The Antlers – Green To Gold

La verdad es que resultó de lo más sorprendente que The Antlers sacaran un nuevo single hace unos meses. La banda de Brooklyn llevaba sin editar nada desde 2014, y el propio Peter Silberman, su cantante, publicó un disco en solitario en 2017. Así que cuando editaron esa bella “Wheels Roll Home” el pasado mes de octubre, fuimos muchos los que nos alegramos de ver que seguían en activo. Y ya no solo, también fue una sorpresa comprobar que volvían con un sonido diferente, mucho más maduro, y algo más clásico. Pero eso sí, tremendamente bonito. 

Según el propio Silberman, ‘Green To Gold’, el que es su nuevo álbum, es un trabajo que refleja esa madurez que, sin que se hayan dado cuenta, ha llegado a sus vidas. Pero no lo hace desde una perspectiva triste, todo lo contrario, se trata de aceptar esos cambios tal y como llegan. Quizá, por eso, estamos ante un disco luminoso y de una belleza realmente impresionante. Les sienta muy bien ese sonido tan americano en el que las guitarras de doce cuerdas se juntan con algún saxo y con un piano que lo adereza todo. Además, se han quitado de encima ese falsete que tanto le gustaba a Silberman, y que a mí me tiraba un poco para atrás.  

Que estemos ante un trabajo mayormente reposado, no significa que no cuente con algunos temas más directos. Es más, tiene algunas de las canciones más “faciles” de su carrera. Ya no solo la mencionada “Wheels Roll Home”, que es una auténtica delicia. También esa luminosa “Solstice” que, como bien dice ellos, “suena a un verano en el campo”. O esa joya retro que es “It Is What It Is”, que proporciona una extraña sensación de paz. Además de los preciosos siete minutos del tema titular, que se pasan en un suspiro. 

Sí es cierto que también dejan ver algo de ese lado más post-rock directamente heredado de los últimos Talk Talk. Ya sabéis, los dos últimos discos de la banda inglesa se convirtieron en toda una influencia en un buen montón de bandas, y ellos la emplearon muy bien en sus primeros años de su carrera. Aquí la llevan estupendamente a su nuevo sonido en cortes como “Strawflower”, con la que abren el disco de la mejor forma posible. O en la algo más densa, pero muy emotiva, “Just One Sec”. Y de hecho, cierran el disco con “Equinox”, un corte instrumental en el que siguen con este tipo de sonidos más reposados. 

Somos muchos los que ya nos habíamos olvidado de The Antlers, pero el dúo de Brooklyn nos ha dado un agradable sorpresa con un disco que, prácticamente, nadie esperaba. 

7,9