Nada Surf – Never Not Together

Nada Surf

Pensaba que el anterior trabajo de Nada Surf se había editado hace poco, pero, realmente, han pasado cuatro años. Casi mejor, la verdad, porque la banda neoyorquina no es que sea el colmo de la originalidad, y tienen que racionar un poco sus lanzamientos. Es más, supongo que, mucha gente, ya se habrá cansado de ellos. Yo, como les llevo siguiendo desde el principio de su carrera, y me caen bien, les sigo dando oportunidades. Además, esta vez, no me ha costado mucho, porque los adelantos eran buenos.

Nada Surf tienen un tipo de canción que saben hacer muy bien. Son esos temas de pop orquestales que hablan del amor y te dejan muy buenas sensaciones. No obstante, resurgieron a principio de la década pasada gracias a ‘Always Love’. Desde entonces, nos han entregado unos cuantos cortes que reinciden en ese sonido. En este “Never Not Together” tenemos unos cuantos de esos himnos dedicados al amor. Empezando por ese ‘So Much Love’ que ha servido de tercer adelanto, y que es un temazo como la copa de un pino. Un nuevo clásico en su discografía. Y así siguen a lo largo de casi todo el álbum, porque, tanto la delicada ‘Come Get Me’, como ‘Ride In The Unknown’, entra dentro de este tipo de temas.

Sí es cierto que, en este trabajo, las guitarras suenan menos duras que de costumbre. La distorsión apenas cobra protagonismo en ‘Something I Should Do’, y está suavizada por un estupendo teclado que recuerda una barbaridad a The Cars (no hay que olvidar que su primer disco se lo produjo Ric Ocasek). Y luego se aceleran un poco más en ‘Mathilda’, que también cuenta con una buena capa de teclados e instrumentos de cuerda. Donde sí están más irregulares es en las baladas. No está mal ‘Looking for You’, pero se les ha ido un poco la mano con la duración. Aunque sí les funciona ‘Live Learn and Forget’, en la que se animan un poco más, y meten un piano que me ha recordado mucho a The War on Drugs.

Un nuevo disco de Nada Surf es como tomarte unas cañas con ese amigo o amiga de toda la vida que hace meses que no ves. Te lo pasas muy bien, pero, probablemente, no volveréis a quedar hasta pasado un buen tiempo.

7,1

Wolf Parade – Thin Mind

Wolf Parade

Tras un parón de siete años, Wolf Parade volvieron en 2017 con “Cry Cry Cry”, un trabajo notable que los ponía otra vez en la primera línea del rock canadiense. Ahora, tres años después, consolidan esa vuelta con un nuevo álbum en el que hay algún cambio. Para empezar, se les ha ido un miembro de la banda, concretamente Dante DeCaro, el que era su bajista. Por lo que ahora son un trío. Y, curiosamente, ahora que son menos, suenan más expansivos que nunca. Quizá, porque hay más teclados que otras veces, e incluso se puede escuchar alguna caja de ritmos que otra por ahí. Lo que también hace que estemos ante su trabajo más pop.

Cada vez que hablo de un proyecto musical donde aparece la voz de Dan Boeckner, siempre digo lo mismo: tiene una de las voces más chulas del panorama actual. Si a esto le unimos las guitarras crudas de su banda, los teclados épicos, y esa intensidad con la que suelen componer sus canciones, estamos ante el combo perfecto. Y sí de paso les da una vena más pop, ya estamos ante algo realmente infalible. Así, en este “Thin Mind”, nos encontramos con alguna de las mejores canciones de su carrera, como esa maravilla llamada ‘Julia Take Your Man Home’, en la que se sacan de la manga un estribillo que es una preciosidad. O la intensa ‘The Static Age’, donde fusionan perfectamente los teclados y las guitarras. Aunque, quizá, el momento más brillante del disco, llegue con ‘Wandering Son’, una canción en la que, si se descuidan un poco, se convierten en una banda new-wave.

Lo bueno del quinto trabajo de los de Montreal, es que es más variado que el resto de sus discos. Así, nos encontramos con un tema apocalíptico como ‘Against The Day’, en el que se ponen más electrónicos que nunca, o con cortes mucho más asequibles de lo habitual, como ‘Under Glass’ o ese himno acelerado llamado ‘Forest Green’. Aunque ojo, su lado más áspero, también aparece por aquí. Lo encontramos en un tema extraño como ‘Out of Control’, o en la cruda ‘Fall Into The Future’. Y para los que prefieren su lado más reposado, tienen esa ‘As Kind as You Can’ rebosante de épica y con un final que se acelera por sorpresa.

Desde luego, “Thin Man” es una muy buena razón para seguir contando con Wolf Parade. Más que nada, porque están mejor forma que nunca.

7,8

of Montreal – UR FUN

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Siempre he pensado que of Montreal deberían explorar bastante más su lado pop y olvidarse un poco de la psicodelia. Más que nada, porque, cuando lo han hecho, han dado con sus mejores canciones. Algo que se corrobora en su nuevo trabajo. Y es que, Kevin Barnes, está enamorado, y ese sentimiento le ha llevado a crear un disco inspirado en los ochenta de Cyndi Lauper y Janet Jackson. El resultado no puede ser mejor, y los de Georgia nos dejan el que, quizá, sea su mejor disco desde aquel “Hissing Fauna, Are You The Destroyer?” de 2007.

UR FUN” tiene una primera parte redonda en la que el pop es el gran protagonista. Barnes se ha sacado de la manga algunos de los mejores estribillos de su carrera, y las canciones son más directas que nunca. Solo hay que escuchar la tremenda ‘Peace to All Freaks’ que lo abre, en la que se deja llevar por un pop electrónico lleno de teclados luminosos, y un ritmo absolutamente contagioso. Al igual que ‘Polyaneurism’, el vibrante corte que viene después, el cual también cuenta con un estribillo directo y de lo más pegadizo. Incluso, en ‘Get God’s Attention By Being An Atheist’, donde se empeñan en ensuciar la canción con unas guitarras un tanto sucias, no se olvida de lado más melódico, y nos deja un inmenso estribillo que entra como un rayo. Pero van mucho más allá, y en ‘Gypsy That Remains’, donde aparece como invitados Locate S,1, el grupo de la novia de Barnes, se ponen cálidos y juguetones. Y para terminar lo que podríamos llamar la cara-a, nos dejan ‘You’ve Had Me Everywhere’, un baladón con sabor ochentero que es una delicia.

La segunda parte del disco es un tanto más irregular. Más que nada, porque se olvidan un poco de ese lado pop que también les sienta, y vuelven a ser los of Montreal de siempre. Así, nos encontramos con la delicada ‘Carmillas Of Love’, que no está mal, pero tampoco destaca mucho. Sí que les funciona mejor sacar las guitarras a paseo, y hacerse con esa ‘Don’t Let Me Die In America’, la cual, es toda una declaración de intenciones. Y bueno, aunque en ‘St. Sebastian’ están un poco más escurridizos, sí es cierto que, de alguna manera, vuelven al pop del principio. Algo que no se puede decir de ‘Deliberate Self-Harm Ha Ha’ y ‘20th Century Schizofriendic Revengoid-man’, los dos temas que cierran el disco de una forma un tanto irregular.

A pesar de ese tramo final más escurridizo, lo nuevo de of Montreal es un trabajo de lo más entretenido y, de alguna manera, nos devuelve a la mejor faceta de la banda estadounidense.

7,9

Georgia – Seeking Thrills

georgia

Estamos en 2020, pero parece que el sonido de los 80 sigue negándose a irse. Como prueba tenemos el segundo trabajo de Georgia, el que, probablemente, sea el primer álbum importante que se publica este año. La artista británica, que es hija de Neil Barnes, mitad del dúo Letfield, se ha lanzado a la pista de baile en este disco, y la mejor opción que ha encontrado es irse a esa década que se niega a irse. En mayor parte, porque, a su favor, hay que decir que es un trabajo bastante variado, y que no todo gira en torno a esos años.

Seeking Thrills” tiene muy poco que ver con su debut, el cual, también estaba protagonizado por la electrónica, pero era bastante más tranquilo. Aquí se ha soltado la melena, y ha decidido que, si Chvrches y Robyn pueden hacer buenas canciones de pop electrónico, ella también. Y la verdad es que tiene razón, porque no le falta talento para fabricar este tipo de temas. Ahí está esa ‘About Work The Dancefloor’, la que podría ser su ‘Dancing On My Own’. O ‘Never Let You Go’ y ’24 Hours’, que son absolutamente maravillosas. Pero, lo bueno, es que no se queda ahí, y en un corte como ‘The Thrill’ va más allá, y coquetea directamente con el house. Y muy bien, por cierto.

Me gusta que coquetee con muchas de las posibilidades que le da la electrónica. De hecho, si veis los vídeos de sus directos, podréis comprobar que se maneja de maravilla entre baterías electrónicas, sintetizadores, y diversos cachivaches. El caso es que estamos ante un disco un tanto ecléctico. Ahí está esa ‘Started Out’ tan cálida, en la que baja bastante las revoluciones, o el rollo más oscuro que tiene ‘Mellow’, donde cuenta con la rapera Shygirl de invitada. Incluso es capaz de sacarse dos baladas notables como son ‘Till I Own It’ y ‘I Can’t Wait’. Aunque lo mejor llega con ‘Feel It’, en la que se pone bastante más sucia de lo habitual, y es capaz de irse a la electrónica más noventera. Y ojo, porque, para terminar el disco, nos deja una versión más rockera de ‘Never Let You Go’, demostrando que sus canciones funcionan bien de diferentes formas.

Georgia tiene todas las papeletas para convertirse en una de las artistas pop de este 2020. Es más, sus canciones, ya manejan números importantes en las plataformas de streaming. Así que ya sabéis, no dejéis de disfrutar de este trabajo tan entretenido. De hecho, su festiva portada, no puede ser más apropiada.

7,6

Cindy Lee – What’s Tonight To Eternity

Cindy Lee

Seguro que muchos de por aquí se acuerdan de los canadienses Women y de los dos discos que editaron en su corta carrera. La banda de Calgary obtuvo muy buenas críticas con esos discos, y su rock experimental les convirtió en uno de los grupos con más proyección de su país. Pero, de repente, tras apenas cuatro años de carrera, decidieron tomarse un descanso. Algo que se convirtió en una disolución total en 2012, cuando su guitarrista falleció repentinamente. Desde entonces, sus miembros restantes, se han dividido en dos proyectos. Por un lado, tenemos Matt Flegel y Mike Wallace, que forman parte de los famosos Preoccupations. Y por el otro está Patrick Flegel, que desde hace tres años edita música bajo el nombre de Cindy Lee.

Cindy Lee es más que un proyecto musical, también es la reafirmación de la identidad queer de Patrick Flegel, y una vía para expresar su género. Según el mismo, artistas femeninas como Patsy Cline y la Supremes, le ayudaron en los momentos más difíciles de su vida, y le proporcionaron la banda sonora que hicieron pasar esos momentos. Quizá, por eso, entre una buena capa de experimentación, guitarras ruidosas, voces de ultratumba, y teclados etéreos, hay una influencia evidente de esas artistas. Aunque, en este nuevo álbum, su gran inspiración ha sido Karen Carpenter, y toda la exposición pública que tuvo que sufrir con tan corta edad.

What’s Tonight To Eternity” no es un trabajo fácil de digerir. Grabado entre él mismo y su hermano pequeño a la batería, nos encontramos con un disco con un sonido puramente lo-fi, en el que las canciones van a su ritmo y a su bola. Pero, lo bueno, es que el canadiense ha sabido meter esas influencias de los girls-groups que tanto le gustan, logrando que, por momentos, la experimentación, se convierta en algo parecido al pop. Es el caso de la inicial ‘Plastic Raincoat’, de la muy lo-fi ‘The Limit’, o de esa preciosa ‘Heavy Metal’ que cierra el álbum. La cual, por cierto, está dedicada Chris Reimer, su compañero de Women fallecido.

Su lado más experimental también tiene su punto, y la verdad es que, aunque a veces sean cortes algo duros de roer, se les termina pillando el punto. Ahí tenemos ‘I Want You To Suffer’, que empieza siendo bastante melódica, y acaba convirtiéndose en una oda al ruido (la Velvet también es una de sus grandes influencias). O esa ‘Lucifer Stand’ donde la electrónica juega un papel más que importante. Aunque, quizá, lo más interesante de esta faceta, venga de la mano de ‘Speaking From Above’, en la que unas guitarras un tanto chirriantes tratan de abrirse paso entre unos sintetizadores más luminosos de lo normal.

Al final, el cuarto trabajo de Cindy Lee, no es más que un disco de pop camuflado entre unas cuantas capas de experimentación. Quizá, por eso, cuesta un poco al principio, pero, poco a poco, se le va pillando el punto.

7,8

Postcards – The Good Soldier

Postcards

Me acabo de dar cuenta de que llevo casi un mes sin actualizar el blog. Algo que, por otro lado, es normal, ya que, entre las vacaciones, y las pocas novedades que salen por estas fechas, no había necesidad de actualizar. Afortunadamente, ya empiezan a salir cosas nuevas y por fin tenemos algunos discos que inauguran este 2020. Y, como dato curioso, empezamos con Postcards, una banda del Líbano. Eso sí, con una música que nada tiene que ver con lo que se hace habitualmente en su país. Porque, este trio de Beirut, practica un dream-pop con retazos de shoegaze que parece salida de la lluviosa Escocia, o de la fría Baltimore (tienen bastante de Beach House).

The Good Soldier” es su segundo trabajo, y al igual que en su álbum de debut, fusionan un lado más oscuro y guitarrero, con otro más luminoso y limpio. El caso es que, tanto en una faceta como en otra, salen airosos en varias ocasiones. Aunque, eso sí, ganan los temas más directos y pop. Y es que, cuentan con dos ases en la manga que les pueden abrir muchas puertas fuera de su país (ya han girado alguna vez que otra por Europa). Se trata de ‘Spiderwebs’ y ‘Hunting Season’, dos cortes en los que logran dar con la melodía y el estribillo perfecto. Y todo ello sin dejarse de lado los paisajes más ensoñadores.

Dentro de su lado más reposado, también tenemos bastante donde elegir. Ahí está ‘Dead End’, donde se ponen un poco más crudos y oscuros; ‘Fossilized’ y ‘Lights Out’, en las que se acercan descaradamente, pero con atino, a los Beach House más guitarreros, o ‘Last Resort’, que tiene un toque más tétrico. Aunque, quizá, donde mejores resultados obtienen, es ‘Freediving’, que es un poco más animada que el resto, y se acerca a ese lado pop que comentaba más arriba.

No estamos ante una banda que nos vaya a sorprender por su originalidad, eso está claro, pero la verdad es que saben cómo hacer temas notables de dream-pop. Además, nunca está de más acercarse a la música que se practica en países que no suelen acercarse a estos sonidos, ya que muchas veces nos sorprenden gratamente. Como es el caso.

7,4

Kaytranada – BUBBA

Kaytranada

Kaytranada se ha pegado un tiro en el pie publicando su último trabajo un 13 de diciembre. El músico canadiense de ascendencia haitiana tenía muchas posibilidades de meterse en unas cuantas listas de lo mejor del año con este álbum, pero ahora que ya está todo el pescado vendido, se ha quedado en una especie de limbo. Algo que, la verdad, no deja de ser un tanto absurdo, porque lo de publicar las listas con tanta antelación no tiene ni pies ni cabeza. De hecho, yo mismo podría haber metido fácilmente entre mis discos favoritos del año este trabajo. Pero bueno, dejemos las listas para otro momento, y disfrutemos de esta maravilla.

BUBBA” es toda una masterclass de como actualizar los sonidos de la música negra, y fusionarlos con un lado de lo más pop. Por aquí hay ecos de R&B, Soul, Funk. Estilos, todos ellos, ejecutados con mucha clase y talento. Es un disco sin sobresaltos, con el que, curiosamente, no puedes dejar de bailar. El toque sensual que encontramos en muchas de sus canciones resulta de lo más atractivo, y que haya conseguido darle un equilibrio al álbum con todos los invitados que tiene, es casi un milagro. Porque sí, estamos ante uno de esos trabajos en los que hay muchas voces distintas. Entre ellas las de estrellas como Kali Uchis o Pharrell Williams.

Louis Kevin Celestin, que así se llama en realidad el chico, es todo un experto en el mundo de las mixtapes, y cuenta con una buena colección en su haber. Quizá, por eso, en su segundo trabajo oficial, se deja llevar por ese espíritu, y nos deja un álbum con muy pocos cortes entre canción y canción. Con todo esto, el de Montreal, consigue hacerse con una ristra de hits de infarto, en la que casi es imposible decantarse por uno en concreto. Así, tenemos el funk sedoso e irresistible de ‘2 The Music’, el pop bailable de ‘10%’ (la Uchis es infalible), o los sonidos más minimalistas de ‘What You Need’, donde se hace acompañar por Charlotte Day Wilson para entregarnos el mejor corte del álbum. Eso sí, por poco, porque, tanto el urban de ‘Need It’, como el R&B más dance de ‘Taste’, se quedan muy cerca. Y ojo, porque a pesar de ser un trabajo largo, no baja el ritmo en todo su minutaje, y al final nos entrega una joya como ‘The Worst In Me’, y la ultrapegadiza ‘Midsection’, el cálido tema en el que colabora Pharrell Williams.

8