Drab Majesty – The Demostration

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No me sorprende mucho que, de vez en cuando, me dé una ventolera gótica y me ponga a escuchar este tipo de música. Más que nada porque siempre me ha intrigado bastante, lo cual supongo que será por haber crecido con las canciones de Depeche Mode o The Cure de fondo. Pero lo cierto es que siempre ha sido una cosa musical y no estética, ya que el mundo del negro, los cardados y el maquillaje, no es lo mío. Ahora mismo me encuentro en una de esas épocas en el que este tipo de música me seduce bastante, y le estoy dando cancha a unos a cuantos discos de este estilo que han salido este año. El primero es el segundo trabajo de Drab Majesty, un grupo de Los Angeles liderado por el andrógino Deb Demure, que ha sacado un disco que no defraudará a los seguidores del mundo dark.

The Demostration” es un paisaje sonoro de lo más oscuro, en el que cabe un poco de todo. Hay retazos de The Cure y de Cocteau Twins, pero también hay una influencia evidente del synth-pop más dark, y las bases electrónicas potentes están a la orden del día. Solo hay que escuchar la fantástica ‘Dot In The Sky’, el tema que aparece tras la intro inicial. Es una pequeña joya, en la que las guitarras limpias, tan propias de este género, se juntan con una capa de ritmos sintéticos un tanto bailables. Algo así como lo que suelen hacer Cold Cave, banda de la que, por cierto, han sido teloneros. No vuelven a la pista de hasta el cierre el disco, donde nos estregan otra maravilla llamada ‘Behind The Wall’.

Gran parte del disco tiene un ritmo pausado, pero, a la vez, suena de lo más potente y épico. Una vez más, la culpa la tienen las guitarras, tan sumamente claras, pero también los paisajes ensoñadores de teclados. Y si a esos dos ingredientes le unimos la voz profunda de Demure, nos encontramos con ese tipo de temas perfectos para darse una vuelta por un oscuro bosque otoñal. Vamos, que eso es lo que me viene a la cabeza cuando escucho ‘39 by Desing’, ‘Not Just a Name’ o ‘Forget Tomorrow’. Aunque hay que decir que los mejores momentos del álbum llegan cuando aparecen ‘Too Soon to Tell’ y ‘Cold Souls’, que son maravillosas. Y para los que quieren sonidos un poco más duros, y algo de distorsión, tienen la contundente ‘Kissing the Ground’.

Mención aparte merecen los remixes que acompañan el disco, donde Cold Cave convierten en un rompepistas ‘Too Soon to Tell’, y donde Silent Servant le quita un poco de suciedad a ‘Kissing the Ground’. Los otros dos no merecen mucho la pena.

Saquemos el gótico que todos llevamos dentro.

7,9

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Noel Gallagher’s High Flying Birds – Who Built The Moon

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No, no os preocupéis, que no se me ha ido la cabeza. Sé que es raro ver un disco de uno de los hermanos Gallagher por aquí, pero creo que, esta vez, no está de más. Además, ya metí su último single en una de las recopilaciones de este año. Y es que, a pesar de que su hermano se mofa ahora de él porque se ha ido hacia la electrónica, Noel se ha apuntado un tanto en esa batalla absurda que tiene con su brother.

No debería sorprender mucho que ahora Noel Gallagher se meta en terrenos electrónicos, ya que lo hizo muy bien en los noventa junto a los Chemical Brothers. De hecho, sus dos colaboraciones con los hermanos químicos, son de lo mejorcito que han sacado estos últimos. Pero los sonidos de este “Who Built The Moon” no van por ahí. Lo suyo se acerca más al mundo sucio y hippie de Primal Scream, o al tono minimalista de New Order. Y es que, con esa banda que se ha montado, en la que una chica se dedica a tocar las tijeras, no podría sonar a otra cosa.

El disco se abre con ‘Fort Knox’, un tema en el que abunda la psicodelia y los beats electrónicos. Esta es la canción a la que me refería cuando mencionaba a Primal Scream más arriba. Aunque no es la única, porque esa ‘Holy Mountain’ que tanto me gusta, podría ser un cruce entre el ‘Ça plane pour moi’ y la banda de Bobby Gillespie. Más extraña resulta ‘It’s a Beautiful World’, la que se ha sido elegida como segundo single. En ella sigue con la psicodelia electrónica, pero lo hace desde un punto de vista más pop (su estribillo no está nada mal), y con unas guitarras que recuerdan a New Order. Pero si hablamos de New Order, hay que mencionar ‘She Taught Me How To Fly’, en donde no se corta un pelo a la hora de imitarlos. Y sale muy bien parado, la verdad.

La aventura electrónica acaba en la segunda mitad del disco, donde, salvo un par de cortes, nos encontramos al Noel Gallagher de siempre. Y bueno, para no ser muy malo, tengo que decir que, parte de ‘Black & White Sunshine’, concretamente el estribillo, no está nada mal. Y que ‘If Love Is The Law’, en la que se pone de los más spectoriano y navideño, me ha gustado. Es más, yo lo recomendaría que la editara estas próximas navidades. Igual da la campanada. Desgraciadamente, no puede decir lo mismo del ladrillazo que supone la densa ‘The Man Who Built The Moon’, a la que no le salva del tedio ni esa orquesta tan cinematográfica que tiene, ni del aburrido corte instrumental final.

Tengo que reconocer que no es un mal disco, y que al menos ha conseguido que unas cuantas canciones me llamen la atención. Algo que no me pasaba con ninguno de los Gallagher desde el segundo disco de Oasis.

7

Tame Impala – Currents B-Sides & Remixes

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“Jingle bells, jingle bells, jingle all the way”. Llega la Navidad, y con ella las recopilaciones y ediciones deluxe. Algo que, dado la época en la que vivimos, me resulta de lo más extraño. Pero bueno, supongo que lo de regalar música sigue siendo habitual, y si tu tío, amigo o pareja, están dispuestos a gastarse 100€ en el último lanzamiento de Tame Impala, estas son las fechas adecuadas. La banda australiana acaba de editar “Currents Collectors Edition Box Set”, una caja en la que encontramos su último trabajo en un vinilo doble rojo, y un 7” y 12” con tres canciones inéditas y dos remixes. Además de un nuevo artwork y algún poster. Vamos, el típico sacacuartos. Aunque eso sí, al menos han tenido el detalle de subir el material inédito a las plataformas de streaming.

Como es lógico, “Currents B-Sides & Remixes” sigue la estela de su último trabajo, y la electrónica es la gran protagonista. Así, nada más empezar, nos encontramos con ‘List Of People (To Try And Forget About)’, un tema notable, en el que vuelven a fusionar los beats electrónicos con unos sintetizadores de lo más psicodélicos. Se podría decir que está al nivel de algunas de las canciones que sí entraron en el álbum. Algo que también se puede decir de ‘Taxi’s Here’, una de esas baladas sedosas con las que obtienen tan buenos resultados (¿os acordáis de ‘Yes I’m Changing’ y ‘Eventually’?). Y luego está ‘Powerlines’, que supongo que no entraría en el disco porque es un corte instrumental. Aunque sigue los pasos de otras canciones que sí que entraron, y en ella nos volvemos a encontrar con la psicodelia llevada a la pista de baile.

Para los remixes han llamado a Jay Watson, habitual colaborador suyo y miembro de Pond y GUM, y a los siempre efectivos Soulwax. El primero se encarga de limpiar un poco ‘Really In Motion’, y hacer un corte mucho más pop y dance que el original. Y los segundos hacen lo mismo de siempre con ‘Let It Happen’, sacándose de la manga un remix de nueve minutos, que, salvo que estés en una pista de baile, sirve para muy poco. Así que objetivo cumplido.

Un buen complemento a su “Currents

7,5

Pumarosa – The Witch

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Buscando información de los teloneros de Depeche Mode en su gira europea, me he encontrado a Pumarosa, una banda londinense que editó su álbum de debut la pasada primavera. Y la verdad es que ha sido todo un descubrimiento, porque, a pesar de tener unas referencias claras, han conseguido un sonido bastante propio. Eso sí, a los que precisamente no se parecen en nada, es a los de Basildon. Lo suyo es mucho más rock, y las influencias evidentes se van hacia el post-punk y el rock oscuro.

No es por menospreciar al resto de miembros de la banda, pero lo mejor de estos británicos es el carisma Isabel Munoz-Newsom. Esta especia de Siouxsie o Patti Smith del siglo XXI, lo envuelve todo con su voz profunda, la cual se adapta de maravilla a los paisajes sonoros oscuros de sus compañeros. Solo hay que escuchar la envolvente ‘Dragonfly’ que abre este “The Witch”, en la que nos enseñan su faceta más lánguida. Al igual que en el misterioso tema que le da título, en el que también se ponen algo étnicos. Pero también cuentan con una faceta más potente, y la reflejan de maravilla en ‘Honey’, que es todo un hit, en el que vemos a una Munoz mucho más melódica. Aunque lo mejor de este mundo oscuro que tanto les gusta, es ‘Priestess’, la hipnotica canción de siete minutos con la que se dieron a conocer. Ojo con su final, en el que el saxo arrebata todo.

La segunda parte del disco es un tanto más luminosa y electrónica. Y en ella nos dejan el corte más pop de su corta carrera, que no es otro que el maravilloso ‘My Gruesome Loving Friend’, en el que un teclado juguetón guía al resto de la canción. Tras ella, las que toman el protagonismo son las cajas de ritmos. Tanto ‘Red’, con su toque funk, como la bailonga ‘Barefoot’, dan buena cuenta de los ritmos más electrónicos. Y la verdad es que les sientan muy bien. Solo hay que escuchar esa ‘Snake’ final, en la que escuchamos un duro combate entre unas guitarras ruidosas y unas bases rítmicas electrónicas.

Hay que prestar atención a Pumarosa y a su debut, que cuenta con un buen número de canciones redondas. No obstante, está recibiendo muy buenas críticas en su país. Y ya sabéis, si sois de los que vais a asistir al concierto de Depeche Mode en Madrid, no os los perdáis.

8

Charlotte Gainsbourg – Rest

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Algunos pensarán que Charlotte Gainsbourg lo ha tenido fácil por ser hija de quien es, pero yo no lo creo. Tener como padres a Serge Gainsbourg y Jane Birkin puede ser un impedimento, y a las primeras de cambio te pueden plantar la coletilla de “la hija de…”, pero la artista francesa supo quitársela de encima muy pronto. Todo gracias a una extensa carrera cinematográfica llena de premios y reconocimientos, y a una faceta musical que siempre ha cosechado buenas críticas. Una carrera musical que recupera ahora, tras ocho años sin editar canciones nuevas. Si nos olvidamos del disco de rarezas y directos de 2011, claro. Y, como viene siendo habitual en todos sus trabajos, lo hace muy bien acompañada, ya que por aquí hay colaboraciones de una de las mitades de Daft Punk, Owen Pallet, Connan Mockasin y hasta el mismísimo Paul McCartney. Además, la producción corre a cargo del músico francés SebastiAn.

Rest” es bastante más electrónico que su anterior trabajo, y se podría decir que ha seguido la estela de los temas inéditos que sacó en 2011. No obstante, SebastiAn, es un productor de música electrónica y, en algunos cortes, demuestra que sabe muy bien lo que se hace. Es el caso de ‘Deadly Valentine’, uno de los singles previos de álbum, que, por cierto, cuenta con un estupendo vídeo protagonizado por ella misma, y por su amigo Dev Hynes. Aquí se hacen con un estupendo tema de pop bailable de lo más intenso, y algo épico. Pero sus coqueteos con el dance no se quedan ahí, y en ‘Silvia Says’ saca su lado más petardo, y nos deja un gran corte de aires funkies. Aunque, para petardeo, tenemos la extraña ‘Songbird in a Cage’, la cual, por cierto, ha escrito Paul McCartney. Y si ya nos vamos a ‘Lex oxalis’, nos encontramos con una especie de fusión entre la chanson francesa y el disco, que suena de maravilla.

A pesar de tener esos coqueteos con las pistas de baile, gran parte del disco, es mucho más tranquilo. Gainsbourg tiene más que controlado lo del susurro sensual, y da buena cuenta de ello en temas como ‘Ring-a-Ring O’Roses’, que tiene un punto ensoñador que me encanta. Por cierto, que esta es la canción que ha producido Guy-Manuel de Homem-Christo, el de Daft Punk. Hacia este rollo también se van ‘Kate’, que es una delicadísima chanson francesa – va intercalando el francés y el inglés a lo largo de todo el disco-, la muy sixties ‘I’m a Lie’, o el fantástico tema que da título al disco. Incluso también podemos meter en este carro esa ‘Dans vos airs’, que empieza como una canción de Stereolab, acaba convirtiéndose en una típica canción francesa.

Desde luego, Charlotte Gainsbourg tendrá la mitad de sangre inglesa, pero se ha sacado de la manga un disco más francés que la Torre Eiffel. Y le ha quedado muy bien.

7,9

Tears For Fears – Rule The World: Greatest Hits

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No soy muy de poner recopilaciones de un solo artista en el blog, pero hay veces que vienen bien. Sobre todo cuando se trata de un grupo como Tears For Fears, con el cual he tenido una relación de amor/odio desde pequeño. Y es que, por alguna de esas manías que se tienen cuando uno es un canijo, allá por los ochenta, los odiaba. Todo gracias a la chapa que daban en los canales musicales de la parabólica con el vídeo de ‘Sowing The Seeds Of Love’. Por aquella época, mis gustos iban por otro lado, y no soportaba esta canción. Pero ahora, que soy una persona hecha y derecha, me gusta bastante. Y no solo eso, en los últimos años, he descubierto al dúo inglés, y he comprobado que tienen muchos más temazos más allá de ‘Everybody Wants To Rule The World’ y ‘Shout’.

Rule The World: Greatest Hits” no deja ser la típica recopilación de cara al mercado navideño, que es toda una tradición en UK. Pero cuenta con un par de ganchos en forma de nuevas canciones. Y es que, en esta década, Curt Smith y Roland Orzabal han demostrado que están muy pendientes de lo que pasa en la actualidad musical. Solo hay que recordar esas versiones de Animal Collective, Hot Chip y Arcade Fire que se marcaron hace tres años. Esto es algo que se nota tanto ‘I Love You But I’m Lost’, como en ‘Stay’, los dos cortes nuevos de la recopilación. La primera es todo un hit de synth-pop de lo más pegadizo, que deja por los suelos a muchos de los imitadores que les han salido estos años. Sin embargo, en ‘Stay’, nos dejan una balada sintética y minimalista, que no está nada mal. Por lo menos no es nada noña.

Tears For Fears es un grupo que tuvo su mejor momento en los ochenta, y eso se nota en la recopilación. Como muchas de las bandas de esa década, coquetearon con unos cuantos estilos musicales, y algunas de sus canciones cuentan con una producción muy de esa época. En algunos casos para bien, como en la genial ‘Change’ y en las sintéticas ‘Mad World’ y ‘Pale Shelter’, que eran los puntos álgidos de su primer trabajo. Y es que, el synth-pop era lo que se llevaba en 1983, pero un par de años más tarde, cuando editaron “Songs From The Big Chair”, la cosa había cambiado. Aquí ya se les ve más centrados en el pop más clásico, salvo en ‘Shout’, claro. Pero las guitarras están mucho más presentes, y nos dejan clásicos como ‘Everybody Wants To Rule The World’ y ‘Head Over Heels’, la que me parece la mejor canción de su carrera. Al final de la década editan “The Seeds Of Love”, un disco que se convierte en un todo éxito de ventas, gracias a la ya mencionada ‘Sowing The Seeds of Love’, y a ‘Woman In Chains’. Ésta última, era una canción correcta, en la que exploraban el problema de las mujeres maltratadas. Todo un baladón para el que contaron con la colaboración de la cantante Oleta Adams. Pero lo mejor del álbum estaba en ‘Advice For The Young At Heart’, donde se convertian en Prefab Sprout y nos dejaban un temazo popero.

Más allá de los ochenta, su carrera no merece mucho la pena. Y no es que lo diga yo, ellos mismos lo dejan claro en esta recopilación, en la que, quitando los dos temas nuevos, solo meten tres canciones que no son de esa década. Y la verdad es que, aunque ‘Break It Down Again’, no está nada mal, esa ‘Raul And The Kings Of Spain’, en la que estaba claro que intentaban apuntarse a la corriente rockera que explotó tras el grunge, dejaba mucho que desear. Y si ya nos vamos a ‘Closest Thing To Heaven’, que era la canción que cerraba el que, hasta la fecha, es su último álbum, nos encontramos con un corte pasable, pero nada más.

Todas las recopilaciones sirven para muy poco si ya conoces la carrera del grupo, pero siempre vienen bien hacer un repaso. Además, no nos olvidemos, ésta, tiene los dos temas nuevos, los cuales merecen bastante la pena.

8

The BV’s – Speaking From The Distance

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No suele ser habitual encontrarse con bandas alemanas que hagan indie-pop y shoegaze, y que encima lo hagan bastante bien, como es el caso de The BV’s. Aunque hay que decir que, este proyecto, el cual he conocido gracias a su inclusión en el cartel del próximo Madrid Popfest, está formado por un alemán y un inglés. Además, gran parte de las canciones se crearon el año pasado en Inglaterra, así que podemos decir que es un grupo anglo-alemán.

No he encontrado mucha información de ellos en las redes, tan solo un bandcamp y una página de Facebook, en la que describen su música como un hibrido de Sarah Records / C-86 Jangle Pop, Shoegaze, Ambient y algo de Noise y Krautrock. Y la verdad es que dan el clavo con esta descripción, porque en “Speaking From The Distance”, el que es su álbum de debut, hay un poco de todo esto.

El disco empieza a lo grande, con dos de los temas más directos de todo el álbum. Por un lado, tenemos ‘Ray’, que no es otra cosa que un excelente tema de pop jangle deudor de bandas como Another Sunny Day o The Orchids. Sin embargo, por el otro, nos encontramos con ‘Sushi Later’, en la que afilan las guitarras y nos dejan un maravilloso tema de pop ruidoso. Dos facetas a las que vuelven en cortes como ‘Never Open That Door’, ‘H and M’ y ‘Neon’, las cuales también están a un gran nivel.

De su faceta más reposada y ensoñadora me quedo con varios temas. El primero es ‘To No Ar’, en el que se acercan a un poco a lo que están haciendo últimamente DIIV, algo que también se puede apreciar en la instrumental ‘Mousehole’. Aunque en este mundo de paisajes ensoñadores, la que se lleva la palma es la canción que da título al álbum, que es deliciosa y acaba con una buena dosis de shoegaze. Mención aparte merece ‘A…/’, el ruidoso tema de ocho minutos con el que cierran el disco, que suena de lo más potente.

Como siempre digo en estos casos, no han inventado nada nuevo, pero se les da de maravilla recrearse en esos sonidos que tanto nos gustan por aquí.

7,9