Airiel – Molten Young Lovers

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Bandas de shoegaze hay muchas, quizá demasiadas. Además, la gran mayoría de ellas son poco relevantes, y lo único que hacen es tratar de conseguir su propio “Loveless” o convertirse en los nuevos Slowdive. Ninguna de las dos cosas es necesaria, y más ahora, que MBV y los de Reading han demostrado que están en plena forma, pero siguen saliendo malas copias de hasta debajo de las piedras. Esto le ha hecho que le coja un poco de manía a este estilo musical, y que, de primeras, sea reacio a escucharlo. Pero hace pocos días me saltó esta banda en Spotify, y me sorprendió para bien. Y claro, investigando, he podido comprobar que llevan veinte años en activo y que saben muy bien lo que se hacen.

Sorprendentemente, y a pesar de llevar dos décadas como banda, “Molten Young Lovers” es tan solo el segundo álbum de Airiel. Eso sí, han sacado unos cuantos Eps y algún que otro single. Todos ellos centrados en los paisajes sonoros propios del shoegaze. De ahí que tengan más que controlada la fórmula. Además, lo hacen muy bien, tanto cuando se ponen contundentes, como cuando se ponen ensoñadores. Incluso saben irse hacia los sonidos manchesterianos con soltura, como es el caso de ‘This Is Permanent’, el tema que abre el disco. O de dotar de ritmos más bailables a sus canciones, y hacer un tema un tanto más agradable como ‘Cloudburst’.

Lo que más me ha gustado de este disco son los temas reposados llenos de cascadas de guitarras cristalinas. Una auténtica delicia, que tiene su punto álgido en canciones como ‘Your Lips, My Mouth’, ‘Molten Young Lovers’ y en la preciosa ‘Song of You’. Pero también saben lo que es rasgar las guitarras y sonar contundentes. Es el caso de ‘Sharron Apple’, un viejo tema de 2004 que han vuelto a grabar, y con el que han acertado de pleno. Ahora suena mucho más potente y envolvente. Al igual que ‘Red Car’, en la que la melodía casa de maravilla con la distorsión. Aunque lo mejor de esta faceta viene en ‘The Painkillers’, el tema que cierra el disco, y una notable incursión en el mundo del C-86.

Molten Young Lovers” es un gran disco de shoegaze que encantará a los amantes del género, y que puede sorprender a más de uno que no lo es.

7,8

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The Ocean Party – Beauty Point

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Empieza la época del año de lo que podríamos llamar restos, o lo que es lo mismo, esos discos que se han quedado en el tintero. Y, aunque lo de restos suena un poco mal, hay que decir que, muchas veces, aparecen verdaderas joyas. ¿O acaso no hay platos que están mejor de un día para otro? Pues esto es lo mismo, puede que ese disco que no te terminó de entrar en verano, sí lo haga en invierno. Un ejemplo perfecto podría ser “Beauty Point”, el séptimo trabajo de los australianos The Ocean Party. Una banda no demasiado conocida, que le da al pop sin ningún tipo de pudor, y que se mueve como pez en el agua en este tipo de música.

Por sus comienzos, en los que grababan los discos en su casa, a The Ocean Party se les metió en el carro de la escena lo-fi australiana, pero realmente no es su rollo. Ahora, que graban en un estudio, se puede apreciar que les gusta más el mundo del pop claro y limpio, y que están más cerca de los últimos The Go-Betweens, que de bandas como Twerps o Blank Realm. Eso es lo que se ve en temas como ‘Dust Clears’, ‘Memorial Flame Trees’ o en el genial tramo final, compuesto por ‘Strike’ y ‘If I Blink’ y ‘Concrete’.

También cuentan con una faceta un poco más oscura, en la que no se dejan llevar por las guitarras cristalinas. Aunque tampoco por la distorsión. Es más una combinación de teclados sutiles y sonidos más propios de los ochenta, que funciona muy bien cortes como ‘Crisis’, ‘More to Run’ o ‘Quiet Life’, que empieza a lo grande, con un saxo convirtiéndose en el protagonista de la canción.

Donde están un poco menos acertados es en los temas más reposados. Aquí se vuelven más minimalistas y ensoñadores, pero no resultan muy atractivos en esta faceta, y cortes como ‘The Great Divide’ y ‘Runaway’ se hacen un poco bola. Aunque, para ser justos, tengo que decir que ‘Quality Control’, que también se mueve en este terreno, no les ha quedado nada mal. ¿Será por el saxo?

Evidentemente, si en estos meses que lleva publicado el disco, no han conseguido hacerlo despegar, no lo voy a conseguir yo, pero no está de más intentarlo. Buena parte de él merece mucho la pena.

7,5

Sierra – A ninguna parte

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El otro día, tras escuchar el nuevo temazo de Perapertú, comentaba con un amigo lo mucho que gusta el mundo oscuro a los grupos de Madrid. No sé si será por la influencia de la movida, pero ese sonido se ha quedado impregnado en muchas de las bandas de la capital. Una de ellas son Sierra, que acaban de editar su álbum de debut, en el que dejan claro cuáles son sus influencias.

A ninguna parte” es una estupenda colección de canciones pop, en la que las guitarras a lo The Cure, los ritmos sintetizados y las buenas melodías de teclados, están a la orden del día. Pero también tienen un punto menos oscuro, que hace que sus canciones se te queden en la cabeza a las primeras de cambio. Ahí están ‘No eres increíble’ y ‘Amiga extraña’, que no pueden ser más Dinarama. O esa maravilla pop que da título al álbum, en la que demuestran que son capaces de hacer todo un hit de lo más ochentero. Además de la muy madrileña ‘La noche criminal’.

Ya sabéis que últimamente estoy un poco dark, y supongo que por eso me han gustado más las canciones más oscuras. Y es que, es imposible resistirse a ese temón llamado ‘Me destrozaré’. Lo tiene todo, la melodía perfecta, un estribillo resultón, y esas guitarras cristalinas que tantos buenos momentos nos dejaron en los ochenta. Pero no es el único tema oscurete digno de mencionar, ahí está la sintética ‘Perfectamente’, que nos recuerda al lado más dark del synth-pop. Aunque también es cierto que tiene un teclado de lo más juguetón y delicioso. Y luego tenemos la tétrica ‘Aléjate’, en la que no les sienta nada mal aminorar un poco la velocidad.

Si queréis un buen álbum de pop en castellano, no tenéis que buscar más: éste es vuestro disco.

8

Sufjan Stevens – The Greatest Gift

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“Outtakes, remixes and demos from Carrie & Lowell”, más claro no puede estar, así que no esperéis nada realmente nuevo de este “The Greatest Gift” de Sufjan Stevens. Lo que no significa que, dentro de esta mixtape, no haya cosas interesantes, porque no es así. Ya no solo por las cuatro canciones inéditas que se quedaron fuera de su fantástico último trabajo, también por los remixes de algunas de las canciones que sí que entraron en ese disco. Y es que, ese folk intimista, se presta bastante a nuevas interpretaciones. De hecho, es algo que se pudo ver en directo en su última gira, donde reconstruía muchas de las canciones. Así, que, como bien dice el título, no deja de ser un regalo.

Como es lógico, empiezo comentando los temas que se quedaron fuera de “Carrie & Lowell”, que se supone que es lo más interesante. Los cuatro siguen la estela del disco, y la verdad es que podrían haber entrado perfectamente en él. ‘Wallowa Lake Monster’ cuenta con todos los ingredientes de la típica canción folk de Stevens, incluido el onírico tramo final, y está al nivel de sus mejores canciones. Al igual que el tema que da título a esta mixtape, que es mucho más minimalista, pero igual de bonito. Pero lo mejor viene en ‘The Hidden River of My Life’, en la que fusiona el folk con unas bases electrónicas de lo más molonas. Supongo que se quedó fuera por el tono happy que tiene la canción. Y por último tenemos ‘City Of Roses’, que no está nada mal, pero es un poco más simplona.

En los remixes también hay cortes notables, sobre todo cuando se pone electrónico. Es el caso del que hace el mismo de ‘Drawn to the Blood’, que acaba convertida en una estupenda canción de indietronica. O de la reconstrucción de ‘Fourth of July’ por parte de 900X, a la que también le sienta de maravilla la pátina electrónica. Donde no he visto mucho rollo es en los dos que ha hecho Helado Negro. Tanto ‘Death with Dignity’, como ‘All of Me Wants All of You’, no presentan muchos cambios, tan solo un pequeño maquillaje sonoro, que es más evidente en la segunda. Algo parecido a lo que pasa con la revisión que hace Doveman de ‘Exploding Whale’. Sin embargo, la aceleración a ‘Drawn to the Blood’ le viene muy bien.

Lo que yo me hubiera ahorrado son las dos iPhone Demos, que, la verdad, tratándose de dos canciones que, en su versión final, ya están bastante desnudas, no tiene mucho sentido escucharlas así.

Quizá no es el mejor regalo, pero sí uno de lo más interesante.

7,5

Drab Majesty – The Demostration

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No me sorprende mucho que, de vez en cuando, me dé una ventolera gótica y me ponga a escuchar este tipo de música. Más que nada porque siempre me ha intrigado bastante, lo cual supongo que será por haber crecido con las canciones de Depeche Mode o The Cure de fondo. Pero lo cierto es que siempre ha sido una cosa musical y no estética, ya que el mundo del negro, los cardados y el maquillaje, no es lo mío. Ahora mismo me encuentro en una de esas épocas en el que este tipo de música me seduce bastante, y le estoy dando cancha a unos a cuantos discos de este estilo que han salido este año. El primero es el segundo trabajo de Drab Majesty, un grupo de Los Angeles liderado por el andrógino Deb Demure, que ha sacado un disco que no defraudará a los seguidores del mundo dark.

The Demostration” es un paisaje sonoro de lo más oscuro, en el que cabe un poco de todo. Hay retazos de The Cure y de Cocteau Twins, pero también hay una influencia evidente del synth-pop más dark, y las bases electrónicas potentes están a la orden del día. Solo hay que escuchar la fantástica ‘Dot In The Sky’, el tema que aparece tras la intro inicial. Es una pequeña joya, en la que las guitarras limpias, tan propias de este género, se juntan con una capa de ritmos sintéticos un tanto bailables. Algo así como lo que suelen hacer Cold Cave, banda de la que, por cierto, han sido teloneros. No vuelven a la pista de hasta el cierre el disco, donde nos estregan otra maravilla llamada ‘Behind The Wall’.

Gran parte del disco tiene un ritmo pausado, pero, a la vez, suena de lo más potente y épico. Una vez más, la culpa la tienen las guitarras, tan sumamente claras, pero también los paisajes ensoñadores de teclados. Y si a esos dos ingredientes le unimos la voz profunda de Demure, nos encontramos con ese tipo de temas perfectos para darse una vuelta por un oscuro bosque otoñal. Vamos, que eso es lo que me viene a la cabeza cuando escucho ‘39 by Desing’, ‘Not Just a Name’ o ‘Forget Tomorrow’. Aunque hay que decir que los mejores momentos del álbum llegan cuando aparecen ‘Too Soon to Tell’ y ‘Cold Souls’, que son maravillosas. Y para los que quieren sonidos un poco más duros, y algo de distorsión, tienen la contundente ‘Kissing the Ground’.

Mención aparte merecen los remixes que acompañan el disco, donde Cold Cave convierten en un rompepistas ‘Too Soon to Tell’, y donde Silent Servant le quita un poco de suciedad a ‘Kissing the Ground’. Los otros dos no merecen mucho la pena.

Saquemos el gótico que todos llevamos dentro.

7,9

Noel Gallagher’s High Flying Birds – Who Built The Moon

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No, no os preocupéis, que no se me ha ido la cabeza. Sé que es raro ver un disco de uno de los hermanos Gallagher por aquí, pero creo que, esta vez, no está de más. Además, ya metí su último single en una de las recopilaciones de este año. Y es que, a pesar de que su hermano se mofa ahora de él porque se ha ido hacia la electrónica, Noel se ha apuntado un tanto en esa batalla absurda que tiene con su brother.

No debería sorprender mucho que ahora Noel Gallagher se meta en terrenos electrónicos, ya que lo hizo muy bien en los noventa junto a los Chemical Brothers. De hecho, sus dos colaboraciones con los hermanos químicos, son de lo mejorcito que han sacado estos últimos. Pero los sonidos de este “Who Built The Moon” no van por ahí. Lo suyo se acerca más al mundo sucio y hippie de Primal Scream, o al tono minimalista de New Order. Y es que, con esa banda que se ha montado, en la que una chica se dedica a tocar las tijeras, no podría sonar a otra cosa.

El disco se abre con ‘Fort Knox’, un tema en el que abunda la psicodelia y los beats electrónicos. Esta es la canción a la que me refería cuando mencionaba a Primal Scream más arriba. Aunque no es la única, porque esa ‘Holy Mountain’ que tanto me gusta, podría ser un cruce entre el ‘Ça plane pour moi’ y la banda de Bobby Gillespie. Más extraña resulta ‘It’s a Beautiful World’, la que se ha sido elegida como segundo single. En ella sigue con la psicodelia electrónica, pero lo hace desde un punto de vista más pop (su estribillo no está nada mal), y con unas guitarras que recuerdan a New Order. Pero si hablamos de New Order, hay que mencionar ‘She Taught Me How To Fly’, en donde no se corta un pelo a la hora de imitarlos. Y sale muy bien parado, la verdad.

La aventura electrónica acaba en la segunda mitad del disco, donde, salvo un par de cortes, nos encontramos al Noel Gallagher de siempre. Y bueno, para no ser muy malo, tengo que decir que, parte de ‘Black & White Sunshine’, concretamente el estribillo, no está nada mal. Y que ‘If Love Is The Law’, en la que se pone de los más spectoriano y navideño, me ha gustado. Es más, yo lo recomendaría que la editara estas próximas navidades. Igual da la campanada. Desgraciadamente, no puede decir lo mismo del ladrillazo que supone la densa ‘The Man Who Built The Moon’, a la que no le salva del tedio ni esa orquesta tan cinematográfica que tiene, ni del aburrido corte instrumental final.

Tengo que reconocer que no es un mal disco, y que al menos ha conseguido que unas cuantas canciones me llamen la atención. Algo que no me pasaba con ninguno de los Gallagher desde el segundo disco de Oasis.

7

Tame Impala – Currents B-Sides & Remixes

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“Jingle bells, jingle bells, jingle all the way”. Llega la Navidad, y con ella las recopilaciones y ediciones deluxe. Algo que, dado la época en la que vivimos, me resulta de lo más extraño. Pero bueno, supongo que lo de regalar música sigue siendo habitual, y si tu tío, amigo o pareja, están dispuestos a gastarse 100€ en el último lanzamiento de Tame Impala, estas son las fechas adecuadas. La banda australiana acaba de editar “Currents Collectors Edition Box Set”, una caja en la que encontramos su último trabajo en un vinilo doble rojo, y un 7” y 12” con tres canciones inéditas y dos remixes. Además de un nuevo artwork y algún poster. Vamos, el típico sacacuartos. Aunque eso sí, al menos han tenido el detalle de subir el material inédito a las plataformas de streaming.

Como es lógico, “Currents B-Sides & Remixes” sigue la estela de su último trabajo, y la electrónica es la gran protagonista. Así, nada más empezar, nos encontramos con ‘List Of People (To Try And Forget About)’, un tema notable, en el que vuelven a fusionar los beats electrónicos con unos sintetizadores de lo más psicodélicos. Se podría decir que está al nivel de algunas de las canciones que sí entraron en el álbum. Algo que también se puede decir de ‘Taxi’s Here’, una de esas baladas sedosas con las que obtienen tan buenos resultados (¿os acordáis de ‘Yes I’m Changing’ y ‘Eventually’?). Y luego está ‘Powerlines’, que supongo que no entraría en el disco porque es un corte instrumental. Aunque sigue los pasos de otras canciones que sí que entraron, y en ella nos volvemos a encontrar con la psicodelia llevada a la pista de baile.

Para los remixes han llamado a Jay Watson, habitual colaborador suyo y miembro de Pond y GUM, y a los siempre efectivos Soulwax. El primero se encarga de limpiar un poco ‘Really In Motion’, y hacer un corte mucho más pop y dance que el original. Y los segundos hacen lo mismo de siempre con ‘Let It Happen’, sacándose de la manga un remix de nueve minutos, que, salvo que estés en una pista de baile, sirve para muy poco. Así que objetivo cumplido.

Un buen complemento a su “Currents

7,5