Pumarosa – The Witch

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Buscando información de los teloneros de Depeche Mode en su gira europea, me he encontrado a Pumarosa, una banda londinense que editó su álbum de debut la pasada primavera. Y la verdad es que ha sido todo un descubrimiento, porque, a pesar de tener unas referencias claras, han conseguido un sonido bastante propio. Eso sí, a los que precisamente no se parecen en nada, es a los de Basildon. Lo suyo es mucho más rock, y las influencias evidentes se van hacia el post-punk y el rock oscuro.

No es por menospreciar al resto de miembros de la banda, pero lo mejor de estos británicos es el carisma Isabel Munoz-Newsom. Esta especia de Siouxsie o Patti Smith del siglo XXI, lo envuelve todo con su voz profunda, la cual se adapta de maravilla a los paisajes sonoros oscuros de sus compañeros. Solo hay que escuchar la envolvente ‘Dragonfly’ que abre este “The Witch”, en la que nos enseñan su faceta más lánguida. Al igual que en el misterioso tema que le da título, en el que también se ponen algo étnicos. Pero también cuentan con una faceta más potente, y la reflejan de maravilla en ‘Honey’, que es todo un hit, en el que vemos a una Munoz mucho más melódica. Aunque lo mejor de este mundo oscuro que tanto les gusta, es ‘Priestess’, la hipnotica canción de siete minutos con la que se dieron a conocer. Ojo con su final, en el que el saxo arrebata todo.

La segunda parte del disco es un tanto más luminosa y electrónica. Y en ella nos dejan el corte más pop de su corta carrera, que no es otro que el maravilloso ‘My Gruesome Loving Friend’, en el que un teclado juguetón guía al resto de la canción. Tras ella, las que toman el protagonismo son las cajas de ritmos. Tanto ‘Red’, con su toque funk, como la bailonga ‘Barefoot’, dan buena cuenta de los ritmos más electrónicos. Y la verdad es que les sientan muy bien. Solo hay que escuchar esa ‘Snake’ final, en la que escuchamos un duro combate entre unas guitarras ruidosas y unas bases rítmicas electrónicas.

Hay que prestar atención a Pumarosa y a su debut, que cuenta con un buen número de canciones redondas. No obstante, está recibiendo muy buenas críticas en su país. Y ya sabéis, si sois de los que vais a asistir al concierto de Depeche Mode en Madrid, no os los perdáis.

8

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Charlotte Gainsbourg – Rest

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Algunos pensarán que Charlotte Gainsbourg lo ha tenido fácil por ser hija de quien es, pero yo no lo creo. Tener como padres a Serge Gainsbourg y Jane Birkin puede ser un impedimento, y a las primeras de cambio te pueden plantar la coletilla de “la hija de…”, pero la artista francesa supo quitársela de encima muy pronto. Todo gracias a una extensa carrera cinematográfica llena de premios y reconocimientos, y a una faceta musical que siempre ha cosechado buenas críticas. Una carrera musical que recupera ahora, tras ocho años sin editar canciones nuevas. Si nos olvidamos del disco de rarezas y directos de 2011, claro. Y, como viene siendo habitual en todos sus trabajos, lo hace muy bien acompañada, ya que por aquí hay colaboraciones de una de las mitades de Daft Punk, Owen Pallet, Connan Mockasin y hasta el mismísimo Paul McCartney. Además, la producción corre a cargo del músico francés SebastiAn.

Rest” es bastante más electrónico que su anterior trabajo, y se podría decir que ha seguido la estela de los temas inéditos que sacó en 2011. No obstante, SebastiAn, es un productor de música electrónica y, en algunos cortes, demuestra que sabe muy bien lo que se hace. Es el caso de ‘Deadly Valentine’, uno de los singles previos de álbum, que, por cierto, cuenta con un estupendo vídeo protagonizado por ella misma, y por su amigo Dev Hynes. Aquí se hacen con un estupendo tema de pop bailable de lo más intenso, y algo épico. Pero sus coqueteos con el dance no se quedan ahí, y en ‘Silvia Says’ saca su lado más petardo, y nos deja un gran corte de aires funkies. Aunque, para petardeo, tenemos la extraña ‘Songbird in a Cage’, la cual, por cierto, ha escrito Paul McCartney. Y si ya nos vamos a ‘Lex oxalis’, nos encontramos con una especie de fusión entre la chanson francesa y el disco, que suena de maravilla.

A pesar de tener esos coqueteos con las pistas de baile, gran parte del disco, es mucho más tranquilo. Gainsbourg tiene más que controlado lo del susurro sensual, y da buena cuenta de ello en temas como ‘Ring-a-Ring O’Roses’, que tiene un punto ensoñador que me encanta. Por cierto, que esta es la canción que ha producido Guy-Manuel de Homem-Christo, el de Daft Punk. Hacia este rollo también se van ‘Kate’, que es una delicadísima chanson francesa – va intercalando el francés y el inglés a lo largo de todo el disco-, la muy sixties ‘I’m a Lie’, o el fantástico tema que da título al disco. Incluso también podemos meter en este carro esa ‘Dans vos airs’, que empieza como una canción de Stereolab, acaba convirtiéndose en una típica canción francesa.

Desde luego, Charlotte Gainsbourg tendrá la mitad de sangre inglesa, pero se ha sacado de la manga un disco más francés que la Torre Eiffel. Y le ha quedado muy bien.

7,9

Tears For Fears – Rule The World: Greatest Hits

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No soy muy de poner recopilaciones de un solo artista en el blog, pero hay veces que vienen bien. Sobre todo cuando se trata de un grupo como Tears For Fears, con el cual he tenido una relación de amor/odio desde pequeño. Y es que, por alguna de esas manías que se tienen cuando uno es un canijo, allá por los ochenta, los odiaba. Todo gracias a la chapa que daban en los canales musicales de la parabólica con el vídeo de ‘Sowing The Seeds Of Love’. Por aquella época, mis gustos iban por otro lado, y no soportaba esta canción. Pero ahora, que soy una persona hecha y derecha, me gusta bastante. Y no solo eso, en los últimos años, he descubierto al dúo inglés, y he comprobado que tienen muchos más temazos más allá de ‘Everybody Wants To Rule The World’ y ‘Shout’.

Rule The World: Greatest Hits” no deja ser la típica recopilación de cara al mercado navideño, que es toda una tradición en UK. Pero cuenta con un par de ganchos en forma de nuevas canciones. Y es que, en esta década, Curt Smith y Roland Orzabal han demostrado que están muy pendientes de lo que pasa en la actualidad musical. Solo hay que recordar esas versiones de Animal Collective, Hot Chip y Arcade Fire que se marcaron hace tres años. Esto es algo que se nota tanto ‘I Love You But I’m Lost’, como en ‘Stay’, los dos cortes nuevos de la recopilación. La primera es todo un hit de synth-pop de lo más pegadizo, que deja por los suelos a muchos de los imitadores que les han salido estos años. Sin embargo, en ‘Stay’, nos dejan una balada sintética y minimalista, que no está nada mal. Por lo menos no es nada noña.

Tears For Fears es un grupo que tuvo su mejor momento en los ochenta, y eso se nota en la recopilación. Como muchas de las bandas de esa década, coquetearon con unos cuantos estilos musicales, y algunas de sus canciones cuentan con una producción muy de esa época. En algunos casos para bien, como en la genial ‘Change’ y en las sintéticas ‘Mad World’ y ‘Pale Shelter’, que eran los puntos álgidos de su primer trabajo. Y es que, el synth-pop era lo que se llevaba en 1983, pero un par de años más tarde, cuando editaron “Songs From The Big Chair”, la cosa había cambiado. Aquí ya se les ve más centrados en el pop más clásico, salvo en ‘Shout’, claro. Pero las guitarras están mucho más presentes, y nos dejan clásicos como ‘Everybody Wants To Rule The World’ y ‘Head Over Heels’, la que me parece la mejor canción de su carrera. Al final de la década editan “The Seeds Of Love”, un disco que se convierte en un todo éxito de ventas, gracias a la ya mencionada ‘Sowing The Seeds of Love’, y a ‘Woman In Chains’. Ésta última, era una canción correcta, en la que exploraban el problema de las mujeres maltratadas. Todo un baladón para el que contaron con la colaboración de la cantante Oleta Adams. Pero lo mejor del álbum estaba en ‘Advice For The Young At Heart’, donde se convertian en Prefab Sprout y nos dejaban un temazo popero.

Más allá de los ochenta, su carrera no merece mucho la pena. Y no es que lo diga yo, ellos mismos lo dejan claro en esta recopilación, en la que, quitando los dos temas nuevos, solo meten tres canciones que no son de esa década. Y la verdad es que, aunque ‘Break It Down Again’, no está nada mal, esa ‘Raul And The Kings Of Spain’, en la que estaba claro que intentaban apuntarse a la corriente rockera que explotó tras el grunge, dejaba mucho que desear. Y si ya nos vamos a ‘Closest Thing To Heaven’, que era la canción que cerraba el que, hasta la fecha, es su último álbum, nos encontramos con un corte pasable, pero nada más.

Todas las recopilaciones sirven para muy poco si ya conoces la carrera del grupo, pero siempre vienen bien hacer un repaso. Además, no nos olvidemos, ésta, tiene los dos temas nuevos, los cuales merecen bastante la pena.

8

The BV’s – Speaking From The Distance

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No suele ser habitual encontrarse con bandas alemanas que hagan indie-pop y shoegaze, y que encima lo hagan bastante bien, como es el caso de The BV’s. Aunque hay que decir que, este proyecto, el cual he conocido gracias a su inclusión en el cartel del próximo Madrid Popfest, está formado por un alemán y un inglés. Además, gran parte de las canciones se crearon el año pasado en Inglaterra, así que podemos decir que es un grupo anglo-alemán.

No he encontrado mucha información de ellos en las redes, tan solo un bandcamp y una página de Facebook, en la que describen su música como un hibrido de Sarah Records / C-86 Jangle Pop, Shoegaze, Ambient y algo de Noise y Krautrock. Y la verdad es que dan el clavo con esta descripción, porque en “Speaking From The Distance”, el que es su álbum de debut, hay un poco de todo esto.

El disco empieza a lo grande, con dos de los temas más directos de todo el álbum. Por un lado, tenemos ‘Ray’, que no es otra cosa que un excelente tema de pop jangle deudor de bandas como Another Sunny Day o The Orchids. Sin embargo, por el otro, nos encontramos con ‘Sushi Later’, en la que afilan las guitarras y nos dejan un maravilloso tema de pop ruidoso. Dos facetas a las que vuelven en cortes como ‘Never Open That Door’, ‘H and M’ y ‘Neon’, las cuales también están a un gran nivel.

De su faceta más reposada y ensoñadora me quedo con varios temas. El primero es ‘To No Ar’, en el que se acercan a un poco a lo que están haciendo últimamente DIIV, algo que también se puede apreciar en la instrumental ‘Mousehole’. Aunque en este mundo de paisajes ensoñadores, la que se lleva la palma es la canción que da título al álbum, que es deliciosa y acaba con una buena dosis de shoegaze. Mención aparte merece ‘A…/’, el ruidoso tema de ocho minutos con el que cierran el disco, que suena de lo más potente.

Como siempre digo en estos casos, no han inventado nada nuevo, pero se les da de maravilla recrearse en esos sonidos que tanto nos gustan por aquí.

7,9

Tennis – We Can Die Happy

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Sabéis que estoy totalmente a favor de los grupos que publican Eps, y que es un formato que me parece muy útil. Pero a veces no lo es tanto, y éste caso es uno de ellos. Esto no significa que el nuevo Ep de Tennis sea malo, pero sí innecesario. El matrimonio de Baltimore editó su último largo este mismo año, y volver unos meses después con la misma propuesta, no tiene mucho sentido. Quizá, tendrían que haber esperado al año que viene, así no tendríamos tan fresco su anterior trabajo.

We Can Die Happy” no deja de ser un apéndice con los temas restantes de su último álbum, y eso es algo que se nota. El sonido es absolutamente el mismo, nada cambia, y siguen con ese soul-pop setentero en el que se encuentran tan cómodos. Además, parece que no les va tan mal, porque su último vinilo ha despachado 24.000 copias en Estados Unidos. Así que solo queda comprobar si las canciones están a la altura, y ahí es donde empiezan los problemas. Sus cinco temas son correctos, nada que objetar, pero creo que solo hay dos realmente sobresalientes. Se trata de ‘No Exit’, que es un estupendo corte de pop electrónico marca de la casa, y de ‘Diamond Rings’. Aquí sí hay que decir que han estado de lo más acertados, y se han sacado de la manga un gran hit. Algo que intentan, sin lograrlo, en ‘Born To Be Needed’, que les ha quedado demasiado blanda.

Donde también están muy cómodos, es en las baladas. Ahí aciertan, pero no enamoran, cuando utilizan el piano, como es el caso de ‘I Miss That Feeling’, y aburren con la sedosa y ensoñadora ‘Building Gold’.

Un Ep para fans.

7

 

Peter Matthew Bauer – Mount Qaf (Divine Love)

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Sé que muchos no opinarán como yo, pero tengo que decir que, de todos los miembros de The Walkmen que están sacando discos en solitario, el que más me gusta es Peter Matthew Bauer. Es cierto que Hamilton Leithauser, el que fuera su cantante, está arriesgando más y abriendo nuevos caminos musicales en su carrera, pero, salvo algunos cortes, como la maravillosa ‘1000 Times’, no me termina de convencer su pasión por los sonidos más clásicos de la música norteamericana. Así que me quedo con Bauer y su sonido, que me recuerda un poco más al de The Walkmen.

Liberation!”, su debut en solitario, fue una enorme sorpresa para mí, y acabó entre los mejores discos de 2014. Todo gracias a temas como ‘Philadelphia Raga’ o ‘You’re The Chapel’, en los que el norteamericano se dejaba llevar por un rock de tintes lo-fi y épicos. Algo a lo que vuelve en este segundo trabajo.

Mount Qaf (Divine Love)” está al nivel de su debut, y eso es algo que podemos comprobar desde el primer tema. ‘Wild Light’ sigue la estela de ‘Philadelphia Raga’, y en él encontramos esa épica contenida y esos coros femeninos que tan buenos resultados le han dado en el pasado. Quizá se repita un poco, pero da igual. Solo hay que escuchar la potente ‘Full Moon in the Sky’ o ese himno llamado ‘Khidr (American Drifter Music)’, para darse cuenta de que estamos ante un tío que sabe lo que es hacer canciones con gancho. Incluso cuando no los pone un poco más difícil, como es el caso de la minimalista ‘Divine Love to Kill Fascism’, o de la sucia ‘See You In The Streets (Desolate Town)’, también es fácil conectar con su música.

La verdad es que es imposible no acordarse de The Walkmen cuando escuchas este disco, y un tema como ‘Hold on to Someone’, que podría estar en cualquier disco de su antigua banda. Pero Bauer sabe darle su propia personalidad a ese sonido, y fusionar todo la aprendido con sus compañeros, con otras influencias. Es el caso de la invernal ‘You Always Look for Someone Lost’, donde se podría decir que ha tirado de las producciones de Phil Spector. O esa ‘Will You Still Speak of Love’ tan maravillosa, y tan Springsteen. Una influencia que también podemos encontrar en ‘I Ching (Àlam al Mithal)’, el intenso tema con el que cierra el disco a lo grande, y con una buena dosis de distorsión.

Pocas pegas le puedo poner este álbum, el cual, según su creador, es una colección de “canciones de amor esotéricas”. Quizá, la única, es que no ha cambiado mucho su propuesta, pero como funciona, da igual.

8,1

Liima – 1982

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Cuando internet no existía, y no se podían escuchar los discos antes de su salida al mercado, era muy habitual comprar un álbum por su portada. Yo lo he hecho más de una vez, y me he llevado tantas alegrías como desilusiones, pero no dejaba de tener su rollo ver si lo que había dentro era tan bueno como lo de fuera. Todo esto viene por el nuevo álbum de Liima, con el que me ha pasado una cosa parecida. Su portada, tan simple, y con la que es inevitable no darse cuenta del homenaje a la película “The Warriors”, me atrapó hace unos días y fue la primera toma de contacto que tuve con este grupo. Más tarde ya descubrí que, éste, es su segundo trabajo, y que la banda está formada por varios miembros de Efterklang y el músico de jazz Tatu Rönkkö. Y sí, si me hubiera pasado hace dos décadas, sería una de las veces que acerté comprándome un disco a ciegas.

1982” tiene un cierto punto experimental, pero no es un trabajo difícil de escuchar. Y es que, a pesar de que Rönkkö es un músico de jazz, la partida la ganan los miembros de Efterklang. No es que suene mucho a la banda danesa, pero sí cuenta con esa intensidad que les ha hecho conocidos. Aunque, eso sí, pasada por el filtro de la electrónica y la oscuridad. Como prueba, el que fue el primer single del álbum, el cual, además, le da título y lo abre. ‘1982’ es un corte de dark-pop absolutamente maravilloso. Además, no sé si será porque la vi hace poco y me encantó, pero creo que sería la canción perfecta para sonar en la nueva entrega de Blade Runner. Sin duda alguna, es lo mejor del álbum, pero también hay unas cuantas canciones más que se acercan a esta maravilla. Es el caso del ‘People Like You’ y su potente final post-punk. O de momentos más relajados y elegantes, como los de ‘Life Is Dangerous’ y ‘My Mind Is Yours’.

Si nos vamos a su faceta más ambiental, hay que destacar la fría ‘David Copperfield’, en la que se muestran más etéreos. Algo así como unos Sigur Rós sintéticos. Y para sintética, la extraña ‘2-Hearted’, de la que salen airosos, a pesar de que se les va la mano con el autotune –lo siento, pero no puedo con este cacharro-. Y también van por buen camino en ‘Jonathan, I Can Tell You’ y se pequeño toque de R&B sintético.

Oscuro, algo extraño, intrigante…estamos ante un álbum notable, en el que combo escandinavo acierta en buena parte del disco. Una de las sorpresas de este año, sin duda.

7,9