Sufjan Stevens & Angelo De Augustine – A Beginner’s Mind

Sufjan Stevens lleva un par de años de lo más productivos. Primero fue ‘The Ascension’, ese álbum mucho más electrónico que publicó el año pasado, y que estaba bastante bien. Luego vinieron una serie de discos de música ambiental que no escuchó nadie. Y ahora nos deja un trabajo junto al músico de folk Angelo De Augustine, el cual, afortunadamente, hace que nos olvidemos de esos cinco discos que ha editado en los últimos meses. Porque sí, aquí reaparece el Sufjan Stevens más folkie e intimista. Y el apoyo de De Augustine le da un poco de frescura a esta faceta suya.  

El proceso de creación de este ‘A Beginner’s Mind’ es un tanto curioso. Los dos se fueron durante a un mes a la cabaña que el batería de The National tiene en los Catskills, al norte de Nueva York, y allí se pusieron una especie de ritual diario. Todas las noches veían una película, a la mañana siguiente cada uno escribía lo que le viniera a la cabeza, y por la tarde se juntaban para compartir ideas. Evidentemente, todas esas películas que vieron, donde hay títulos tan conocidos como ‘La Cosa’ o ‘El Silencio de los Corderos’, terminaron influyendo en las canciones. Aunque hay que decir que más en el título que en las letras en sí.

Musicalmente, se mueven en ese folk tranquilo en el que sus voces se adentran en paisajes sonoros protagonizados por guitarras con bien de eco. Además de algún teclado que otro. Y como dato curioso, hay que recalcar que los dos cuentan con un timbre de voz muy parecido, por lo que casi nunca sabes a quién está cantando en ese momento. La prueba está en cortes como “You Give Death A Bad Name” -sí, todo parece indicar que hay una pequeña coña con la canción de Bon Jovi– o “Murder and Crime”, los cuales podrían estar en un cualquier disco de Sufjan Stevens. Algo que no deja en muy buen lugar a Angelo De Augustine, que parece que ha terminado cediendo ante el sonido del de Detroit. Aunque la verdad, si es para crear canciones tan bonitas como “(This Is) The Thing”, “It’s Your Own Body And Mind” o “Lacrimae”, no creo que le importe mucho.

No todo es folk intimista en este trabajo. Hay unos pocos momentos en los que se salen un poco de la norma. Aunque solo sea porque la instrumentación es más rica. Es el caso de “Reach Out”, el tema que abre el disco, en el que prácticamente se adentran en los discos navideños de Stevens -algo que también ocurre con “The Pillar of Souls”-. Pero también en “Lady Macbeth In Chains”, que es bastante más animada y al menos cuenta con una batería. Aunque el lado más efusivo del disco llega con “Back To Oz”, un tema con una sección rítmica más potente y una guitarra eléctrica que cuenta con bastante protagonismo. Por cierto, que es una canción inspirada en ‘Return To Oz’, una secuela horrorosa que se hizo en los ochenta del ‘El Mago de Oz’.

Desde luego, si sois de los que disfrutáis del Sufjan Stevens más folk, este trabajo os va a encantar. Porque, aunque se haya ido a lo fácil, hay que reconocerle que le sigue funcionando muy bien. Y bueno, no solo a él, también a De Augustine, que a veces se me olvida que estamos ante un disco hecho a pachas. Eso sí, la portada es un horror.

7.9

Novedades 2021 (8ª Parte)

El mes de agosto ha dado bastante de sí en cuanto a lo que novedades se refiere. Y esto es algo que se nota en la última recopilación del blog, que vuelve a ser un tanto extensa y se va otra vez a las 45 canciones. De hecho, ha llegado a tener 50, pero no me terminaba de convencer. Muchos de los temas son adelantos de la remesa de álbumes que saldrán este otoño. Así, nos encontramos con el kraut sintético de Nation of Language, que son incapaces de hacer un tema malo, con el indie-pop guitarrero de Ducks Ltd., o con la delicadeza de James Blake, que iba a publicar su nuevo trabajo este viernes, pero lo ha terminado retrasando hasta octubre. Además del José González más animado, o del regreso de ABBA y su nostalgia disco.

Agosto también ha sido un mes que los grupos han utilizado para publicar ese single que tenían por ahí guardado. Es el caso de Future Islands y su estupendo “Peach”, o de Big Thief, que en “Little Things” sorprenden con una faceta más pop. Pero también de Caribou y Fred Again… y sus diferentes formas de ver la música de baile. Y no me olvido de grupos más pequeños como Dummy, Typical Girls o Lunar Vacation, que también han sacado canciones bien majas.

Espero que os guste.

  1. How Lonely Are You / Ducks Ltd.
  2. 10 / Carolina Durante
  3. Daffodils / Dummy
  4. You Don’t Want This / Pip Blom
  5. Blue Heaven / Public Service Broadcasting Feat Andreya Casablanca
  6. Evergreen / The Psychedelic Furs
  7. Before We Knew / Day Wave
  8. Circling Around / Mac McCaughan
  9. AMERICA / Trace Mountains
  10. Before You Gotta Go / Courtney Barnett
  11. The Past Is Our Plaything / Dean Wareham
  12. So Tender / Say Sue Me
  13. Come With Me / Julia Shapiro
  14. Little Things / Big Thief
  15. Spanish On The Beach / Andy Shauf
  16. Swing / José González
  17. Back To Oz / Sufjan Stevens & Angelo De Augustine
  18. Don’t Shut Me Down / ABBA
  19. Nice Boys / Typical Girls
  20. Mold / Lunar Vacation
  21. Burning Bridges / Sigrid
  22. Good Ones / Charli XCX
  23. Mandelbrot Fall / Cold Beat
  24. Poison / Xeno & Oaklander
  25. Spirit Power and Soul / Johnny Marr
  26. Anniversary / Duran Duran
  27. Heart Like Chernobyl / Soft Cell
  28. This Fractured Mind / Nation Of Language
  29. Peach / Future Islands
  30. Ceiling / Black Marble
  31. Aquamarine / Hand Habits
  32. LaLaLa It’s The Good Life / Audiobooks
  33. You Can Do It / Caribou
  34. Baxter (These Are My Friends) / Fred Again… feat. Baxter Dury
  35. Outside the Outside / Helado Negro
  36. That Life / Unknown Mortal Orchestra
  37. Under Fire / Django Django
  38. Soft Drink / Cherry Glazer
  39. Walking At A Downtown Pace / Parquet Courts
  40. Justine Go Genesis / Sleigh Bells
  41. Brennschluss / Pop. 1280
  42. Color of the Pool / Lala Lala
  43. Lately / Porches
  44. Life is Not The Same / James Blake
  45. Particles / Damon Albarn

Novedades 2021 (7ª Parte)

Ya sé que dije que no pasaría de las 40 canciones en las recopilaciones mensuales, pero siempre puede haber alguna excepción. En este caso ha sido porque en el último momento han salido varios temas que quería meter (Saint Etienne, Black Marble, Dry Cleaning, Porridge Radio y Dry Cleaning), pero en realidad, hasta ayer, se ajustaba a esas 40 canciones que me había puesto como tope. Además, estamos casi en agosto, y ya no habrá recopilaciones hasta septiembre, así que no pasa nada porque esta contenga 45 temas.

La verdad es que ha sido un mes de los más fructífero. Y eso es algo que se nota en esta recopilación, la cual, como siempre es bastante ecléctica. Además, contiene unas cuantas versiones, como la del “Run Run Run” de la Velvet a cargo de Kurt Vile, o la del “Eisbär” de Grauzone, que Melenas han llevado a su terreno y han bautizado como “Osa Polar”. Y alguna que otra sorpresa, como una canción de Natalie Imbruglia, que con la ayuda de Albert Hammond Jr se ha sacado de la manga uno de los mejores temas de pop de las últimas semanas. Eso sí, el premio a la canción del mes se lo llevan Amen Dunes y su estupenda “Feel Nothing“.

Espero que os guste.

  1. Todo El Mundo Quiere Hacerte Daño / Los Punsetes
  2. Moreno de contrabando / Carolina Durante
  3. 18 Cigarettes / Ducks Ltd.
  4. I’d Rather Astral Project / The Reds, Pinks And Purples
  5. Stay Away Still / My Idea
  6. u v v p / Illuminati Hotties Feat Buck Meek
  7. Dawn Bends / Mac McCaughan feat. Yo La Tengo
  8. Rae Street / Courtney Barnett
  9. Galacticana / Strand Of Oaks
  10. Phoenix (feat. Fleet Foxes & Anaïs Mitchell) / Big Red Machine
  11. Reach Out / Sufjan Stevens Feat Angelo De Augustine
  12. Living Proof / The War On Drugs
  13. True Love / Hovvdy
  14. New Slang / Porridge Radio
  15. Thirstier / Torres
  16. Rom Com 2004 / Soccer Mommy
  17. Cherry Flavored Stomach Ache / HAIM
  18. Run Run Run / Kurt Vile
  19. Bug Eggs / Dry Cleaning
  20. Helsinki I / Martes Niebla
  21. Okay / Porches
  22. Party Again / TOPS
  23. Maybe It’s Great / Natalie Imbruglia
  24. Islands In The Stream / Alex Cameron feat. Roan Yellowthorn
  25. A Full Syringe And Memories Of You / The Boo Radleys
  26. Stoned at the Nail Salon / Lorde
  27. Say What You Will / James Blake
  28. Gloria / Angel Olsen
  29. Osa Polar / Melenas
  30. Bunny Is A Rider / Caroline Polachek
  31. Good Girls / Chvrches
  32. Wounds of Love / Nation of Language
  33. 0 Позже / The Violent Youth
  34. World on Fire / The KVB
  35. Infinite Sadness / Xeno & Oaklander
  36. Somewhere / Black Marble
  37. Nobodys Loves You (Korine Remix) / Small Black
  38. Embrace Death / Male Tears
  39. Only Love / Tycho feat. Benjamin Gibbard
  40. Polaris / Damon Albarn
  41. Diver / Lala Lala
  42. Going Out / Loma
  43. Pond House / Saint Etienne
  44. Fantasy Island / Clinic
  45. Feel Nothing / Amen Dunes feat. Sleaford Mods

2020: 40 discos que nos han servido como vía de escape

Pensaba que este año había sido bueno musicalmente, pero cuando me he puesto hacer el repaso de los discos de este 2020, me he encontrado con que no ha sido así. Al final, han salido una buena cantidad de trabajos notables, pero no tantos que rocen el sobresaliente. O por decirlo de alguna forma: discos que se recordaran dentro de unos años. Eso sí, me ha gustado la gran cantidad de grupos nuevos, o semi nuevos, que hay en este repaso, porque ese quiere decir que estamos ante un futuro esperanzador. Y bueno, para los que echéis en falta los álbumes de Tennis, The Flaming Lips, Torres o Sylvan Esso, solo deciros que se han quedado muy cerca de entrar en la lista final. Pero no todo puede ser.  

40. Sufjan Stevens – The Ascension

Sufjan Stevens ha hecho este trabajo el solo en su nueva residencia en las montañas de Catskills, al norte del estado de Nueva York. Y es que, en tan solo un año, se ha fabricado una nueva vida en el campo lejos de Brooklyn -se quedó sin su estudio por la maldita gentrificación-. Y quizá, esa calma, es la que ha hecho que las canciones de este ‘The Ascension’ sean tan extensas. Stevens se toma su tiempo a la hora de hacer despegar estos temas, pero lo bueno es que, al final, siempre despegan

39. Devon Williams – A Tear In The Fabric

Devon Williams está tan pletórico y confiado en sí mismo, que no tiene ningún problema en empezar el disco con una canción como ‘Followed Me Back’. Y digo esto, porque es uno de esos cortes directos que se pueden comer fácilmente el resto de un trabajo. Pero no, el norteamericano cuenta con varios cañonazos nuevaoleros como este, y lo demuestra en canciones como ‘Out of Time’, que casi diría que es incluso mejor, ‘For My Memory to Collect’, ‘Borderline’, o ‘Snake in the Grass’. Todas ellas notables, y todas con un sabor a The Cars que es una delicia. Sobre todo la última, que casi parece un homenaje.

38. God Sad Happy Bad – Shapes

“‘Shades’ es un disco inclasificable al que la etiqueta de art-rock le viene como anillo al dedo. Pero no os asustéis, dentro de este pequeño universo de Levi, hay bastante espacio para el pop. De hecho, hay momentos en los que parecen unos Papas Fritas poseídos por el espíritu de Sonic Youth. Y es que, esta vez, Levi se ha quedado al margen en cuestiones vocales, y ha dejado que sea la teclista Raisa Khan la que lleve la voz cantante. Ella ha preferido jugar con esa guitarra tuneada -como Lee y Thurston- y sacar unos sonidos realmente alucinantes. Además, han metido a Cj Calderwood al saxo y a las programaciones electrónicas.

37. The High Water Marks – Ecstasy Rhymes

Aunque llevan casi veinte años de carrera, ‘Ecstasy Rhymes’ es tan solo su tercer trabajo. Y es una pena que no sean una banda más prolífica, porque tienen un talento especial para hacer buen pop de guitarras. Se les da muy bien bucear entre esa fina línea que a veces separa el indie-pop del indie-rock. La suya es una música muy melódica, llena de buenos estribillos y con un buen número de teclados juguetones, pero también de guitarras potentes que rugen. Esa fusión entre la suciedad y el pop, le da un toque delicioso a sus canciones, y hace que nos encontremos ante uno de los discos más interesantes de este final de año.

36. Destroyer – Have We Met

Una de las cosas más curiosas de “Have We Met”, es como suenan sus voces. Grabadas por Bejar en su propia casa, de noche, y susurrando para no despertar a su familia, cuentan con un punto de calidez que no tenían antes. Y esto hace que el disco siga en esa línea cálida. Todo eso, a pesar de que, por momentos, cuenta con una instrumentación un tanto fría. Porque, por aquí, asoma alguna guitarra cruda, y su electrónica es más bien seca. Y, aun así, con estos ingredientes, se ha sacado de la manga ‘Crimson Tide’ y ‘It Just Doesn’t Happen’, dos de los mejores singles de su carrera.

35. Woods – Strange to Explain

Todo lo que nos encontramos en este álbum resulta de lo más complaciente y fácil de escuchar. Algo que a mí me parece que está muy bien. Me encanta que los grupos sean directos y no se compliquen la vida. Y eso es lo que hacen los norteamericanos en temas como ‘Where Do You Go When You Dream’, ‘Before The Pass By’ o ‘Strange to Explain’. De hecho, ésta última, es de las canciones más bonitas que vais a escuchar en todo 2020. Y ojo, que también se han sacado de la manga dos o tres hits. Ahí está la estupenda ‘Can’t Get Out’, donde le dejan el protagonismo a un teclado, o esa ‘Fell so Hard’ un poco más guitarrera que el resto del álbum, la cual tiene un estribillo irresistible.

34. The Luxembourg Signal – The Long Now

“‘The Long Now’ es su tercer trabajo, y en él siguen explorando todas las posibilidades que les da su pop ensoñador. Eso sí, hay algo que les diferencia de algunos compañeros de escena: su claridad. Estamos ante un trabajo con un sonido limpio, en el que las guitarras suenan luminosas, y en el que no hay hueco para la suciedad. Incluso cuando aparece la distorsión, que es de lo más pulcra. Algo que, en un principio, está bien, aunque sí es cierto que hay veces que le falta algo de fuerza. Pero bueno, la verdad es que tampoco es necesario.

33. I Break Horses – Warnings

Warnings‘ es un viaje de casi una hora por los fríos paisajes escandinavos. Sus canciones, reposadas y ensoñadoras, en las que la voz susurrante y cálida de Maria Lindén, cobra protagonismo, te atrapan con facilidad. Y sí, puede que todas sigan una misma linea, pero es imposible resistirse a ellas. Porque no sé a vosotros, pero a mi temas como ‘Silence’, ‘I’ll Be The Death Of You’, o ‘Death Engine’, me seducen a la primera escucha. Me encanta como envuelven todo de electrónica en la primera, como le ponen un poco más de énfasis en la segunda, o como entran los teclados en la tercera.

32. bdrmm – Bedroom

Ya he comentado por aquí que son muchos los discos que, últimamente, se meten dentro del carro del shoegaze. Pero lo cierto es que, a veces, utilizamos la etiqueta demasiado a la ligera. Sobre todo, porque hay ocasiones en las que no es fácil diferenciar entre dream-pop, noise-pop o shoegaze. Pero esta no es una de esas ocasiones, porque con el debut de bdrmm queda bastante claro. Esta banda británica se ha hecho con un disco que bebe de los grandes del género, como My Bloody Valentine o Slowdive, pero también de otros grupos más actuales, como DIIV. Y el resultado no puede ser mejor.”

31. Adrianne Lenker – Songs

Una vez escuchas ‘Songs’, entiendes que es lo que llevó a Lenker a crear estas canciones en esa cabaña. Sin salirse del folk acústico, ha conseguido dar con un sonido expansivo que te envuelve y te hace sentir que estas en esa cabaña rodeado de frondosos árboles. Y todo con su voz, una guitarra, y la ayuda del productor Philip Weinrobe. Así, nada más empezar, con la emocionante “two reverse”, ya se ve que estamos ante un trabajo muy diferente. Eso sí, también muy personal, porque todo, desde la composición hasta la grabación, sale de esa cabaña.”

30. U.S. Girls – Heavy Light

Heavy Light‘ es un disco más sombrío que el anterior, en el que vuelven los interludios, y algunas de sus extrañezas. Como esa curiosa incursión en el mundo latino que es ‘And Yet It Moves / Y se mueve’, en la que se atreve a chapurrear en castellano con un acento un tanto encantador. Además, vuelve a ser un álbum de lo más variado, en el que hay baladas al piano, deliciosos temas soul, algún arrebato funk, y cortes cercanos al góspel. Eso sí, siempre desde el punto de vista tan personal de Remy.”

29. Thurston Moore – By The Fire

Moore empieza el disco con dos pepinazos que nos podrían hacer pensar que estamos ante el disco más Sonic Youth de su carrera. “Hashish” y “Cantaloupe” son dos cortes que gustarán bastante a los que añoran los noventa de la banda neoyorquina. Es más, la primera casi parece una adaptación del “Sunday”, y la segunda tiene un pequeño aire a “Sugar Kane”. Lo que es normal, porque también está Steve Shelley por aquí. Pero todo cambia a partir del tercer corte, los temas cada vez son más largos, y la faceta experimental empieza a ganar protagonismo. Aunque eso sí, no deja de estar de lo más melódico.

28. Shamir – Shamir

Estamos ante otro trabajo grabado íntegramente en la cuarentena. Aunque sí es cierto que, como Shamir siempre graba los discos en su casa, tampoco hay mucha diferencia. Es más, se podría decir que se lo ha currado un poco más, e incluso suena algo más profesional. Y también mucho más pop, porque, aunque no ha dejado de lado la música de guitarras, sí que ha suavizado un poco su sonido. Así, se ha sacado de la manga una buena tanda de temazos con sabor al pop de los 90 -menciona a Gwen Stefani como una de sus influencias-. Es el caso de la tremenda “On My Own”, que se ha convertido en un pequeño éxito. Pero también de la preciosa “Running”, o de la algo más la acelerada “Pretty When I’m Sad”. “

27. Riki – Riki

Su propuesta, que se mueve entre el synth-pop y el dark-pop, podría pasar perfectamente por un disco de 1985. De hecho, ese acercamiento tan descarado a esos años, se convierte en uno de sus grandes aciertos. El otro es que sabe hacer hits con una facilidad pasmosa. Porque, de verdad, si el cuerpo no os pide lanzaros a pista de baile tras escuchar ‘Napoleon’, es que algo os pasa. Este cruce entre Bananarama y Siouxsie, es una auténtica maravilla con la que te dan ganas de cardarte los pelos (el que los tenga) y sacar del armario tu outfit más oscuro. Algo que también ocurre con la acelerada ‘Earth Song’, el otro rompe pistas del disco

26. Yves Tumor – Heaven To a Tortured Mind

Heaven To a Tortured Mind’ se abre con ‘Gospel For a New Century’, una canción con la que deja claro por dónde van los tiros. Porque sí, se podría decir que estamos ante una fusión de gospel, soul, rock, r&b, y todo lo que se le ponga por delante. De hecho, creo que se ha fijado bastante en los primeros TV On The Radio, porque, a la mínima que puede, se suelta la melena con la guitarra. Eso sí, no se ha olvidado de ese toque apocalíptico que ya tenía su música. Con lo que, quizá, estamos ante un disco un tanto excesivo, pero absolutamente brillante.

25. Tame Impala – The Slow Rush

No hay que ser un genio para ver que “The Slow Rush” es un disco continuista. Y está bien, porque, cuando tienes un sonido propio, es lógico que juegues con él y con sus posibilidades. Algo que hace aquí metiendo una cosilla por aquí, y otra por allá. Para empezar, está bastante más bailongo. Además, desde el principio, porque esa ‘One More Year’ que lo abre, es todo un pepinazo de algo que podríamos calificar como “dance psicodélico”. Una faceta que explota sin tapujos en ‘Is It True’, en la que prácticamente se va al disco, y se saca de la manga el mejor tema del álbum (a ver quién se resiste a esas guitarras sintéticas que aparecen a mitad de canción). También está muy cómodo con el piano al más puro estilo house en ‘Borderline’, que lo tiene como base, haciendo de este tema un gran single.

24. Sorry – 925

Desde el comienzo del álbum, con ‘Right Round The Clock’, uno ya se da cuenta de que no estamos ante un disco de rock convencional. La fuerte presencia del saxo y el piano, hace que su propuesta suena más fresca de lo habitual. Y eso que no se olvidan de hacer rugir las guitarras en la parte final de la canción. Una frescura que está más que presente en cortes como ‘Starstruck’, donde dejan que sean las cajas de ritmos las que lleven la voz cantante, o en ‘Rock ’n’ Roll Star’, en la que juegan a convertirse en PJ Harvey a base de fusionar guitarras y un saxo de lo más sórdido. “

23. Bruce Springsteen – Letter To You

Creo que lo que hace este disco especial es su potencia. Su grabación en directo nos muestra a una E Street Band de lo más engrasada y contundente, con la que Springsteen logra (una vez más) momentos mágicos -os recomiendo el documental de la grabación que se puede ver en Apple TV-. Eso, por un lado, porque luego también tenemos el factor melancólico. No solo contiene tres canciones rescatadas de principio de los setenta, también estamos ante un álbum que, mayormente, está dedicado a esos músicos que ya no están. Incluso le dedica la enorme “Last Man Standing” a George Theiss, con el que formó The Castiles a finales de los sesenta, y que falleció hace poco. Así que, al menos, estamos ante un disco importante en su carrera.

22. Fontaines D.C. – A Hero’s Death

Me ha sorprendido bastante el este nuevo álbum de la banda irlandesa. De hecho, su aclamado debut, no me dijo mucho y ni siquiera cayó en el blog. El caso es que, aquí, creo que se han decantado por un lado un tanto más melódico. De hecho, he leído por ahí, que una de sus mayores influencias a la hora de componer estas canciones, han sido los Beach Boys. Algo que se aprecia en cortes como “I Don’t Belong”, “You Said” o la delicada “Oh Such A Spring”. Canciones que nos muestran su faceta más reposada y, en el caso de la última, una mucho más limpia y menos oscura. Algo que también se aprecia en “Sunny” y “No”, los dos cortes finales.”

21. Gary Olson – Gary Olson

El debut del neoyorquino huele a ese pop que practicaban en los ochenta Prefab SproutLloyd Cole The Blue Nile, pero también a bandas más contemporáneas, como Belle & Sebastian o The Divine Comedy. Y es que, estamos ante un disco sin sobresaltos donde las guitarras acústicas ganan la partida, los instrumentos de cuerda están a la orden del día, y las trompetas se dejan ver asiduamente. Todo esto aderezado con la delicada voz de Olson, que es de esas que te envuelven y te dan bastante paz.

20. Fleet Foxes – Shore

“‘Shore’ es un disco marcado por la pandemia. Pero no de la forma en la que se puede pensar en un principio. Pecknold se encontraba grabando el disco en Los Angeles cuando la cosa se puso fea en su país, así que se tuvo que volver a su piso de Nueva York y parar todo. Ahí, en ese apartamento, el cual está junto a un hospital, pudo ver la realidad más dura de la pandemia. Así que, cuando pudo salir por primera vez, fue una liberación y una inspiración para terminar el álbum. Porque, a pesar de las circunstancias, Pecknold siguió con su idea inicial, que no era otra que la de crear un disco más optimista.

19. Korine – The Night We Raise

The Night We Raise’ es su segundo trabajo, y para ser sincero, tengo que decir que me han recordado mucho a Information Society, una de las pocas bandas norteamericanas que triunfaron en este mundillo. Sobre todo, en la forma de cantar de su Morgy Ramone, que tiene ese deje chulesco tan yankee. Si es cierto que, musicalmente, sí que suenan más british. Solo hay que escuchar la maravillosa “For Sure” con la que abren el álbum. Sus teclados, luminosos y de lo más melódicos, se alinean con una base rítmica contundente y un estribillo infalible. Unos ingredientes que utilizan a lo largo de todo el álbum, y en joyas como “Cruel”, “Cold Heart” o “The Last”.”

18. Permits – Time Permits

Time Permits’ nace de la necesidad de sacar a la luz los temas que no pudieron editar con sus otras bandas. Una idea fantástica, porque nos encontramos ante una colección de diez canciones con un sonido totalmente australiano, pero que derrochan frescura. Y es que, una vez más, tenemos uno de esos discos en los que las guitarras limpias, y en mucho caso dobladas, suenan de lo más melódicas. Algo a lo que le unen un poco de esa aridez y dejadez tan típicamente australiana. Además de un sintetizador por aquí, y un saxo por allá. Y oye, teniendo en cuenta que han ido retocando las canciones por separado durante el confinamiento, han logrado dar con una sonido exquisito.

17. Waxahatchee – Saint Cloud

“‘Saint Cloud‘ es el disco que Crutchfield necesitaba hacer, y eso se nota en el resultado final. Porque, cuando alguien lo tiene muy claro, las cosas suelen salir bien. Ella quería rendir un homenaje ese rock sureño tan autóctono que, a mí, personalmente, me cuesta un poco asimilar. Pero lo ha hecho muy bien, porque no ha dejado de lado el pop y su voz sigue sonando igual de bien que siempre. Solo que esta vez está adornada de otra manera.

16. Westerman – Your Hero Is Not Dead

“‘Your Hero Is Not Dead‘ es un trabajo mayormente reposado, en el que hay algún pequeño toque más experimental -de ahí vendrá lo de Talk Talk-, y mucha elegancia pop -de ahí vendrá lo de The Blue Nile-. Todo ello regado con un pequeño manto electrónico que le da frescura al disco. Algo que se nota a las primeras de cambio en cortes tan notables como ‘The Line’, ‘Waiting On Desing’, ‘Easy Money’ o ‘Blue Comanche’ (¿alguien más escucha el pequeño guiño al ‘Running Up The Hill’ de Kate Bush?). Pero ojo, que también cuenta con una faceta más animada, e incluso algo bailable. Es la que nos muestra en la synthpopera ‘Think I’ll Stay’ y en la delicada ‘Confirmation (SSBD)’, dos de las mejores canciones del álbum.

15. The Reds, Pinks & Purples – You Might Be Happy Someday

Estamos ante un trabajo lleno de historias cotidianas, dulces melodías pop, y estribillos que llegan en el momento justo. Como digo yo: un disco para disfrutar. Porque sí, no hay nada nuevo por aquí, pero sus canciones, que suenan a viejos conocidos, tienen todo lo que deben tener para un buen amante del pop. “Last Summer in a Rented Room”, “Desperate Parties”, “Sex, Lies & Therapy” … Da igual que canción elijáis, los ocho temas que lo componen funcionan a la perfección y sirven de banda sonora perfecta para este otoño de lo más raro. Además, en el tema titular, con el que cierra el álbum, se anima un poco más y entra de lleno en sonidos más cálidos.”

14. Seth Bogart – Men on the Verge of Nothing

Lo mejor de este segundo trabajo, es que Bogart vuelve a disfrutar del pop de guitarras. Y lo hace nada más empezar, con las directas “Professionals” y “Dawn’s Lips”, dos cortes en los que no es casualidad que cante Roxanne Clifford, porque tienen algo de ese indie-pop que practicaban Veronica Falls. Aunque eso sí, la segunda no deja de ser todo un homenaje al “Molly’s Lips” de The Vaselines. Y la verdad es que les ha quedado muy bien. Como el resto del álbum, en el que sigue por el mismo camino, y entregándonos temas tan sobresalientes y directos como “Brainwashers”, “Lavender Heights”, o la deliciosa “Sunday Boy 2”. Solo baja el ritmo en “Imaginary Music Vol. One”, el tema instrumental que cierra el álbum.

13. Trace Mountains – Lost In The Country

Una de las cosas que más me ha gustado de este trabajo, es lo bien que fusiona sonidos más folk con toques algo ensoñadores. Es el caso de la preciosa ‘Dog Country’, de ‘Fallin’ Rain’, o del tema titular, que es una delicia en la que se acerca a este nuevo pop que practican bandas como Real Estate o Wild Nothing. Eso sí, lo mejor del disco aparece en ‘Me & Mary’, un corte que recuerda mucho a Fountains of Wayne (qué pena la muerte de Adam Schlesinger), y en ‘I am Leaving You’, una delicada canción en la que el órgano se convierte en el protagonista. Aunque la corta ‘Turn To Blue’, con la que cierra el disco, también me ha parecido una pequeña joya de pop ensoñador.

12. Confeti de Odio – Tragedia Española

Lo bueno de este álbum de debut, es que es un tanto ecléctico y escuchándolo se puede apreciar que el músico madrileño es un artista con bastante inquietudes. Y es que, entre baladas al piano de sonido retro, y canciones con arreglos orquestales, es capaz de sacarse de la manga alguno de los mejores hits guitarreros de lo que llevamos de 2020. Empezando por la potente ‘Muchísimo’, siguiendo con ese himno pop que es ‘Dale una oportunidad al amor’, y terminado con la acelerada y ultra pegadiza ‘Mi funeral’. Pero, es quizá en un ‘Minuto de ruido’, donde consigue el mejor corte del disco. Además, tiene su lógica, porque es una especie de fusión entre esa faceta más reposada en la que le da importancia al piano, y ese mundo más rock que se deja escuchar en parte del álbum. Además, tiene un estribillo que va creciendo que es una auténtica maravilla.

11. Floodlights – From a View

No me atrevo a meter del todo este trabajo dentro de la corriente del nuevo rock australiano. Sí puedo afirmar que cuenta con algunos de sus ingredientes, como el juego de voces chico-chica en varias canciones, las guitarras que beben de bandas como The Clean o The Bats, y ese punto más pop que lo hace especial. Pero ellos tienen algo diferente. No sé si será por la voz grave y profunda de su cantante, o porque hay veces que suenan un poco más oscuros que el resto de las bandas de su país. El caso es que me han parecido un soplo de aire fresco en la escena australiana.

10. The Innocence Mission – See You Tomorow

Estamos ante un disco para escuchar reposadamente y con tranquilidad. Algo difícil para los tiempos que corren, pero no estaría de más que lo intentarais. Porque, desde el principio, con la preciosa ‘The Brothers Williams Said’, hasta el final, con la, un tanto más movida, ‘I Would Be There’, nos vamos a encontrar con una buena cantidad canciones hermosas. Preciosidades minimalistas como ‘On Your Side’ o ‘St. Francis and the Future’, que nos muestran lo mucho que se ha fijado Sufjan Stevens en ellos; dulces canciones que se apoyan en un piano y que nos recuerdan a otras épocas, como ‘Movie’ o ‘John As Well’, o cortes que se alejan del folk y se adentran en terrenos más pop, como ‘We Don’t Know How to Say Why’ y ‘Stars That Fall Away From Us’. Todas ellas son maravillosas, elegantes y transmiten una paz más que necesaria en este mundo tan convulsivo.

9. Rolling Blackouts Coastal Fever – Sideways To New Italy

No hay nada que descartar en “Sideways To New Italy”, un disco que casi se acerca a la perfección. Porque, lo bueno de la banda de Melbourne, es que ha sabido impregnar su música de frescura practicando un indie-rock que no tiene nada de nuevo. Por eso sus canciones resaltan tanto, porque son capaces de triunfar con algo que ya tenemos muy escuchado. Pero claro, ahí está esa sección rítmica tan vibrante que le da vida a sus canciones. O esas guitarras que rugen de la forma más melódica posible. Un conjunto de ingredientes que hace que estemos ante uno de esos trabajos en que todas las canciones podrían ser un single.

8. Jessie Ware – What’s Your Pleasure?

“‘What’s Your Pleasure?” es un disco sensual que nos lleva directamente a otra época y otro lugar. Concretamente al Nueva York de finales de los setenta y esas discotecas en las que el disco se hizo con todo. Joyas, champagne, cocaína, sexo, y mucho baile, podría ser el resumen perfecto. Y es que, la inglesa, está desatada en este trabajo, y no se corta un pelo a la hora llenar estos temas de referencias sexuales. Unos temas que suenan a clásicos de aquella época, pero que, a su vez, también resultan de lo más frescos. Lo de llenar de instrumentos de cuerda estas canciones ha sido todo un acierto, y es algo que se puede apreciar desde el primer momento con ‘Spotlight’, el pedazo de hit que abre el álbum. Pero también en la estupenda ‘Step Into My Life’, o en ese baladón final llamado ‘Remember Where You Are’.

7. Smokescreens – A Strange Dream

No sé si será por mi amor por los primeros R.E.M. y los Go-Betweens, pero estos 23 minutos de música me han alegrado los últimos días. Canciones como la inicial “Fork in the Road” tan esplendorosa y enérgica, o la efusiva “Streets of Despair”, suenan a gloria. Y eso que ni siquiera son lo mejor del disco. Ese honor se lo dejamos a la ultra pegadiza “Working Title” y a su estribillo, tan vivo y coreable, o a esa “On and On” que tanto nos recuerda a los primeros años indie-rock norteamericano. Y bueno, cuando miran a las antípodas, nos dejan otro corte sobresaliente como “Pick the Cats Eyes Out”. Pero, quizá, lo más sorprendente del disco sea su tema final. “I Love Only You” es todo un homenaje a la Velvet de lo más chulo. Y sí, es super evidente que han tirado hacia la banda de Lou Reed y John Cale, pero no puede sonar mejor.

6. Dehd – Flower of Devotion

Tengo que decir que me he acordado bastante de Patti Smith al escuchar este disco. Kempf no se corta un pelo a la hora de cantar como la diosa del punk, y lo hace desde el primer momento. “Desire”, el corte que abre el álbum, es una especie de fusión entre ese desgarro que tiene la creadora de ‘Horses’, y el rock de los sesenta. A lo que hay que añadir una guitarra final que es puro indie-rock. Algo a lo que vuelven habitualmente y en temas como “Disappear”, en la magnífica “Letter”, donde Kempf cambia a Patti Smith por Ronnie Spector, o en la algo más punk “No Time”. Y claro, con una referencia tan clara de la música de los sesenta, es normal acordarse de The Jesus & Mary Chain en algún momento, como es el caso de “Drip Drop”, o el de “Month”, donde Jason Balla toma la voz cantante.”

5. Triángulo de Amor Bizarro – “oɹɹɐzıqɹoɯɐǝpolnƃuɐıɹʇ”

Supongo que ya se puede decir que Triángulo de Amor Bizarro son el mejor grupo de este país sin que nadie ponga ninguna pega. Y bueno, si alguien lo hace, solo hay que ponerle su discografía. Porque la banda gallega no para de superarse con cada disco, los cuales, cada vez, están más currados y llenos de matices. Algo que se aprecia más que nunca en ’oɹɹɐzıqɹoɯɐǝpolnƃuɐıɹʇ’, su homónimo (al revés) quinto trabajo, en el que se meten en terrenos hasta ahora desconocidos en su carrera, sin que esto baje el listón de su propuesta. Todo lo contrario: la enriquece. “

4. Porridge Radio – Every Bad

Tengo que reconocer que, tras escuchar los adelantos de este trabajo, no me esperaba que, una buena parte de sus canciones, tuviera un lado tan pop. Y la verdad es que ha sido una sorpresa muy agradable, porque, desde la inicial ‘Born Confused’, con ese revelador “thank you for making me happy”, no paran de dejarnos momentos absolutamente brillantes en ese aspecto. Y buena parte de la culpa de esto, la tiene el mar. Sí, la propia Margolin afirma que ha sido su máxima inspiración a la hora de componer las canciones de este trabajo. Algo que deja bien claro en estupenda ‘Circling’. Y ojo, porque las guitarras no siempre son protagonistas en su música. Ahí está ese teclado en ‘Give/Take’, o la toda esa capa electrónica que aparece en ‘Homecoming Song’, con la que acaba el disco de una forma un tanto más ensoñadora y tranquila.

3. Nation of Language – Introduction, Presence

Según la propia banda, dos de sus máximas influencias son The National y LCD Soundsystem. Y bueno, puede que la voz de su cantante se asemeje a veces a la de Matt Berninger, y que su electrónica suene más actual en otras ocasiones, pero el fondo del asunto no puede ser más ochentero. Porque, además, no se cortan un pelo a la hora de sacar los teclados más cantosos. Ahí está esa ‘Rush & Fever’ ultra-pegadiza, que es algo así como si los Depeche Mode de 1981 hicieran una canción que el líder The National. O esa preciosidad llamada ‘On Division St’, en la que se sacan de la manga una línea de sintetizador que es una maravilla. Incluso se atreven a acercarse a los primeros Duran Duran en cortes como ‘September Again’ o ‘Indignities’. Aunque eso sí, en esta última, lo pasan por el filtro New Order.

2. Haim – Women In Music Part. III

Las hermanas Haim lo han pasado mal en los últimos años. Dos de ellas han sufrido depresiones. Una, la de Danielle, provocada por el cáncer que le diagnosticaron a Ariel Rechtshaid, uno de los productores del disco, y su pareja. Y la hermana más pequeña vio cómo su mejor amiga fallecía en un accidente de coche con apenas 20 años. Por eso, parte de las letras de este álbum, se centran en esas depresiones y en los malos momentos que han pasado. Pero también aparecen otros temas, como el machismo en la industria musical. Concretamente en algunas entrevistas, donde les siguen haciendo preguntas que son para flipar. Lo bueno, es que, a pesar de tocar temas tan serios, gran parte del disco tiene un aire positivo y esperanzador. Así que supongo que habrá sido una liberación para ellas.”

1. Perfume Genius – Set My Heart On Fire Immediately

Aunque estemos ante un trabajo un poco más difícil que el anterior, lo cierto, es que cuenta con una buena cantidad de canciones que podrían single perfectamente. Empezando por ‘On The Floor’, esa delicia de aires synth-pop con la se mete de lleno en los ochenta. De hecho, recuerdo que en la nota de prensa mencionan a Cyndi Lauper. Pero no se queda ahí. Otro de los grandes momentos del disco es ‘Without You’, el que se podría decir que es el tema más bonito de su carrera. Y luego tenemos esa ‘Your Body Changes Everything’, tan efusiva y sintética. Pero es que, incluso la delicada ‘Jason’, en la que nos cuenta una relación real que tuvo con un tío hetero, funciona muy bien sin ser una canción muy sencilla.”

Sufjan Stevens – The Ascension

Hay una palabra que define totalmente el nuevo trabajo de Sufjan Stevens: excesivo. Creo que el musico norteamericano ha hecho un disco inabarcable en sus primeras escuchas, ya no solo por su larga duración, que se va hasta los ochenta minutos, también por su cantidad de matices. Porque decir que estamos ante el disco más electrónico de Sufjan Stevens es quedarse muy corto. Cada canción es un mundo y una especie de confesión del de Detroit, que está bastante más místico de lo normal. Algo normal dada la situación que vive su país, y el mundo en general. Así que, por un lado, tiene su punto descubrir la gran cantidad de referencias musicales y de la cultura popular que hay en todo el disco, pero, sin embargo, también es compresible que de algo de pereza meterse muy de lleno en él.

Sufjan Stevens ha hecho este trabajo el solo en su nueva residencia en las montañas de Catskills, al norte del estado de Nueva York. Y es que, en tan solo un año, se ha fabricado una nueva vida en el campo lejos de Brooklyn -se quedó sin su estudio por la maldita gentrificación-. Y quizá, esa calma, es la que ha hecho que las canciones de este ‘The Ascension’ sean tan extensas. Stevens se toma su tiempo a la hora de hacer despegar estos temas, pero lo bueno es que, al final, siempre despegan. Y hay veces que lo hacen muy a lo bestia. Es el caso de “Make Me An Offer I Cannot Refuse”, el tema que lo abre, que termina metiéndose casi en mundos más industriales. O de esa “Ativan”, la cual acaba convirtiéndose en una corte de lo más bailable. Y es que, una de las referencias musicales que ha nombrado en numerosas entrevistas, es la producción del ‘Rhythm Nation’ de Janet Jackson. Y la verdad es que ese sonido metalizado que tenia ese trabajo, se deja ver en temas tan chulos como “Lamentations”, “Death Star” o la genial “Goodbye To All Star”.

Si es cierto que, aunque se venga arriba de vez en cuando, en gran parte del disco se deja llevar por una electrónica más sedosa y reposada. Y ya sabemos lo bien que se le dan a Sufjan Stevens este tipo de canciones. Así que hay momentos realmente bonitos, como los de “Run Away With Me” o “Sugar”. Pero lo mejor llega cuando este tipo de temas explotan hacia mundos más épicos. Porque, a ver quién se resiste a la tremenda “Tell Me You Love Me”. O a los 12 minutazos de subidas y bajadas que encontramos en “America”. Eso sí, se merece una buena colleja por hacer que el synth-pop de “Video Game” sea la rareza del disco. Me espera más temas de este palo, porque la verdad es que le sienta de maravilla meterse en estos terrenos más animados y poperos. Y sí, según él mismo, lo de “I Don’t Wanna Be Your Personal Jesus”, es una referencia al clásico de Depeche Mode.

8

Sufjan Stevens – The Greatest Gift

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“Outtakes, remixes and demos from Carrie & Lowell”, más claro no puede estar, así que no esperéis nada realmente nuevo de este “The Greatest Gift” de Sufjan Stevens. Lo que no significa que, dentro de esta mixtape, no haya cosas interesantes, porque no es así. Ya no solo por las cuatro canciones inéditas que se quedaron fuera de su fantástico último trabajo, también por los remixes de algunas de las canciones que sí que entraron en ese disco. Y es que, ese folk intimista, se presta bastante a nuevas interpretaciones. De hecho, es algo que se pudo ver en directo en su última gira, donde reconstruía muchas de las canciones. Así, que, como bien dice el título, no deja de ser un regalo.

Como es lógico, empiezo comentando los temas que se quedaron fuera de “Carrie & Lowell”, que se supone que es lo más interesante. Los cuatro siguen la estela del disco, y la verdad es que podrían haber entrado perfectamente en él. ‘Wallowa Lake Monster’ cuenta con todos los ingredientes de la típica canción folk de Stevens, incluido el onírico tramo final, y está al nivel de sus mejores canciones. Al igual que el tema que da título a esta mixtape, que es mucho más minimalista, pero igual de bonito. Pero lo mejor viene en ‘The Hidden River of My Life’, en la que fusiona el folk con unas bases electrónicas de lo más molonas. Supongo que se quedó fuera por el tono happy que tiene la canción. Y por último tenemos ‘City Of Roses’, que no está nada mal, pero es un poco más simplona.

En los remixes también hay cortes notables, sobre todo cuando se pone electrónico. Es el caso del que hace el mismo de ‘Drawn to the Blood’, que acaba convertida en una estupenda canción de indietronica. O de la reconstrucción de ‘Fourth of July’ por parte de 900X, a la que también le sienta de maravilla la pátina electrónica. Donde no he visto mucho rollo es en los dos que ha hecho Helado Negro. Tanto ‘Death with Dignity’, como ‘All of Me Wants All of You’, no presentan muchos cambios, tan solo un pequeño maquillaje sonoro, que es más evidente en la segunda. Algo parecido a lo que pasa con la revisión que hace Doveman de ‘Exploding Whale’. Sin embargo, la aceleración a ‘Drawn to the Blood’ le viene muy bien.

Lo que yo me hubiera ahorrado son las dos iPhone Demos, que, la verdad, tratándose de dos canciones que, en su versión final, ya están bastante desnudas, no tiene mucho sentido escucharlas así.

Quizá no es el mejor regalo, pero sí uno de lo más interesante.

7,5

LNZNDRF – LNZNDRF

LNZNDRF

Me quito el sombrero ante los miembros de The National y su carrera musical sin descanso. Los de Ohio (o Brooklyn, como prefiráis), llevan tres años de gira ininterrumpida, están preparando su nuevo trabajo, y encima no paran de sacar proyectos paralelos. No sé cuándo descansarán, pero por mí que no lo hagan nunca. Sobre todo después de escuchar el debut de LNZNDRF, el grupo que se han montado los hermanos Devendorf junto a Ben Lanz, habitual colaborador de Beirut, Sufjan Stevens, y los propios The National. Todo un supergrupo que ha creado uno de los discos más interesantes de lo que llevamos de 2016.

Siendo banda de la sección rítmica de The National, es normal que tiren hacia el kraut, el rock intenso y la experimentación. Dicho así, parece que se han puesto raritos y han hecho un disco difícil. Pues no, se han sacado de la manga ocho canciones a las que no cuesta nada pillarles el punto, y eso que algunas de ellas son densas y largas. Como mejor ejemplo podemos coger los siete minutos de Future You, el tema con el que abren el disco. Aquí se van hacia un kraut-rock bastante melódico, al que llenan de guitarras intensas en su parte final. Algo parecido a lo que hacen en la maravillosa Hypno-Skate, en la que Bryan Devendorf vuelve a demostrar que sabe lo que es llevar el peso de una canción con su batería. Una batería que también se deja notar en Samarra, el experimental e hipnótico corte con el que cierran el álbum.

Muchos se preguntarán si hay algo parecido a The National en estas canciones. La respuesta es sí, y se llama Beneath The Black Sea. Aquí se acuerdan de su banda madre, pero se aceleran un poco y le dan más ritmo a ese estilo tan reconocible. Incluso la voz de Lanz tiene un cierto parecido con la de Matt Berninger – al fin y al cabo los dos están buscando el timbre de voz de Ian Curtis -. Les ha quedado de maravilla, y no estaría mal que probaran esto en el próximo disco de The National. Otro de los puntos fuertes del álbum es Mt Storm, donde se relajan un poco y se atreven con un estribillo más melódico y épico. Eso sí, lo acompañan unas guitarras crudas y realmente intensas. Sí me ha costado pillarle el punto a Kind Things, en la que se ponen más esquivos y algo más electrónicos. No está mal, pero no es de lo mejor del disco.

LNZNDRF han sacado un gran debut, y creo que no me equivoco al decir que también será uno de los discos de 2016. Además, los hermanos Devendorf también pueden presumir haber sacado un álbum mejor que el del jefe.

8

20 discos de 2015

Este año no tenía pensado hacer un repaso a lo mejor de los últimos doce meses, pero al final he tenido que preparar una lista para otra página, y me he animado. Además, así actualizo un poco el blog, que lo tengo muy olvidado. Eso sí, todo esto de las listas me sigue pareciendo una cosa inútil y absurda. Ahí van 20 de los discos que más me han gustado de este año. Y sí, esta vez sí que el primero es el primero, y el veinte es el veinte.

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  1. Caliza – Medianoche/Mediodía

Uno de los discos nacionales del año ha sido el de Caliza. El proyecto en solitario de Elisa Pérez, batería de Cosmen Adelaida y Rusos Blancos (entre otras muchas cosas), es una pequeña joya en el que encontramos algo de electrónica oscura, algo de kraut, y mucho pop electrónico. Además, cuenta con Madrid, uno de los hits del año.


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  1. Belle & Sebastian – Girls In Peacetime Want To Dance

El supuesto disco electrónico de Belle & Sebastian al final no lo fue tanto, pero sí que sorprendieron con un algún que otro tema enfocando hacia pista de baile. Entre medias de canciones más en su onda (Nobody’s Empire es una delicia), nos dejaron dos temazos como The Party Line y Enter Sylvia Plath, donde se fueron al petardeo más absoluto. La lástima es que no enfocaran todo el disco hacia ese terreno.


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  1. Twerps – Range Anxiety

Una vez más, hay que mirar hacia Australia para encontrarse con lo mejor del rock actual (el disco de Dick Diver se ha quedado fuera por los pelos). Twerps son lo de mejorcito que ha salido en la otra parte del mundo en los últimos años, y con su último trabajo vuelven a demostrar que no hay que quien les tosa cuando se ponen a recuperar el viejo indie-rock de las antípodas.


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  1. Father John Misty – I Love You, Honeybear

Father John Misty ha sido uno de los triunfadores de este año (los que vieron su concierto en el VIDA Festival todavía están flipando). Todo gracias este I Love You, Honeybear, en el que nos cuenta la vida de su alter-ego en canciones tan enormes como la que da título al álbum, Chateau Lobby #4 o Bored In The USA. Además, es un trabajo donde deja ver su pasión por otros estilos que no son el folk, y nos deja cortes electrónicos como True Affection, o derroches de psicodelia rockera en The Ideal Husband.


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  1. Viet Cong – Viet Cong

La claustrofobia de Sonic Youth, la abstracción del rock arty, la oscuridad del post-rock…el debut de Viet Cong ha sido una de las sorpresas más gratas del año para los que disfrutan con el rock más potente. Un disco en el que han ido más allá, condensado todos esos sonidos, dotándolos de buenas melodías y creando uno propio. Todo un hostión en la cara que no ha dejado indiferente a nadie.

 

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  1. La Bien Querida – Premeditación, Nocturnidad y Alevosía

El paso a la electrónica que ha dado La Bien Querida le ha sentado de maravilla. La bilbaína se ha dejado de tonterías y, en su trabajo de este año, nos ha dejado una colección de canciones casi perfecta, en la que New Order se alían con Jeanette, y la electrónica más minimalista con el pop de toda la vida. Un paso hacia delante enorme, que la convierte en una de las mejores artistas de nuestro país.


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  1. Blank Real – Illegals In Heaven

Otra vez las antípodas, y otra vez el mejor rock. Blank Realm repiten este año entre los mejores, y lo hacen muy merecidamente. Illegals In Heaven es la demostración perfecta de que se puede conjugar el mejor rock ruidoso y lo-fi, con las mejores melodías. Algo que ya se venía venir con su anterior trabajo, y que en este han perfeccionado. Como ejemplo, River Of Longing, Costume Drama y Palace Of Love, tres hits como la copa de un pino.


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  1. Baio – The Names

No nos esperábamos nada interesante del debut en solitario del bajista de Vampire Weekend, y su proyecto electrónico, pero para sorpresa de todos, se ha hecho con uno de los discos del año. El neoyorquino (ahora afincado en Londres) ha rebajado los beats de sus canciones y de ha centrado en el pop. El resultado no puede ser mejor, tanto cuando se acerca a su banda principal (Sister of Pearl es tremenda), como cuando se pone más puramente electrónico (All The Idiots no tiene nada que envidiar a los mejores del genero).


GRIMES

  1. Grimes – Art Angels

Pasar del odio al amor con un artista es algo más habitual de lo que parece. Yo mismo lo he vivido este año con Grimes, una artista que no me decía nada hace unos años, y que en este 2015 me ha conquistado. El culpable es Art Angels, un álbum más pop y menos rarito que está lleno de hits. Vamos, que más de una súper estrella del pop actual daría su maño derecha por temas como California o Flesh Without Blood.


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  1. Low – Ones & Sixes

Low siempre son un valor seguro, una de esas bandas que no suele fallar, pero hay veces que están a un nivel superior del habitual. Ones & Sixes es una de esas veces, uno de esos discos desgarradores, en el que los de Minessotta nos dejan del revés. Pero también es un trabajo en el que nos enseñan una faceta más amable que les sienta de maravilla. Como prueba What Part Of Me? o Lies, dos de las joyas del año.


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  1. Reina Republicana – El Despertar

No es fácil hacer algo diferente con tu segundo trabajo, y superar los buenos resultados del primero. Reina Republicana lo han conseguido con El Despertar, un álbum excelente en el que los de Pamplona abrazan el krautrock y la psicodelia, pero sin olvidarse del pop y las buenas melodías. Ahora que hace bueno, Mikoyan, Sin mirar atrás…da igual que canción elijas, todas son extraordinarias. Además, es un trabajo con una producción excelente, llena de detalles y en la que todo encaja. Algo no muy habitual en el indie español.


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  1. Tame Impala – Currents

Currents ha sido uno de los disco que más ha sorprendido este año, y no por su calidad, que es enorme, si no por su sonido. Los fans más talibanes de Tame Impala se llevaron las manos a la cabeza al escuchar estas canciones llenas de vocoders, ritmos bailables y toques de r&b, criticando el cambio tan radical de la banda australiana. De lo que parece que no se dieron cuenta es que, detrás de ese envoltorio, había una colección de canciones enorme (la mejor de su carrera). Solo hay que ponerse The Less I Know The Better, Eventually o Let It Happen, para darse cuenta.


Portada Lo Malo Que Nos Pasa

  1. Francisco Nixon – Lo malo que nos pasa

Otro artista que ha cambiado su sonido este año ha sido Francisco Nixon. El que fuera miembro de Australian Blonde y La Costa Brava se ha sacado de la manga una colección de canciones con influencias del pop español de los setenta, y aquél sonido que se popularizó a mediados de aquella década en los alrededores de la Castellana. Saxos, ritmos cercanos al disco, algún deje ochentero – si se descuida un poco, se hace con un Last Chritsmas en Un Paseo por la Costa Fleming – , y unas letras costumbristas, que hacen que este trabajo sea de lo más disfrutable.


courtney

  1. Courtney Bartnett – Sometimes I Sit And Think, And Sometimes Just Sit

En los últimos años hemos visto como algunas bandas recuperaban el sonido de los noventa centrándose en la parte más noise del asunto. Algunas lo han hecho excepcionalmente, como Deerhunter, que se han convertido en una de las mejores bandas de la actualidad, y otras, se han dedicado a copiar lo que ya escuchamos en aquella década. Courtney Bartnett es de las listas, y, a pesar de que suena a los noventa por todos los lados, lo hace con gracia y grandes canciones. Por no mencionar esas letras irónicas e inteligentes con las que completa su pasión por las guitarras sucias y las buenas melodías.


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  1. Murciano Total – Quereres y Dejenes

Murciano Total ya nos avisaron en colección de maquetas de lo que eran capaces de hacer, y en su álbum de debut lo han confirmado. El dúo de Murcia se ha convertido en uno de los grupos españoles del momento con su fusión de pop electrónico, y sus letras con cierto aire a folclore español. Quereres y Dejenes es uno de esos trabajos en el que prácticamente todas las canciones podrían ser un single, aunque yo me quedo con La Montaña Azul y La Casa Parisina, dos auténticas joyas que todo el mundo se debería saber de memoria.


Chvrches

  1. Chvrches – Every Open Eye

Chvrches lo tenían difícil con su segundo trabajo tras la gran acogida que tuvo su debut, pero han superado las expectativas con creces. El trío de Glasgow ha vuelto dejar constancia de que, a la hora de hablar de synth-pop, no hay quien les tosa. Además, en esta ocasión, también se han dejado llevar por el lado más comercial de su música, entregándonos algunos temas que bien podrían sonar en todas las radio-formulas del mundo. Eso sí, lo mejor sigue siendo su faceta más sintética. Ahí está esa enorme Clearest Blue para demostrarlo.


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  1. Jamie xx – In Colour

Jamie xx no ha defraudado con su álbum de debut, sino todo lo contrario. Con In Colour, el británico ha dejado claro que es que uno de los artistas que mejor maneja la electrónica en la actualidad. Además, se ha sacado de la manga un trabajo de lo más ecléctico, en el que también hay espacio para acordase de su banda principal (Loud Places es una de las canciones del año), o de adentrarse en terrenos más “tropicales” en esa I Know There’s Gonna Be (Good Times) tan veraniega.


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  1. Majical Cloudz – Are You Alone?

Los canadienses Majical Cloudz están empeñados en que su música es esperanzadora, pero cuando escuchas sus discos, es imposible no sumirte en la tristeza. Este año, más de uno ha querido cortarse las venas con Are You Alone?, su último álbum, que es triste, pero también es tremendamente bonito. Un trabajo que recuerda a los Radiohead de Kid A (ellos mismos hacen un homenaje a una de las canciones de ese álbum el tema titular) por su forma tan minimalista de utilizar la electrónica, pero en el que también tienen algún hueco para dotar con un poco más de alma a sus canciones. Ahí están So Blue o Change para demostrarlo.


deerhunter

  1. Deerhunter – Fading Frontier

Ya lo decía más arriba, Deerhunter son una de las mejores bandas de la actualidad, y este año no nos han fallado. Su Fading Frontier es un otra pequeña obra maestra en la que vuelven al indie-rock más delicado y se dejan de lado el rock sucio de su anterior trabajo. Han rebajado una barbaridad la intensidad de las guitarras, y se han dejado llevar por un tono más ensoñador. Incluso han tenido tiempo para sacarse de la manga un tema como Snakeskin, todo un homenaje a los Primal Scream de Screamadelica.


SUFJAN

  1. Sufjan Stevens – Carrie & Lowell

No podía ser de otra manera, el primer puesto se lo queda Sufjan Stevens. El norteamericano ha desnudado su alma en Carrie & Lowell, un álbum dedicado a sus padres, con el que ha puesto los pelos de punta a más de uno. Además, lo ha hecho de la forma más difícil, sin artificios, y dejando todo el protagonismo a su guitarra y su voz. Es cierto que, de vez en cuando, aparece algún teclado (el de Should Have Known Better es una delicia), pero su y tranquilidad y su sinceridad, es lo que ha hecho de este trabajo el mejor de 2015.

Selección 2015 (4ª Parte)

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Ahora que veo el listado de canciones que he metido en esta recopilación, me doy cuenta de que me ha quedado un tanto dark. De hecho, empieza con el temazo de once minutos que han hecho Girls Names, que es todo un trallazo post-punk. A ellos se le unen Soko y Ariel Pink, con su Lovetrap, todo un himno de oscuro de lo más ochentero, o las españolas Tulsa y La Bien Querida, que han sacado dos discos de electrónica que van por el mismo camino. Por no hablar de lo nuevo de Chromatics o de ese temazo que se ha marcado Jamie xx con Romy, su compañera de grupo, el cual he escuchado unas cincuenta veces este fin de semana. Pero no os asustéis, también hay pop de la mano de Dick Diver, Nic Hessler y The Manhattan Love Suicides. Además de novedades jugosas, como el tema bailongo de Tame Impala o una de las nuevas canciones de Blur.

Espero que os guste.

  1. Zero Triptych / Girls Names 10:55
  2. Sin mirar atrás / Reina Republicana 2:30
  3. Gente Común / Tulsa 3:45
  4. Vueltas / La Bien Querida 3:34
  5. I Can Never Be Myself When You’re Around / Chromatics 5:07
  6. Let It Happen / Tame Impala 7:49
  7. Reflections / Django Django 4:20
  8. Loud Places / Jamie xx 4:43
  9. No Way Out (Redux) / Warpaint 3:07
  10. Lovetrap (feat. Ariel Pink) / Soko 4:35
  11. There Are Too Many of Us / Blur 4:24
  12. Anything But Satisfied / The Manhattan Love Suicides 4:01
  13. I Can’t Explain / Surfer Blood 4:24
  14. I Feel Again / Nic Hessler 3:36
  15. Debbie Downer / Courtney Barnett 3:18
  16. Tearing The Posters Down / Dick Diver 3:40
  17. Dice / Robin Guthrie And Mark Gardener 4:27
  18. How Could You Babe / Tobias Jesso Jr. 3:53
  19. Courage / Villagers 4:46
  20. Should Have Known Better / Sufjan Stevens 5:08

Sufjan Stevens – Carrie & Lowell

SUFJAN

Nunca he sido muy seguidor de Sufjan Stevens, y reconozco que tampoco me he parado demasiado a escuchar su música. Por supuesto, sí que le di cancha al genial Illinois, y a su Chicago, que es enorme, pero no fui mucho más allá. De hecho, lo intenté con su anterior trabajo, el electrónico The Age of Adz, pero me resultó un trabajo un tanto caótico. Pero todo puede cambiar con tan solo un disco. Y es que, su nuevo álbum, me ha parecido un pequeña maravilla, bonito y sincero como pocos. También tengo que decir que ya me convenció el año pasado, con su preciosa versión A Little Lost, incluida en el homenaje a Arthur Russell.

Carrie & Lowell es un disco muy personal, en el que Sufjan vuelve al folk y nos deja una colección de canciones tristes en las que desnuda su alma. No obstante, el disco se llama así por su madre y su padrastro, que son los que aparecen en la portada del disco. Es más, la funda que envuelve el vinilo tendrá una foto del propio Sufjan de niño comiéndose un plátano. También comenta que es un disco sobre “la vida y la muerte, el amor y la perdida, y la lucha de un artista por dar sentido a la belleza, y fealdad al amor”. Todo esto se refleja a lo largo del disco, con el que es imposible no dejarse llevar y entrar en su mundo.

Musicalmente, Carrie & Lowell es un tanto minimalista, y apenas encontramos una guitarra y  unos cuantos teclados. Además, su producción es simple, sin apenas momentos efectistas. Con estos pocos ingredientes consigue llevar sus canciones a lo más alto, a un nivel con el que cuentan muy pocos artistas actuales. Ejemplos hay muchos, como la canción que abre el disco, la cual ha titulado Death with Dignity, y en la que habla de la relación con su madre. También tenemos el folk intimista, y tan Simon & Garfunkel, de Eugene y Carrie & Lowell, que son una auténtica delicia. Pero hay un par de canciones que brillan más que el resto del disco. Esas son Should Have Known Better, que emociona como pocas en su segunda parte, cuando entran los teclados, y All of Me Wants All of You, que también cuenta con un pequeño subidón épico en su parte final. Aunque también es cierto que las oscuras Fourth of July y John My Beloved, también son inmensas. Al igual que No Shade in the Shadow of the Cross, el precioso single de adelanto.

No es un disco que entre a las primeras escuchas, hay que darle mucha cancha y escucharlo tranquilamente, prestando atención a todos los detalles de las canciones, que tienen unos cuantos. Yo mismo pensaba hace un par de días que era un rollo, y ayer me cambió el chip y me enganché completamente a él.

8,3