The Magnetic Fields – 5 Selections From 50 Song Memoir Ep.

magnetic

Un disco con 69 canciones de amor, uno en el que todas las canciones empiezan por I, otro en el que el ruido es el protagonista…Stephin Merritt es incapaz de editar un disco convencional, y siempre tiene una idea nueva que plasmar en sus trabajos con The Magnetic Fields. La última se llama 50 Song Memoir, y como su título indica, contiene cincuenta canciones; una por cada año de su vida. Una especie de diario, del que acaba de adelantar cinco temas.

En 5 Selections From 50 Song Memoir nos encontramos con una canción por cada década de vida de Merritt, y, si nos fiamos de estos temas, parece que esta vez tocan los Magnetic Fields más acústicos y limpios. Aunque sí es cierto que Merritt ha confesado que tocado más de cien instrumentos en todo el disco. Sobre todo de cuerda, que, al parecer, tienen una gran presencia. De hecho, en este adelanto, contamos con un ejemplo como ‘02: Be True to Your Bar, que tiene un épico final orquestal.

Ya sabéis lo que le gusta a Merritt un ukelele, y lo bien que se le da hacer protagonista a este instrumento. Aquí está más que presente tanto en ’74: No, como en ’93: Me and Fred and Dave and Ted, y la verdad, es que estas dos son las que más me han gustado. Sobre todo la segunda, que me parece maravillosa, ya que es el tema más “festivo” del Ep. Aunque ’86: How I Failed Ethics y ’13: Big Enough for Both of Us, que son más reposadas, también son notables.

Es complicado evaluar un Ep así, ya que es como una pequeña porción de algo, pero todo parece indicar que, el año que viene, tendremos otro gran disco de The Magnetic Fields. Por lo menos de tamaño.

7,9

Selección 2016 (7ª Parte)

seleccion-2016-7

Sí, he tardado un huevo y medio en poner una nueva recopilación, pero la culpa no ha sido mía. Como ya dije la semana pasada, los lanzamientos discográficos de este final de año, son de lo más pobres, y con los adelantos del año que viene está pasando lo mismo. Sí hay cosas interesantes, como LIV, el grupo que se ha montando Lykke Li junto a otros artistas suecos, el nuevo tema de The xx, que es una puta maravilla, o uno de los cinco adelantos que han sacado The Magnetic Fields.

Para hacer la recopilación he tenido que tirar de grupos pequeños, casi nuevos, que son los que están haciendo cosas más interesantes. Ahí está el pop psicodelico de The Proper Ornaments, el rollo lo-fi de Monomyth y Redspencer, o el synth-pop de The Beat Escape. Además de alguna banda ya conocida por aquí, como Happyness, que este mismo año sacaban un Ep de lo más interesante, y para el año que viene ya tiene anunciado un nuevo álbum. Pero los que más han conseguido sorprenderme en los últimas semanas han sido Cigarettes After Sex , y una nueva artista llamada Molly Burch. Los dos me han dejado de piedra con sus respectivas nuevas canciones.

Espero que os guste.

  1. Wings of Love / liv
  2. Cremated (Blown Away) / The Proper Ornaments
  3. Puppet Creek / Monomyth
  4. Perks / Redspencer
  5. John Hughes / Tim Cohen
  6. Follow The Leader / Foxygen
  7. Your Eyes Tell Lies / Spirit Club
  8. The Sun, a Small Star / Ablebody
  9. Once/Twice / Suburban Living
  10. Tell Me / Motorama
  11. Gentle Eyes / Terry Malts
  12. Dead Alive / The Shins
  13. Falling Down / Happyness
  14. Where Eagles Dare / Katy Goodman And Greta Morgan
  15. Counting Stars / The Hidden Cameras
  16. ’93 Me and Fred and Dave and Ted / The Magnetic Fields
  17. Try / Molly Burch
  18. K. / Cigarettes After Sex
  19. Million Dollar Loan / Death Cab For Cutie
  20. The Castle / The Flaming Lips
  21. On Hold / The xx
  22. Seeing Is Forgetting / The Beat Escape

Katy Goodman & Greta Morgan – Take It, It’s Yours

katygretaalbumcover-640x643-597x600

Sí, ya sé que llevo semanas sin actualizar el blog, pero es que este tramo final del año está siendo una auténtica mierda en cuanto a novedades se refiere. Así que no me ha quedado otra que rescatar discos que salieron hace unos meses. Es el caso de esta colaboración entre Katy Goodman y Greta Morgan, que se han sacado de la manga un disco de versiones maravilloso.

Ayer mismo escribí la crítica de este trabajo para indienauta.com, y la verdad es que no me apetece escribirla otra vez, así que me voy a lo fácil y copio y pego.

No es fácil plantarse ante diez canciones ajenas y darles una personalidad propia. Y mucho menos fácil es conseguir que el conjunto de esas diez canciones sea coherente e interesante. Katy Goodman (La Sera) y Greta Morgan (Springtime Carnivore) han superado estos dos retos con creces, y han logrado dar con la fórmula para crear algo absolutamente personal con los termas de otros. Además, de paso, se han sacado de la manga uno de los discos más bonitos de los últimos meses.

Para crear este “Take It, It’s Yours”, las dos artistas norteamericanas solo se pusieron una condición: todas las canciones tenían que pertenecer al punk y la new-wave de finales de los setenta y principio de los ochenta. La selección de temas es exquisita y, al contrario que otras bandas, no se han ido por las ramas en busca de la canción desconocida de turno. Por aquí hay versiones de auténticos de hits de aquella época, como ‘Ever Fallen In Love’ de los Buzzcocks, ‘I Wanna Be Your Dog’ de losStooges, o ‘Dreaming’ de Blondie. Las tres están casi irreconocibles en su nueva faceta de pop ensoñador. Es más, la falta de base rítmica y los paisajes de teclados, hacen que casi parezcan nanas. Algo que también pasa con su versión del ‘Rebel Yell’ de Billy Idol.

Goodman y Morgan han debido pensar que los éxitos no necesitan florituras, y se han dejado todos los adornos para los temas más “desconocidos” –siempre entre comillas, que nunca se sabe cuál es el alcance real de una canción-. Así, nos encontramos con que llevan el ‘Bastards of Young’ de los Replacements hacia el lado fronterizo, o que al ‘Where Eagles Dare’ de los Misfits le viene de maravilla convertirse en un himno de pop con aires sesenteros. Además de llevar al dream-pop más onírico el ‘In The City’ de los Jam, y conseguir hacer dos temas notables de folk de canciones deWipers y Bad Brains. Pero es su versión de ‘Sex Beat’, el éxito de Gun Club, la que más diferencias tiene con la original. Tanto, que resulta sorprendente que sea la misma canción.

Take It, It’s Yours” no deja de ser un disco de versiones, pero, gracias a su coherencia y su personalidad, se disfruta igual que si fuera un disco con canciones originales de Katy Goodman y Greta Morgan.

8

Nada Surf – Peaceful Ghosts

nada_surf_peaceful_ghosts

Creo que ya he comentado por aquí más de una vez lo poco que me gustan los discos en directo, y la poca utilidad que, a mi parecer, tienen. Los veo como una recopilación más y, sinceramente, en los tiempos que corren, en los que cualquiera se puede hacer su propia recopilación, me parecen todavía más absurdos. Aunque también tengo que decir que, el disco que más disfruté en mi pre-adolescencia, fue el 101 de Depeche Mode. Pero claro, eran otros tiempos.

Evidentemente, el nuevo disco en directo de Nada Surf es el culpable de que haya escrito esa parrafada de más arriba. De hecho, os preguntareis por qué hablo de él, si los directos no me van un carajo. Básicamente es por dos razones. La primera, y la principal, es porque son nuevas versiones de sus canciones, en las que han dado el protagonismo a la instrumentación de cuerda. La segunda es algo más personal, ya que, aunque últimamente están un poco de capa caída, Nada Surf es uno de esos grupos que lleva años acompañándome, y siempre saco un hueco para escuchar su nuevo material.

Peaceful Ghosts se grabó el pasado verano junto a dos orquestas, la ORF Radio Symphony Orchestra de Vienna, y la Babelsberg Film Orchestra de Berlín. Es más, fueron las propias radios a las que pertenecen esas orquestas, las que propusieron a la banda hacer este experimento. El resultado es bastante interesante, y hay algunas canciones menores de la discografía de los neoyorquinos que ganan muchos puntos. Es el caso de The Fox, un tema que ya contaba con algunos vientos, y que aquí se engrandece de forma sorprendente. Pero es en los temas de su último trabajo, el irregular You Know Who You Are, donde más se notan las mejoras. Canciones un tanto sosas, como Believe You’re Mine o Animal, suenan más imponentes es interesantes. Además, tanto Rushing como Out of the Dark, que eran de lo mejor de ese trabajo, también están mejoradas.

Por supuesto, de las canciones más famosas de su discografía, han elegido las más sosegadas, y las que son menos ruidosas. Estas ya funcionaban en sus versiones originales, así que poco más que decir de Beatiful Beat, Blizzard of ‘77, 80 Windows o Inside of Love. Simplemente disfrutar de ellas en su nueva faceta orquestal.

Desde luego, es un disco para fans, como todos los discos en directo, así que si no os van mucho, ni le prestéis atención. O si, a lo mejor esta faceta sí os convence.

7,4

Ablebody – Adult Contemporaries

ablebody

Tengo que darle las gracias a un seguidor del blog que me recordó por twitter que este álbum ya estaba publicado. Y es que, a pesar de que me gustó mucho el primer el single, no me acordaba que el disco al completo salía a la venta a mediados del mes pasado.

Ablebody empezó siendo el proyecto en solitario de Christoph Hochheim, guitarrista de apoyo y, posteriormente, miembro oficial de The Pains Of Being Pure At Heart. Pero poco le duró la aventura en solitario, porque nada más empezar se le unió Anton, su hermano gemelo. Este es su álbum de debut, pero fue hace un par de años cuando se dieron a conocer con After Hours, canción que también han metido aquí.

Como os podéis imaginar, lo suyo es el pop, pero se alejan bastante de lo que hace Christoph con sus otras bandas (también es miembro Depreciation Guild). La pareja de hermanos prefiere irse hacia un soft-pop de corte ochentero y, gracias a él, consiguen hacerse con un trabajo de lo más interesante. Principalmente, porque han logrado dar con un sonido muy chulo, que está muy lejos de las producciones de corte independiente. Controlan de maravilla los teclados sofisticados, que están ahí, pero no son los protagonistas, y tanto las guitarras limpias, como las distorsionadas, están donde tienen que estar.

Adult Contemporaries no es un disco con una producción estupenda y ya está. Otra de sus grandes bazas son las canciones, que tienen alma de hit. Si es cierto que les gusta arriesgar, y como primer single editaron Backseat Heart, un tema un poco escurridizo, que se iba a los cinco minutos. Pero también saben hacerse con canciones más directas, como es el caso de la ya mencionada After Hours, de la estupenda Gaucho, o de la potente, pero muy pop, The Sun, a Small Star. Además de Heart Keep, el tema más juguetón del álbum

Se podría decir que el disco está divido en dos, y la segunda parte es la de los cortes más relajados y sofisticados. Aquí se van hacia un pop que, en algunas ocasiones, nos recuerda a los Aztec Camera post High Land, Hard Rain, y que tampoco está nada mal. Es el caso de Marianne, que tiene ese sonido tan sintético característico de los ochenta. Algo que se acentúa en las canciones posteriores, como One Dime a Day, Say What You Will y esa balada llamada Send Me a Letter, en la que cuentan con la colaboración de Sean Nicholas Savage.

La verdad es que, gracias a que no han tirado hacia el típico sonido indie-pop, Ablebody se han sacado de la manga uno de los discos más interesantes de este otoño.

7,8

The Hidden Cameras – Home on Native Land

honl-art

No hay nada como dejar tu país una buena temporada para echarlo de menos. Eso es algo que sabe muy bien Joel Gibb, el líder de The Hidden Cameras, que, tras pasar una década en Berlín, ha vuelto a su Canadá natal. Allí se ha dado cuenta de todo lo bueno que tiene su país, y ha terminado dedicándole el que es su séptimo trabajo. Incluso adapta Log Driver’s Waltz, un estándar canadiense para el que ha contado con la ayuda de Rufus Wainwright, Feist y Mary Margaret O’Hara.

Home on Native Land no tiene nada que ver con el rollo gótico de su anterior trabajo, o con el pop orquestal de sus primeros discos. Estamos ante el que podríamos llamar el álbum country de The Hidden Cameras. Algo que, en un principio, puede resultar un poco extraño, pero si nos fijamos en algunos cortes de sus comienzos, esa influencia ya estaba por ahí. Es más, la fantástica The Day I Left Home, no desentonaría en los discos de esa época. Y es que, el propio Gibb comenta que la escribió en 2006, cuando se mudó a Alemania.

No es que yo sea un gran seguidor de la música country, pero este trabajo me ha gustado. Más que nada porque Joel Gibb aporta parte de su sensibilidad a estas canciones secas y áridas, dándole el toque personal con el que nos ha conquistado otras veces. Ahí está esa preciosa oda al amor obsesivo llamada He Is The Boss of Me, la casi instrumental Ode to an Ah, en la que encontramos los coros de Neil Tennant de Pet Shop Boys, o la delicadeza de Big Blue y Drunk Dancer’s Waltz. Pero lo mejor, junto al single, está en el trío de canciones que conforman Be What I Want, Counting Stars y The Great Reward, que, de nuevo, nos vuelven a remitir a sus primeros trabajos. Sobre todo la segunda, que tiene un estribillo de lo más festivo y unos coros soul que son una maravilla.

Lo que no me ha gustado tanto son las canciones más fronterizas, en las que saca a pasear la slide guitar, la cual no puedo soportar. Ni siquiera me va mucho el numerito bar de carretera que se ha montado en Don’t Make Promises, en la que, por cierto, colabora Ron Sexsmith. Algo parecido me pasa con Twilight of the Season, la canción que cierra el álbum, y el otro tema donde aparece Sexsmith, que ha terminado llevando a Gibb a su terreno.

Pese a tener esos tres o cuatro cortes más fronterizos, el resultado final es bueno, y casi se podría decir que es su mejor trabajo desde el lejano Mississauga Goddam.

7,8

Spirit Club – Slouch

spiritclublp

No tenía ni idea de la existencia de este proyecto paralelo de Nathan Williams, el líder de Wavves. Aunque me parece que no soy el único. Solo hay que ver las pocas reproducciones que tienen las canciones de su primer trabajo en Spotify. Es una lástima, porque suenan muy bien, y se aleja un poco de lo que hace con su otra banda.

Slouch es su segundo álbum, y si eres seguidor de los Beach Boys, no puedes dejar de escucharlo. Es cierto que hay momentos en los que parece que están un poco de coña, y que se burlan de los famosos coros de los chicos de California, pero, aun así, molan. Solo hay que escuchar la estupenda Your Eyes Tell Lies, en la que exageran una barbaridad el falsete y se hacen con un estribillo que me tiene totalmente enganchado. O la genial Nearly as Much as You, en la que se pasan tanto, que la influencia se les va hasta Frankie Valli.

Hay veces en las que Williams no puede evitar sonar su banda principal, pero siempre desde una perspectiva mucho más pop. Es el caso de Fast Ice y Broken Link, que suenan más contundentes que el resto del álbum, pero que también cuentan con su estribillo molón y sus coros en plan falsete. Son casi una anécdota dentro del disco, ya que el resto es mucho más tranquilo y agradable. Gran parte del álbum son baladas que nos recuerdan al Surfer Girl o al Don’t Worry Baby, como es el caso de Room to Run, That’s My Curse o Lately I Haven’t Been Sleeping. Incluso van un poco más allá, y en Needful Things se fijan en los grupos Doo-wop de los cincuenta.

La verdad es para mí, que no soy muy fan de Wavves, me ha sorprendido gratamente este disco. Pero claro, sí que soy muy seguidor de los Beach Boys, y con eso me han ganado.

7,7