Milky Wimpshake – Heart and Soul in the Milky Way

Ya deberíais conocer a Milky Wimpshake, sobre todo si sois seguidores de este blog. Más que nada porque hace un par de años os recomendé su cuarto trabajo. Pero bueno, por si no los conocéis, os puedo decir que son una de esas bandas escocesas que presumen de su independencia. Llevan en activo desde finales de los noventa, y en apenas quince años, han sacado una gran cantidad de singles, fanzines y todo lo que se les pasa por la cabeza. Trabajan con como si vivieran en otro época -la del esplendor indie- y se les quiero por ello. Y por su música, claro, que nos recuerda a esos años, y a Darren Hayman y sus Hefner.

Heart and Soul in the Milky Way” es su quinto trabajo (eso creo). También es su disco menos punk, y más pop. Trece canciones con una gran fuerza melódica que se te pasan en un suspiro. Supongo que esa es su virtud, y también su gran fallo, ya que a veces pecan un poco de repetitivos. Con todo, nos entregan una colección de canciones divertida con grandes textos (uno de sus puntos fuertes) que pueden animar a cualquiera.

Lo primero que piensas en cuanto le das al play, es en The Cure. Más que nada porque en Chemical Spray han calcado el ritmo de Close to Me. Siguen con un dardo envenenado como On Top (“i don’t wanna pay for your love“). Una autentica delicia. Quizá el rollo tan ingles de You Are the Bomb no se les da también, pero en seguida resuelven la papeleta con otras dos píldoras melódicas comoActivated y La di Da. En (I’ll Be Your) Subject/Object recuerdan demasiado a los Hefner más costumbristas y tranquilos, y en Motormouth a los más desenfadados. El punk-pop llega casi al final conUncool Jerk, y la verdad es que es de lo mejor de esta parte del disco, que pierde un poco de fuelle en estas últimas canciones. Afortunadamente el último tema (Without You) te deja un muy buen sabor de boca, y te lleva otra vez a las buenas sensaciones del principio.

Ellos lo tienen muy claro, lo suyo es hacer pop sin complicaciones y la verdad es que se les da muy bien. Si quieres un disco divertido con el que pasar el rato, este es el adecuado. Ahora, si quieres algo más complejo, olvídate.

7,3

John Grant – Pale Green Ghost

Parece que 2013 es año de cambios, y muchos músicos han decido llevar sus carreras hacia otro lado. Uno de los casos más sorprendentes es del norteamericano John Grant, que ha pasado del folk a la electrónica en un abrir y cerrar de ojos. Tras formar parte de The Czars, y sorprender a medio mundo con su debut en solitario –Queen Of Denmark (la canción) es inolvidable-, ahora vuelve con lo que él mismo ha descrito como su disco ochentas. Según sus propias palabras, los clubes de new wave que frecuentaba en aquella década, le han servido de inspiración para crear gran parte de este disco. La más centrada en la electrónica, ya que también se saca de la manga algunas cuantas baladas a medio camino entre el folk y el soft-pop.

Para grabar este “Pale Green Ghosts” se ha ido hasta Islandia y ha reclutado al líder de Gus Gus para que le lleve la producción. Además, ha contado con la colaboración de la irlandesa Sinéad O’Connor, que ya ha confesado su devoción por este hombre más de una vez – su versión del Queen of Denmark pone los pelos de punta-.

No resulta fácil describir la fusión de estilos que nos presenta el de Denver en este trabajo. Por mucho que digan unas cuantas publicaciones (sobre todo las gayers), este no es su disco dance. Tan solo las geniales Blackbelt y Sensitive New Age Guy son aptas para las pistas de baile (supongo que esto se debe a sus colaboraciones con Hercules & Love Affair). El resto del disco se mueve entre la electrónica más minimalista, y el pop-folk de siempre. Si es cierto que ha llenado el disco de sintetizadores analógicos, y de ritmos hipnóticos, pero también hay mucho instrumento de cuerda, y temas de corte más clásico. Ahí está GMF, donde se alía con la irlandesa y nos deja una canción con un estribillo memorable (“but i am the greatest motherfucker that you’ll ever gonna meet, from the top of my head down to the tips off the toes on my feet“). O el tono casi country de I Hate This Town y su pegadizo estribillo. Pero sí que es verdad que se puede ver la influencia del líder de Gus Gus en muchos temas del disco. Pale Green GhostsWhy Don’t You Love Me Anymore o You Don’t Have To se regodean en esa electrónica tranquila e hipnotizadora que comentaba antes. O esa claustrofóbica Ernest Borgnine (con bien de saxo), donde habla de como empezar a vivir siendo seropositivo (se lo diagnosticaron el año pasado).

Es un disco largo (se va más allá de la hora), pero no llega a aburrir. Si es cierto que se toma su tiempo en acabar algunas canciones, pero no las alarga innecesariamente. Creo que los siete minutos y medio de Glacier son necesarios, y los casi seis de Vietnam también Pero claro, hay que tomarse su tiempo y escucharlo con tranquilidad y sin prisas. Además, ha conseguido que un trabajo tan ecléctico no descoloque. Algo que no es fácil.

8

Girls Names – The New Life

Hoy vamos con el segundo disco de una banda que se ha reciclado completamente. Se trata de los irlandeses Girls Names, que con este “The New Life” se han pasado a la oscuridad ochentera. The CureJoy Division y hasta los mismísimos Bauhaus están presentes en estas diez canciones. Desde luego, el cambio es sorprendente, ya que hay muy poco del surf-pop y el noise de sus primeras canciones. Han llenado estos temas de guitarras cristalinas, teclados densos, y voces oscuras, dando un enfoque muy diferente a su música. Por mi perfecto, ya que prefiero esta nueva faceta. Y es que seamos sinceros, aquí por lo menos destacan, algo que no pasaba en su debut.

The New Life” es un trabajo que encandila desde el primer momento. Esos sonidos que todos conocemos y que están más que trillados, te atrapan a las primeras de cambio. Ya, que, por alguna extraña razón, aquí funcionan. Los acordes tan The Cure y el órgano tétrico de Pittura Infamante son la carta de presentación perfecta para este trabajo. Al igual que Drawing Lines, el tercer corte (hay que contar con la intro). Pero la primera gran sorpresa llega con Hypnotic Regression, en la que se hacen su propio A Forest, y te dejan a cuadros. Y es que es un disco en el que la instrumentación tiene mucho peso, ya que les encanta alargar los temas y sumergirse en esa densidad tan oscura. Aunque, al contrario que otros, ellos no aburren. También están que salen en los temas más lentos, y en Occultationfusionan a los OMD de She’s Leaving, con los Joy Division de Atmosphere. Perfecta. Con A Second Skin se aceleran un poco y recuperan los tics que dejaban ver en su primer trabajo. Eso sí, pasados por el filtro de la oscuridad. Pero es en The Olympia donde vuelven a ese surf-pop y a recuperar los estribillos más fáciles. Aunque por poco tiempo, porque en Projektion vuelven a la oscuridad, y nos entregan una canción con un punteo irresistible. Aunque nada como The New Life, que con un ritmo kraut y sus más de siete minutazos, nos transporta a lo mejor de este tipo de música. Es una autentica pasada.

7,7

CHVRCHES – Recover Ep

Cuando me da por algo, me pongo muy pesado. Y lo vais a comprobar este año con CHVRCHES, un trió escoces de Synth-Pop que, con tan solo tres singles, me ha conquistado completamente. De momento, con media docena de canciones, están un paso más allá que el resto de grupos que practican esta música y es casi imposible no compararlos con los mejores del género. La voz exagerada y dramática de Lauren Mayberry, y el que no se corten a la hora de exprimir todas las posibilidades de un sintetizador, los emparenta directamente con The Human League o con cosas más actuales como Robyn. Curiosamente, uno de sus miembros colabora en directo con The Twilight Sad, y otro es miembro de Aereogramme, dos estupendas bandas de post-rock que nada tienen que ver con este tipo de música.

Recover” es su primer Ep, tiene tres canciones, y un remix del tema principal, y salvo este último (es imposible superar la original), las otras tres son sobresalientes. Recover es el temazo, eso es indiscutible. Es intensa, tiene un estribillo perfecto y es de pegada instantánea. Si no fuera porque su anterior single (The Mother We Share) ya era un pelotazo, se podría decir que es la canción que va a eclipsar su carrera. Pero son listos, y no han sacado el típico Ep con el hit y algo de relleno. En ZVVL demuestran que pueden sacarse de la manga un tema más calmado y épico -muy en la linea de los Depeche Mode del “Black Celebration“-,  y salir más que airosos. Por no hablar de Now Is The Time, donde vuelven a ese pop sintético irresistible, y nos dejan otro hit para la posteridad. Desde luego, si siguen en esta linea en su álbum de debut, ya tenemos uno de los discos de 2013. De momento, el mejor Ep es suyo.

Shout Out Louds – Optica

Ya ni me acordaba de Shout Out Louds y su pop facilón y efectivo. De hecho, se me había olvidado completamente su disco de 2010 (“Work“) y pensaba que su último trabajo era el genial “Our Ill Wills” que tiene seis años. Y es que los suecos son uno de esos grupos que no pasan el corte de la actualidad. Me explico: sus canciones entran muy bien, y salvo un par de singles puntuales, también se olvidan muy fácilmente. Supongo que es un problema que tienen muchos grupos de pop que juegan con la sencillez en sus composiciones. Y es que, como ya he dicho muchas veces, no es tan fácil hacer la canción de pop perfecta que perdure para siempre. Aunque si es cierto que ellos tienen un par.

Con su cuarto trabajo parece que han dado una pequeña vuelta de tuerca a su música. Siguen centrados en el pop de los ochenta, pero parece que se han olvidado un poco de The Cure -la voz de Adam Olenius tiene un enorme parecido a la de Robert Smith-, y de The Smiths, y se han ido a un tipo de pop más sofisticado. Muchos más calmados, y con menos hits bailongos, nos presentan una colección de canciones más producidas, y quizá más maduras. Sí, parece que ya han llegado al temido disco de la madurez.

Optica” tiene un problema importante: es demasiado largo. Los de Estocolmo se van casi a la hora, y en alguna canción demasiado larga se estrellan estrepitosamente. Y es una pena, porque es un disco que tiene una primera mitad excelente. Los cuatro primeros temas que lo abren son una maravilla y aciertan tanto en los medios tiempos (geniales Sugar e Illusions) como en esa balada tan Roxy Music llamada Blue Ice. Por no hablar de 14th of July, que es el tema más bailable y festivo del disco. Tras la maravillosa, y muy ochentera (esas guitarras suenan a 1983), Walking In Your Footsteps llegan los problemas. El primero es Glasgow, que dura casi siete minutos y le sobran tres, y el segundo es Circles, que son casi cinco minutos de puro aburrimiento y sosez. Si se hubieran dejado estas dos canciones fuera, les habría quedado un disco excepcional, ya que temas como Where You Come In (preciosa), la oscura Hermila, y la pop Chasing The Sinking Sun (¿homenaje a U2?), siguen manteniendo el listón muy alto. Incluso esa Destroy con el que cierran este trabajo, resulta interesante.

Es una pena que no se hayan dejado fuera estas dos canciones, podrían haber sacado el mejor trabajo de su carrera.

7,6

Atoms For Peace – Amok

Se supone que Atoms For Peace es un super-grupo formado por FleaNigel Godrich y Thom Yorke, pero es mentira. Tras unas cuantas escuchas, no es muy difícil darse cuenta de que esto es otro capricho del líder de Radiohead (hasta el nombre del grupo viene de un tema de su “Eraser“). Hay muy poca diferencia con lo que hizo Yorke en solitario y con lo último que ha hecho con su banda, y tan solo encontramos unas lineas de bajo un poco más pronunciadas y alguna que otra concesión más a la melodía (menos mal). Lo cual no me parece mal, ya que en lugar de montarse otro disco en solitario con colaboraciones, le ha dado protagonismo a estos dos músicos. Pero vamos, el que se espere algo diferente, que se olvide ya. Eso sí, ha mejorado lo que venia haciendo hasta ahora.

Thom Yorke ya no está preocupado en hacer canciones. Desde hace unos años (más o menos desde el “In Rainbows“) solo le gusta crear sonidos, y jugar con sus cacharritos . Por lo menos esa es la sensación que tengo yo, y esa es la razón por la que sus discos me aburren soberanamente. Este “AMOK” no es la excepción (en lo de jugar con los cacharros), y en el Yorke sigue a su bola con su dupstep, su rollo Burial y sus cajas de ritmos (que alguien le regale una batería), pero afortunadamente, hay algo más. No sé si es que Flea ha metido mano (además del bajo, toca la guitarra melódica) o Nigel ha dicho que hay que darle un poco de cuerpo al asunto, pero la cosa funciona muy bien en unos cuantos temas del álbum.

Before Your Very Eyes es un tema perfecto para abrir un álbum como este. En él, podemos escuchar a un Thom Yorke que parece que vuelve a sacar a paseo su melancólica voz, la cual podemos escuchar por encima de un frenético ritmo y una estupenda linea de bajo. Esto es más o menos lo que vamos a encontrar en el resto del álbum, aunque hay veces que el instrumento de Flea está demasiado escondido por los ritmos endiablados de Godrich. Algo que no entiendo, ya que para eso no te juntas con uno de los mejores bajistas del mundo. Es un buen tema, que da paso a Default, el estupendo single que ha hecho que una canción de este hombre me vuelva a poner los pelos de punta, algo que no me pasaba desde BackdriftsIngenue es la canción de Flea, es el tema donde su bajo tiene mayor presencia y además, nos dan un respiro con ese toque casi jazz que tiene. Pero ahí está Dropped para volver a ponernos la cabeza como un bombo (en el buen sentido). Y es que en este tema se van a 1997 y nos entregan un corte casi jungle en el que dan con una buena melodía que consigue cuajar de pleno con su ritmo frenético. Me gusta. En Unless y Stuck Together Pieces vuelven a los Radiohead de “The King Of Limbs“, sobre todo en la primera, y aunque en la segunda lo arreglan un poco con ese estribillo en el que Yorke no para de decir “you don’t get away”, me resultan un poco aburridas. Afortunadamente, en Judge, Jury And Executioner vuelven al tono más melódico, e incluso dejan una guitarra en primer plano. Desde luego, no desentonaría en un disco como “Amnesiac“. Para el final se dejan una Reverse Running en la que regresan a los sonidos más calmados, y en la que se han pasado con la duración. El tema que da titulo al álbum (y que lo cierra), refuerza mi teoría de que Yorke se preocupa mucho más por los sonidos y la producción que por las canciones, ya que casi es que casi instrumental y no canta (muy tímidamente) hasta bien entrada la canción. Además, de que es una canción en la que no pasa mucho y resulta un tanto pesada.

Al final me ha sorprendido este proyecto, para bien, y lo que es mejor, me ha hecho recuperar mi fe en Thom Yorke. Y eso ya vale para catalogarlo como uno de los discos más importantes del año.

7,8

The Little Ones – The Dawn Sang Along

The Little Ones lo tienen difícil, muy difícil. Su pop sencillo con tintes tropicales es una música por la que muy pocos se interesan, y es muy fácil que un disco como este pase desapercibido. Y es que ahora que el pop mainstream está perfectamente asimilado, y las divas o el truño de Call Me Baby se codean en las listas de lo mejor del año con los grupos de rock favoritos de los críticos, este grupo se ha quedado en una especie de limbo. Para los críticos son ñoños, y el público prefiere escuchar cualquier canción de Rihanna antes que su pop armonioso lleno de guitarras cristalinas e inofensivas. Es una pena, ya que tienen unas cuantas canciones muy destacables, y son capaces de quitarte la tontería de un lunes cualquiera.

The Dawn Sang Along” es su segundo trabajo, el cual han tardado cinco años en sacar (un servidor ya había olvidado completamente de ellos). Supongo que la poca repercusión de su primer disco les hizo tomarse las cosas con mucha calma. La verdad es que ese primer trabajo no estaba a la altura del Ep anterior y se quedaron a medias. Pero con este están más acertados, aunque no del todo.

Es cierto que lo mejor está en el principio, con la adictiva Argonauts, que desde ya tendría que estar entre las canciones de este año. Además, los seguidores de Vampire Weekend se pueden quitar el mono con ella. El pop edulcorado de Boy On Wheels  y el tropicalismo de Little Souls también funcionan. Eso sí, en la primera les sobra el vocoder. Siguen bien arriba con la melancolía de Forro, el africanismo Catch The Movement y el pop sencillo, pero efectivo Shake Your Sing. Incluso la melosa AWOL tiene su punto, pero a partir de aquí la cosa no termina de cuajar. Y es que el disco se empieza a hacer un poco repetitivo, y cuando intentan hacer algo diferente se estrellan – en Art In The Streets empiezan bien con ese toque sixties, pero se les va la mano con la duración-. Quizá se puede destacar la directa Super Bros. pero poco más. Vamos, que un Ep largo hubiera estado mucho mejor.

Con todo, no merecen pasar tan desapercibidos y habría que darles una oportunidad. Se la merecen.

6,8