Recomendaciones en Streaming: Ghost Transmission – Echoes

ghost-transmission-600x600

No es la primera vez que los valencianos Ghost Transmission aparecen por aquí, su ‘Creep Me Out’ se llegó a colar entre las mejores canciones de 2015, y también recomendé su álbum de debut. Ahora vuelven con un segundo trabajo igual de recomendable que el primero, en el que siguen tirando de las guitarras ruidosas y las buenas melodías. Además de ese toque tan 50’s que tienen algunas de sus canciones, y que ha hecho que les comparen en más de una ocasión con The Raveonettes. Aunque sí es cierto que hay alguna novedad que otra.

Esta vez, los de Xativa no solo han dado el protagonismo a las guitarras, también han llenado este “Echoes” de sintetizadores, algún moog y alguna caja de ritmos. Esto no significa que se hayan pasado a la electrónica, pero sí que han sacado un sonido más compacto que el de su debut. Como muestra ‘Echoes of You’, el primer single del disco, en el que dejan de lado el toque retro y se meten de lleno en el shoegaze más ensoñador. Toda una delicia que ya ocupa un puesto entre lo mejor de este año.

Lo de fusionar la inocencia del pop de los sesenta, con el shoegaze y el noise, es algo que tienen totalmente controlado. El mejor ejemplo es la sucia, pero tremendamente melódica, ‘I’m Gone’, que es una delicia. O también nos podemos fijar en ‘If You Take Your Pride’, una especie de nana ruidosa llena de distorsión. Pero no solo se fijan en el pop, también hay par de dosis para los que prefieren el rock con aires de los cincuenta. Estoy hablando de ‘Curse and Shoot’ y ‘Feelling From Jail’, dos temas enérgicos, eléctricos y tremendamente irresistibles.

Suciedad, buenas melodías, toques retro… No se puede pedir más.

8

Molly Nilsson – Imaginations

33419836621_4399c41a59_o

Molly Nilsson podría ser una estrella, pero ni le pega, ni creo que le apetezca. Esta artista sueca, afincada en Berlín, compone canciones de synth-pop, algo oscuro, eso sí, tremendamente pegadizas, con la que hace tres décadas hubiera ocupado los primeros puestos de las listas de ventas. Además, tiene actitud, y hace absolutamente todo lo relacionado con su música. Ella misma se encarga de producir sus discos y editarlos en su propio sello; de hacer las portadas y los videoclips, y hasta de organizar sus propias giras. Todo desde la independencia más absoluta, con la que maneja a su antojo su carrera.

Es cierto que, sus primeros trabajos, eran un poco más experimentales, y costaba un poco meterse en ellos, pero eso cambio en su anterior álbum, el sobresaliente “Zenith”. En él se volvió mucho más accesible, y se le quito el miedo a fabricar canciones irresistibles a la primera escucha (‘1995’ o ‘Mountain Time’ son maravillosas). Algo que termina de rematar en este “Imaginations”, en el que nos deja una estupenda colección de temas con un claro aire ochentero, y un cierto toque lo-fi.

Tras escuchar los cuatro adelantos previos, estaba bastante claro que el nuevo álbum de la sueca iba a ser una pequeña colección de hits. Además, los fabrica tanto en su faceta más bailable, como en su faceta más sofisticada. Y es que, por un lado tenemos la Molly más abiertamente pop, la que es capaz de hacernos bailar con un panfleto anticapitalista (‘Money Never Dreams’), o la que nos lleva de vuelta a los ochenta más mágicos (‘Think Pink’, ‘Inner Cities’ o ‘Theory of Life’). Sin embargo, por el otro está la Molly más tranquila y elegante. Canciones como ‘Tender Surrender’, la excepcional ‘Let’s Talk About Privileges’, ‘American Express’ o ‘Not Today Satan’, en las que mete elementos tan ochenteros como un saxo o unos teclados luminosos, son deliciosas, y con ellas deja bien claro que se le da maravilla recuperar ese tipo de sonidos.

Una de las sorpresas –a medias, porque ya había algo de esto en su anterior trabajo- de este “Imaginations”, es que nos encontramos con una Molly Nilsson más desinhibida que, incluso, se acerca al reggae más sintético. Lo hace, y muy bien, en cortes como ‘Mona-Lisa’s Smile’, ‘Modern World’ y ‘After Life’, con la que cierra un disco sin apenas fisuras, que debería convertirse en uno de los grandes éxitos de este 2017.

8,3

The Jesus and Mary Chain – Damage and Joy

the-jesus-and-mary-chain-damage-and-joy

Las vueltas discográficas de los grupos míticos me dan mucho miedo. Por norma general, no consiguen satisfacer las expectativas creadas, y al final, esos nuevos discos, se convierten en un bache en su carrera. Véase el caso de Pixies, que desde su reunión han sacado dos trabajos de lo más irregulares. Afortunadamente, parece que esto no les va a pasar a The Jesus and Mary Chain, que vuelven tras 19 años con un trabajo notable. Aunque también hay que decir que, la primera parte de la carrera de los escoceses, no fue perfecta, y cuentan con algún que otro disco menor.

En “Damage and Joy”, los hermanos Reid se han ido a lo fácil, y han hecho una especie de resumen de su carrera. Es un trabajo largo, en el que no se han dejado fueran ninguna de sus múltiples facetas. Lo bueno es que han conseguido dar con varios temas redondos, que entran directamente en su abultada lista de grandes canciones.

Si eres de los que prefiere la faceta más rock y stoner de la banda, tienes cosas tan notables como ‘Amputation’ o ‘Get On Home’, en las que también meten su pequeña dosis de electrónica. Pero es en esa fusión de pop y noise, tan característica suya, donde están más acertados. Ahí es donde nos encontramos lo mejor del disco. Temas como ‘All Things Pass’, ‘The Two of Us’, una de las dos canciones en las que colabora Isobel Campbell, o ‘Presidici (Et Chapaquiditch)’, se meten de lleno entre lo más interesante de su carrera. Además de esa ‘Always Sad’ que ya conocíamos, y que es una delicia.

Algo en lo que casi nunca han fallado los escoces, es en las baladas dulces y sucias, de aires retro. Aquí hay unas cuantas y, como no, en ellas están muy bien acompañados. Para empezar, en ‘Song for a Secret’, que casi parece una revisión de su ‘Sometimes Always’, volvemos a encontrarnos con la voz de Isobel Cambell, que junto con Jim Reid, convierten este tema en su mayor homenaje a la Velvet. Pero no se conforman con reclutar a la mítica componente de Belle and Sebastian, en ‘Black and Blues’ se sacan de la manga una de las mejores canciones del disco con la ayuda de Sky Ferreira. Y ya sin cantantes femeninas de por medio, nos dejan ‘Los Feliz (Blues and Greens)’, un pedazo de baladón en el que un irónico “God Bless America” protagoniza el estribillo.

No suelo leer críticas de un disco antes de escribir mi opinión, pero en este caso sí que he ojeado un par, y las dos coinciden en que es un disco prescindible, en el que solo se imitan a ellos mismos. Puede ser, pero, a día de hoy, ningún otro grupo ha conseguido recrear su sonido tan bien como ellos, y no será porque no les han salido imitadores en todos estos años.

7,7

Spoon – Hot Thoughts

Spoon_Hot_Thoughts

No resulta muy sorprendente que Spoon se acerque a la electrónica, ya que es algo que han hecho algunas veces en el pasado (¡qué buena era su ‘New York Kiss’!), pero sí es cierto que nunca había sido tan descarado como en este nuevo trabajo.

Para su noveno álbum, la banda de Austin se ha decantado por un sonido sintético, en el que incluso su parte más rock, tiene un cierto deje electrónico. Las bases electrónicas están a la orden del día, y hay cortes como ‘I Ain’t the One’ y ‘Shotgun’, que ni siquiera cuentan con una batería. Algo que no está mal, ya que les sienta bien, y no se han ido a lo evidente. Por ejemplo, en la primera, se dejan llevar por el espíritu de Prince, y casi calcan la base rítmica de ‘It’, uno de los mejores temas del “Sing ‘O’ The Times”. Sin embargo, en la segunda se van hacia la pista de baile, con un ritmo absolutamente dance. Eso sí, fusionado con sus clásicas guitarras, tan ásperas y cortantes.

Estamos ante un disco extraño y, por momentos, demasiado ecléctico. Tanto el tema titular, como ‘Can I Sit Next to You’, que son los adelantos, funcionan de maravilla, y no dejan ser temas puramente Spoon, aunque tengan su manto electrónico. Incluso ‘Whisperl’lllistentohearit’, con su principio reposado, y tan minimal, acaba convirtiéndose en un corte totalmente identificable con ellos. Además de ‘Do I Have to Talk You Into It’ y ‘Tear It Down’, que son más evidentes. Sin embargo, luego se sacan de la manga dos temas que me han dejado muy descolocado. Estoy hablando de ‘Pink Up’ y ‘Us’, que, claramente, sobran en el álbum. Por ser bueno, diría que la primera tiene un pase, pero la segunda y su rollo ambient, no.

Hot Thoughts” no es un mal disco, incluso diría que es notable, pero si lo comparamos con su anterior trabajo, nos llevaremos una pequeña decepción. Aun así, continúan siendo una de las bandas más interesantes del panorama internacional.

7,5

Real Estate – In Mind

real-estate-in-mind-art-1485271185-640x640

En el último año, Real Estate han sufrido un cambio importante en su formación, y han visto como Matt Mondaline, uno de sus miembros fundadores, dejaba la banda. Un duro golpe que el resto de la banda de New Jersey ha solventado de la mejor forma posible: haciendo grandes canciones. Y es que, a pesar de una encontrarse con una baja tan importante –Mondaline no solo era uno de los guitarristas, también era uno de los principales compositores-, han logrado hacer otro de esos trabajos de pop irresistible.

In Mind” reincide en las mismas influencias de siempre, y prácticamente no hay ningún cambio respecto a sus anteriores trabajos. Quizá, y para mi desgracia, están un poco más densos en temas como ‘Serve The Song’, en la que las guitarras cristalinas se convierten en guitarras psicodélicas, en ‘After The Moon’ y en la excesivamente larga ‘Two Arrows’. Pero la esencia sigue siendo la misma.

Los de New Jersey son unos expertos en hacer canciones acogedoras, cálidas y preciosistas. Emplean las influencias de The Byrds y The Beach Boys como pocos y, aunque no hacen nada nuevo, sí que tienen perfeccionada su propuesta. Cuando se ponen en plan hit, como es el caso de ‘Darling’, ‘White Light’, ‘Saturday’ y, sobre todo ‘Stained Glass’, que es el mejor corte del disco, no hay quién les gane. Lo bueno es que, cuando se relajan, también saben hacer cosas notables. Ahí está ‘Time’, en la que casi se van a la bossanova, esa preciosidad llamada ‘Same Sun’, o ‘Diamond Eyes’, donde amplían sus influencias, y se van hacia un folk con algún toque psicodélico. Es más, en ella, casi parecen Yo La Tengo (¿será cosa de la proximidad?).

Si no fuera por esos dos o tres temas más densos, que, la verdad, se hacen un poco aburridos, estaríamos ante uno de sus mejores trabajos. Aun así, dan en la diana en gran parte del disco, así que no nos podemos quejar.

7,9

 

 

Recomendaciones en Streaming: Los Punsetes – ¡Viva!

Los Punsetes

No puedo evitarlo: disco que sacan Los Punsetes, disco al que me engancho a las primeras de cambio. Su caso es de lo más increíble, ya que no hacen nada nuevo, e incluso se podría decir que se repiten bastante, pero saben hacer hits como pocos en este país. Y su nuevo álbum, el quinto ya, es otro ejemplo contundente de esto.

Se podría decir que Los Punsetes son igual de madrileños que el chotis o el cocido, y quizá, por eso, me entran tan bien sus canciones. Esto no significa que sean un grupo exclusivo para los oyentes de la capital, pero sí es cierto que, tanto su humor, como su ironía, son muy de Madrid. Además de sus contadas alusiones a esta ciudad. Pero aparte de eso, la gran mayoría de sus letras retratan temas con los que cualquiera se podría identificar. Esta vez lanzan sus iras contra los votantes del PP –“viva el presidente, viva el gobierno, gracias a vosotros van a ser eternos”-, contra alguna banda que otra (la letra de ‘Tu puto grupo’ es enorme), o contra la corrupción (‘Humanizando los polígonos’). Como podéis ver, temas totalmente universales.

No todo es rabia e ira en las canciones de Los Punsetes, también saben lo que es una ruptura sentimental. Ahí está esa popera ‘Alphaville’, en la que optan por escapar para olvidar a una persona querida, o ‘Presagios de partida’, donde la ruptura acaba en una adicción a la pornografía. Incluso afrontan un tema como la muerte en ‘Mabuse’, o lo que es lo mismo, un testamento sonoro en forma de hit.

A pesar de que casi todo el álbum tiene un tono bastante pop, al final aparecen Los Punsetes más contundentes y oscuros. Ya sea en forma de hit acelerado, casi punk, en ‘Camino’, o desplegando toda su furia noise en las partes finales de ‘El manual’ y ‘Estrellas distantes’, los dos cortes que cierran en el álbum a base de tormentas guitarreras.

Quinto disco, y quinto pepinazo, pocos grupos en este país pueden presumir de eso.

8,3

Depeche Mode – Spirit

Depeche Mode album cover-rgb 5x5

Por normal general, los primeros singles de Depeche Mode nunca son las mejores canciones del álbum, así que, cuando escuché la muy normalita ‘Where’s The Revolution’, tampoco me asusté demasiado. Sabía que en su nuevo álbum habría cosas mejores. Y así es. Lo malo es que no son demasiadas las canciones que superan este single. De hecho, y esto me cuesta un poco decirlo, para hacer este tipo de discos, casi es mejor que no editen nada y se dediquen a salir de gira con sus grandes éxitos.

No sé en qué momento alguien le dijo a Dave Gahan, que, la suya, era una voz para el blues. Y tampoco sé en qué momento, decidieron convertirse en una banda de rock convencional. A partir de ahí (el dichoso y horrendo ‘I Feel You’), todo fue cuesta abajo. Sus nuevas canciones ya dicen poco, y resulta increíble que esta sea la misma banda que ha creado canciones como ‘Stripped’, ‘Never Let Me Down Again’ o ‘Enjoy The Silence’. Además, sus directos, que siempre han sido notables, están empezando a resultar cansinos. Todo gracias a la dichosa batería y el formato rock que han pillado.

Spirit” es un coñazo. Así, sin más. El álbum número catorce de los de Basildon es una colección de canciones densas, largas y soporíferas. Se supone que han querido hacer un disco más personal, sin concesiones a la galería, y sin hits evidentes. Vale, perfecto, lo compro, pero para eso tienes que hacer canciones buenas. Y eso es precisamente lo que falta aquí. Es cierto que ‘Scrum’, ‘You Move’ o ‘Cover Me’, no están mal, se dejan oír, y van ganando puntos con las escuchas. Lo malo es que las comparas con ‘Clean’, ‘Blue Dress’ o ‘The Things You Said’, y se te cae el alma a los pies. Y esto no es lo peor, ahí están las horrorosas ‘Poison Heart’ y ‘Poorman’ para demostrar que han perdido el norte.

Afortunadamente, no todo es malo en el nuevo álbum de Depeche Mode, se pueden rascar un par de canciones (de doce). La primera es ‘Going Backwards’, la que abre el disco, que, sin ser una maravilla, sí que destaca por su fuerza, y por el subidón de estribillo. La otra es ‘So Much Love’, y aquí sí tengo que decir que estamos ante lo mejor que han hecho en años. Un single directo, en el que no dejan el rock de lado, pero lo hacen desde una perspectiva más electrónica. Deberían publicarla como single inmediatamente. Y luego, como soy bueno, y muy fan de la banda desde hace 30 años, también diré que, tanto ‘No More (This is the Last Time)’, como ‘Fail’, cierran el álbum de una forma decente.

Somos muchos los seguidores de la banda que hasta ahora les hemos perdonado todo, pero creo que alguien debería decirles que, incluso, los fans más acérrimos, tenemos un límite.

5,9