Sorry Girls – Deborah

sorry girls

No, no es la semana especial de Canadá en el blog, simplemente ha sido pura casualidad que por aquí aparezcan seguidas dos bandas de Montreal. Algo que no es tan raro, porque es uno de los países más prolíficos en cuanto a música se refiere. Además, poco tiene que ver el rollo ochentero de Sorry Girls con el indie-rock Corridor. Y es que, este dúo chico-chica, acaba de publicar uno de esos debuts que atrapan a la primera escucha. Todo gracias a una delicadeza exquisita con la que afrontan su pop ensoñador, el cual, es toda una delicia.

En la nota de prensa de su sello dicen que este disco “coquetea con la composición sincera de los 60, el soft-rock de los 70, el pop sintético de los 80, y la ansiedad de los 90”. Como podéis ver, un repaso a varias décadas que, la verdad, al final no lo es tanto. Básicamente, porque se quedan bastante más tiempo en los 80. Y no pasa nada, porque se les da muy bien acercarse a ese pop tranquilo, sintético y ensoñador, que practicaban grupos como Berlin o The Blue Nile. Algo que también hemos visto este año en el último trabajo de Bat For Lashes.

Deborah” se abre con ‘Waking Up’, un tema donde aparece su lado más efusivo, el cual, no lo es tanto. Simplemente, son las cajas de ritmos las que se aceleran un poco. El caso es que les sienta bastante bien, y en un tema más bailable, como es el caso de ‘Give Your Love’, dan buena muestra de ello. Pero lo mejor de esta faceta viene en ‘Under Cover’, que, gracias a esa especie de harmónica sintética, se está convirtiendo en mi canción favorita de la semana. Y ojo, porque, de repente, cambian de década, y se van al pop bailable de principio de los 90 en la maravillosa ‘H.O.N.E.S.T.Y.’.

Lo bueno de este trabajo, es que, su lado más ensoñador, no está rendido con su lado más pop. De hecho, en ‘One That You Want’, los fusionan perfectamente. Y cuando prefieren centrarse solo en esa faceta ensoñadora, nos dejan una preciosidad como la que da título al álbum, o un tema como ‘Easier’, donde no tienen ningún problema en acercarse a sonidos más afro. Y, para terminar, nada mejor que una balada como ‘Warm Heart’, la cual está envuelta en una delicada capa de sintetizadores.

Una vez más, estamos ante un disco nostálgico que bebe de los dichosos ochenta, pero que, para ser sinceros, también te atrapa con la primera escucha. Y es que, creo que ya lo he dicho más de una vez, pero, la nostalgia, si es en pequeñas dosis, no está nada mal.

7,8

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Corridor – Junior

corridor

Corridor han tenido el honor de ser la primera banda francófona que edita un disco en Sub Pop. Y es que, tras quedarse prendados de sus dos primeros trabajos, el mítico sello norteamericano decidió fichar a la banda de Montreal sin dudarlo ni un momento. Eso sí, había una condición que tenían que cumplir: tener el disco preparado antes de que se acabara el año. Algo que parece que no ha costado mucho a los canadienses, ya que, en apenas dos meses, tenían el álbum al completo terminado.

Si alguna vez escuchasteis algo de sus anteriores trabajos, “Junior” os va a sorprender bastante. No porque haya un cambio de estilo, que no lo hay, sino por su sonido. Tanto “Le voyage éternel”, como “Supermercado”, contaban con un lado lo-fi que, a su vez, daba un toque más oscuro a su música. Algo que ha cambiado completamente en este disco. Ahora, su indie-rock, suena más potente, luminoso y expansivo. Y la verdad es que les viene muy bien esta claridad, porque cuentan con una sección rítmica que es todo un lujo. Ahí tenemos ese maravilloso acercamiento al kraut llamado ‘Domino’, en el que un estupendo bajo toma todo el protagonismo. O la enérgica ‘Pow’, en la que los teclados entran en juego y se fusionan con unas guitarras que son una delicia.

Que estamos ante uno de los mejores trabajos de indie-rock del año, es algo de lo que nos damos cuenta desde el principio. ‘Topographe’ es una canción intensa, donde las guitarras, algo sucias, se alían con el toque de épica justo. Un tema perfecto para abrir un disco que apenas decae en sus casi cuarenta minutos de duración. Porque, da igual que desaceleren un poco su propuesta, temas como ‘Junior’, con ese estribillo tan efusivo que entra de repente, o la ensoñadora ‘Agent double’, son excepcionales. Y si ya nos vamos su lado más acelerado, nos encontramos con la espídica ‘Goldie’, y con la algo más extraña ‘Microscopie’, en la que incluso se atreven con unos bongos. Quizá, lo que no les siente muy bien, es experimentar un poco en ‘Milan’, un tema que no termina de despegar, y en el que se quedan a medias. Pero ojo, porque, cuando se atreven con una balada, nos dejan esa pequeña joya llamada ‘Bang’, que cierra el disco de la forma más emocionante posible.

No cabe duda de que Corridor han dado un salto de gigante con este tercer trabajo, y la verdad es que hay que felicitarles, porque les ha quedado un disco estupendo en el que casi todas las canciones son brillantes.

8

Comet Gain – Fireraisers Forever!

Comet Gain

Comet Gain están como los “fireraisers” que protagonizan el título del su último trabajo. La banda británica ha sucumbido a la mierda de mundo en el que vivimos, y han llenado su nuevo álbum de canciones que hablan del Brexit, de la espiral de estupidez, odio y codicia que nos rodea, o de la hipocresía religiosa y política. Y lo han hecho volviendo a su faceta más cruda, la que aparecía en “Réalistes”, su álbum de 2002. No obstante, está producido por la misma persona. Así que, si esperabais un sonido tan pulcro como el de su anterior trabajo, ya os podéis ir olvidando.

Para criticar el mundo que te rodea, primero tienes que hacer una autocrítica y mirar lo que uno mismo está haciendo mal. Algo que hacen Comet Gain nada más empezar este “Fireraisers Forever!”. Su primera canción atiende al título de ‘We’re All Fucking Morons’, que sería algo así como “todos somos unos jodidos idiotas”. Y para llamar idiota al mundo entero, se han decantado por su lado más lo-fi y potente; ese en el que los órganos se pelean con unas guitarras crudas y una base rítmica contundente. Es, junto a la psicodélica ‘The Institute Debased’, la canción más “dura” del disco, porque, aunque el sonido lo-fi está a la orden del día, no han dejado el pop de lado.

Comet Gain no son una de las bandas emblema del pop británico por pura casualidad. La banda londinense es una absoluta experta en hacer canciones que casi parecen un resumen de la música británica de las seis últimas décadas. Así, nos encontramos con temas que beben del mundo de los psicodélico de los sesenta, pero que cuentan con la suciedad de los ochenta (‘The Girl With The Melted Mind And Her Fear Of The Open Door’ y ‘Bad Nite At The Mustache’); dulces canciones de pop amable (‘Society Of Inner Nothing’ y ‘The Godfrey Brothers’), o arrebatos en los que se van un poco más garage (‘Mid 8Ts’ y ‘Werewolf Jacket’). Lo bueno es que, en ninguna de ellas, pierden su lado más melódico, y siguen siendo unos expertos en dar con un estribillo redondo. Y ojo, porque, cuando rebajan la suciedad y la crudeza, nos entregan dos pequeñas joyas como ‘Your Life On Your Knees’ y ‘I Can’t Live Here Anymore’.

No hay nada que sirva mejor de inspiración a una banda, que el estar cabreada. Y este nuevo trabajo de Comet Gain es una buena prueba de ello.

7,9

Beabadoobee – Space Cadet Ep

beabadoobee

Cada vez hay más evidencias de lo mucho que ha cambiado la forma de escuchar música. Ahora, puedes subir a internet una canción grabada de una forma regulera con una guitarra acústica de segunda mano, y petarlo al instante. Es el caso de Beabadoobee, el proyecto musical de Bea Kristi, una joven inglesa que está obsesionada con el indie-rock de los noventa. Su ‘Coffe’ ya acumula más de diez millones de reproducciones en Spotify, y todos los temas que ha ido editando después, van por el mismo camino. Algo que a mí me encanta, porque la verdad es que la chica tiene un talento enorme.

Space Cadet” es su cuarto Ep (estos artistas jóvenes le tienen mucha tirria al formato álbum), y el más coherente hasta la fecha. En sus anteriores lanzamientos, se empeñaba en mezclar el indie-rock noventero con un folk lo-fi a lo Kimya Dawson, sí, la de Juno, que no le iba nada bien. Ahora, aparca esa faceta, y se mete de lleno en su lado más guitarrero. El resultado no puede ser mejor, y pocas pegas se le pueden poner a estos cinco temas.

Pavement, Lush, Belly…las influencias de Kristi son más que evidentes, y ella no las esconde en ningún momento. Solo hay que escuchar ese temazo llamado ‘I Wish I Was Stephen Malkmus’, en el que deja bien clara su adoración por el líder la banda norteamericana. Una canción que, junto a ‘Are You Sure’ y ‘Sun More Often’, forma parte de su lado más duro; ese en el que las guitarras rugen un poco más, pero en el que no se olvida de su corazoncito pop. Pero ojo, porque cuando levanta el pie del pedal de distorsión y opta por la limpieza, también consigue resultados sorprendentes. ‘She Plays Bass’ es una auténtica delicia llena de guitarras cristalinas, donde se saca de la manga un estribillo y una melodía redondos. Y más abiertamente pop está en el tema que da título y que cierra el Ep. En él, incluso, aparecen unos teclados juguetones que, dicho sea de paso, se llevan de maravilla con su pop de guitarras.

Siempre es más fácil dejar buenas impresiones con un Ep de cinco canciones que con un álbum al completo, pero también es cierto que no es sencillo dar con cinco temas redondos, y ella lo ha conseguido.

8,6

Pizzagirl – first timer

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Bajo el nombre de Pizzagirl, Liam Brown se ha convertido en uno de los máximos exponentes de la escena bedroom-pop de Inglaterra. Y lo ha hecho con apenas un par de Eps, en los que, afortunadamente, mostraba bastantes inquietudes musicales. Porque, del pop ensoñador del primero, al descaro ochentero del segundo, hay un trecho. Y precisamente eso es lo que ha hecho en su álbum debut. Aunque, hay que decir, que ha sido el lado más petardo el que ha ganado la partida.

first timer” se abre con toda una declaración de intenciones. Porque, en ‘ball’s gonna keep on rollin’’, deja bien claro que los ochenta más horteras son una gran influencia para él. Y es que, este pop tan alegre con exceso de teclados, le sienta bastante bien. Eso sí, a uno le vienen a la cabeza muchas hombreras y muchos pelos cardados. Algo que también pasa con esa balada tan azucarada llamada ‘library’. Pero el resto del disco no va por ahí.

Lo que más me gusta de su música es cuando se va un poco hacia el indie-pop más descarado. Ahí acierta de pleno en cortes como ‘body biology’ y ‘thispartysux’, donde las guitarras limpias se fusionan de maravilla con las cajas de ritmos. Además, en la segunda, consigue dar con uno de esos estribillos redondos que se te pegan a las primeras de cambio. Tampoco se le da nada mal ponerse juguetón y entregar un tema como ‘daytrip’, que la verdad es que tiene un estribillo bien bonito, el cual, además, contrasta con ese tono más payasete que tiene el resto de la canción. Lo que no le compro son sus cortes más perezosos. Temas como ‘dennis’ o ‘yesterday’ me recuerdan bastante al rollo Mac DeMarco, y la verdad es que he acabado bastante saturado del rollo del canadiense. Menos mal que, dentro de su lado perezoso, también se va hacia el pop electrónico a lo Ariel Pink en ‘ugly’, y al synth-pop en ‘cut and paste’. Y para cerrar, nada mejor que volver al dream-pop con ‘goodnight’, donde, además, cuenta con la ayuda de la cantante Aseul.

Puede que su propuesta funcione mejor en el formato Ep y sin mezclar tantas facetas, pero sí hay que reconocerle que tiene bastante atino para dar con la canción de pop perfecta. Esa es la faceta de su música que debería explotar, y no irse por las ramas y abrirse a mundos más introspectivos.

7,4

Devon Welsh – True Love

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Majical Cloudz apenas duraron un lustro, pero, en esos cinco años, sacaron dos de los trabajos más interesantes y personales de esta década. El dúo canadiense nos dejó una colección de canciones triste y sincera, con la que casi daban las ganas de cortarse las venas, pero también eran de una belleza realmente impactante. Y es que, su frialdad a la hora de encarar sus texturas electrónicas, y la melancólica voz de Devon Welsh, formaban el equipo perfecto. Algo que se había perdido en la carrera en solitario de Welsh, donde faltaba ese toque un poco más sintético que convertía las canciones del dúo en algo especial. Menos mal que parece que ha recapacitado.

No sé muy bien si ha sido porque su debut de solitario tuvo muy poca repercusión, o porque se ha mudado a Wisconsin y ha encontrado una nueva inspiración, pero su segundo trabajo es bastante más interesante que el primero. También es cierto que las maquinitas vuelven a ser las protagonistas, y las guitarras y los pianos han pasado a un segundo plano.  Y eso, le viene de maravilla a la voz de Welsh. Porque, si atendemos a ‘Dreamers’, el corte que cierra el álbum, y lo mejor que ha hecho en su carrera en solitario, vemos como el mundo electrónico se adapta perfectamente a la intensidad de su voz. De hecho, llevo varios días en bucle con esta canción, que me parece una puta maravilla. Y eso que su estribillo tan solo se nutre de un repetitivo “Yeah!”, pero te conquista a las primeras de cambio con su frase inicial (“He liked the Beach Boys, she liked the Doors”), con la que, además, nos adentra en una historia de amor.

Evidentemente, un disco que se llama “True Love”, va a tener como tema principal el amor. Y es que, según el propio Welsh, le interesa el lado más oscuro e inseguro de las relaciones amorosas. Vamos, que no es que se haya enamorado y nos esté contando los maravilloso que es tener mariposas en el estómago. Más bien, reclama un poco de cariño (‘Uniform’), o busca ese amor verdadero del título. Lo bueno es que, todo esto, lo hace de la forma más emocionante posible. Así, nos encontramos con temas como ‘Somebody Loves You’, ‘Faces’ o ‘Grace’, que son una autentica preciosidad. Además de ‘System’, donde se sale un poco del tono tan reposado que tiene el resto del disco, y se anima un poco más (ojo con las guitarras tan New Order). Algo que debería hacer más a menudo, porque le sienta muy bien.

Puede que no estemos ante un trabajo igual de bueno que los que hacía con Majical Cloudz, pero sí que parece que ha encauzado su carrera en solitario, y que nos va a dar muchas buenas canciones en un futuro. Además, solo por ‘Dreamers’, ya merece la pena prestarle atención a este disco.

7,6

WIVES – So Removed

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El mundo de las tendencias musicales ha querido que Nueva York pase a un segundo plano, lo que hace que, desde fuera, parezca que ya no es esa ciudad donde hay un grupo en cada esquina de Brooklyn. Pero no podemos estar más equivocados. El rock sigue estando a la orden del día en la ciudad de los rascacielos. Aunque, eso sí, parece que ahora se ha trasladado a barrios más periféricos. Una buena muestra de esto son WIVES, un grupo de Queens que debuta este año, y que puede conseguir que los medios se vuelvan a fijar el lado más guitarrero de NYC.

WIVES beben de Pixies, The Velvet Underground, Sonic Youth, The Strokes, Girls Against Boys, o The Fall. Influencias totalmente reconocibles, que este joven cuarteto fusiona con bastante soltura en su álbum de debut. Por eso “So Removed” no se puede catalogar dentro de una sola corriente. Sí es cierto que, gracias a esos fraseos casi hablados, el deje de su cantante puede virar hacia el de Frank Black y Mark E. Smith, pero es solo un ingrediente más de su paleta de referencias.

Escuchando ‘Waving Past Nirvana’, el tema que abre el álbum, uno se puede pensar que estamos ante otro disco de post-grunge oscuro y denso, pero no es así. Porque, aunque las guitarras suenen secas y cortantes –por cierto, son de Andrew Bailey, también miembro de DIIV-, coquetean con un lado más pop que hace su propuesta sume puntos. Es el caso de ‘The 20 Teens’, que con ese órgano tan The Walkmen, y ese estribillo tan redondo, se convierte en uno de los puntos álgidos del disco. Un lado más pop que también muestran en las notables ‘Hit Me Up’ y ‘Sold out Seatz’, o en ese arrebato punk llamado ‘Whatevr’. Además de en la “strokera” ‘Hideaway’, y en la muy sixties ‘The Future Is a Drag’.

Si nos vamos al lado más duro, que tampoco lo es tanto, nos encontramos con que también manejan bastante bien las guitarras más cortantes. Así, sale a la palestra su lado más Pixies en ‘Servants’ y en ‘Why Is Life’, que son bastante resultonas. Al igual que ‘Workin’’, en la que dejan bien claro que el Nueva York de la Velvet también ha sido una gran influencia para ellos.

No es un debut perfecto, la sequedad de ‘Even the Dead’ me ha parecido bastante aburrida, pero creo que sí que es un disco que nos presenta a una banda que puede hacer cosas bastante interesantes en un futuro. Y eso ya me parece importante.

7,5