bis – Slight Disconnects

Bis

Supongo que no soy el único que se pregunta qué puede aportar un nuevo trabajo de bis en pleno 2019. La banda escocesa tuvo algún éxito menor en los noventa (dudo mucho que alguien que haya vivido aquellos años no haya bailado ‘Eurodisco’ alguna vez’), pero nunca les tomaron muy en serio. Y eso que, para mi gusto, y el de algunos artistas, como Pavement, Blur o los Beastie Boys, fueron un soplo de aire fresco en la escena británica. Más que nada, porque le dieron un poco de diversión a una de las épocas más serias de la música actual. Pero otra cosa es que ahora mismo apetezca escuchar otro disco suyo de punk-pop juguetón. Aun así, lo he hecho, y alguna sorpresa me he llevado.

Ellos mismos confiesan que ahora, en sus cuarenta, no van a cambiar su forma de hacer música. Así que ya sabéis lo que os espera en la de media hora que dura “Slight Disconnects”. La fusión de guitarras, cajas de ritmos y estribillos contagiosos, sigue siendo estando ahí, y sigue siendo una de sus grandes bazas. Y así lo demuestran en temas como el acelerado y contundente ‘Sound of a Heartbreak’, ‘Dracula, You Broke My Heart’ o ‘This Slight Disconnect’. Son tres cortes que se pueden emparentar directamente con alguno de sus antiguos himnos, como ese ‘Kandy Pop’ que les dio a conocer. Pero no es lo mejor que saben hacer.

Los de Glasgow siempre han sabido cómo manejar el pop, y ahí es donde juegan sus mejores cartas. Les das una buena base electrónica y un estribillo, y te sacan un hit en cuestión de minutos. Es el caso de ‘(I Wanna Go Out With) Someone Else’, que es una delicia de lo más pegadiza. O esa ‘Home Economics’ mucho más guitarrera, pero igual de pop. Además de la sintética ‘We Dream of Canada’, que cuenta con un estribillo infalible, o esa ‘The Big Sunshine’ con la que cierran el álbum, y en la que se ponen más melódicos y moñas (en el buen sentido) que nunca.

La única pega que se le puede poner a lo nuevo de bis es que sigue sonando a ellos mismos. Y no es que eso sea del todo malo, pero sí es cierto que tienen un sonido muy concreto que, ahora mismo, no creo que tenga muchos adeptos. Por lo demás, nada que objetar, contiene buenos temas de pop con los que recordar que alguna vez fuiste joven y bailabas en las carpas de los festivales hasta las 8 de la mañana. Y un chute de nostalgia no viene mal de vez en cuando.

7,3

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Piroshka – Brickbat

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Los supergrupos siempre dan mucho miedo, porque te esperas mucho de ellos y, en la gran mayoría de los casos, se quedan en nada. Quizá, porque cada miembro se ve en disposición de dictar el camino y al final la propuesta se queda en retazos de sus otras bandas. Algo que, al menos, no pasa con Piroshka, la banda formada por Miki Berenyi, cantante de Lush, Justin Welch, batería de Elastica, el guitarrista KJ “Moose” McKillop y el bajista Mick Conroy, de Moose y Modern English. Un combo de músicos que cubre un par de generaciones de la música británica, y que, de algún modo, han acabado juntos. Y es que, antes de formar esta banda, ya habían tocado juntos en diferentes proyectos, por lo que era normal que crearan algo nuevo entre ellos. Además, como cotilleo, Miki y KJ son pareja.

El álbum de debut de Piroshka tiene algo de ese indie guitarrero que practicaban Lush, pero va mucho más allá. Aunque eso sí, la inconfundible voz de Berenyi remite a la mítica banda británica. Pero la suya es una propuesta más agria, y eso tiene su parte buena, y su parte mala. Por un lado, está bien, porque no se han ido al shoegaze o el dream-pop más evidentes. Pero, por el otro lado, también está falto de algunos estribillos memorables y un poco más de dulzura en las melodías. Así que sí y no.

Lo mejor de “Brickbat” llega en los cortes más delicados y pop. Es el caso de ‘Village of the Damned’, que es una delicia y cuenta con unas trompetas finales que son una maravilla. Una delicadeza que se convierte en ensoñadora en ‘Blameless’, donde también aciertan. Pero ojo, que no solo en los cortes más tranquilos salen airosos. Ahí están ‘What’s Next?’ y ‘Hated By The Powers That Be’, dos temazos de indie-pop guitarrero donde sí han acertado con la melodía y el estribillo. O en la espidíca ‘Run For Your Life’, que es todo un trallazo, y en ese buen ejemplo de cómo hacer dream-pop llamado ‘Everlastingly Yours’. Más simples suenan en ‘This Must Be Bedlam’ y ‘Never Enough’, que son dos cortes que no dicen mucho. Por mucho que le pongan empeño y energía a la segunda. Y eso que la temática de las letras, las cuales reflejan el caótico mundo en el que vivimos, no están nada mal.

Quizá no es el gran disco que muchos se esperaban (eligieron muy bien los dos singles de adelanto), pero sí es un álbum coherente que nos presenta a una banda que puede darnos muchas alegrías en un futuro próximo.

7,5

Broken Social Scene – Let’s Try The After Vol. 1

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Pese a que no siempre aciertan, habría que poner un monumento a Broken Social Scene. Ya no solo por los grandes discos que nos han dado a lo largo de estas dos décadas, también por llevar el rock hacia otros caminos, y por las carreras en solitario de algunos de sus miembros. Por eso es casi imposible referirse a ellos como “grupo”, y lo más adecuado sería llamarlo “combo musical” o “grupo de músicos que se reúnen de vez en cuando para crear canciones”. Y parece que últimamente están muy por la labor de esto último, porque si hace un año medio volvían con un nuevo disco tras siete años de sequía, ahora le dan continuación con este nuevo EP.

Let’s Try The After Vol.1” es puro Broken Social Scene. Y no, aunque hayan puesto la coletilla de “volume 1”, que yo sepa, no tienen intención de sacar una continuación dentro de poco. En sus cuatro canciones (la primera es una pequeña intro) predomina el rock, pero, como siempre, hay coqueteos con la electrónica. Es el caso de ‘All I Want’, que es un tanto escurridiza, pero que termina entrando muy bien. Una electrónica que también aparece en la sección rítmica de ‘Remember Me Young’, que es bastante más directa. Y eso que, en sus cuatro minutos y medio, las únicas voces que podemos escuchar son unos coros de lo más épicos.

Los dos cortes más potentes del EP son ‘Boyfriends’ y ‘1972’. En ellos, los canadienses se mueven en terrenos más conocidos. Sobre todo en el primero, que cuenta con uno de sus arrebatos guitarreros, los cuales, siguen seduciendo igual de bien que hace quince años. Sin embargo, en el segundo, aparece su faceta más pop, y nos dejan un precioso y melancólico corte, en el que mandan las voces femeninas y que coronan con una bonita trompeta y unos teclados ensoñadores.

Let’s Try The After Vol.1” no va a cambiar la carrera del combo canadiense, pero sí que dará algunas alegrías a sus seguidores. Además, es una prueba de que están en buena forma y que no hace falta que se tomen otro descanso tan largo.

7,7

Emmett Kai – Baby Hits!

Emmett Kai

Ya he comentado más de una vez que el revival de los ochenta está durando más que la propia década en sí, pero creo ya ni siquiera podemos hablar de revival, y lo más indicado sería decir que estamos ante un estilo en concreto. Al igual que hay bandas que tiran del pop de los sesenta y otras que lo hacen con el hard-rock de los setenta. El mundo sintético está ahí, y siempre será relacionado con aquellos años. Unos años que obsesionan a Emmett Kai, un chico de Brooklyn que acaba de editar su álbum de debut.

Baby Hits!” es un primer trabajo bastante sólido, en el que Kai ha terminado de pulir su propuesta y centrarse en un tipo de sonido. Si atendemos a su single doble y su EP del año pasado, podríamos pensar que estábamos ante otro Twin Shadow, pero aquí se olvida un poco de eso y se va hacia otros derroteros. Las guitarras suaves, las melodías lisérgicas y los paisajes sonoros de teclados están a la orden del día. Incluso se podría decir que es como un Ariel Pink mucho más pop y menos lo-fi (los últimos trabajos del californiano no hay quién los escuche).

Temas como ‘Original Girl’, ‘Cigarette Satin’ o ‘Hate That i Love You’ certifican esa pasión por los sonidos lo-fi más ensoñadores. Pero, lo interesante de este trabajo, es que, dentro de una misma línea, saca estilos muy diferentes. Así, se pone un poco más bailongo, casi funk, en ‘Taste the Sunset’; nos deja ‘Blonde’, una balada que bien podría ser de unos The Jesus & Mary Chain mucho más pop; se va hacia el indie-pop de toda la vida en ‘Sunday’ y ‘Adult’, y saca a paseo las guitarras distorsionas en ‘Colors of None’, el estupendo corte que cierra el disco. Y lo mejor es que todas tienen algo.

Habrá que seguirle la pista a Emmett Kai, porque dentro de esta corriente ochentera que tantos artistas practican en estos días, la suya, es de las propuestas más interesantes.

7,8

The Lemonheads – Varshons 2

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¿Alguien sabe qué ha estado haciendo Evan Dando en esta última década? Aparte de algunos conciertos en solitario, que le trajeron a España hace unos años, y algo con su gran amiga Juliana Hatfield, no se sabe mucho más de su vida. Tan solo que se divorció y que a principio de esta década vivía en dudosas condiciones en su apartamento de Nueva York. Además de haber empezado un proyecto en 2016 llamado The Sandwich Police junto a Willy Mason y Marciana Jones, la que ahora es su pareja. Pero vamos, que sacaron un EP de tres canciones que tenían como influencia el sonido Dunedin, y nunca más se supo de ellos. Por eso sorprende que ahora, diez años después del primero, vuelva con otro disco de versiones.

Varshons 2” es un disco más coherente que el primer volumen, por lo menos en lo que a la selección de artistas se refiere. Y la verdad es que es un álbum de lo más agradable. Dando siempre ha tenido una sensibilidad especial para cantar, y aunque en alguna canción se le note la voz un poco cascada (los excesos no pasan en balde), sigue encandilando como lo hacía en los noventa. Sobre todo cuando se deja llevar por las baladas o los medios tiempos, como al principio del disco, donde hace una preciosa versión del ‘Can’t Forget’ de Yo La Tengo, y otra del ‘Settled Down Like Rain’ de The Jayhawks. Y es que, Dando siempre ha tenido pasión por los sonidos más americanos, y aunque al principio lo metieron en el carro del grunge, sus discos fueron acercándose progresivamente al country y la americana. Algo que, evidentemente, también aparece aquí en las revisiones de ‘Speed of The Sound of Loneliness’ de John Prine, y en ‘Now and Then’ de Natural Child, que es más movida y más de bar de carretera.

No todo gira en torno a esos sonidos más añejos, el rock y el pop también aparecen por aquí. Lo hacen en la estupenda versión ‘Old Man Black’, un tema de los ingleses The Bevis Frond; en la nuevaolera Things’, donde cambia por completo la canción original de Paul Westerberg, o en ‘TAQN’, una vieja canción de un grupo punk de finales de los setenta llamado The Eyes. Pero también hay un coqueteo con el reggae en ‘Unfamiliar’, de la efímera banda australiana The GiveGoods, o una versión más que evidente del ‘Take It Easy’ de los Eagles. Además, muchas de ellas están aderezadas con la voz de Marciana Jones, para no perder esos coros femeninos que siempre han estado muy presentes en The Lemonheads.

Una vez más, Evan Dando demuestra que sabe lo que es hacer versiones. No obstante, aunque siempre ha echado pestes de las que hizo en su día del ‘Luka’ de Suzanne Vega, y del ‘Mrs Robinson’ de Simon & Garfunkel, fueron las que catapultaron a la fama a The Lemonheads. Tan solo espero que su propósito no sea solo hacer discos de versiones. Y mucho menos que tengamos que esperar hasta 2029 para encontrarnos con otro trabajo suyo.

7,4

Pi Ja Ma – Nice To Meet U

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Pauline de Tarragon ha sido una de las muchas chicas que han pasado por un talent-show televisivo, pero la suya no fue una buena experiencia. De hecho, tras su primera actuación en el programa, decidió que eso no era para ella y que tenía que dejar la música. Hasta que un día se topó con Axel Concato, un músico bastante más experimentado, que la animo a seguir en esto. Juntos, formaron Pi Ja Ma hace tres años, y ahí están convertidos en una de las mayores promesas de la música francesa actual. Y no es para menos, porque suenan muy bien, y tienen bastante rollo.

Nice To Meet U” es su álbum de debut, y en él exploran buena parte de la música norteamericana de los 50 y los 60. Eso sí, actualizando el sonido, y metiendo otros ingredientes que hacen que sus canciones resulten más atractivas. Vamos que no son otros She & Him (afortunadamente). Además, ella, también es ilustradora y youtuber, y se encarga del merchandising del grupo.

Estamos ante una bonita colección de canciones, en la que sobresalen un par de ellas. Se trata de ‘Ponytail’ y ‘Radio Girl’, dos hits como la copa de un pino, que te atrapan con la primera escucha. Pero no son las únicas canciones que merecen la pena en este trabajo. Ahí está ‘I Hate You’, que es uno de esos dardos envenenados en los que la letra poco tiene que ver con la alegría que desprende la canción. O la festiva y de lo más sixties ‘I Oh I’, y la deliciosa ‘Vertigo’. Aunque, quizá, lo más interesante, aparezca en ‘Family’, donde se salen un poco de la línea del resto del disco, y se van hacia sonidos más electrónicos, recordando a bandas como Lali Puna o Stereolab. Y luego están las baladas, que no se les dan nada mal. Sobre todo la bonita ‘Tribulatión’, en la que se acercan al mundo de las girls-groups de los sesenta.

No estamos ante el disco más original del mundo, pero sí ante un buen debut y un trabajo de lo más entretenido. Parece que tendremos Pi Ja Ma para rato.

7,5

LCD Soundsystem – Electric Lady Sessions

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Hay que reconocer que, para ser un grupo más centrado en la electrónica, LCD Soundsystem tienen un directo de lo más potente. De hecho, es algo que explotan bastante, ya que estamos ante su tercer trabajo en directo. Aunque es un directo de estudio grabado en tres días, así que tiene algo de truco. Algunos os pensareis que tiene de interesante un disco en vivo a estas alturas, yo también lo hago, pero aquí encontramos un par de alicientes. Por un lado, están bien comprobar la fuerza que tienen en vivo las canciones de su último trabajo (y alguno de sus clásicos). Por el otro, están las versiones, que es lo más interesante del álbum.

Un disco que empieza con ‘Seconds’ ya tiene mi atención absoluta. James Murphy y su banda han elegido la que, para mi gusto, es la mejor canción de la carrera de The Human League (esa línea de teclado es insuperable), y la han llevado a su terreno. Sobre todo, por ese bajo tan sucio que planea durante todo el tema. Además, Murphy lo canta estupendamente, y con él confirman que el synth-pop de principio de los ochenta fue una gran influencia en su “American Dream”. De hecho, otras de las versiones de este directo, es la de ‘(We Don’t Need This) Fascist Groove Thang’, el single con el que debutaron Heaven 17 en 1981. Algo curioso, porque es una banda formada por dos antiguos miembros de The Human League. Les ha quedado bastante bien y mucho más potente que la canción original. Pero, quizá, la mejor versión sea la que hacen del ‘I Want Your Love’ de Chic. La han acelerado bastante, y la han hecho totalmente bailable. Además, no se han olvidado de la guitarra funky tan Neil Rodgers.

De las canciones de su último trabajo que han elegido, me quedo sobre todo con la aceleración que le han dado a ‘Tonite’, que ya era de lo mejor de ese disco. Pero también con el punto más rock que tienen ‘Emotional Haircut’ y ‘I Used To’, que han ganado en fuerza. Sin embargo, ‘Call The Police’ pierde fuelle en su versión en directo. Menos mal que, tanto ‘American Dream’, como ‘Oh Baby’, también suenan más consistentes en directo.

Supongo que la idea de este disco es que te entren ganas de asistir a un concierto suyo, y sí es así, conmigo lo han conseguido.

7,8