Wand – Laughing Matter

Wand

Me parece bastante curioso que nunca me hubiera parado a escuchar a Wand. La banda de Los Angeles, liderada por Cory Hanson, ya lleva unos cuantos años, y otros cuantos discos, recibiendo buenas críticas, y llevando el rock hacia otro punto de vista. Además, está en la órbita de artistas como Mikal Cronin, Ty Segall o together PANGEA, por lo que es muy extraño que nunca haya oído hablar de ellos. Pero bueno, gracias a las listas de final de año, me he parado a escuchar su quinto trabajo, y me he llevado una más que grata sorpresa.

Quizá, al escuchar por primera vez este “Laughing Matter”, podríamos pensar que estamos ante unos Radiohead que siguen pensando en el rock. Más que nada, porque si atendemos a temas como ‘Scarecrow’, ‘xoxo’, o el maravilloso ‘Wonder’, se podría decir que siguen las directrices del lado más guitarrero de los de Oxford. Eso sí, esto hay que cogerlo con pinzas, porque, aunque la influencia está ahí, ellos mismos tienen su propia personalidad, y hay muchos matices que les hacen diferentes. Para empezar, su rock, no es tan evidente, y es un tanto más difícil de escuchar. Ahí está ‘Evening Star’, en la que Cory Hanson casi parece Thom Yorke, pero ellos mismos se preocupan de que la cosa cambie según va avanzando la canción. Y es que ese es el gran acierto del disco, que lo que parece evidente, termina no siéndolo, y siempre te acaban sorprendiendo. Así, son capaces de convencer en diferentes estilos, ya sea algo cercano al slowcore, como es el caso de los nueve minutos de ‘Airplane’, o llenando de suciedad y energía un tema de space-rock como ‘Lucky’s Sight’.

Otro de los grandes aciertos de este disco, es que no se niegan a entregar algún hit que otro. Ahí está la sorprendente y enérgica ‘Walkie Talkie’, en la que se van hacia un rock potente, pero absolutamente melódico. De hecho, no hay quién se la quite de la cabeza con tan solo un par de escuchas. Algo que también sucede en ‘Thin Air’, donde se meten en terrenos un tanto más kraut. Y ojo, porque también saben hacer cortes reposados de lo más notables. Es el caso de ‘Rio Grande’, un pedazo de baladón porque el que más de alguna estrella del rock mataría.

Estamos ante uno de esos discos que se cuecen a fuego lento, y que necesita unas cuantas escuchas para disfrutar de todos sus matices. Además, es un álbum bastante extenso, por lo que hay que tomárselo con calma. Eso sí, una vez que te adentras en él, te atrapa de lo lindo.

7,8