Lloyd Cole – Guesswork

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Resulta curioso comprobar como la electrónica se ha convertido en una especie de salvavidas regenerador para muchos artistas que ya cuentan con una más que abultada carrera. El último caso es el de Lloyd Cole que, tras seis años sin publicar disco, este verano ha vuelto con el que el mismo ha calificado como “su trabajo electrónico”. Aunque, eso sí, no estamos hablando de una conversión total, porque el músico británico sigue tirando de la elegancia y la clase que le han convertido en uno de los grandes de la música de su país. Solo que esta vez lo hace desde un lado más sintético, el cual, le da un nuevo brío a sus composiciones.

Guesswork” trae otro tipo de sorpresas, como la inclusión de los dos ex-‘commotions’, Neil Clark y Blair Cowan, y de Fred Maher, conocido por formar parte de Scritti Politti, o ser miembro de la banda de Lou Reed en la época del “New York”. Pero Maher también es un reconocido programador y productor, que ha estado detrás de los mejores discos Information Society y de algunas de las últimas canciones de The Human League. Además, lleva más de dos décadas colaborando con el propio Cole, por lo que es la persona más indicada para llevar sus canciones a ese terreno sintético.

Podríamos decir que Lloyd Cole se ha convertido en una especie de cantautor synth-pop minimalista. En “Guesswork” hay muy pocas concesiones al lado más festivo y, por decirlo de alguna forma, más bailable de la electrónica. Tenemos ese estupendo single llamado ‘Violins’, y la juguetona y absolutamente pop ‘When I Came Down From The Mountain’. Bueno, y ‘Night Sweats’, que también es un poco más efusiva. El resto de temas tiran hacia caminos más minimalistas e intimistas. Ahí está esa extensa ‘The Over Under’, que abre el disco sin ningún tipo de sobresaltos. O ‘The Afterlife’, donde nos deja una balada que funciona a la perfección con apenas un piano y una caja de ritmos. Y su abrumadora voz, claro. Aunque, quizá, lo mejor, llegue en ‘Moments and Whatnot’, donde se desinhibe un poco, y nos entrega un medio tiempo de lo más pegadizo, y cercano a los OMD más pop.

Lloyd Cole ha conseguido meterse de lleno en otros terrenos sin necesidad de perder su personalidad. De hecho, si cogemos ‘The Loudness Wars’, el tema que cierra el álbum, apenas encontraremos diferencias con algunos de sus grandes temas de los ochenta. Algo que a mí me parece estupendo.

7,9

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Drab Majesty – Modern Mirror

drab majesty

Drab Majesty van a por todas. El proyecto de Andrew Clinco, o Deb Demure, que es su nombre artístico, se ha convertido en uno de los grandes valores del nuevo pop gótico. Lo han hecho poco a poco, definiendo su sonido en cada disco, y escalando en popularidad con cada entrega. Hasta llegar a este tercer trabajo, donde han tirado la casa por la ventana, yéndose a grabar a Grecia junto a Josh Eustis (Telefon Tel Aviv), y puliendo su sonido hasta convertirlo en algo totalmente asequible para el gran público. El resultado no puede ser mejor, y se puede decir perfectamente que estamos ante su mejor trabajo.

Lo primero que llama la atención de “Modern Mirror”, es que es bastante menos electrónico que su predecesor. Más que nada, porque las guitarras suenan más distorsionadas, y las canciones tienen una estructura más cercana al rock. Pero, contradictoriamente, es un trabajo mucho más pop. Solo hay que escuchar un tema como ‘The Other Side’, en el que sí que se ponen un poco más electrónicos, y se meten de lleno en un mundo un tanto más new-romantic. Y lo hacen a lo grande, porque se han sacado de la manga un estribillo brillante al que es imposible resistirse. Como es imposible resistirse a ‘Dolls in the Dark’, el que podríamos calificar como el himno synth-pop del disco.

No pueden negar que The Cure ha sido una gran influencia en este trabajo. Tanto en su lado más oscuro, como en su lado más luminoso. Y es que, la banda de Robert Smith nos ha dejado enseñanzas para unos y para otros. Ahí está ‘Elipsis’ y sus guitarras limpias y efusivas. Algo a lo que también recurren en ‘Oxytocin’. Pero también saben cómo adentrarse en un mundo más oscuro e introspectivo. Lo hacen muy bien ‘Noise of the Void’ y ‘Long Division’, las dos baladas del disco, las cuales son una auténtica delicia. Sobre todo la segunda, donde se acercan a terrenos más dream-pop. Aunque, eso sí, para acabar el disco, vuelven a su lado más pop y más luminoso, dejándonos ‘Out of Sequence’, una canción maravillosa donde las guitarras limpias vuelven a convertirse en las protagonistas.

No cabe duda de que estamos ante el disco de confirmación de Drab Majesty, y el trabajo que les puede abrir las puertas a un público más allá del mundo gótico. Y es que, es uno de los álbumes de este 2019.

8,2

Holy Ghost! – Work

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De entre todos los grupos que graban, o han grabado para el sello DFA, Holy Ghost! siempre han sido los que más se han lanzado a la pista de baile. Este dúo de Nueva York, formado por dos amigos que se conocen desde la infancia, ha sabido rescatar como nadie buena parte de la música dance de su ciudad. Especialmente del disco, un estilo en el que se han ido metiendo poco a poco, y actualizando a medida que iban sacando discos. Algo que se acentúa en su nuevo trabajo, el cual publican en West End Records, el mítico sello de música disco neoyorquino.

Work” es puro Nueva York, y su sonido nos retrotrae a esa ciudad, y a los convulsivos ochenta. De hecho, solo hay que ver esa portada, obra del artista conceptual Agnes Denes, que nos muestra un collage de 1982 en el que se ve a un granjero con un tractor en Battery Park. Pero no se quedan ahí, porque el álbum se abre con dos temas de puro disco llamados ‘Epton on Broadway’. Para que no haya lugar a dudas de cuál es su ciudad, y lo mucho que los ha influido a la hora de crear su música.

A pesar de sus buenas intenciones a la hora de recrear el sonido de una época, no se puede decir que estemos ante un gran trabajo. “Work” funciona por momentos, porque, al final, termina resultando un tanto repetitivo. Y cuando no lo es, meten una balada como ‘Heaven Knows What’, que no puede ser más aburrida. Eso sí, cuando aciertan, son infalibles. Ahí está ‘Anxious’, la cual, con esos teclados tan vintage, nos mete de lleno en una especie de disco actual. Algo que también sucede con ‘Do This’ o ‘One Pete’, dos temas un tanto más reposados, en los que las guitarras a lo Chic, toman protagonismo. Y luego tenemos el synth-pop de ‘Soon’, en la que cruzan el charco y se van a Europa (casi parece una canción de Tears For Fears).

Holy Ghost! no se han olvidado de ese tipo de canción más bailable, y un tanto más acelerada, que tan buenos resultados les ha dado en el pasado (‘Dumb Disco Ideas’ sigue sonando de maravilla), y aquí meten un par de ejemplos. El primero es ‘My Happy House’, donde se meten de lleno en los sonidos más cercanos a su antiguo sello, ya que, se podría decir, que es un dance más actual. Y luego tenemos ‘Escape From Los Angeles’, en la que se marcan un clásico de la casa. Eso sí, la fórmula les sigue funcionando bastante bien.

Quizá, con un par de canciones menos, estaríamos ante un disco un poco menos irregular. Lamentablemente, no es así, y hay que hacer una pequeña criba antes de escucharlo.

7,4

Hot Chip – A Bath Full of Ecstasy

Hot Chip

Hot Chip metieron un poco la gamba en su anterior trabajo, en el que decidieron llevar al estudio el sonido de su directo, y prescindir un poco de la electrónica. El resultado fue un tanto decepcionante, ya que le faltaba algo de gancho, y tan solo conseguían sacar su mejor faceta en unas pocas canciones. Algo que remedian en su nuevo álbum, que es bastante más sintético, mucho más cálido y, sobre todo, mucho más entretenido.

La banda de Londres ha confiado por primera vez en dos productores externos para que les ayuden a pulir el sonido de este trabajo. Y el resultado no puede ser más positivo. Tanto Philippe Zdar, como Rodaidh McDonald, han logrado sacar a la luz el lado más pop del grupo de Alexis Taylor. Y eso siempre está bien. Por cierto, que, lamentablemente, Zdar, que también formaba parte de Cassius, falleció la semana pasada al caerse desde su piso en una planta 19 de un edificio de París. El caso es que, antes de este extraño accidente que acabó con su vida, impregnó su buen hacer en este trabajo. Algo que también hizo con Phoenix, Franz Ferdinand o Cut Copy, que están dentro de ese tipo de bandas que fusionan de maravilla el pop y la electrónica.

A Bath Full of Ecstasy” cuenta con algunas de las mejores canciones de Hot Chip en años. Empezando por esa emocionante ‘Melody of Love’ que lo abre. Los británicos se han puesto las pilas para conquistarnos con ese tipo de temas que llevan a la pista de baile su lado más épico, y este es uno de ellos. Quizá, el mejor del disco, porque no hay quien se resista a su melodía, y a ese sampler de la banda de góspel The Mighty Clouds of Joy. Pero hay muchos más cortes notables que se van a eso que ellos llaman “explosión de pop Technicolor”. Ahí está la synthpopera ‘Spell’, con ese delicioso estribillo robotizado. O las cálidas ‘Echo’ y ‘No Good’, que nos presentan a unos Hot Chip mucho menos tristones y fríos. Pero el otro gran corte del disco es ‘Positive’, todo un hit sintético, que cuenta con un estribillo redondo.

A pesar de ser una banda más centrada en la pista de baile, Hot Chip siempre han tenido un don especial para hacer baladas de lo más interesantes. Aquí nos dejan dos notables: ‘Why Does My Mind’ y ‘Clear Blue Skies’. La primera es una pequeña joya, en la que consiguen emocionar con un toque que, sinceramente, recuerda bastante a OMD. La segunda empieza de una forma más minimalista y tranquila, pero va subiendo poco a poco, y convirtiéndose en todo un baladón. Eso sí, la otra balada del disco, que es la que le da título, no me termina de convencer. Y es que, el vocoder y yo no somos buenos amigos.

Hot Chip mejoran bastante respecto a su anterior trabajo, y con este séptimo álbum consiguen ponerse de nuevo en lo más alto de la electrónica más popera.

7,9

Azure Blue – Images of You

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Hace un año, y casi una semana, que puse por aquí el anterior trabajo de Azure Ray. Y es que Tobias Isaksson, es uno de los artistas suecos más prolíficos, y no puede parar de crear música. También es cierto que lo compone todo él, por lo que, sí se encuentra con una buena dosis de inspiración, se pone a escribir como un loco. Y para estas canciones ha encontrado la mayor inspiración de todas: el amor. De hecho, es el disco de toda su carrera en el que más canciones canta, y el que menos invitados tiene. Algo que supongo que será por los personales que son estos temas.

Images of You” es otra notable colección de canciones de synth-pop con sabor escandinavo. Isaksson maneja estupendamente ese mundo donde los sintetizadores se juntan con el pop más luminoso. Y lo hace desde el principio, con la efusiva ‘Entropy’, donde sí que aparece la voz invitada de The Land Bellow. Una efusividad que también aparece en el acelerado tema que da título al álbum, en el que, por cierto, también hay una voz invitada, la de Paola. Y es que, parece que se ha reservado las canciones más abiertamente pop, para que las canten otros. Porque en ‘Wild for the Night’ y ‘Shine On’, donde aparece de nuevo The Land Bellow, nos encontramos con dos cortes absolutamente irresistibles.

Isaksson se ha dejado los temas más delicados para interpretarlos el mismo. Pero hay dos excepciones: ‘Event Horizon’ y ‘Millions of Stars’. La primera es todo un hit de synth-pop, en la que, según la nota de prensa de su sello, encontramos unas melodías cautivadoras, un estribillo en ascenso, y cierto estilo español. La verdad es que no tengo ni idea de a qué se refieren con lo “estilo español”, pero la canción es estupenda. Al igual que la segunda, en la que se pone un poco más delicado, y nos deja una bonita semi-balada de lo más épica y sintética. Donde no está tan acertado, es en los cortes más repodados, de los que cuales, tan solo me han gustado ‘Yesterday’s Gone’ y ‘Sea of Love’. Y, de hecho, tampoco me han parecido sobresalientes. Simplemente no están mal.

7,5

Red Sleeping Beauty – Stockholm

red sleeping beauty

Estaba totalmente convencido de que había puesto por aquí “Kristina”, el regreso de Red Sleeping Beauty, ya que escuché esa curiosa ‘Mi Amor’ una buena cantidad de veces en 2016, pero no. Bueno, no pasa nada, porque tienen nuevo trabajo, y este no se me escapa. Y es que, esta banda sueca, que empezó a principio de los noventa y lo dejó en el 2000, se convirtió en todo un grupo de culto entre los seguidores del indie-pop. Su perdida fue triste, pero nos trajo otras grandes bandas, ya que algunos de sus miembros formaron Acid House Kings y Shermans. Pero ahora hay que fijarse otra vez en ellos, porque, desde su reunión, no han parado de sacar singles, Eps, y álbumes.

Stockholm” es otra muestra de lo podríamos llamar “pop electrónico sueco”. Diez canciones que recuerdan a Pet Shop Boys, OMD o The Human League, donde las melodías luminosas de teclado y los estribillos pegadizos están a la orden del día. Y es que, no hay nada que se les dé mejor a los suecos que hacer una buena canción de pop. Ahí tenemos ‘We Are Magic’, el tema que abre el álbum, y todo un himno synth-pop de lo más animado. Una animación que también aparece en cortes como ‘Top Love’, que es una auténtica delicia con un estribillo irresistible. Además de un teclado que parece sacado de una canción de Yazoo. Y también tenemos ‘The Swedish Winter’, que es una de esas odas que hacen los suecos al verano.

Su faceta más minimalista, y menos efusiva, también nos deja cortes sobresalientes. Es el caso la melancólica ‘Always on Your Side’, que no puede ser más ochentera, o de la preciosa y minimalista ‘New York City Girls’. Y ojo, porque, tras más de 25 años de carrera, han decidido hacer una versión del tema de McCarthy con el que bautizaron la banda. El cambio es de lo más interesante, porque del muro de guitarras con el que cuenta la versión original, pasamos a una delicada canción apoyado en unos teclados épicos y la voz susurrante de Kristina Borg. Pero todavía hay más, porque acaban el disco con ‘Don’t Cry For Me, California’, en la que no pierden la oportunidad de hacer otro estupendo himno de synth-pop.

Suecos haciendo pop electrónico: no hace falta decir más.

7,9

Lust For Youth – Lust For Youth

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Ya tenía yo ganas de hincarle el diente al nuevo trabajo de Lust For Youth. El dúo danés, formado por Hannes Norrvide y Malthe Fischer, se ha convertido en uno de los valores seguros del nuevo synth-pop. Sobre todo desde que, en sus últimos trabajos, se quitaran de encima buena parte del sonido lo-fi de sus comienzos. Ahora suenan mucho más luminosos y accesibles, y eso siempre es un hándicap cuando hablamos de pop electrónico. Y es que, este tipo de música funciona mucho mejor cuando es más hedonista y directa.

Su sexto, y homónimo nuevo trabajo, también es el más comercial de su carrera. Están más bailongos que nunca, e incluso, mencionan influencias del eurodance de los noventa. Una evolución lógica, porque, tras desgranar buena parte de los sonidos que llevaron a New Order a Ibiza en el “Technique”, ahora toca pasar a la siguiente década. Y han hecho bien, ya que los seis minutos de ‘Insignificant’ (ojo a su distorsión guitarrera final), son maravillosos. Y su salto a la pista de baile más noventera en ‘Adrift’ no puede sonar mejor. Además de ese estupendo single de sonido metálico llamado ‘By No Means’, que es todo un pepinazo.

No todo se centra en la pista de baile más desenfrenada, también tienen tiempo para crear ese tipo de canción sintética y melancólica que tan buenos resultados les ha dado en el pasado. Es el caso de ‘New Balance Point’ o ‘Great Concerns’, dos de los singles previos, y dos de las mejores canciones de su carrera. Pero también lo es de ‘Venus de Milo’, en la que se ponen un poco más oscuros, y se acercan más de Depeche Mode. Donde no terminan de acertar del todo es en las baladas, que son un tanto sosas. ‘Fifth Terrace’ puede tener su punto, pero les ha quedado un tanto blanda. Aunque sí es cierto que mejora un poco al final. Y la que no funciona de ninguna manera es ‘Imola’, en la que una voz femenina se hace un spoken-word en nada más y nada menos que rumano. De hecho, por lo que he podido traducir, todo parece indicar que va sobre la muerte de Ayrton Senna, porque, además, han sacado una camiseta inspirada en la trágica muerte del piloto de Fórmula Uno.

Lust For Youth están más luminosos y bailongos que nunca, y la verdad es que les sienta muy bien.

7,8