Andy Bell – The View From Halfway Down

Andy Bell es todo un superviviente. El que fuera guitarrista de Ride, supo capear muy bien el fin de la primera etapa del grupo formando Hurricane # 1 y entrando en la alineación de Oasis y Beady Eye. Además de algún trabajo de producción y algunas colaboraciones con artistas de música electrónica. De hecho, el año pasado, publicaba un disco de este palo bajo el nombre de Glok. Pero ahora ha sentido la necesidad de publicar el que es el primer trabajo en solitario bajo su nombre. Aunque, como no, ha sido el confinamiento el que le ha llevado a terminar de pulir estas canciones que llevaban años rondando por su cabeza.

The View From Halfway Down’ resume bastante bien la carrera de Andy Bell. Más que nada porque tiene un poco de todo, y en él encontramos temas que giran en torno al lado más pop de Ride, algo de psicodelia british, y una buena dosis de electrónica suave. Una mezcla un tanto extraña, pero que da buenos frutos. Aunque sea por separado.

Lo mejor viene de su lado más guitarrero, que tampoco lo es tanto, la verdad. Está muy cómodo en su faceta más pop. Algo que demuestra nada más empezar el disco, con ese hit instantáneo llamado “Love Comes in Waves”, una canción que nos recuerda a los primeros Teenage Fanclub, y que es una autentica delicia. Pero no es el único tema de este palo en el que consigue buenos resultados. “Skywalker” es incluso más pop, y un poco más interesante. Sus melódicos seis minutos, en los que da protagonismo a una guitarra cristalina, y a un ritmo cercano al kraut, son lo mejor del álbum.

En el lado más psicodélico y electrónico está un poco más irregular. Le funciona bien ponerse psicotrópico en un corte como “Indica”, donde las guitarras acústicas se fusionan con elementos electrónicos y con alguna que otra distorsión, y en “Cherry Cola”, que es más british todavía. Pero ese instrumental más guitarrero llamado “Aubrey Drylands Gladwell” no me dice mucho. Y en el aspecto electrónico, un tanto de lo mismo. Por un lado, tenemos la etérea, y muy larga, “I Was Alone”, que no me convence demasiado. Sin embargo, en “Heat Haze on Weyland Road”, sí que consigue que esta faceta más sintética funcione. En parte, porque es una canción más melódica. Además, cuenta con un saxo que le da un toque de lo más interesante.

Andy Bell debuta en solitario con un disco curioso en el que no se va a lo fácil, y en el que consigue varios momentos brillantes. Solo le hace falta pulir un poco su lado más electrónico y psicodélico para lograr que todo funcione a la perfección.

7,6

Ride – This Is Not a Safe Place

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¿Qué hacemos con Ride? La banda de Oxford está empeñada en seguir con una nueva discografía que solo da buenos momentos de forma puntual. Sin embargo, sus directos, sí que funcionan. Quizá, tras dos décadas de parón, han cogido con demasiadas ganas lo de componer canciones, y deberían echar un poco el freno. Y es que, desde que anunciaron su reunión hace cuatro años, han editado un álbum de lo más irregular, y un EP en el que sí parecía que había un poco de esperanza. Lo malo, es que, en su nuevo trabajo, vuelven a adentrarse en la irregularidad, y nosotros tenemos que volver a seleccionar unas pocas canciones.

This Is Not a Safe Place” reincide en esa fusión de su faceta más pop y su faceta más shoegaze. Y la verdad es que, casi están más acertados en el lado más amable de su música. Ahí es donde entran temas como ‘Future Love’, la estupenda ‘Clouds of Saint Marie’, o esa ‘Jump Jet’ donde también aparece una pequeña pátina electrónica. Por cierto, ojo a su pegadizo estribillo, que es de lo mejor del álbum. Algo que no puedo decir de la inofensiva ’Fifteen Minutes’ de producción tan chusquera. Pero también entran esos cortes más lánguidos y ensoñadores, como ‘Eternal Recurrence’ o ‘In This Room’, a la cual, le sobran unos cuantos minutos.

Cuando les da por pisar el pedal de distorsión, es cuando se vuelven más irregulares. Y es que, por mucho que intenten salirse de su zona de confort metiéndose en terrenos del rock electrónico en ‘R.I.D.E.’, no consiguen sorprender mucho. Y ‘Kill Switch’, con esas guitarras tan potentes y sucias, les ha quedado excesivamente macarra. Menos mal que sí están acertados en ‘Repetition’, que es un tanto curiosa, pero de lo más pegadiza. Y bueno, tampoco está nada mal ‘End Game’, donde juegan con las tormentas de distorsión de una forma bastante inteligente.

Han mejorado un poco el pequeño desastre de su anterior trabajo, pero todavía están muy lejos de ser ese grupo que nos enamoró a principio de los noventa con canciones como ‘Vapour Trail’, ‘Seagull’ o ‘Taste’. Y mucho me temo que esa banda no va a volver nunca.

7

Ride – Tomorrow’s Shore Ep

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A veces los grupos hacen cosas que me descolocan un poco. El último trabajo de Ride fue una gran decepción, tanto para mí, como para muchos de sus seguidores, que pensamos que habían perdido el pulso para hacer grandes canciones. Y es que, salvo cuatro o cinco cortes, el resto dejaba bastante que desear. Por eso, la idea de un nuevo Ep con algunos descartes de ese trabajo, no resultaba muy estimulante. Pero, y aquí viene la sorpresa, los mejores Ride se quedaron fuera del Lp. En “Tomorrow’s Shore” aciertan en tres de las cuatro canciones, y en algunos casos nos encontramos varias joyas.

Al igual que en “Weather Diaries”, aquí están representadas las dos caras de la banda de Oxford, y en él podemos escuchar su faceta más dream-pop, y su faceta más shoegaze. Además de un nuevo camino más centrado en la electrónica. Donde supongo que habrá tenido algo que ver Erol Alkan, productor del disco y del Ep.

Pulsar’, la cual ya conocíamos, es la encargada de dar el pistoletazo de salida. Estamos ante uno de esos cortes de guitarras contenidas, teclados ensoñadores, y una melodía que no decae en toda la canción. Vamos, que los mejores Ride se dejan ver por aquí. Al igual que en ‘Keep It Surreal’, donde dejan ver su lado más pop, y se sacan de la manga todo un hit que aderezan con unas guitarras un tanto sucias. Tras ella, llega el corte más flojo del Ep. ‘Cold Water People’ es una balada en la que se acercan a una psicodelia que no les pega nada, y termina resultando un tanto aburrida. Afortunadamente, se dejan lo mejor para el final. Y es que, la cautivadora ‘Catch You Dreaming’, con ese sedoso manto electrónico, y su tono ensoñador, entra por la puerta grande a la lista de las mejores canciones de su carrera.

Lo dicho, si hubieran metido tres de estas cuatro canciones en su anterior largo, la recepción del mismo hubiera sido mucho mejor.

7,6

Ride – Weather Diaries

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Las comparaciones son odiosas, pero a veces resulta necesario hacerlas. Y es que, este año, hemos vivido el regreso de dos de las bandas más representativas del shoegaze de los primeros noventa. Tanto Slowdive, como Ride, llevaron este estilo musical a lo más alto, pero sus resultados en 2017 son muy diferentes. Mientras que los de Reading se han sacado de la manga un disco brillante, que nada tiene que envidiar a sus mejores trabajos, los de Oxford nos han dejado un disco soso, en el que hay muy pocos temas destacables, y perfectamente olvidable.

Juro que lo he intentado, y que llevo toda la semana dándole escuchas, pero ni con esas. Para empezar, no me gusta la producción de Erol Alkan, que está muy lejos de darles el sonido más actual que esperaban. Todo lo contrario, suena desfasado y tiene un cierto toque britpop que me espanta. Sobre todo en el sonido de las guitarras, que tan solo rugen de verdad en el final del tema que da título al álbum. Bueno, y un poco en ‘Lateral Alice’, en la que intentan, sin éxito, plasmar su faceta más cruda.

Lo peor de “Weather Diaries” está en las canciones, que no llegan a ser redondas. Tienen buenos momentos, pero cuando aciertan en algo, fallan en otro punto. Así, temas como ‘Lannoy Point’ o ‘Charm Assault’, suenan bien, con sus guitarras cristalinas y su deje dream-pop, pero ya, no hay un buen estribillo o una melodía decente que llevarse a los oídos. Y mucho peor es cuando intentan recuperar su faceta más densa y ensoñadora, en la que aburren al más pintando. Ahí está ese coñazo llamado ‘Home is a Feelling’ para demostrarlo.

¿No hay nada bueno en el nuevo disco de Ride? Pues sí, algo bueno sí que hay. Salvo ‘All I Want’, que es un buen single, lo mejor está al final. Ahí es donde aparece la popera ‘Cali’, que es deliciosa (¿su tema veraniego?), la preciosa ‘Impermanence’ o ‘White Sands’, donde se acercan al post-rock.

Supongo que, al hacer gira, se han visto obligados a sacar nuevas canciones, lo cual es todo un detalle, pero se las podían haber currado un poco más.

6,2