Matthew E. White – K Bay

La primera vez que escuché el último trabajo de Matthew E. White pensé que se le había ido la olla. “Genuine Hesitation”, el que fue su primer adelanto, me gustó una barbaridad por el buen rollo que despertaba, y por su enorme parecido al “All In My Mind” de Love & Rockets, un tema que me encanta. Pero, cuando escuché el disco entero hace unas semanas, me pareció una locura. Porque hay que reconocer que no ha hecho un trabajo muy fácil de asimilar a la primera escucha y que descoloca por su enorme variedad. Algo que, tras unas cuantas vueltas, termina siendo uno de sus puntos fuertes.

K Bay’ es su primer trabajo en solitario en seis años, además del nombre del estudio que ha creado recientemente en su casa. Eso sí, no ha estado parado todo este tiempo. Porque, además de haber sacado discos junto a Lonnie Holley y Flo Morrissey, también ha producido a unos cuantos artistas. Y bueno, en 2016 editó esa deliciosa “Cool Out” a pachas con Natalie Prass. Así que tampoco es que le hayamos echado mucho de menos.

White es uno de los magos del sonido de la actualidad. Lo deja claro en sus producciones y, evidentemente, también en sus discos. Algo que se aprecia aquí, porque, a pesar de contar con algún hueso duro de roer, todas las canciones del disco tienen un sonido espectacular. Además, da igual el estilo en el que se adentre, saca lo mejor en cada momento. Puede irse hacia sonidos más electrónicos y bailongos y dejarnos una estupenda “Genuine Hesitation”, o meterse de lleno en el mundo del musical y entregar una espectacular “Only in America / When The Curtains of the Night Are Peeled Back”.

Una de las cosas que quedan claras con este disco, es que Matthew E. White quería divertirse al hacerlo. De hecho, se lo pasa pipa entregando una “Electric” en la que tira de ritmos hip-hop y sonidos funk. O yéndose a la música disco en la ultra pegadiza “Let’s Ball”. Pero también metiéndose de lleno en un soul épico y sententero en “Never Had It Better”. Y, por supuesto, jugando con todas las posibilidades que le da el rock. Porque, se puede entretener entregando un rock más actual en “Nested”, o tirando de sonidos más clásicos, como es el caso de “Judy” y “Hedged In Darkness”. Por cierto, ésta última es puro Bowie.

7,6

Bobby Gillespie and Jehnny Beth – Utopian Ashes

Hay que decir que sorprende un poco ver a Bobby Gillespie y Jehnny Beth metidos en este proyecto conjunto de corte tan clásico. Aunque también es cierto que Primal Scream nos tienen acostumbrados a cambios de rumbo repentinos. Y es que, aunque estemos ante un trabajo firmado a pachas por estos dos intérpretes, casi se podría decir que es un disco de Primal Scream junto a Jehnny Beth, porque detrás de la música están varios de los miembros de la banda escocesa. Además, las letras son Bobby. Eso sí, para estar en igualdad de condiciones, también aparece por aquí Johnny Hostile, colaborador habitual de la cantante de Savages.

Utopian Ashes’ nace de la necesidad que tienen estos dos artistas de rendir un homenaje a los dúos de country-soul tan habituales en los sesenta y setenta. Y hay que reconocer que, tras la sorpresa inicial, se puede decir que salen muy bien parados de esta aventura. Sobre todo Gillespie, que es más limitado vocalmente, pero que aquí sí está a la altura de Beth. Y eso que, como ya sabemos todos, ella tiene un buen montón de recursos vocales. El caso es que defienden muy bien estas canciones que hablan del deterioro de una pareja. Ficticia, eso sí, que el líder de Primal Scream está felizmente casado.

Estamos ante un disco hecho con mucho mimo, en el que, afortunadamente, tocan unos cuantos palos. Lo que hace que también sea más entretenido de lo esperado. Porque, además, es un gustazo escuchar unos temas que suenan tan bien. Así, nada más empezar, nos dejan “Chase It Down”, todo un himno soul lleno de cuerdas, con el que dejan bien claro que esto no es un disco de baladitas. Algo que también nos muestran en “Stones of Silence”, que cuenta con un sonido sixties y groovy que es una maravilla. Eso sí, tiene un aire importante al “Venus” de Shocking Blue. Además de esa maravilla llena de trompetas llamada “Living a Lie”.

La parte más reposada del álbum también tiene unas cuantas joyas. Es el caso de esa sobria y triste “English Town”, que casi podría ser un vals. O de esa preciosidad llamada “Your Heart Will Always Be Broken”, donde se ponen un poco más épicos. Aunque lo mejor de esta faceta, y diría que también de todo el disco, es “Remember We Were Lovers”. Estamos ante un baladón de lo más emocionante y melancólico, que estalla en su tramo final con unas trompetas y unas cuerdas que son una maravilla. Una buena muestra de que se pueden hacer cosas muy interesantes con un sonido tan clásico. Así que chapó por Bobby y Jehnny.

8

The Go! Team – Get Up Sequences Part One

The Go! Team es una de esas bandas que no ha cambiado su propuesta en años, pero la verdad es que tampoco hace falta. El combo de Brighton liderado por Ian Parton sorprendió a todo el mundo allá por 2004, cuando editaron un álbum de debut en el que cabía prácticamente de todo. Eso sí, siempre con un propósito: hacer bailar. Y así han seguido, mezclando funk con indie-rock, hip-hop, o pop, y llenando su música de color y buen rollo. Algo de lo que dan buena cuenta en su sexto trabajo.

Get Up Sequences Part One’ podría haber marcado un antes y un después en la carrera de The Go! Team. Ian Parton empezó a componer estas canciones tras perder la audición en su oído derecho por una rara enfermedad. Y eso, unido a la pandemia, puede resultar de lo más deprimente para alguien que se dedica a hacer canciones. Pero ninguna de las dos cosas se nota en estos diez temas. Es más, es un disco que te pone las pilas desde el primer minuto.

Let the Seasons Work” es un corte perfecto para empezar un disco. Todo un himno en el que esas trompetas a lo Rocky se fusionan con ritmos funk, unas flautas, y un estribillo de lo más pop. Una efusividad que también aparece en “Pow”, en la que, además, tiran del hip-hop old school de la mano de Ninja. Y ojito con ese sampler de Curtis Mayfield que meten. Y la verdad es que recordar los principios del hip-hop se les da de maravilla, porque, en la mucho menos efusiva, “Cookie Scene”, también dan buena cuenta de ello.

The Go! Team también tienen tiempo para relajarse un poco y pisar el pedal del freno. Pero, aun así, sus canciones siguen sonando luminosas. Ahí está la deliciosa “We Do it but Never Know”, donde se meten en terrenos del soul más setentero. O la juguetona “A Bee Without its Sting”, que desprende buen rollo por todos los lados. Al igual que esa “World Remember Me Know” final, donde sacan a relucir ese mundo caribeño que tanto les gusta. Y no hay que olvidarse de los instrumentales, porque ese breakbeat con armónica de “A Memo for Disco” no puede ser más genial. Al igual que esa pachanga que se sacan de la manga en “Tame the Great Plains”.

Lo dicho: buen rollo de principio a fin.

7,8

Arlo Parks – Collapsed In Sunbeams

Si hay una artista que ha despegado a lo bestia en tan solo dos temporadas, esa es Arlo Parks. La joven británica, que acaba de cumplir 20 años, ha visto como su álbum de debut se ha convertido en uno de los grandes lanzamientos de 2021. Vallas publicitarias en el centro de Londres, especiales en televisión, y la coletilla de que se ha convertido en “la voz de su generación”. Y todo para presentar un trabajo en el que, mayormente, se habla de la identidad sexual, del mundo queer, de salud mental y de la imagen corporal. De hecho, por esa sinceridad con la que afronta sus letras, es por lo que se ha convertido en un referente para los jóvenes británicos. Algo que espero no termine afectándola.

Collapsed In Sunbeams’ se podría meter en el carro de eso que llaman neo-soul, pero sería una descripción vaga y algo errónea. Parks tiene una voz sedosa y cálida que es una delicia, pero, musicalmente, toca unos cuantos palos. Para empezar, lo mejor está en sus bases. Aquí hay ingredientes del UK garage, del trip-hop o de un r&b más comercial. Además de un talento especial para jugar con los sonidos de baterías reales. Esto, unido a la facilidad con la que te crea un estribillo y una melodía, hace que estemos ante un trabajo en el que prácticamente todos sus temas son singles potenciales.

La cosa empieza fuerte con “Hurt”, en la que aparece una faceta un poco más oscura que le sienta de maravilla. La lástima es que no ahonde más en ella. Pero bueno, tampoco importa, porque aquí hay mucho donde rascar. Ahí está la directa y muy pop “Too Good”, donde no tiene reparo en ponerse un poco más comercial. O la elegancia que aparece en “Hope” y “Green Eyes”, las cuales no pueden ser más disfrutables. Y ojo, que en la segunda colabora su amiga Clairo, otra de las grandes estrellas del momento. Aunque quizá, lo mejor llega con esa maravilla llamada “Caroline”. Aquí baja un poco el ritmo y nos entrega una preciosidad de canción en la que habla de lo fácil que una relación sana se puede ir a la mierda. Y es que, esa intimidad, la cual también aparece en temas como “Black Dog” -genial lo de “you do your eyes like Robert Smith”- y “Eugene”, hace que sus canciones nos inspiren confianza. Y le funciona bien hasta en “For Violet”, donde rebaja todo lo posible las cajas de ritmos, nos entrega todo un baladón.

Por si el disco normal no fuera poco, en su edición Deluxe, que es la que os dejo aquí, viene acompañado de una actuación dentro del lo-fi lounge de YouTube. En ella agarra su guitarra y se hace con algunos de sus primeros temas, versiones más íntimas de “Hurt” y “Black Dog”, y alguna cover de otros, como la de “Bags” de Clairo. Otra muestra más de que estamos ante una de las grandes artistas de nuestros días.

8,1

Rhye – Home

Creo que no soy el único que piensa que Rhye se están repitiendo constantemente. La banda canadiense, liderada por Mike Milosh, ya lleva unos cuantos discos actualizando el R&B más ochentero, y en especial, esa influencia evidente de Sade. Y sí, es cierto que lo hacen muy bien, tanto en disco, como encima de un escenario, porque tienen un directo bastante notable. Pero también es cierto que, tras tres trabajos, la fórmula está empezando a dar bastantes señales de agotamiento. Así que tenemos que comenzar a diseccionar sus discos y quedarnos con lo realmente interesante. 

Lo de que el álbum se llame ‘Home’ no es ninguna casualidad. Atiende a ese hogar/estudio, que se ha montado Milosh en su casa de las montañas de Santa Monica. Allí se creo este disco en 2019. Y, como dato curioso, hasta allí voló el Coro Nacional Femenino Danés -ganaron un concurso que organizo el Gobierno de Dinamarca-. 49 voces infantiles que sirven de apoyo a la susurrante voz de Milosh. Este es el único ingrediente nuevo que presenta este trabajo, ya que, hasta ahora, se lo cantaba todo él solito. El resto sigue en la misma linea de siempre. 

Hace unos meses, cuando escuché ese adelanto llamado “Black Rain”, pensaba que por fin iba a cambiar su sonido, y que la cosa parecía que se animaba un poco. Pero no, este pedazo de himno disco, perfecto para un anuncio de colonia, es la rareza del disco. Tan solo se le acerca un poco la también estupenda “Come In Closer”, en la que los instrumentos de cuerda tienen bastante protagonismo -precioso su final-. Y bueno, quizá también “Safeword”, que cuenta con una parte más movidita. Y es que, alguien tendría que decirle que se anime más a menudo, porque su música gana muchos puntos. 

Es cierto que no podemos ignorar parte de su lado más sedoso y elegante, porque ahí también acierta de vez en cuando. Solo hay que escuchar “Beautiful”, una canción con un título que ya lo dice todo. O el soft-rock de “Hold You Down”, en la que se puede escuchar a ese coro danés. Aunque lo mejor de esta faceta viene con “Helpless” y “My Heart Bleeds”. La primera es una deliciosa y emocionante balada, en la que consigue su R&B siga sonando fresco. Y la segunda desprende toda esa calidez que muchas veces presenta su música. Y sí, las dos suenan una barbaridad a Sade

Creo que a Rhye le hace falta hacer lanzarse a la piscina y hacerse un Jessie Ware. Es decir, que nos obsequie con un disco al completo para bailar y disfrutar sin complejos. Seguro que de ahí saldría reforzado. 

7,1

The Avalanches – We Will Always Love You

Es un poco extraño que The Avalanches hayan decidido publicar su nuevo trabajo un 11 de diciembre, cuando ya están todas las listas de lo mejor del año cerradas, y la gente está a otras cosas. Y lo digo porque, tras ver unas cuantas críticas del álbum, podría haber entrado en muchas de esas listas. Pero bueno, supongo que esto no les importará mucho cuando han decidido que salga en estas fechas. Y la verdad es que yo me alegro, porque así salimos un poco de los repasos, los cuales, en el fondo, me dan un poco de pereza.

We Will Always Love You’ es todo un collage sonoro, y una especie de proeza del corta y pega. Evidentemente, y viniendo de The Avalanches, no estoy diciendo nada nuevo, porque han hecho del sampler su forma de vida, pero no deja de ser algo sorprendente lo bien que lo manejan. Además, esta vez, fusionan toda su maquinaria de sonidos con un buen plantel de colaboraciones de lo más reconocibles. Y lo mejor de todo, es que estamos ante un álbum totalmente coherente, y con una línea sonora bastante clara. Algo que me parece realmente sorprendente, porque habiendo tantas personas implicadas, lo normal es que cada uno vaya por su lado, pero este no es el caso.

Con tanta colaboración, y con un minutaje tan largo (dura 71 minutos), es difícil quedarse con unos pocos temas. Sobre todo, porque la gran mayoría funcionan bastante bien. Pero bueno, si tengo que elegir, me quedo con ese lado más ensoñador que presentan algunas canciones. Es el caso de “The Divine Chord”, en la que MGMT y Johnny Marr unen fuerzas para crear un de tema que casi parece un villancico. O de esa maravillosa “Interstellar Love”, donde fusionan la voz de Leon Bridges con un sampler de Alan Parsons. Y si ya nos vamos a “Gold Sky”, nos encontramos con una pequeña joya, en la que Kurt Vile se hace un spoken word por encima de un sampler de Pat Metheny, y con los coros de Wayne Coyne de fondo. Incluso, cuando se relajan un poco más, y tiran hacia un soul futurista, también consiguen grandes resultados. Es el caso de “Reflecting Light”, donde Sananda Maitreya, que no es otro que Terence Trent D’Arby, envuelve la canción con su sedosa voz. O de “Until Daylight Comes”, en la que consiguen que Tricky suene algo más luminoso.

No todo tiene un tono relajado en este trabajo, también saben hacernos bailar. De hecho, buena parte de lo mejor del disco entra dentro de esta faceta. Ahí está el funk-soul de “On The Sunn!”, en la que aparece Perry Farrell. O esa maravilla llamada “We Go On”, donde Mick Jones -sí, el de los Clash– y Cola Boyy, se unen al The Yarra Voices Choir, para hacer el tema más pegadizo de todo el álbum. Pero ojo, que también hay algún notable tema sin colaboraciones. Es el caso de “Music Makes Me High”, un tema en la que se valen de unos cuantos samplers para crear todo un himno disco.

8

Yves Tumor – Heaven To a Tortured Mind

Yves Tumor

Sean Bowie, más conocido como Yves Tumor, se ha convertido en uno de los artistas más interesantes del panorama actual. El de Miami, se llevó los elogios de la crítica con su anterior trabajo, el estupendo “Safe in the Hands of Love“, un álbum en el que mezclaba su faceta más experimental con un lado más pop. Ahora, dos años después, nos entrega su cuarto trabajo, y parece que se ha decantado por dar más visibilidad a ese lado más “amable” de su música. Eso sí, dentro de que, su propuesta, es de todo, menos convencional.

Heaven To a Tortured Mind” se abre con ‘Gospel For a New Century’, una canción con la que deja claro por dónde van los tiros. Porque sí, se podría decir que estamos ante una fusión de gospel, soul, rock, r&b, y todo lo que se le ponga por delante. De hecho, creo que se ha fijado bastante en los primeros TV On The Radio, porque, a la mínima que puede, se suelta la melena con la guitarra. Eso sí, no se ha olvidado de ese toque apocalíptico que ya tenia su música. Con lo que, quizá, estamos ante un disco un tanto excesivo, pero absolutamente brillante.

Para crear este trabajo, ha contando bastante ayuda (la lista de créditos es más larga que un día sin pan), pero lo mejor son las voces femeninas invitadas. Son pocas las canciones que no cuentan con una de estas artistas, y la verdad es que es todo un acierto. Porque, al final, le dan un toque más pop a sus canciones. Así, nos encontramos con la voz suave de Diana Gordon en la fantástica ‘Kerosene!‘, una canción que representa muy bien el sonido de este trabajo, y esa fusión de soul y rock que planea en muchos momentos del álbum. Algo parecido a lo que ocurre con ‘Romanticist‘, que cuenta con la voz de Kelsey Lu, y que es algo más cruda y futurista. Y la que participa por partida doble, es Julia Cuming, cantante de Sunflower Bean. Primero la encontramos en la rockera ‘Dream Palette‘, y un poco más tarde ‘Strawberry Privilige‘, en la que aparece el Yves Tumor más amable del todo el disco.

Yves Tumor también demuestra que no le hacen falta voces invitadas para conseguir diferentes tipos de sensaciones con sus canciones. Ahí está la crudeza de ‘Medicine Burn‘, con esa guitarra que se lo come todo; el soul sucio de ‘Identity Trade‘; la delicadeza de ‘Hasdallen Lights‘, o el toque bailable de ‘Asteroid Blues‘, donde nos encontramos un bajo de lo más brutal. Eso sí, para cerrar el álbum, vuelve a contar con una voz invitada. En este caso es la de Clara La San, que aporta su talento a ‘A Greater Love‘, otra de esas canciones de soul futurista que inundan este trabajo.

8

U.S. Girls – Heavy Light

US Girls

Meghan Remy es una de esas artistas a las que no le gusta mucho repetirse y, con cada disco de U.S. Girls, entra en un mundo nuevo, lo que siempre la lleva a publicar trabajos muy diferentes entre sí. Hace dos años dio un paso de gigante en su carrera con “In A Poem Unlimited”, su primer trabajo grabado al completo con una banda, y su disco más asequible hasta la fecha. Ahora, riza un poco más el rizo, y nos entrega un álbum grabado en directo en el estudio junto a otros veinte músicos. Eso sí, por primera vez, ha echado la vista atrás, y ha regrabado algunos de los viejos temas que publicó hace una década.

Heavy Light” es un disco más sombrío que el anterior, en el que vuelven los interludios, y algunas de sus extrañezas. Como esa curiosa incursión en el mundo latino que es ‘And Yet It Moves / Y se mueve’, en la que se atreve a chapurrear en castellano con un acento un tanto encantador. Además, vuelve a ser un álbum de lo más variado, en el que hay baladas al piano, deliciosos temas soul, algún arrebato funk, y cortes cercanos al góspel. Eso sí, siempre desde el punto de vista tan personal de Remy.

4 American Dollars’ y ‘Overtime’, que son los dos singles previos, también son los temas encargados de abrir el disco. Una sabia decisión, porque, su toque bailable –más elegante a la primera, y más salvaje en la segunda-, sirve de introducción perfecta al álbum. Y es que, a partir de aquí, el disco se convierto en algo diferente. Lo siguiente que nos encontramos es una sentida, y realmente emocionante, balada llamada “IOU”. Algo que repite en varias ocasiones a lo largo del álbum. Como en la espectacular ‘Woodstock ‘99’, en la que echa la vista atrás para denunciar el machismo más toxico. Pero, como siempre, hay un poco de todo, y casi todo lo hace de forma notable. Ahí está la vibrante ‘Born To Lose’, con ese toque jazzy y con ese estribillo lleno de coros. O la emocionante y épica ‘The Quiver to the Bomb’, en la que se adentra en una especie de rock progresivo de lo más interesante. Y ojo que, tanto ‘State House (It’s a Man’s World)’, como ‘Red For Radio’, que son los dos temas antiguos que ha vuelto a grabar, suenan de maravilla en sus nuevas versiones. Sobre todo la segunda, a la que ha quitado toda la capa lo-fi de la original.

Estamos ante un disco menos directo que el anterior y, de alguna manera, algo inferior. Pero bueno, no deja de ser otro trabajo notable de la artista canadiense, y ya van unos cuantos.

7,9

Tennis – Swimmer

Tennis

Hay que reconocer que Tennis nos los ponen muy fácil. El matrimonio de Baltimore está muy cómodo con su sonido elegante y sofisticado y, desde aquél “Young & Old” de 2012, no han dejado de avanzar con la producción de cada de disco. Y es que, cada vez suenan mejor y más compactos. Algo que no creo que sea fruto de los productores que escogen, más que nada es el resultado de una banda que conoce su propuesta mejor que nadie y sabe dónde quiere llegar. Así que, entre eso, y que su nuevo disco tan solo dura media hora, es casi imposible no disfrutar de sus nuevas canciones.

Swimmer” es un trabajo que nace de una mala época para Patrick Riley y Alaina Moore, ya que, a finales de su última gira, él perdió a su padre, y ella tuvo que ser hospitalizada tras desmayarse en un supermercado y pegarse un susto de muerte. Así que, buena parte del disco, habla de ese apoyo que se dan el uno al otro, tanto como matrimonio, como compañeros de banda. Y la verdad es que se les da muy bien reflejar eso en sus canciones, las cuales, siguen indagando en ese r&b pulcro y setentero que tanto les gusta.

El quinto trabajo de Tennis se abre con ‘I’ll Haunt You’, uno de esos baladones con piano, al más puro estilo Carole King, que tan bien manejan. Algo a lo que vuelven al final del disco, con la estupenda ‘Matrimony II’. Pero sí es cierto que el resto del disco es un tanto más variado. Porque, tenemos un corte como ‘Need Your Love’, en el que se ponen un tanto más efusivos y nos entregan uno de los hits del álbum. Y también hay temas más delicados y ensoñadores, como es el caso de ‘How To Forgive’, en el que encima se adentran en terrenos más electrónicos, o esa épica ‘Runner’, que es una maravilla. Y ojo, porque también se ponen un poco más hippies, y se sacan de la manga ‘Echoes’ y ‘Tender As A Tomb’. La primera, es una pequeña delicia en la que destaca su guitarra, más happy, y más Paul Simon, de lo normal. Además de esos coros iniciales. Y la segunda, tira por el mismo camino, e incluso sube un poco su rollo étnico. De hecho, podría formar parte del último trabajo de Vampire Weekend sin ningún tipo de problema. Pero lo mejor disco llega con ‘Swimmer’, una emocionante balada con un estribillo absolutamente irresistible. Aunque ‘Late Night’, que también es del mismo palo, se le queda cerca.

Supongo que tendría que revisar sus trabajos anteriores, pero creo que se podría decir fácilmente que estamos ante el segundo mejor disco de Tennis. “Young & Old” es muy difícil de superar.

7,9

Kaytranada – BUBBA

Kaytranada

Kaytranada se ha pegado un tiro en el pie publicando su último trabajo un 13 de diciembre. El músico canadiense de ascendencia haitiana tenía muchas posibilidades de meterse en unas cuantas listas de lo mejor del año con este álbum, pero ahora que ya está todo el pescado vendido, se ha quedado en una especie de limbo. Algo que, la verdad, no deja de ser un tanto absurdo, porque lo de publicar las listas con tanta antelación no tiene ni pies ni cabeza. De hecho, yo mismo podría haber metido fácilmente entre mis discos favoritos del año este trabajo. Pero bueno, dejemos las listas para otro momento, y disfrutemos de esta maravilla.

BUBBA” es toda una masterclass de como actualizar los sonidos de la música negra, y fusionarlos con un lado de lo más pop. Por aquí hay ecos de R&B, Soul, Funk. Estilos, todos ellos, ejecutados con mucha clase y talento. Es un disco sin sobresaltos, con el que, curiosamente, no puedes dejar de bailar. El toque sensual que encontramos en muchas de sus canciones resulta de lo más atractivo, y que haya conseguido darle un equilibrio al álbum con todos los invitados que tiene, es casi un milagro. Porque sí, estamos ante uno de esos trabajos en los que hay muchas voces distintas. Entre ellas las de estrellas como Kali Uchis o Pharrell Williams.

Louis Kevin Celestin, que así se llama en realidad el chico, es todo un experto en el mundo de las mixtapes, y cuenta con una buena colección en su haber. Quizá, por eso, en su segundo trabajo oficial, se deja llevar por ese espíritu, y nos deja un álbum con muy pocos cortes entre canción y canción. Con todo esto, el de Montreal, consigue hacerse con una ristra de hits de infarto, en la que casi es imposible decantarse por uno en concreto. Así, tenemos el funk sedoso e irresistible de ‘2 The Music’, el pop bailable de ‘10%’ (la Uchis es infalible), o los sonidos más minimalistas de ‘What You Need’, donde se hace acompañar por Charlotte Day Wilson para entregarnos el mejor corte del álbum. Eso sí, por poco, porque, tanto el urban de ‘Need It’, como el R&B más dance de ‘Taste’, se quedan muy cerca. Y ojo, porque a pesar de ser un trabajo largo, no baja el ritmo en todo su minutaje, y al final nos entrega una joya como ‘The Worst In Me’, y la ultrapegadiza ‘Midsection’, el cálido tema en el que colabora Pharrell Williams.

8