, “Wide Awake!” mantiene a la banda neoyorquina a medio camino entre su sonido de siempre, y un pequeño abanico de otros estilos. Pero sí es cierto que, su personalidad, que al fin y al cabo es lo importante, sigue intacta.

Tengo que reconocer que, el hecho de que sea un trabajo un poco más ecléctico, me gusta. Un arrebato de media hora de punk me termina cansando, pero si lo vas alternando con otros sonidos más amables, me entra mucho mejor. Así, la urgencia de canciones como ‘Total Football’ y ‘Almost Had to Start a Fight / In and Out of Patience’, me parece de lo más interesante. Además, el cambio de ritmo de la segunda me va mucho. Y si ya encima se ponen algo más melódicos, como es el caso de ‘NYC Observation’ y ‘Extinction’, me ganan del todo.

De las que podríamos llamar “las canciones del cambio”, me gustan prácticamente todas. La únicas que no me dicen mucho son ‘Before the Water Gets Too High’ y ‘Back to Earth’, que son un tanto extrañas y no tienen mucho sentido dentro del disco. Sin embargo, lo de relajarse y ponerse algo folkies en ‘Mardi Gras Beads’ y ‘Freebird II’ les sienta de maravilla. Al igual que también les sienta muy bien ponerse algo juguetones en ‘Death Will Bring Change’ y ‘Tenderness’, donde dan el protagonismo a un piano. Y claro, luego tenemos la canción que da título al disco, que es todo un himno de dance-punk de lo más vibrante.

A lo mejor ha sido su colaboración con Daniele Luppi del año pasado la que les ha hecho abrirse a nuevos estilos, o quizá es que ya necesitaban un pequeño cambio, el caso es que les ha venido muy bien y me alegro de que hayan seguido este camino.

7,9

The Julie Ruin – Hit Reset

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Kathleen Hanna puede presumir de haber mantenido una carrera más o menos estable durante un cuarto de siglo. La de Portland rompió muchos moldes a finales de los ochenta con Bikini Kill, uno de los buques insignia del movimiento Riot Grrrl, y siguió haciendo lo propio con Le Tigre, aquella banda en la que fusionaba electrónica y rock con bastante atino (¿os acordáis de este pedazo de hit?). En esta década sigue haciendo de las suyas con The Julie Ruin, su última banda, de la que ahora publica su segundo trabajo.

Lo que empezó como un proyecto en solitario a mediados de los noventa (justo antes de formar Le Tigre), se ha convertido en toda una banda al completo con la que Hanna está haciendo algunas de las mejores canciones de su carrera. Se podría decir que, en ella, ha intentado hacer una fusión de sus dos proyectos anteriores. Y es que, en este Hit Reset, vemos retazos del punk y el sonido crudo de Bikini Kill, pero también saca a la luz su faceta más pop, esa que perfeccionó con Le Tigre. Todo ello regado de sus ya habituales letras feministas. Algo que sigue haciendo mucha falta dentro del mundo del rock, que es lo de lo más machista.

Hit Reset está lleno de guitarras potentes y aceleradas, pero también de teclados juguetones y melodías de lo más inocentes. Solo hay que escuchar el tema que abre y da título al álbum, en el que nos encontramos con un estribillo en el que, tras los habituales gritos de Hanna, aparecen unos coros propios de cualquier girl-group de los sesenta. Y es que, esa influencia del pop sixties está muy presente en el álbum. La encontramos en canciones como Rather Not, Planet You, Let Me Go, en la que, no sé si son imaginaciones mías, pero me parece oír el punteo del Heroes de Bowie en el estribillo, o Roses More Than Water, que podrían calificarse de “deliciosas”. Incluso se atreve a cerrar el álbum con una balada al piano.

No penséis que, de repente, Kathleen Hanna se ha convertido en una cantante pop. Para nada, el disco conserva buena parte de la rabia que ha desplegado a lo largo de su carrera, y que aquí aparece en temas tan potentes e interesantes como Be Nice, Record Breaker o Hello Trust No One. Pero lo mejor del álbum lo encontramos en I Decide, un tema oscuro que tiene una base rítmica realmente chula, y en I’m Done, donde hace un punk de lo más juguetón.

Creo que no me equivoco al afirmar que estamos ante uno de los mejores discos de la carrera de Kathleen Hanna. Además de uno de los más accesibles, que no a todo el mundo le gusta la forma tan “peculiar” que tiene de cantar que tiene la norteamericana.

8

Parquet Courts – Human Performance

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La incontinencia musical de Parquet Courts no les ha servido de mucha ayuda en los últimos años. El Ep que sacaron el año pasado era bastante insufrible, y su anterior largo un tanto irregular. Si a esto le unimos sus trabajos bajo el nombre de Parky Quarts, nos encontramos con un buen número de lanzamientos en apenas tres años. Y lo que es peor, ninguno de ellos supera a su estupendo debut. Quizá, por eso, para este Human Performance, se han tomado su tiempo, tardando casi un año en grabarlo, y pasando por varios estudios de su país. Por cierto, uno de ellos es el que tiene Jeff Tweedy de Wilco en Chicago, que ha tocado la guitarra en un par de cortes del disco. No podían haber tomado una decisión mejor, porque estamos ante el que es el mejor trabajo de su carrera.

Los Parquet Courts de este álbum están mucho más contenidos y, aunque no hay hits acelerados y potentes como Borrowed Time y Sunbathing Animal, es un trabajo mucho más regular que sus anteriores discos. En él sí que se puede sacar a la palestra esa comparación con Pavement que arrastran desde sus comienzos –la fantástica Keep It Even es el mejor ejemplo-, y que yo nunca he sido capaz de pillar. Pero no se quedan ahí. Desde sus comienzos siempre han tenido la ciudad de Nueva York presente en su música, y el punk, el hardcore, y la época dorada del CBGB han sido una gran influencia para ellos. Ahora se van un poco más atrás y nos encontramos con que The Velvet Underground también están dentro de sus bandas favoritas. Es más que evidente en las guitarras finales de la estupenda One Man No City, en el toque de delicadeza que emplean en Steady On My Mind, y en parte del tema enorme que da título al álbum.

Ya decía más arriba que aquí apenas hay hits acelerados de corte punk. Tan solo pisan el acelerador en la contundente Two Dead Cops, que es prima-hermana de Sunbathing Animal, y tiene una letra que no va a gustar nada a la policía de su ciudad. A cambio nos encontramos con unos Parquet Courts capaces de hacer temas excelentes con muy poco. Es el caso de Dust, que es simple, pero muy efectiva, de Outside, en la que incluso se acercan al pop, o del toque sixties de Pathos Prairie. Pero es en Berlin Got Blurry donde dan lo mejor de este álbum. Esta especie de fusión entre el rock fronterizo (esa guitarra) y la new-wave es una auténtica maravilla, y uno de los mejores temas de su carrera.

Con Human Performance, Parquet Courts se presentan como una banda capaz de hacer discos redondos y mucho más regulares. Hasta ahora, en sus álbumes, metían todo lo que pillaban por banda, y en ellos eran capaces de lo mejor, pero también de lo peor.

8,3

Selección 2015 (5ª Parte)

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Este mes me ha pillado el toro con la recopilación, pero me ha venido bien este retraso. Y es que, las últimas semanas, no han sido muy prolíficas, y las bandas han estado un poco dormidas con los adelantos de sus discos. Aun así, algunas si que se han decidido a presentarnos sus nuevos temas. Es el caso de Tame Impala, que siguen sorprendiendo con las canciones que formarán su próximo trabajo. En este caso nos dejan ‘Cause I’m A Man, una balada que está más cerca del Prince de los 80, que de su rollo psicodelico. Otros que también van  a por todas, son FFS. La unión de Franz Ferdinand y Sparks funcionaba de maravilla en Piss Off, el primer adelanto del disco, y lo sigue haciendo en Johnny Delusional, el que oficialmente es el primer single. En cuestión de pop tenemos a Camera Shy, que han sacado un sorprendente tema de indie-pop que está muy lejos del rollo acústico de su primer Ep, y ha Mates of State, que vuelven con un nuevo Ep. También hay nuevos temas de Future Islands, Garbage, que han sacado un single que no esta nada mal, o Titus Andronicus.

Si nos vamos a la pista de baile, también encontramos cosas interesantes, como un pepinazo de Hot Chip, o el remix que han hecho Holy Ghost! de un tema de José González, que es una pasada. Por no hablar del synth-pop de East India Youth, o el rollo ochentero de Toro y Moi y Miami Horror.

Espero que os guste.

  1. Dimed Out / Titus Andronicus 3:00
  2. Made My Mind Up / Mikal Cronin 3:34
  3. Happy New Year Next Year / Violent Femmes 1:39
  4. Never Be the Same / Built to Spill 3:15
  5. Falling From The Sky / Calexico 3:23
  6. Your Only One / Camera Shy 3:56
  7. Staring Contest / Mates Of State 3:26
  8. Un paseo por La Costa Fleming / Francisco Nixon 4:32
  9. ‘Cause I’m A Man / Tame Impala 4:02
  10. Cowboy Guilt / Torres 2:49
  11. Take a Little Time / Kathryn Calder 4:36
  12. The Chemicals feat. Brian Aubert / Garbage 4:21
  13. The Chase / Future Islands 3:44
  14. Beaming White / East India Youth 3:53
  15. Johnny Delusional / FFS 3:15
  16. Spell It Out / Toro y Moi 2:54
  17. Can’t Keep Checking My Phone / Unknown Mortal Orchestra 4:16
  18. Need You Now / Hot Chip 4:45
  19. Love Like Mine (feat. Cleopold) / Miami Horror 4:11
  20. Let It Carry You (Holy Ghost! Remix) / José González  7:33

Sleater-Kinney – No Cities to Love

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Iba a comentar por aquí el pedazo de hype que se ha creado alrededor de la vuelta de Sleater-Kinney, pero creo que no merece la pena. Los que escuchábamos esta música en la época en la que salieron, sabemos de sobra de que fue un grupo con muy buenas críticas, pero también muy minoritario. Ahora han vuelto como las mesías del indie-rock de mediados de los noventa, y bajo la batuta de los medios, nos las están colocando como lo mejor que ha salido de Estados Unidos en dos décadas (no es coña, lo leí el otro día en una web). Vale sí, al final no he podido resistirme y he soltado lo que no iba a soltar, pero es que creo que estos fenómenos no favorecen ni al grupo, y ni al oyente.

Sleater-Kinney New - Credit Brigitte Sire

No Cities to Love va a ser uno de los discos más aclamados de 2015, eso algo que tengo muy claro. De hecho, todavía no ha salido, y el New York Times ya ha dicho que es “the first great álbum of 2015”. Incluso St. Vincent se ha dejado llevar por la emoción, y en un reportaje para la Rolling Stone, ha comentado que es su disco favorito de la banda. Elogios y más elogios, para un disco que está muy bien, pero que tampoco es para tanto. El octavo disco de la banda de Olympia es una apisonadora de diez canciones, en las que el trío va a toda leche. Es contundente, denso, y está lleno de nervio, pero hay momentos en los que resulta un poco cansino. Sobre todo cuando renuncian al estribillo y a la melodía, y prefieren centrarse en los guitarrazos cortantes. Lo hacen nada más empezar, en la chillona Price Tag, y en algún que otro tema como No Athems, donde no sueltan el estribillo hasta el final. Por no hablar de Gimme Love, que me resulta un tanto estridente.

Afortunadamente, los cortes más melódicos ganan la partida, dejando así seis o siete canciones redondas. Sobre todo Surface Envy, No Cities to Love y Hey Darling, el tema más pop del disco. Aunque también me gusta ese homenaje a la new-wave llamado A New Wave, donde suenan a Ex Hex, el grupo de Mary Timony, compañera de Carrie Brownstein en Wild Flag. Por no hablar de ese contundente y pegadizo single llamado Bury Our Friends.

Sí, es un disco muy atractivo, en el que suenan potentes y apabullantes, pero, para mi gusto, le sobra crudeza, y le falta alguna buena melodía.

7,7

NPR Streaming

Ex Hex – Rips

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Si pensabas que ya se había explotado todo lo que se tenía que explotar de los ochenta, estas muy equivocado. Todavía queda un poco de donde rascar. Prueba de ello es el nuevo grupo de Mary Timony, una chica que ha pasado por Wild Flag y Sleater-Kinney, y que ahora lidera estas Ex Hex. Lo suyo es el rock más macarra de finales de los setenta que tan popular se hizo a principio de la década siguiente. Todo aquello que empezaron The Runaways y que otras bandas de chicas fueron adaptando a otros estilos (también hay mucho de The Go Go’s por aquí). Eso sí, ellas dicen que lo que les unió es su amor por The Voidoids. De todas formas, todo esto da igual, ya que al final han conseguido su propósito, que no es otro que hacer un álbum de punk-rock entretenido y brillante.

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Dicen que Rips es un disco que habla de “chicos malos” esos “que se peleaban en patio del colegio y después te robaban la cartera”. No sé sí la delincuencia juvenil era algo muy habitual en los colegios estadounidenses, pero sí es cierto que todo el álbum desprende ese sonido macarrilla y callejero; muy de chupa de cuero. También dicen que “hay que estar muy atento al disco” ya que “se pasa en un suspiro”. Algo en lo que también coincido con ellas. Es un trabajo que se disfruta muy fácilmente, donde sueltan hits con una facilidad pasmosa. Y es que es un disco creado para pasarlo bien, en el que te dejan pasmado a base de riffs cortantes que se fusionan con buenos estribillos y grandes melodías.

Es cierto que me resultan más brillantes cuando tiran un poco más hacia el pop y se acercan a la new-wave, como es el caso de Don’t Wanna Lose, que tiene un estribillo que es puro The Pretenders, o las fantásticas You Fell Apart y How You Got That Girl (en esta me han recordado mucho a The Romantics). Por no hablar de lo bien que suenan Waterfall o Radio On. Pero también tienen su encanto cuando se ponen mucho más macarras y nos sueltan trallazos como Beast y Hot And Cold, la que fue su carta de presentación, y mi primer flechazo con ellas.

Rips es un trabajo muy entretenido, concebido para hacer el cabra mientras los escuchas, y para recordarte que hubo un tiempo en el que eras joven. Un bofetón en la cara a base de hits rockeros.

8

Bleached – For The Feel Ep

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Bleached son una de las mejores bandas de chichas rockeras que han salido en los últimos años. Su álbum de debut fue un soplo de aire fresco en esta escena que, hay que reconocer, que está un tanto trillada. No es que hicieran nada nuevo, pero al rock californiano de aires sixties, le añadieron un toque pop (las Go Go’s estaban muy presentes en todo el disco) que le sentó de maravilla. Ahora vuelven con un Ep de tres canciones en el que sacan a la luz su vena más rockera y punk. Digamos que el pop más amable lo han dejado un poco de lado. Aunque no se olvidan de los estribillos chulos y las buenas melodías.

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Lo primero que nos encontramos en For The Feel, es el tema que le da título al Ep, y el mejor de los tres cortes. Sus dos minutos y medio de pop acelerado es de lo mejor que he escuchado este año, y a la canción ni le sobra ni le falta nada: tiene la duración perfecta, el estribillo entra cuando tiene que entrar, y el solo de guitarra no es excesivo. Por no hablar de lo directa y pegadiza que es. Vamos, que estamos ante un hit en toda. Tras ella cambian de rumbo y se van al rockabilly en Poison Ivy, que la verdad es que les siente de maravilla. Para acabar tiran de una versión, y hacen suyo el Born To Kill de The Damned. Punk rabioso y contagioso para acabar un Ep que sabe a poco (por la corta duración), pero que sirve de aperitivo a su esperado segundo trabajo.

8

25 Canciones: U2

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Si vives en este mundo te habrás enterado de que U2 han regalado su nuevo trabajo esta semana, y de que ese trabajo está teniendo unas críticas nefastas. Además, con razón, ya que ni los productores famosos a los que han recurrido, ni Lykke Li, que canta en el tema final, han logrado sacar jugo a unas canciones que estaban muertas desde que fueron concebidas. Es muy probable que estos os de igual a muchos de los lectores del blog, pero, aunque ahora no lo parezca, hubo un tiempo en que U2 eran un gran grupo, y no la banda aburrida en la que se han convertido desde hace más de una década.

He preparado una lista de Spotify con las 25 canciones de la banda irlandesa que más me gustan, y así de paso recupero esta sección, que la tenía muy olvidada. Como siempre pasa en estos casos, a muchos les faltarán unas cuantas, y a otros les sobrarán otras tantas, pero es lo que hay. Además, tengo que decir, que en esta ocasión no me ha costado mucho hacer la selección y no me ha sobrado ninguna canción. La única pega es que en Spotify no está la versión que hicieron del Night & Day de Cole Porter, que me parece chulísima – algún día tengo que recuperar aquél Red Hot + Blue de 1990-.

Una de las claves del éxito de U2, ha sido su capacidad para reciclarse y cambiar, tanto de imagen, como de estilo musical. De sus primeros trabajos a los últimos hay todo un mundo, y casi parecen otra banda. Poco queda de la urgencia y rapidez que tenían canciones como I Will Follow o Gloria, tal vez tan solo la guitarra tan característica de The Edge. No sé dónde leí que entre sus mayores influencias estaban Joy Division, algo que es un tanto evidente en Boy, en October y, en menor medida, en The War. Quizá, con el tiempo, esta primera trilogía se ha quedado un tanto desfasada, y del tirón puede resultar hasta aburrida. Esto, en parte, es culpa suya, que han intentado volver a ella en varias ocasiones, y lo único que han conseguido es mancillar sus propias canciones. Esto no quita que sí que haya unas cuantas canciones que han sobrevivido a todo esto, y a día de hoy, I Will Follow, Gloria, New Year’s Day y Two Hearts Beat As One, me siguen gustando y pareciendo grandes temas.

El primer cambio de chaqueta vino con The Unforgettable Fire, un disco influenciado por sus giras por Norteamérica, en el que encontramos títulos que reflejan su cultura (4th Of July, Indian Summer Sky o Elvis Presley & America), y en que se olvidan del “punk” de su anterior trabajo. Lo curioso es que un disco en el que abundan los sintetizadores (culpa de Brian Eno, uno de los productores del disco), y su sonido no llega a ser tan americano como se podría pensar en un principio. Ese cambio llegaría con The Joshua Tree, su siguiente trabajo, y su salto a las grandes ligas. El quinto álbum de U2 despachó 28 millones de copias, y los convirtió en la banda más famosa del planeta. La pegada que tenían sus tres singles, que además eran las tres canciones que abrían el álbum, era incuestionable, y el éxito fue más que merecido. Además, aquí fue donde se aficionaron a ese tipo de canción épica que tantos buenos resultados les ha dado (Where The Streets Have No Name y With Or Without You son el mejor ejemplo de esto), y tantos disgustos han proporcionado a sus detractores. Tras él, llegó el fallido Rattle And Hum, que con su mezcla de temas en directo, versiones, y cortes nuevos, no logró cautivar a los críticos, que lo recibieron sin mucho entusiasmo. Aun así, contaba con grandes canciones como Desire, Hawkmoon 269, Angel Of Harlem, y aquél baladón épico llamado All I Want Is You. Pero lo mejor estaba por llegar.

Adiós Estados Unidos, hola de nuevo Europa. Bueno, más bien Berlín. Tras la caída del muro, U2 se volvieron locos con la ciudad alemana, y trasportaron toda esa locura a Achtung Baby, el que con diferencia es su mejor trabajo. Sonidos electrónicos, ruidos extraños, guitarras que rujen, todo tipo de percusiones, cuero, gafas de mosca…U2 se volvieron los más modernos del barrio en apenas un par de años, y lograron poner de acuerdo a crítica y público, algo que no consiguen muchos. Tampoco resultaba tan extraño, para los primeros tenían canciones como Until The End Of The World, The Fly o la grandiosa Ultraviolet (Light My Way), y el seguimiento de los segundos se lo aseguraban con One, una balada a la que es imposible resistirse. Pero su mayor locura todavía estaba por llegar, y se llamaba Zooropa. Aquí hay que hacer un pequeño inciso, y hablar de lo bocazas que es Bono (una de las principales razones del odio que hay hacia U2). Y es que, tan solo un par de años antes de la publicación de Zooropa, tuvo los huevos de atacar a los Pet Shop Boys, y criticar aquél estupendo medley que hicieron con su Where The Streets Have No Name y el Can’t Take My Eyes Of You de Frankie Valli. En sus declaraciones, más o menos venía a decir que no consideraba a Pet Shop Boys como un grupo serio, porque hacían música con máquinas, y haciendo un guiño a un tema del dúo londinense, se preguntaba “What have I, what have I, what have I done to deserve this?”. Esto no tendría mayor importancia si sus siguientes trabajos no estuvieran llenos de esas máquinas. Además, con grandes aciertos como Numb, Lemon, y la gran Stay (Farway, So Close!), que para mi gusto es su mejor canción.

Después de Zooropa, hay muy poco donde rascar, y, aunque muchos piensan que Pop no es un mal disco, yo no le termino de pillar el punto. Tan solo me gusta Staring At The Sun, que es bien bonita. Por no hablar de lo malos que son los discos posteriores, donde no hay una sola canción destacable. Eso sí, se les sigue tratando como la banda más grande del planeta, y por mucho que llenen sus conciertos en grandes estadios, sus nuevas composiciones no están a la altura de las circunstancias.