Boy Harsher – The Runner

Boy Harsher se han convertido en uno de los máximos exponentes de eso que llaman darkwave. Y no es para menos, porque el dúo de Georgia maneja de maravilla la mezcla de música dance y oscuridad, que al fin y al cabo es de lo que estamos hablando. Además, no les ha ido nada mal comercialmente, porque temas como “Pain” y “LA” se han convertido en pequeños hits. Y, por si esto fuera poco, tuvieron el honor de hacer el mejor remix de aquel disco de remezclas que editó Perfume Genius el año pasado. Así que podríamos decir que llegan a su nuevo álbum como un grupo estrella del underground.

The Runner’ es la banda sonora del cortometraje de terror del mismo nombre que hicieron el año pasado. Y es que, al fin y al cabo, se conocieron estudiando cine en la universidad de Savannah. Un proyecto que nace de la pandemia y de una mala noticia, como es el diagnostico de esclerosis múltiple de Jae Matthews, la parte femenina del dúo. Así que decidieron que lo mejor para escapar de todo eso era hacer un cortometraje protagonizado por una mujer corriendo por el bosque.  

No estamos ante una banda sonora convencional, ya que, salvo los dos cortes finales, que sí son instrumentales y más cinematográficos, el resto podría entrar en cualquiera de sus trabajos. Aunque hay que decir que están un tanto más pop que de costumbre. Y eso es algo que les sienta muy bien. Solo hay que escuchar “Autonomy” y “Machina”, los dos temas en los que cuenta con colaboraciones. La primera es toda una maravilla new-wave en la que, inevitablemente, se van a los ochenta. Y lo hacen con la ayuda de un tal Lucy, que la verdad es que no tengo ni idea de quién es. Y la segunda es “Machina”, un pepinazo HI-NRG en el que Mariana Saldaña, del grupo BOAN, le da un toque de lo más europeo a la canción.

El resto del álbum sí que se va hacia sonidos más oscuros. Y lo hace de diferentes formas. Porque tenemos esa “Tower” que empieza con bien de suspense y acaba en toda una catarsis llena de gritos desgarradores y teclados que supuran terror. Pero, sin embargo, en un par de temas como “Give Me a Reason” y “Escape”, en los que también juegan con el mundo dark, se van hacia un lado más melódico y pop.

Como bien dice el propio dúo, además de ser su primera banda sonora, ‘The Runner’ también es una evolución en su sonido y un paso hacia mundos más luminosos y pop. Y yo encantado.

7,7

Los Planetas – Las canciones del agua

No sé si Los Planetas tenían este álbum planeado desde hace tiempo o simplemente es algo que ha ido surgiendo con el tiempo. Para mi gusto, la banda granadina ha estado un poco perdida durante el último año y medio, y los singles llenos de “actualidad” que han ido sacando en estos meses no han terminado de cuajar. Y creo que no ha sido del todo culpa suya Simplemente que la gente está saturada de información y necesita la música, el cine o la lectura como vía de escape. O al menos eso es lo que me pasa a mí. Pero lo cierto es que, ahora, en el conjunto de un álbum, y acompañados otro tipo de temas de temática diferente, la cosa vuelve a funcionar igual de bien que en todos sus álbumes.

Las canciones del agua’ está dividido en dos partes. La primera es la que dedican a Granada, su tierra, y para mi gusto, la mejor del álbum. Es más, la empiezan con “El manantial”, una adaptación de un poema de Lorca que ya forma parte de las mejores canciones de su carrera. Doce minutos en los que dan protagonismo al piano y a los instrumentos de cuerda -el formato que han llevado en sus últimos conciertos-. Y la verdad es que no puede resultar más emocionante su constante vaivén de subidas y bajadas. Al igual que “Se quiere venir”, donde cogen una canción del trapero Khaled y la convierten una preciosa balada. Tampoco están nada mal sus “Alegrías de Graná” -la cuota flamenca del álbum-, y su versión de “La morralla” de Carlos Cano, que es el momento más rock de todo el disco.

La segunda parte está dedica a lo que ha pasado alrededor del mundo en estos últimos dos años. Temas que ya conocemos y que encajan bastante bien en este concepto que le dan al disco. Así, entre sonidos que evocan al space-rock o a su pop guitarrero de los noventa, nos dejan un puñado de canciones en las que se mojan a su manera. Porque lo cierto es que, salvo en su lucha contra el capitalismo, que aparece en parte de sus últimos trabajos, no dejan muy claras sus posturas. Si sabemos que la estupenda “La nueva normalidad” está compuesta tras ver unos vídeos de las protestas tras la muerte de George Floyd y que ánima a reaccionar y luchar por nuestros derechos y libertades. O que “El antiplanetismo” critica a esa gente que no es capaz de tener un pensamiento crítico y adopta unas ideas que venden en las tertulias de la tele o en la prensa. Algo que más o menos también dejan claro en “El apocalipsis zombie”, el único tema de esta segunda parte que no fue single previamente.

Tengo que reconocer que no me esperaba mucho del nuevo álbum de Los Planetas, pero, una vez más, han conseguido dar con un trabajo coherente. Y eso que se podría decir que en él meten prácticamente todas las facetas de su música que han ido puliendo en los últimos años.

8

Yard Act – The Overload

Con apenas dos años de vida, Yard Act se han convertido en una de las grandes esperanzas del nuevo rock británico. El grupo de Leeds debutó y despegó con un single en pleno confinamiento, y a partir de ahí no han parado. De hecho, editan su primer álbum con una multinacional y puede que se coloquen en el primer puesto de las listas británicas de la semana que viene. Como siempre pasa en estos casos, hay que preguntarse si realmente es para tanto y si realmente merecen tanto la pena. Y esta vez hay que decir que sí. Tienen todo lo necesario para que su propuesta vaya más allá del hype de turno.

The Overload’ es el álbum definitivo de la era post-Brexit. James Smith, su cantante, y compositor de buena parte de los temas que contiene este disco, tiene talento de sobra para diseccionar a la sociedad de su país. Smith arremete contra el capitalismo salvaje que vive el Reino Unido, y que, lamentablemente, se puede transpolar a buena parte del mundo. Así, nos deja canciones en las que lanza dardos contra los hombres de negocios grises (“The Incident”), o contra el anticapitalista que cambia de parecer en cuanto le llueve algo de dinero (“Rich”). Pero también es capaz de hacer una letra brillante sobre un señor que no quiere nada más que una vida tranquila, y sin lujos, y muere prematuramente de cáncer (“Tall Poppies”).

Para contarnos todas estas historias, Yard Act se apoyan en el lado más british del post-punk. Así que durante poco más de media hora, podemos escuchar a James Smith tirando de la forma de cantar de su compadre Mark E. Smith. Pero lo bueno es que no se queda ahí. Buena parte de las canciones del disco explotan en un estribillo pegadizo que les da un toque mucho más pop. Solo hay que escuchar esa “The Overload” que lo abre, la cual cuenta con uno de esos estribillos de lo más coreables. Además de un ritmo de lo más bailongo. O esa “Payday” en la que sus guitarras se fusionan con un teclado juguetón. Una canción que, por cierto, me ha recordado un poco a Tom Tom Club. Y ojo, porque la influencia de la banda norteamericana no se queda ahí, y en “Pour Another” incluso se acercan a los mismísimos Talking Heads.

Se podría decir que la otra gran influencia de este disco es el britpop. Especialmente Jarvis Cocker y sus Pulp. Con esto no digo que se saquen un “Common People” de la manga, pero sí que hay unos pocos temas en los que la forma de cantar de Smith se asemeja bastante a la de Cocker. Es el caso de esa “Dead Horse” en la que nos hablan de las “fake news” mientras nos hacen bailar. O de “Land Od The Blind”, que es más british que las Fish and Chips.

Yard Act superan con nota la prueba del álbum de debut y entregan uno de los primeros grandes trabajos de 2022.

8

Beach House – Once Twice Melody: Chapter 3

Sigo diciendo lo mismo que cuando puse el primer y el segundo capítulo de lo nuevo de Beach House: no entiendo muy bien esta estrategia de separarlo en cuatro bloques. Y aunque ahora, con trece canciones, se ven las cosas de forma diferente, sigo pensando que lo mejor hubiera sido sacar el álbum al completo. O editar dos en un mismo año, como hicieron con ‘Depression Cherry’ y ‘Thank You Lucky Stars’. Pero bueno, han decidido hacerlo así y es lo que hay.

El tercer capítulo de ‘Once Twice Melody’ reincide en ese sonido más electrónico que hemos visto en los capítulos anteriores. De hecho, me atrevería a decir que apenas hay una guitarra con un poco de distorsión. Lo que sí hay son muchas ganas de expandir su música hacia la pista de baile. Aunque sea una un tanto ensoñadora, como la de “Only You Know” que, con esa batería potente y su pegadiza melodía, se convierte en todo un hit instantáneo. O de meterse de lleno en un synth-pop un tanto dark y entregar un pepinazo como “Masquerade”.

El resto de las canciones, que esta vez son cinco, nos presentan la faceta más clásica de Beach House. Es decir, que se calman bastante y nos dejan tres temas que entran dentro de ese dream-pop que tantos grupos han copiado en los últimos años. Eso sí, las tres son muy diferentes. En “Sunset”, apenas necesitan una guitarra acústica y la voz de Victoria Legrand para emocionar. Sin embargo, en “Another Go Around”, es su manto de teclados el que consigue llevar la canción a buen puerto. Y, para terminar, “Illusion of Forever”, la típica canción de Beach House en la que una tímida caja de ritmos y la voz etérea de Legrand se sumergen en los paisajes más ensoñadores. Y sigue funcionando.

A falta de las últimas cinco canciones, que se publicarán en febrero el próximo 18 de febrero, ya podemos decir que el nuevo álbum de Beach House va a ser uno de los grandes de 2022.

8,2

Broken Social Scene – Old Dead Young (B-Sides & Rarities)

Que alguien me corrija si me equivoco, pero creo que ningún disco de caras-b y rarezas ha pasado a la historia de la música. Y por desgracia, no va a ser Broken Social Scene la primera banda que lo consiga. El combo canadiense cuenta con una amplia carrera de más de dos décadas, y en todos estos años les ha dado tiempo a descartar un buen puñado de canciones de sus álbumes principales. Y eso que es uno de esos grupos a los que les cuesta meter la tijera en sus discos, que suelen ser bastante largos. Pero la verdad es que no hay mucho que destacar en esta recopilación caras-b y rarezas que ahora editan.

Lo mejor que tiene ‘Old Dead Young (B-Sides & Rarities)’ es que funciona como un disco normal de Broken Social Scene. Porque, si habéis seguido un poco a la banda, ya sabréis que sus álbumes son de lo más eclécticos y tienen una secuencia que parece hecha sin ningún tipo de criterio. Algo que también ocurre con este trabajo, en el que pasan de la calma a la tempestad en menos de lo que canta un gallo. Además de haber cortes de indie-rock estridente –“Do The 95” me ha parecido insoportable-, coqueteos con la electrónica, o temas más delicados y ensoñadores. Así que lo mejor es ir picoteando y buscar los mejores cortes del álbum.

Hay un tipo de canción de Broken Social Scene que nunca falla. Es esa en la que se ponen más melódicos y dejan que las cajas de ritmos asomen tímidamente entre sus guitarras limpias y su batería. Un ejemplo de esto es “Curse Your Fail” que, sin ser un tema sobresaliente, sí que resulta de lo más interesante de este álbum. Y el otro podría ser “Stars And Spit”, en la que básicamente cogen dos de las mejores canciones de su segundo trabajo –“Stars And Sons” y Lover’s Spit”, y hacen una especie de mash-up que funciona estupendamente. Y siguiendo por ese camino un tanto más electrónico, hay que fijarse en la bonita “National Anthem of Nowhere” y en la acelerada “Until It’s Dead”.

Evidentemente, el indie-rock de guitarras potentes también está presente. Pero he de decir que no forma parte de lo mejor del álbum. Tan solo me parece destacable “Golden Facelift”, una de esas canciones en la que pasan de la calma a la tempestad con toda la facilidad del mundo. O “Canada Vs. America”, la cual, a pesar de ser de lo más ruidosa, también es muy melódica. Aunque lo mejor de esta faceta está en la eufórica y algo épica “Old Dead Young”, que por algo da título al álbum. Y ojo, porque si nos vamos a su lado más intimista, nos dejan “This House Is On Fire”, uno de los grandes momentos del disco.

Al final, como todos los discos de este tipo, te salen unas cuantas canciones interesantes, y otras tantas que, si no se publican, tampoco pasa nada.

7

Molly Nilsson – Extreme

Han pasado cuatro años desde que Molly Nilsson tuvo una especie de visión con el año 2020 y publicó un trabajo inspirado en ese año. Por aquel entonces, tan solo era un año más, y más allá de las típicas supersticiones por ser bisiesto, nadie se podría imaginar lo que terminó pasando después. Pero vamos, que fue una casualidad como cualquier otra y la artista sueca no es una especie de visionaria. Lo que sí es cierto es que, como a todo el mundo, la pandemia ha cambiado un poco su forma de ver la vida y se podría decir que está un tanto más optimista que de costumbre.

Extreme’ es el décimo trabajo de Nilsson, y en él nos deja una tanda de canciones un tanto más esperanzadoras. Es más, afirma que este es el momento para cambiar de hábitos y llevar una vida mejor. Y para esto, nada mejor que tener de banda sonora una canción como “Absolute Power”. La canción que abre el disco representa un pequeño cambio en el sonido de Molly Nilsson. Principalmente, por esas guitarras crudas, pero también por su fuerza y por la letra que anima a tirar hacia delante después de toda esta historia. Un sonido al que vuelve en la acelerada “They Will Pay”, que está más cerca del punk que del synth-pop.

También deja ver un poco más de optimismo en los cortes más pop. Canciones como “Earth Girls”, “Avoid Heaven” y “Take Me to Your Leader” son deliciosas, y dejan atrás la oscuridad del pasado para meterse en un mundo más luminoso. Es más, tienen un cierto toque sixties. Además, la última casi parece una versión ralentizada del “Girls Just Want To Have Fun”. Pero ojo, que también sabe cuando acercarse a la pista de baile. Lo hace en “Intermezzo: The Wheel of Fortune”, el tema instrumental que aparece en mitad del disco y que nos lleva a la Ibiza de finales de los ochenta. O esa “Obnoxiously Talented”, donde se deja llevar por un ritmo acelerado que casi se acerca al jungle.

Evidentemente, no se olvida de esos cortes melancólicos que han hecho de su carrera una de las más interesantes de la escena synth-pop actual. “Kids Today” y “Sweet Smell of Success” podrían encajar perfectamente en cualquiera de sus últimos trabajos. Pero es en “Pompeii” donde juega sus mejores cartas. Principalmente, porque cuenta con su melancolía típica, pero la contrarresta con un piano absolutamente dance y con un final épico que pone los pelos de punta. Sin duda, la mejor canción del álbum, y una de las mejores de su carrera.

Molly Nilsson vuelve a editar otra joya, y ya he perdido la cuenta de cuantas van. Además, está vez lo podéis disfrutar en Spotify, porque, aunque odia la plataforma sueca, y el año pasado juró que no lo iba a subir, parece que ha cambiado de opinión.

8

Novedades musicales: enero 2022

Pensaba poner la primera recopilación del año un poco más tarde, pero he tenido que adelantarla por la cantidad de novedades que han salido en los últimos días. De hecho, contiene 50 temas. Y es que, de momento, discos no están saliendo, pero parece la que cosecha de los siguientes meses va a ser potente. Artistas consagrados como Mitski, Spoon, Destroyer, Fontaines D.C., Tears For Fears o Spiritualized publicarán sus nuevos trabajos en los próximos meses. Pero, además, las bandas medianas vienen pisando fuerte. Así, nos encontraremos con discos de shoegaze como los de Young Prisms o Blushing; indie-pop con bien de guitarras, como el de Kids On A Crime Spree y Artsick, o la electrónica molona de Boy Harsher -menudo pepinazo han sacado- y Blue Hawaii. Además, hay dos temas que me tienen completamente loco: la nueva maravilla que ha editado Kate Tempest, y esa mezcla de shoegaze y música dance que ha sacado SRSQ.

Espero que os guste.

  1. Jackie Down The Line – Fontaines D.C.
  2. Be the Hook – Pavement
  3. Rich – Yard Act
  4. Watching Strangers Smile – Parquet Courts
  5. You Will Never Work In Television Again – The Smile
  6. Say It – SASAMI
  7. Passing Stranger – Empath
  8. All Night Long – The After Hours
  9. Take It – The Reptaliens
  10. In The Eyes Of Our Love – Yumi Zouma
  11. It’s Only Dancin’ – Young Guv
  12. Look Again – Artsick
  13. Goods Get Got – Kids On A Crime Spree
  14. Honeydew – Young Prisms
  15. The Fires – Blushing
  16. I’ll Stick By You – The Chills
  17. Right Here – Partner Look
  18. Something Like Love – Andy Bell
  19. Crazy – Spiritualized
  20. Funny Girl – Father John Misty
  21. A White Actor – The Fisherman and His Soul
  22. Lonely – CMAT
  23. Lawn – Aldous Harding
  24. Remembering Me – Cate Le Bon
  25. Hotline – Lael Neale
  26. Aphelion – Arab Strap
  27. Everything Is Simple – Widowspeak
  28. Wild – Spoon
  29. Next to Normal – Lucius
  30. PIERCED ARROWS – Hurray For The Riff Raff
  31. Things will be fine – Metronomy
  32. Sky And I (Himlen) – Shout Out Louds
  33. Cut – Sondre Lerche
  34. Hard Drive Gold – alt-J
  35. Reproductive – Shamir
  36. Break The Man – Tears for Fears
  37. Worlds Unluckiest Guy – Swim Deep Feat. Hatchie
  38. El Desastre – El Último Vecino
  39. Fyodor Dormant – Beirut
  40. L’enfer – Stromae
  41. More Pressure – Kae Tempest
  42. Love Me More – Mitski
  43. There Must Be An Angel (Playing With My Heart) – Sing Libra
  44. Quarry – Barrie
  45. Saturnining – R. Missing
  46. Happy New Year – Let’s Eat Grandma
  47. Butterfly – Blue Hawaii
  48. Machina (feat. Mariana Saldaña) – Boy Harsher
  49. Someday I Will Bask in the Sun – SRSQ
  50. Tintoretto – Destroyer

Cat Power – Covers

Cat Power es una de esas artistas que pueden hacer cosas que me gustan mucho -aquel ‘Sun’ de hace una década me pareció una maravilla-, y cosas que no me gustan nada -su anterior trabajo me pareció soporífero-. Y luego, evidentemente, tiene discos que me gustan a medias. Su última colección de versiones, que ya es la tercera, es de estos últimos. Principalmente, porque, a la hora de llevar canciones de otros a su terreno, como mínimo, las hace diferentes e interesantes. Además, no suele irse a lo evidente y los artistas que elige son de lo más variopintos

Frank Ocean, Nick Cave, The Pogues, Billie Holiday… la lista de artista que ha elegido para este ‘Covers’ vuelve a ser de lo más curiosa. Y más curiosas son alguna de las versiones que hace. Lo podemos comprobar nada más empezar con “Bad Religion”, uno de los temas del ‘Chanel Orange’ de Frank Ocean. Aquí, Chan Marshall cambia el órgano original por un piano, y convierte un tema que se iba hacia el góspel en un corte de rock totalmente distinto. O esa “A Pair Of Brown Eyes”, que pasa de ser un típico himno folk de The Pogues, a una introspectiva y bonita balada que solo se ve alterada al final por una tímida pandereta. Además de transformar un tema de rock clásico, como es el “Againts the Wind” de Bob Seger, en un corte emocionante y algo ensoñador. O coger “I Have a Dream Joe”, una de las canciones más animadas de Nick Cave & The Bad Seeds, y hacer algo de lo más lúgubre y oscuro.

Evidentemente, no hace algo nuevo de cada corte, pero sí que mejora algunos. Empezando por la elección más sorprendente del disco, que es la de elegir un tema de Dead Man’s Bones, aquel grupo que se montó Ryan Gosling hace unos años. La versión original de “Pa Pa Power” era un tanto oscura y árida, y eso que tenia un coro infantil, pero aquí Marshall la convierte en un pegadizo tema de indie-rock de lo más luminoso. También le da algo de vida a “White Mustang”, el tema de su amiga Lana del Rey. Y ojo, que cuando cambia la guitarra acústica por el piano, y ataca el “Here Comes a Regular” de The Replacements, nos deja uno de los grandes momentos del álbum. Eso sí, para terminar, se va a los años cuarenta, y hace una versión bastante fiel, pero actualizada, del “I’ll Be Seeing You” de Billie Holiday. Y sale bastante airosa, que enfrentarse a una de las mejores interpretes de la historia no es fácil.

Cat Power vuelve a demostrar que es capaz de hacer cosas realmente interesantes con las canciones de otros. Porque, al fin y al cabo, como interprete, es imposible encontrarle algún fallo.

7,5

David Bowie – Toy (Toy:Box)

No estoy siguiendo mucho todos los lanzamientos que se están haciendo de David Bowie tras su muerte. Principalmente, porque creo que no hay mucho donde rascar. Es más, ya se encargó él mismo de dejarnos el sobresaliente ‘Blackstar’ junto antes de morir. Pero la industria, o quiénes tenga los derechos de sus canciones, que estoy un poco perdido con esto, es de lo más avariciosa, y no tienen ningún limite a la hora de editar directos, recopilaciones, y todo lo que les pongan por delante. Y, de todo eso, lo único que creo que es interesante es ese ‘Toy’ que lleva años deambulando por la red (en unas mezclas que no eran las definitivas). Eso sí, solo el álbum principal, la caja que han editado no deja de ser otro sacacuartos. Aunque yo la dejo por aquí por si le interesa a alguien.

Toy’ nace de la euforia del Hours Tour, la gira que empezó Bowie en el 99 y que terminó con un mítico concierto en la edición del 2000 del Festival de Glastonbury. La idea principal era rescatar viejas, y no muy conocidas, grabaciones de sus primeros años de carrera con la energía de la banda en directo que llevaba en aquella época. De ahí que se metieran inmediatamente en el estudio tras acabar la gira. Porque, además, tenía intención de editar el álbum por sorpresa en marzo de 2001. Algo que en esos años resultaba tremendamente complicado, ya que tenia que pasar por muchas manos antes de que estuviera en las tiendas. Además, EMI, su sello en aquel momento, no estaba muy bien económicamente, y no quería meterse en ese berenjenal. Así que al final, el disco se quedó sin editar, y Bowie se piró a Columbia.

Aunque sí es cierto que muchas de estas grabaciones fueron apareciendo a lo largo de los años como caras-b o extras de ediciones especiales – la de ‘Heathen’, el trabajo que grabó inmediatamente después, se llevó unas cuantas-, resultan de lo más excitante escucharlas todas juntas y bajo el concepto en el que se grabaron. Porque, además, ahora podemos comprobar que Bowie tenia razón, y esa energía que tenían en ese momento les da otra vida a las canciones. De hecho, se grabaron en directo para capturar mejor esa energía. Temas como “I Dig Everything”, “You’ve Got A Habit of Leaving” o “Can’t Help Thinking About Me” cuentan con una fuerza increible. Además, vocalmente, Bowie está diez. Solo hay que escuchar “The London Boys” y “Silly Boy Blue”, dos baladas que no desentonarían al lado de sus grandes clásicos. O esa “Karma Man” absolutamente irresistible y con alma de hit.

De los otros dos discos que vienen en esta caja hay muy pocas cosas destacables. Principalmente, porque, salvo alguna excepción, vuelven a ser las mismas canciones con otra mezcla, o en su versión acústica. Y sí, es cierto que el “alternative mix” de “Shadow Man” y “Toy (You Turn To Drive)”, por poner un par de ejemplos, suena algo más limpio, pero es casi inapreciable. Lo que evidentemente sí suena diferente son las versiones en acústico, que la verdad es que tienen su punto y dejan ver que, al final, si eran buenas canciones y necesitaban una segunda vida. Pero vayamos a esas excepciones que no aparecen en primer disco. La primera es “Liza Jane”, uno de los primeros singles de Bowie, que aquí conservaba su rollo sixties -la original es del 64-, pero también el sonido potente del resto del álbum. Y la segunda es la nueva versión de “In The Heat Of The Morning”, que cambia por completo y se convierte en una canción mucho más lenta y oscura que la original.

7,8

Trivial Pleasure – Obsessed

Aunque esta semana sí que tenemos muchas novedades jugosas en cuanto a canciones se refiere -no creo que tarde mucho caer la primera recopilación del año-, los primeros discos interesantes de 2022 siguen sin aparecer. Por eso vuelvo a 2021 y recupero el segundo EP de la banda rusa Trivial Pleasure. Aunque sí es cierto que no me voy muy lejos, porque se editó el 25 de diciembre. Así que no hace ni 20 días que ha visto la luz.

Trivial Pleasure se definen como un dúo que ofrece una nueva mirada a la música alternativa al combinar dream-pop, shoegaze, y el indie-pop de los años ochenta. La verdad es que no es que la mezcla sea muy novedosa, hay decenas de bandas que hacen lo mismo, pero lo que sí es cierto es que se les da bastante bien. Y, además, no deja de ser cierto que, en estas cuatro canciones, vemos un poco de cada uno de estos estilos.

Abren el EP con “Like a Ship in the Endless Ocean”, un tema en el que se van hacía ese indie-pop de los ochenta que practicaban los grupos de Sarah Records. De hecho, es una canción que no puede recordar más a The Field Mice. Y eso siempre está bien. Sin embargo, en “Something’s Not the Same” y “Turn to the Sun”, los dos temas que vienen a continuación, se adentran sin complejos en el mundo del dream-pop. Pero lo cierto es que lo hacen de forma muy diferente. En la primera lo afrontan desde un lado más oscuro y denso, y en la segunda se van hacía un sonido más preciosista, e incluso algo más bailable. Y, para terminar, la potente “Radio Unfriendly”, en la que, como no podía ser de otra manera, tiran del shoegaze. Aunque eso sí, de la forma más melódica posible.

Espero que a lo largo de este 2022 Trivial Pleasure se animen y publiquen su álbum de debut, porque la verdad es que estas cuatro canciones me han gustado mucho. Y sí, no hacen nada nuevo, pero se les da muy bien echar la vista atrás y dejarse llevar por esos sonidos que tanto nos gustan por aquí.

7,9