James Blake – Friends That Break Your Heart

Con James Blake tengo un pequeño conflicto. Por un lado, es un tío que me cae muy bien, y me gusta que se moje en temas como el feminismo o el racismo. Pero, sin embargo, su música, me gusta a ratos. Sí es cierto que, al contrarío que el resto de sus seguidores, y de críticos, me van más sus últimos trabajos que los primeros. De hecho, el anterior, y el EP bailongo que editó tras el confinamiento, me parecen notables. Y es que, creo que sus canciones se han vuelto menos introspectivas y directas, y eso le hace ganar puntos. Por los menos conmigo.

Friends That Break Your Heart’ es un extraño disco de ruptura. Extraño porque no estamos hablando del fin de una relación amorosa, ya que Blake está estupendamente con su novia, la genial actriz Jameela Jamil, sino del fin de las amistades. De hecho, tras ese anterior trabajo en el que mostraba su felicidad por estar enamorado, fue la propia Jamil la que le dijo amablemente que buscara otro tema para su próximo álbum. Por cierto, que la actriz también colabora en algunos temas del disco, y ya han sido unos cuantos cavernícolas los que se han apresurado a decir que está ahí por ser su novia. Lo que ninguno se ha preocupado en mirar, es que estudió música durante años y fue DJ durante otros tantos. Además, que, para gran parte del mundo, ella es más famosa que él.

El propio James Blake dice que es la colección de canciones más directa que ha escrito nunca. Pero no penséis que es un disco lleno de temas más animados, o que en él sigue la estela dance de su último EP. Todo lo contrario, estamos ante un disco en el que predominan las baladas regadas de delicados sonidos electrónicos. Pero es que vaya baladas. Ya desde el principio, con “Famous Last Words” y “Life Is Not The Same”, pone el listón bien alto. Porque las dos son de lo más emocionantes. Pero lo bueno es que consigue superarse a medida que van pasando las canciones del disco. Ahí está, “Foot Foward”, donde se anima un poco más. O esa grandilocuente “Show Me”, en la que colabora Monica Martin en su bonito estribillo. Aunque lo mejor viene con esa joya llamada “Say What You Will”, una canción sobre la autoestima que, a mí, personalmente, me parece uno de los temas más bonitos del año.

Como ya he dicho antes, tengo mis conflictos con su música. Y es que, si su lado más delicado y lento sí que me va, cuando tira hacia sonidos más trap o hip-hop, no consigo que me guste demasiado. “Coming Back”, en la que colabora SZA, no está mal, pero me parece un poco más de lo mismo. Y “Frozen”, con los raperos JID & SwaVay, me aburre muchísimo. Prefiero al James Blake de “If I’m Insecure”, el tema tan emocionante con el que cierra el álbum.

7,5

Porches – All Day Gentle Hold!

Aaron Maine fue uno de los artistas más afectados por la pandemia. Y es que, el mismo día que salió su anterior trabajo con Porches, y puso una valla publicitaria en mitad de Nueva York, confinaron la ciudad. Así que el pobre se encerró en su apartamento e hizo lo único que podía hacer en ese momento: componer más canciones. Lo bueno, es que, curiosamente, le ha salido la que es su mejor colección de canciones hasta la fecha. O por lo menos la que más me gusta a mí, que siempre he tenido mis más y mis menos con su música.

All Day Gentle Hold!’ es el disco que estaba esperando de Porches. Porque, hasta ahora, conseguía que sus canciones sonaran frescas, pero muchas veces las dejaba a medias y sin un buen punto melódico que las llevara un poco más arriba. Algo que empezó a cambiar con su anterior trabajo, en el que ya se hacia con unos cuantos hits. Pero aquí estamos ante algo infinitamente mejor. Es más, todas las canciones de este trabajo podrían funcionar perfectamente como single. Y todo porque el mismo Maine reconoce que las ha dejado prácticamente como salieron y que no se ha molestado mucho en tunearlas.

Estamos ante otro trabajo que no llega a la media hora. Es más, ninguna de sus canciones se acerca a los tres minutos. Pero, al contrario que en sus otros álbumes, aquí va al grano y no las deja a medias. Está más directo que nunca, y eso es algo que se nota en temas tan estupendos, y tan new-wave, como “Back3School”, “Watergetsinside”, o “Grab The Phone”. Y cuando pisa un poco el freno nos obsequia con esa joya llamada “Okay”, donde deja un poco de lado la electrónica y da protagonismo a las guitarras.

A pesar de que buena parte del disco es un poco más rock que de costumbre, también tiene tiempo para volver a ese R&B sintético que tanto le gusta. Además, sigue utilizando los mismos ingredientes, como la repetición constante de una palabra o una frase. Pero, de alguna manera, ahora le funciona mejor. La prueba es “Lately”, el tema que abre el álbum, y que cuenta con su único estribillo a los pocos segundos de comenzar. O esa delicia envuelta en teclados y un ritmo traqueteante llamada “I Miss That”. Incluso esa oda al autotune que es “Comedown Song (Gunk)” funciona a la perfección. Y todo, porque, como ya he dicho antes, está más directo que nunca y no se anda por las ramas.

Al parecer, Aaron Maine tuvo que pelearse con su sello para que editara este álbum en 2021 y no en 2022 como querían inicialmente. Y ha hecho bien en insistir, porque, como bien dice él mismo, “son unos temas que están creados para un momento en concreto, y no tiene ningún sentido que vean la luz en marzo del año que viene”. Algo con lo que no puedo estar más de acuerdo.

8

Laura Mvula – Pink Noise

No quería irme de vacaciones sin hablar de este disco. El tercer trabajo de la británica Laura Mvula se ha convertido en ese álbum al que recurres cuando no sabes qué escuchar, y durante el último mes ha salvado del tedio unas cuantas veces. Pero, además, me parece toda una lección a las discográficas. Y es que, tras ser despida de Sony porque no vendía lo suficiente, la de Birmingham ha fichado por Atlantic y ha editado el disco más comercial de su carrera. Una venganza que le ha reportado buenos resultados comerciales y de crítica. No obstante, acaba de conseguir su tercera nominación al Mercury Prize.

Para acercarse a un mundo más comercial, Mvula ha cambiado totalmente de tercio y se ha ido a los ochenta. Además, sin ningún tipo de pudor. En ‘Pink Noise’ se pueden escuchar muy fácilmente las influencias de Michael Jackson -el fusilamiento de “The Way You Make Me Feel” en “Got Me” es más que evidente-, Prince, Janet Jackson o Grace Jones. Y hay que reconocer que, a pesar de ser un sonido muy trillado, ha sabido darle un punto de frescura. Y todo gracias a esas baterías potentes y a su envoltorio sintético. Además de, por supuesto, su estupenda voz.

Laura Mvula deja bien clara su predilección por este sonido nada más empezar. ‘Safe Passage’ es uno de esos baladones grandilocuentes, y envueltos en teclados, que tanto se llevaban en aquella época. Y tengo que decir que sale bastante airosa en todas las baladas del disco. Porque, en esa “Magical” que, quizá, es un poco excesiva, consigue emocionar metiéndose en un pop ochentero con tintes R&B. De hecho, cuenta con un sonido bastante norteamericano. Y en “What Matters” vuelve al sonido más sintético, y con la sorprendente ayuda de Simon Neil de Biffy Clyro, se saca de la manga otro baladón.

Si en las baladas está estupenda, en los cortes más movidos está aún mejor. Sobre todo, cuando no se va a lo evidente, como es el caso de “Conditional”, un tema puramente electrónico, pero algo oscuro y escurridizo. Eso sí, no puede evitar que su estribillo se convierta en todo un arrebato pop. Aunque también tengo que decir que está de lo más acertada cuando se va a las referencias más que evidentes. Solo hay que escuchar la ultra-pegadiza y bailonga “Church Girl”, o el estupendo synth-pop de “Remedy”. Pero lo mejor llega con esa “Before The Dawn” final, donde nos deja una melancólica y preciosa canción de puro pop sintético.

8

Rostam – Changephobia

Supongo que Rostam tuvo sus razones de peso para dejar Vampire Weekend, pero viendo como va su carrera en solitario, creo que no fue idea bastante arriesgada. Otra cosa es su carrera como productor, la cual le ha reportado un Grammy por su trabajo en el último disco de HAIM. Pero, al igual que Jack Antonoff, el de Bleachers, cuando se trata de hacer sus propias canciones, no llegan a ese nivel tan alto que tienen sus producciones. Y nadie niega que sean dos pedazo de músicos, pero funcionan mejor cuando trabajan con otros. Aunque también tengo que reconocer que este trabajo del neoyorquino es un poco mejor que su álbum de debut en solitario.

Dice Rostam que, a pesar de su título, las canciones de ‘Changephobia’ no representan un miedo al cambio. De hecho, tratan de todo lo contrario, de reconocer los miedos de cada uno y una, y enfrentarse a ellos. Quizá, por eso, estamos ante una colección de canciones amable, donde hay alguna reflexión sobre cambio climático (“These Kids We New”), o historias de amor queer en un viaje por carretera (“4Runner”). Y ojo, porque parece que está más atinado a la hora de hacer hits. De hecho, estas dos canciones son de lo mejor en su carrera en solitario. Al igual que la estupenda “From The Back of a Cab”, o ese coqueteo con el R&B que aparece en el tema que da título al álbum.

El propio Rostam ha confesado que el Bebop de los años 50 es una de las grandes influencias de este trabajo. Y eso se nota en el tono jazzy de algunas canciones y en ese saxo que aparece en unos cuantos temas del álbum. Ahí está la bonita “Unfold You”, que no puede tener un sonido más clásico. O esa dispersa “Starlight” final. Pero también hay momentos más electrónicos y algo más locos. Solo hay que escuchar la muy curiosa “Kinney”, que empieza con una caja de ritmos aceleradísima, y acaba con un torbellino de suciedad guitarrera. Y tampoco puede negar que ese sonido que impregnaba el tercer trabajo de Vampire Weekend también se cuela por aquí. Es algo evidente en las notables “Too Communicate” y “Next Thing”. De hecho, en la segunda, aparece ese teclado tan barroco, el cual era una de las claves del sonido de su antigua banda.

Rostam ha mejorado su propuesta en solitario, pero todavía le queda un poco para llegar al nivel que tienen sus producciones para otros, o para las composiciones que hacía con Vampire Weekend. Algo que es complicado, porque es un nivel muy alto.

7,6

Arlo Parks – Collapsed In Sunbeams

Si hay una artista que ha despegado a lo bestia en tan solo dos temporadas, esa es Arlo Parks. La joven británica, que acaba de cumplir 20 años, ha visto como su álbum de debut se ha convertido en uno de los grandes lanzamientos de 2021. Vallas publicitarias en el centro de Londres, especiales en televisión, y la coletilla de que se ha convertido en “la voz de su generación”. Y todo para presentar un trabajo en el que, mayormente, se habla de la identidad sexual, del mundo queer, de salud mental y de la imagen corporal. De hecho, por esa sinceridad con la que afronta sus letras, es por lo que se ha convertido en un referente para los jóvenes británicos. Algo que espero no termine afectándola.

Collapsed In Sunbeams’ se podría meter en el carro de eso que llaman neo-soul, pero sería una descripción vaga y algo errónea. Parks tiene una voz sedosa y cálida que es una delicia, pero, musicalmente, toca unos cuantos palos. Para empezar, lo mejor está en sus bases. Aquí hay ingredientes del UK garage, del trip-hop o de un r&b más comercial. Además de un talento especial para jugar con los sonidos de baterías reales. Esto, unido a la facilidad con la que te crea un estribillo y una melodía, hace que estemos ante un trabajo en el que prácticamente todos sus temas son singles potenciales.

La cosa empieza fuerte con “Hurt”, en la que aparece una faceta un poco más oscura que le sienta de maravilla. La lástima es que no ahonde más en ella. Pero bueno, tampoco importa, porque aquí hay mucho donde rascar. Ahí está la directa y muy pop “Too Good”, donde no tiene reparo en ponerse un poco más comercial. O la elegancia que aparece en “Hope” y “Green Eyes”, las cuales no pueden ser más disfrutables. Y ojo, que en la segunda colabora su amiga Clairo, otra de las grandes estrellas del momento. Aunque quizá, lo mejor llega con esa maravilla llamada “Caroline”. Aquí baja un poco el ritmo y nos entrega una preciosidad de canción en la que habla de lo fácil que una relación sana se puede ir a la mierda. Y es que, esa intimidad, la cual también aparece en temas como “Black Dog” -genial lo de “you do your eyes like Robert Smith”- y “Eugene”, hace que sus canciones nos inspiren confianza. Y le funciona bien hasta en “For Violet”, donde rebaja todo lo posible las cajas de ritmos, nos entrega todo un baladón.

Por si el disco normal no fuera poco, en su edición Deluxe, que es la que os dejo aquí, viene acompañado de una actuación dentro del lo-fi lounge de YouTube. En ella agarra su guitarra y se hace con algunos de sus primeros temas, versiones más íntimas de “Hurt” y “Black Dog”, y alguna cover de otros, como la de “Bags” de Clairo. Otra muestra más de que estamos ante una de las grandes artistas de nuestros días.

8,1

Rhye – Home

Creo que no soy el único que piensa que Rhye se están repitiendo constantemente. La banda canadiense, liderada por Mike Milosh, ya lleva unos cuantos discos actualizando el R&B más ochentero, y en especial, esa influencia evidente de Sade. Y sí, es cierto que lo hacen muy bien, tanto en disco, como encima de un escenario, porque tienen un directo bastante notable. Pero también es cierto que, tras tres trabajos, la fórmula está empezando a dar bastantes señales de agotamiento. Así que tenemos que comenzar a diseccionar sus discos y quedarnos con lo realmente interesante. 

Lo de que el álbum se llame ‘Home’ no es ninguna casualidad. Atiende a ese hogar/estudio, que se ha montado Milosh en su casa de las montañas de Santa Monica. Allí se creo este disco en 2019. Y, como dato curioso, hasta allí voló el Coro Nacional Femenino Danés -ganaron un concurso que organizo el Gobierno de Dinamarca-. 49 voces infantiles que sirven de apoyo a la susurrante voz de Milosh. Este es el único ingrediente nuevo que presenta este trabajo, ya que, hasta ahora, se lo cantaba todo él solito. El resto sigue en la misma linea de siempre. 

Hace unos meses, cuando escuché ese adelanto llamado “Black Rain”, pensaba que por fin iba a cambiar su sonido, y que la cosa parecía que se animaba un poco. Pero no, este pedazo de himno disco, perfecto para un anuncio de colonia, es la rareza del disco. Tan solo se le acerca un poco la también estupenda “Come In Closer”, en la que los instrumentos de cuerda tienen bastante protagonismo -precioso su final-. Y bueno, quizá también “Safeword”, que cuenta con una parte más movidita. Y es que, alguien tendría que decirle que se anime más a menudo, porque su música gana muchos puntos. 

Es cierto que no podemos ignorar parte de su lado más sedoso y elegante, porque ahí también acierta de vez en cuando. Solo hay que escuchar “Beautiful”, una canción con un título que ya lo dice todo. O el soft-rock de “Hold You Down”, en la que se puede escuchar a ese coro danés. Aunque lo mejor de esta faceta viene con “Helpless” y “My Heart Bleeds”. La primera es una deliciosa y emocionante balada, en la que consigue su R&B siga sonando fresco. Y la segunda desprende toda esa calidez que muchas veces presenta su música. Y sí, las dos suenan una barbaridad a Sade

Creo que a Rhye le hace falta hacer lanzarse a la piscina y hacerse un Jessie Ware. Es decir, que nos obsequie con un disco al completo para bailar y disfrutar sin complejos. Seguro que de ahí saldría reforzado. 

7,1

The Weeknd – After Hours (Deluxe)

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Supongo que os sorprenderá ver un disco de The Weeknd por aquí. Aunque tengo que decir que ya puse algunos de sus primeros trabajos en la anterior etapa del blog. Pero bueno, el caso, es que me sorprende hasta a mí. Porque, para ser sincero, desde que se convirtió en una estrella, no he seguido mucho su carrera. Evidentemente, conozco temas como ‘Starboy’ o ‘Can’t Feel My Face’, que han sonado en todas partes, pero no he seguido muy de cerca sus discos. Pero, por alguna razón, no sé si por las buenas críticas, o el aburrimiento de la cuarentena, he escuchado bastante su nuevo trabajo en estas semanas. Y me ha gustado.

After Hours” es un trabajo curioso, porque creo, Abel Makkonen Tesfaye, se ha dejado llevar por una especie de sexto sentido que le ha hecho distanciarse un poco de su lado más comercial. De hecho, tiene cortes que me recuerdan a sus comienzos, cuando hacia un R&B más oscuro. Solo hay que escuchar esa ‘Alone Again’ que lo abre, en la que se mete en los sonidos urbanos, pero desde una perspectiva menos comercial de lo habitual. Algo que también se aprecia en la más potente ‘Heartless’, o la etérea ‘Faith’. Eso sí, tampoco es que se haya pegado un tiro en el pie, y haya decidido boicotear su lado más comercial. Ahí están ‘Too Late’ y ‘Hardest To Love’, que entran dentro de la típica canción The Weeknd de los últimos años. Además de ‘Scared To Live’, una balada que podría haber hecho cualquier banda de los ochenta.

Lo mejor del disco, y lo que me ha hecho escucharlo habitualmente, no llega hasta el noveno corte. Porque, el canadiense, ha cambiado de rollo a la hora de hacer las canciones más comerciales del álbum. Y viendo las cifras que manejan estos temas, parece que no se ha equivocado. El trío formado por ‘Blinding Lights’, ‘In Your Eyes’ y ‘Save Your Tears’, es de lo mejor que he escuchado este año. Tanto la efusividad synth-pop de la primera, como la delicadeza, también sintética, de la segunda, y el pop con sabor a los ochenta de la tercera, funcionan a la perfección. Además, un poco más tarde, aparece el tema que da título al álbum, en el que se ha hecho un Chromatics de manual. No obstante, la banda de Portland, ha hecho un remix de ‘Blinding Lights’, por lo que tiene pinta del que canadiense es bastante seguidor de ellos. Y ojo, porque en ‘Repeat After Me (Interlude)’ están acreditados Kevin Parker de Tame Impala, y Daniel Lopatin, el hombre que se esconde tras Oneohtrix Point Never. Lo que demuestra que Tesfaye está atento a otros tipos de música.

Hay que celebrar que uno de los artistas más comerciales de la actualidad tenga tanto talento, porque, independientemente de que nos guste su rollo, o no, es innegable que lo tiene.

7,6

Porches – Ricky Music

Porches

Porches, o lo que es lo mismo, el proyecto de Aaron Maine, me gusta a ratos. Ya lo comenté cuando puse su anterior trabajo, que no entiendo muy bien el entusiasmo que hay con él. Pero sí reconozco que tiene algo interesante. Sobre todo cuando se pone un tanto más electrónico y se anima un poco más. Algo que no hace mucho en su nuevo trabajo. Eso sí, tengo que reconocer que es un trabajo coherente en el que, parece, ha encontrado su camino.

La mayor parte de “Ricky Music” se mueve en ese R&B sintético que tantos artistas practican ahora. Y la verdad es que se le da bastante bien este rollo. Además, cuenta con colaboraciones de Dev Hynes y Zsela, que saben muy bien lo que se hacen ese ámbito. De hecho, ‘rangeover’, que aparece como el bonus track, y es el tema en el que colabora Hynes, también es lo mejor de su carrera. Pero no le hace falta contar con nadie para darnos buenos temas en este aspecto. Ahí está esa preciosidad llamada ‘Do U Wanna’, que tienen un cencerro que me chifla. O esa ‘Lipstick Song’ y su emociónate despegue final.

Una vez más, cuando se sale del mundo sedoso, nos entrega el que es el mejor momento del disco. Se trata de ‘Madonna’, todo un himno synth-pop, luminoso y bailable, al que solo se puede poner una pega: el autotune. Y con todo, resulta brillante. Algo que también ocurre con ‘I Wanna Ride’, en la que juega a meterse en mundos más propios de Chromatics. Y la verdad es que acierta de pleno. Eso sí, no puedo decir lo mismo de la parte final del disco, que es más irregular. Y es que, en cortes como ‘Fuck_3’ o ‘Wrote Some Songs’, parece que la ha invadido la pereza, y resultan un tanto aburridos. Menos mal que está por ahí la bonita ‘Hair’, que consigue subir un poco el listón de esta parte de final.

Al final, estamos ante un disco entretenido, con varios momentos notables. Además, tan solo dura 26 minutos, así que está bien darle otra oportunidad a este chico.

7,4

Christine and the Queens – La vita nuova

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Desde luego, no se puede decir que Heloïse Letissier, más conocida como Christine and the Queens, sea una artista perezosa. Todo lo contrario, tras publicar uno de los grandes discos de pop de 2018, el pasado año, nos dejó ‘Gone’, su colaboración con Charli XCX y uno de los temas de 2019. Ahora, sin que nadie lo esperara, vuelve con un EP de seis canciones -bueno, cinco más una versión en inglés de uno de ellos-, que está muy lejos de ser el típico lanzamiento de transición o de descartes. Porque sí, la artista francesa, vuelve a demostrar que, cuando se trata de pop elegante y sintético, está a años luz de la mayoría de artistas femeninas de la actualidad.

La vita nuova”, título sacado de la primera obra de Dante, sigue con esa mezcla de idiomas que tanta gusta a la de Nantes. Eso sí, está cantando mayormente en francés, aunque hay momentos en los que pasa al inglés, al italiano, e incluso al castellano. Dejando bien claro ese carácter totalmente europeo que tiene su música. Porque sí, aquí sigue habiendo ecos del synth-pop de los ochenta. Sobre todo en el tremendo tema titular, en el que podemos escuchar a la norteamericana Caroline Polachek, a la cual mete un buen lamentón en el espectacular cortometraje que acompaña al Ep.

A pesar de ser tan europea, buena parte del Ep cuenta con un sonido cercano a ese pop norteamericano con toques funk y bailable que tanto furor hizo en los ochenta. Ahí está ese pedazo de hit llamado ‘Je disparais dans tes bras’ – o ‘I disappear in your arms’, depende la versión que elijáis-, en el que resucita al mejor Michael Jackson. Al igual que en ‘Nada’, donde baja las revoluciones, y se saca de la manga un temazo de R&B de lo más sintético. Aunque, lo mejor, llega en ‘People, I’ve been sad’, un tremendo baladón, elegante, sedoso, y absolutamente ochentero, que te deja del revés con la primera escucha.

Da gusto con Christine and the Queens y su forma hacer pop comercial en la actualidad. Porque ahora, que se apuesta por lo fácil, ya sea yéndose hacia el mundo latino, o editando canciones que parecen hechas por un algoritmo, ella va a su bola. Y hace bien, porque, cuando hay talento y ganas, las cosas salen rodadas.

8,1

Caribou – Suddenly

Caribou

Está claro que la vida familiar influye en la carrera de todo tipo de músicos. Dan Snaith, más conocido como Caribou, dedicó buena parte de su anterior trabajo al nacimiento de su hija y, ahora, cinco años después, vuelve con un disco que tiene como nexo común los cambios que la vida familiar proporciona en tu día a día. Quizá, por eso, estamos ante el disco más ecléctico y sorprendente del canadiense. Y no es que meta algún corte más pop de lo habitual, como hace siempre, es que, directamente, cada canción es un mundo. Y rizando un poco más el rizo, hay cortes que cambian radicalmente a medida que van pasando los minutos.

Suddenly” se abre con ‘Sister’, que casi es una nana cantada por el propio Snaith. Y es que, el de Ontario, está más cantarín que nunca e, inmediatamente después, nos entrega ‘You And I’, un corte puramente pop, y coronado por una deliciosa batería, en el que la electrónica solo cobra protagonismo en el estribillo. Y ojo, porque, encima, al final, se atreve con un solo de guitarra. Es un poco lo que decía más arriba, que sabes cómo empieza la canción, pero nunca cómo va a terminar. A excepción de los hits más bailongos marca de la casa, en los que todo sigue igual, y en los que no falla. Porque, tanto ‘Never Come Back’, como ‘Ravi’, se van hacia ese formula basada en la repetición constante de una frase o un sampler. Pero le vuelve a funcionar. Sobre todo en la segunda, que nos trae a un Caribou de lo más luminoso.

Una de las cosas que más sorprenden del séptimo álbum de Caribou, es que está plagado de sonidos más actuales que nada que tienen que ver con su propuesta habitual. Así, en ‘Sunny’s Time’, tiene tiempo para adentrarse en el mundo del hip-hop mientras juega con unos pianos desafinados. Y en ‘New Jade’ y ‘Like Loved You’, no tiene problema en sacarse de la manga un par de cortes que son puro R&B del siglo XXI. Y la verdad es que le han quedado muy bien. Pero también tiene tiempo para echar un vistazo al pasado y meterse de lleno en sonidos más funk y soul. Es el caso de la tremenda ‘Home’, que casi parece hecha por un James Brown pasado de vueltas. Y todo gracias a un sampler de la cantante de soul de los setenta Gloria Barnes. O la delicada ‘Lime’, en la cual se adentra en un disco de lo más elegante. Eso sí, no se olvida de su lado más minimalista y etéreo, donde aparecen cortes como ‘Magpie’ (hola Air), o la extensa ‘Cloud Song’ (hola Radiohead), con la que cierra el álbum volviendo a retocar los teclados hasta el exceso, y logrando uno de los momentos más bonitos de todo el disco con esa guitarra final.

7,7