Selección 2016 (5ª parte)

 

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Sí, ya sé que estoy muy vago con las recopilaciones mensuales, por eso el quinto volumen de este año viene más cargado de lo normal. En un principio tenia que haber caído antes de irme de vacaciones, pero no tuve tiempo, así que la he actualizado un poco, y me ha salido una lista de 32 canciones.

Como siempre, encontramos algunas de las novedades que han salido en las últimas semanas, que, la verdad, han sido unas cuantas. Nuevos singles de Father John Misty, The Tallest Man On Earth, Sharon Van Etten, Regina Spektor, Merchandise o PJ Harvey, que ha editado Guilty, un descarte maravilloso de su último trabajo. Aunque mi canción favorita del último mes es A 1000 Times, el primer adelanto del álbum conjunto que van a sacar Hamilton Leithauser (ex-The Walkmen) y Rostam (ex-Vampire Weekend), que es una pasada. Junto a ellas, también encontramos lo mejor de alguno de los discos que han caído en el blog en los dos últimos meses. Canciones como Happy de Mitsky, Shut Up Kiss Me, de Angel Olsen o Augustine de Blood Orange, que me siguen gustando tanto como el primer día.

Espero que os guste.

1. I’m in Love / Teenage Fanclub 2:41
2. Hard To Clean / Chook Race 2:45
3. Bills / Ultimate Painting 3:50
4. Backseat Heart / Ablebody 4:59
5. Everybody Wants to Love You / Japanese Breakfast 2:13
6. Personal Line / Jay Arner 3:29
7. In A Drawer / Band Of Horses 3:59
8. Real Love Baby / Father John Misty 3:09
9. A 1000 Times ft. Rostam / Hamilton Leithauser 4:13
10. Rivers / The Tallest Man on Earth 3:57
11. Stand By Me / Florence And The Machine 4:06
12. Not Myself / Sharon Van Etten 4:41
13. Bleeding Heart / Regina Spektor 3:59
14. Guns / Nice As Fuck 2:59
15. Guilty / PJ Harvey 3:55
16. Happy / Mitski 3:40
17. Shut Up Kiss Me / Angel Olsen 3:21
18. I Decide / The Julie Ruin 3:33
19. Anxiety / Preoccupations 4:30
20. Flower of Sex / Merchandise 4:54
21. Holy Day / Motorama 3:59
22. Green Roses / LNZNDRF 11:42
23. Lost Boys / Still Corners 4:16
24. Fever / Roosevelt 4:24
25. El extraño viaje / Murciano Total 3:46
26. Nightlife / The Casket Girls 3:48
27. Get My Bang / Wild Beasts 3:33
28. Augustine / Blood Orange 3:51
29. Miami Logic / Metronomy 3:21
30. Candyland / Sin Fang (Feat. Jónsi)3:47
31. The Spoils (feat. Hope Sandoval) / Massive Attack 5:46
32. In Your Eyes (feat. Charlotte Day Wilson) / BADBADNOTGOOD 4:07

Teenage Fanclub – Here

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Teenage Fanclub es un grupo que, poco a poco, ha dejado de interesarme. La banda escocesa fue una de mis favoritas en los noventa, y algunos de sus trabajos me parecen auténticas joyas del pop de guitarras. Es más, si me preguntáis por un buen grupo de power-pop, el primer nombre que me viene a la cabeza es el suyo. Pero claro, su mejor momento fue hace más de veinte años, y sus últimos trabajos están bien, pero no cuentan con la magia que tenían Bandwagonesque, Thirteen y Grand Prix. Aunque sí es cierto que, en cada nuevo álbum, siempre cuentan algunos cuantos temas destacables.

Here es otro trabajo de Teenage Fanclub. No se me ocurre mejor forma de describirlo. A estas alturas del partido no van a cambiar su forma de hacer música, y siguen utilizando los mismos ingredientes de siempre. Ya sabéis, melodías vocales heredadas de los Beach Boys, guitarras distorsionadas, pero no demasiado ruidosas, y estribillos simples y efectivos. Por no hablar de que las letras vuelven a reincidir en la vida y el amor, las dos cosas que, según ellos, son más importantes. Así que lo mejor es sentarse, pillar una cervecita, y disfrutar tranquilamente de su pop de toda la vida.

Los escoceses son perros viejos de esto, y saben que un buen primer single que llame la atención es lo mejor para recuperar al público perdido. Y es que, cuando tardas seis años en sacar un disco, lo mejor es volver con una canción como I’m In Love. En ella nos encontramos con los Teenage Fanclub más directos, esos que en dos minutos y medio son capaces de alegrarte el día más tonto. Es lo mejor de todo el disco, pero no la única canción notable. Tras ella nos encontramos con la excelente Thin Air, con la bonita Hold On, o con The Darkest Part Of Night, en la que reinciden en ese pop preciosita que empezaron en la época de Songs From Nothern Britain. A partir de aquí están un poco menos acertados, y los temas más interesantes llegan cuando se ponen un poco más potentes. Es el caso de The First Sight, donde vuelven a la distorsión de sus primeros trabajos, o del pop directo de Live In The Moment y la delicadeza de It’s a Sing. Aunque también es cierto que en I Have Nothing More To Say han logrado dar con una buena balada.

Supongo que Here entra bien porque hace seis años que no sabíamos nada de ellos, pero el caso es que me ha gustado, y una vez acabado, me han entrado ganas de ponerlo otra vez. Y eso es algo que no me pasaba desde el lejano Howdy!

7,4

Preoccupations – Preoccupations

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A estas alturas ya sabréis que Preoccupations no son otros que Viet Cong, la banda canadiense que el año pasado nos sorprendió con un debut contundente, vibrante y lleno de grandes temas. Los de Calgary acabaron un poco hartos de la polémica que suscitaba su nombre anterior, y han decidido empezar de nuevo como Preoccupations. Además, no solo han cambiado de nombre, también hay un pequeño cambio de sonido.

Preoccupations no han perdido la oscuridad ni la claustrofobia que dejaban ver en su primer trabajo, pero, en este nuevo álbum, sí que se aprecian algunos detalles que hacen su música un poco más amable. Gran parte de las guitarras suenan más luminosas, y se puede ver un giro claro hacia unas composiciones más melódicas. Es más, lo primero que me ha venido a la cabeza tras escuchar este álbum, es el Microcastle de Deerhunter, y eso siempre es bueno.

No hay que dejarse engañar por el tono fúnebre y la voz de ultratumba de Anxiety, el primer single del álbum, y el corte que lo abre. Sí, es oscura, pero su ritmo más reposado, y ese teclado que aparece en el estribillo que, dicho sea de paso, es bastante directo y pegadizo, hacen de ella una canción tremendamente atractiva. Algo que también ocurre con Monotony, que te gana nada más empezar, con esos acordes simples, pero muy luminosos, o en Fever, el melancólico tema con el que cierran el álbum. Por cierto, el teclado de esta última me ha hecho buscar una canción de Madonna. Ahí lo dejo caer.

Si eres de los que prefiere su faceta más contundente, no te preocupes, también hay varias dosis. Ahí está Zodiac, en la que dan un buen repaso a lo mejor del post-punk, o Degraded y Stimulation, donde dejan por los suelos todo lo que han sacado Interpol en los últimos años. Pero lo mejor del disco viene en Memory, que cuenta como una canción, pero más bien son tres. Sus once minutos están divididos en tres partes, y contiene tres los mejores minutos musicales que he escuchado este año. Entre el minuto 3:30 y el 6:30 se sacan de la manga un tema maravilloso y vibrante, en el que se dejan llevar por un teclado épico, que tiene su mejor momento en el estribillo, cuando entran las guitarras y juntos llevan a la canción a lo más alto.

No es un álbum perfecto, tiene un par de temas que son puro relleno, pero sí es una segunda buena carta de presentación. O un segundo álbum notable, lo que prefiráis.

7,8

Angel Olsen – My Woman

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El nuevo disco de Angel Olsen es una de las pocas novedades que he escuchado en estas vacaciones de un mes que me acabo de pegar. Los dos adelantos de este My Woman me dejaron con ganas de mucho más y, finalmente, el disco al completo no me ha decepcionado.

El tercer álbum de la norteamericana reincide en ese sonido crudo, guitarrero y noventero de su trabajo anterior, pero hay nuevos ingredientes que destacar. Uno de ellos es la inclusión de algunos sintetizadores que, en casos como en el de Intern, tienen gran parte del protagonismo. Otra de las novedades es el toque más amable que tienen canciones como Never Be Mine, en la que hay una influencia clara del pop de los sesenta, y Give It Up, donde se pone un poco más juguetona, y se hace con un estribillo de lo más pegadizo. La verdad, es que resultan muy acertadas estas pequeñas novedades, y es un camino a seguir que debería tener muy en cuenta.

Si hay algo que me cautivó del anterior álbum de Angel Olsen, fueron esas canciones más desgarradas, en las que la se acercaba a la primera PJ Harvey, y dejaba clara su predilección por un sonido un poco más lo-fi. Aquí también hay unas cuantas dosis de esto, y se podría decir que, incluso, está más acertada que en tiempos pasados. Es el caso de Shut Up Kiss Me, todo un pepinazo, directo y pegadizo, que te deja del revés a las primeras del cambio. Pero también, cuando se pone un poco más áspera, como en Not Gonna Kill You, que es un corte más esquivo, resulta igual de atrayente.

Otro de los grandes aciertos de My Woman son sus baladas. La de Missouri le ha pillado el punto a los temas largos, y en canciones como Sister y Woman se deja llevar hasta pasados los siete minutos. Esto hace que nos encontremos con dos cortes similares, reposados y lánguidos, en los que, en algún momento, también entra una buena dosis de guitarras. Particularmente, me quedo con la primera, pero la verdad es que las dos son notables. Si es cierto que, quizá, se le ha ido la mano dejando la segunda parte completa para este tipo de canciones, pero eso no quita que temas como Those Were the Days o Pops, no resulten atractivas. De hecho, pocos momentos en el álbum no lo son.

Angel Olsen puede estar contenta, ya que si en su anterior trabajo se confirmaba como una de las grandes revitalizadoras del indie-rock femenino de los noventa, en este lo hace como una de las grandes artistas de nuestros días.

8

Dinosaur Jr. – Give A Glimpse Of What Yer Not

Dinosaur Jr. - Give A Glimpse Of What Yer Not (2016)

Enfrentarse a un nuevo disco de Dinosaur Jr. con este bochornazo que hace en Madrid es una tarea complicada. Sus largos solos de guitarra, sus riffs machacones, y sus baterías secas, son difíciles de llevar con este empane que producen las altas temperaturas, pero, afortunadamente, ellos mismos proporcionan las armas para combatir la parte más seca de su música. Una vez más, la melancólica voz de J Mascis, el toque melódico de algunas canciones, y la pasión por el folk de Lou Barlow, hacen que un disco de Dinosaur Jr. no se me haga bola. Bueno, el aire acondicionado también ayuda.

Antes de nada, hay que dejar clara una cosa: Give A Glimpse Of What Yer Not es el mismo álbum de siempre. Hace tiempo que los de Massachusetts le pillaron el punto a un tipo de canción, y no salen de ahí. El mejor ejemplo es Tiny, el primer single, que es una de esas canciones directas con un buen estribillo y una base rítmica potente. Un clásico marca de la casa que, todavía, les sigue funcionando. Junto a ella, se pueden meter temas como I Told Everyone, que es lo que podríamos calificar como una canción “bonita” de Dinosaur Jr., o Lost All Day, en la que están mucho más amables que de costumbre. Aunque para amabilidad la de Lou Barlow, que siempre se desmarca un poco en los temas en los que canta. En Love Is… fusiona su lado más folk con el indie-rock de toda la vida y, gracias a esto, consigue uno de los mejores cortes del álbum. Además, tanto en esta, como en Left/Right, la otra canción que canta, saca a relucir una acústica, algo que se agradece bastante.

Lo bueno que tienen los Dinosaur Jr. más duros, es que siempre hay canciones en las que se suavizan en el estribillo, y no pierden su pasión por las buenas melodías. Este trabajo cuenta con varias de esas canciones, cortes que empiezan con riff casi heavys, y acaban derivando en un estribillo absolutamente pop. Es el caso de Going Down, con la que abren el álbum de una forma muy potente, o de Good To Know, en la que, si es cierto, que se les va la mano con el solo de guitarra.

Una de las cosas que más sorprenden de este trabajo, es que hay momentos en los que están muy tiernos. Ya no solo en una canción como Be A Part, que es una balada en la que se atreven a meter instrumentos de cuerda, la palabra Love aparece en varias ocasiones, y en Knocked Around, J Mascis no puede parar de decir lo mucho que echa de menos a una persona. Eso sí, es una canción que empieza sosegada, y termina acelerada y con un torbellino de guitarras.

Sí, Dinosaur Jr. han hecho el mismo disco de siempre, pero también es cierto que, una vez más, les sigue funcionando. Eso sí, están un poquitín menos inspirados que en otras ocasiones.

7,4

Jay Arner – II

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Creo que fui de los pocos que puso por las nubes el debut de Jay Arner, un trabajo que llegó a colarse entre los mejores discos de 2013 para este blog. Por desgracia, no tuvo mucho reconocimiento, y pasó bastante desapercibido. Es probable que los pocos que, en su momento, escucharon a este canadiense, ya se hayan olvidado de él, yo mismo lo había hecho, pero el de Vancouver está de vuelta para que el mundo le dé una segunda oportunidad.

Al igual que en su debut, en II, Arner se encarga de tocar casi todo lo que suena en este trabajo. Aunque sí es cierto que, esta vez, ha cedido algunos instrumentos a Jessica Delisle, compañera en Energy Slime, su otro proyecto musical que, por cierto, no está nada mal. Juntos han creado otra colección de canciones que beben de la new-wave de los primeros ochenta, y que resultan de lo más atractivas.

II es uno de esos discos que pueden gustar a todo el mundo, ya que tiene nueve cortes y apenas dura media hora, por lo que se pasa en un suspiro. Y, aunque está un poco más relajado que en su debut (y un poco menos inspirado), resulta un trabajo de lo más entretenido. Le funcionan muy bien los temas más animados, como esa Crystal Ball tan aditiva, que acaba con unas guitarras de lo más juguetonas, o Street Freaks, donde casi se convierte en un nuevo romántico. Pero es en Personal Line donde nos encontramos con el Jay Arner más similar al de su debut. Es un corte muy pop, en el que es fácil escuchar ecos del primer Elvis Costello o del Nick Lowe de Cruel to be Kind.

Si nos vamos a los temas más reposados, hay que prestar atención a Back to School, el corte que abre el álbum. Aquí nos deja un pop lisérgico, casi perezoso, en el que se hace con un estribillo redondo que le funciona a la perfección. Aunque también hay que destacar el toque synth-pop de Like a Dracula y el entusiasmo que le pone a What’s Reality, en la que se va al pop más mainstream de aquellos años ochenta que tanto le gustan.

No es un álbum tan redondo como su debut, pero sí es un trabajo entretenido y fresco. Ideal para esta época del año.

7,5

The Julie Ruin – Hit Reset

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Kathleen Hanna puede presumir de haber mantenido una carrera más o menos estable durante un cuarto de siglo. La de Portland rompió muchos moldes a finales de los ochenta con Bikini Kill, uno de los buques insignia del movimiento Riot Grrrl, y siguió haciendo lo propio con Le Tigre, aquella banda en la que fusionaba electrónica y rock con bastante atino (¿os acordáis de este pedazo de hit?). En esta década sigue haciendo de las suyas con The Julie Ruin, su última banda, de la que ahora publica su segundo trabajo.

Lo que empezó como un proyecto en solitario a mediados de los noventa (justo antes de formar Le Tigre), se ha convertido en toda una banda al completo con la que Hanna está haciendo algunas de las mejores canciones de su carrera. Se podría decir que, en ella, ha intentado hacer una fusión de sus dos proyectos anteriores. Y es que, en este Hit Reset, vemos retazos del punk y el sonido crudo de Bikini Kill, pero también saca a la luz su faceta más pop, esa que perfeccionó con Le Tigre. Todo ello regado de sus ya habituales letras feministas. Algo que sigue haciendo mucha falta dentro del mundo del rock, que es lo de lo más machista.

Hit Reset está lleno de guitarras potentes y aceleradas, pero también de teclados juguetones y melodías de lo más inocentes. Solo hay que escuchar el tema que abre y da título al álbum, en el que nos encontramos con un estribillo en el que, tras los habituales gritos de Hanna, aparecen unos coros propios de cualquier girl-group de los sesenta. Y es que, esa influencia del pop sixties está muy presente en el álbum. La encontramos en canciones como Rather Not, Planet You, Let Me Go, en la que, no sé si son imaginaciones mías, pero me parece oír el punteo del Heroes de Bowie en el estribillo, o Roses More Than Water, que podrían calificarse de “deliciosas”. Incluso se atreve a cerrar el álbum con una balada al piano.

No penséis que, de repente, Kathleen Hanna se ha convertido en una cantante pop. Para nada, el disco conserva buena parte de la rabia que ha desplegado a lo largo de su carrera, y que aquí aparece en temas tan potentes e interesantes como Be Nice, Record Breaker o Hello Trust No One. Pero lo mejor del álbum lo encontramos en I Decide, un tema oscuro que tiene una base rítmica realmente chula, y en I’m Done, donde hace un punk de lo más juguetón.

Creo que no me equivoco al afirmar que estamos ante uno de los mejores discos de la carrera de Kathleen Hanna. Además de uno de los más accesibles, que no a todo el mundo le gusta la forma tan “peculiar” que tiene de cantar que tiene la norteamericana.

8