Math and Physics Club – Lived Here Before

LivedHereBefore

Math and Physics Club es uno de esos grupos que ama el pop de toda la vida, y que no necesita tirar de efectismos para hacer canciones con encanto. Sus temas suenan limpios y sin apenas distorsiones, y sus letras son de lo más cotidianas, pero, de alguna manera, siempre terminan haciendo discos de lo más interesantes.

Lived Here Before” es su cuarto trabajo, y una vez más, en él encontramos una notable revisión del pop británico de los ochenta. Desde su Seattle natal, estos tres chicos se han empapado del twee-pop y el indie-pop que se hizo durante aquellos años en las islas, y lo han traído de nuevo a la actualidad. No voy a decir que el resultado sea sorprendente, porque esa no es la palabra, pero sí bonito y entretenido. Digamos que es uno de sus discos idóneos para pasar un buen rato sin pensar en nada más.

El álbum se abre ‘Threadbare’, uno de sus cortes más animados, en el que cuentan con un estribillo de lo más animado. Y es que, se les da de maravilla hacer este tipo de temas, como bien demuestran en ‘Broadcasting Waves’, de la cual llevo enamorado una semana, la deliciosa ‘Take a Number’, y ‘Past & in Between’, en la que dan el protagonismo a un órgano y unos coros maravillosos. Y si ya nos vamos a ‘All the Mains are Down’, vemos que amplían sus influencias, y se fijan en los primeros R.E.M. Además, con mucho acierto. Sin embargo, cuando se relajan, me cuesta pillarles el punto un poco más. Canciones como ‘Marblemouth’, ‘The Pull of the TIdes’ o ‘Like Cinnamon’, me gustan, pero no me emocionan.

Buen pop, canciones notables, y mucho encanto. ¿Para qué queremos más?

7,4

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Django Django – Marble Skies

Django Django - Marble Skies

No estoy muy seguro, pero creo que nunca he hablado de Django Django en el blog. Más que nada porque nunca me han dicho mucho. No le cogí el punto a sus dos discos anteriores, a los que creo que le faltaban temazos. Sonaban bien, pero su rollo, tan loco y ecléctico, perjudicaba a las canciones, a las que, para mi gusto, carecían de un buen estribillo y una buena melodía. Eso ha cambiado con su tercer trabajo, en el que encontramos a la banda de Londres más accesible que nunca, y soltando hits con bastante facilidad.

Marble Skies” se abre con el tema que le da título, y el corte más pop que han hecho en toda su carrera. Este pedazo de hit synth-pop, en el que tiran de los ochenta sin cortarse un pelo, y en el que se sacan de la manga un estribillo delicioso, me ha cautivado desde la primera escucha. Algo que también me ha pasado con ‘In Your Beat’ y ‘Real Gone’, las otras dos canciones más abiertamente electro del disco.

A pesar de ser su álbum más accesible, no deja de ser un trabajo de lo más ecléctico, en el que vuelve haber un poco de todo. Para empezar, se meten en eso que ahora llaman “dancehall”, y que en los ochenta no era otra cosa que un ritmo más que nos colocaban las grandes divas del pop para hacerse las interesantes. Y ahí es donde se han ido ellos en ‘Surface to Air’, un tema para el que han contado con la voz de Self Esteem, que no es otra que Rebecca Taylor, la mitad femenina de Slow Club. De hecho, yo diría que les ha quedado muy Madonna en la época del “True Blue”. Sin embargo, en ‘Tic Tac Toe’, cambian totalmente de tercio, y nos entregan un tema rockero, de ritmo espídico, y absolutamente loco. Y, por supuesto, no se olvidan de la psicodelia, que aparece en forma de pop (‘Further’ y ‘Sundials’), y en forma de electrónica (‘Beam Me Up’). Personalmente, me quedo con las dos primeras.

Todavía siguen conservando algunos de sus tics del pasado, pero no los emplean de forma excesiva. Y esos nuevos caminos más accesibles que han abierto, solo les dan puntos positivos. Así que muy a favor de los nuevos Django Django.

7,5

De Lux – More Disco Songs About Love

de lux

Puede que De Lux nunca lleguen a ser un grupo excesivamente conocido, y puede que quienes les acusan de parecerse demasiado a otras bandas, tengan razón, pero al menos saben facturar canciones que se quedan el subconsciente. Por lo menos en el mío. Y es que, su anterior trabajo, el cual puse por aquí hace dos años y pico, tenía varias canciones sobresalientes. Sobre todo esa ‘Oh Man The Future’ que, a día de hoy, sigo escuchando asiduamente. Este año vuelven con un tercer trabajo que atiende al nombre de “More Disco Songs About Love”, y lo han vuelto a conseguir; estamos ante otro álbum lleno de grandes momentos para bailar.

Más disco y menos Talking Heads: así es este nuevo trabajo. El dúo de Los Angeles se ha propuesto quitarse las comparaciones de por medio, y la verdad es que casi lo consiguen. Y digo casi, porque algún deje a lo David Byrne sí que encontramos. En algunos momentos del disco, Sean Guerin, su cantante, no puede evitar sonar a Byrne, pero resulta evidente que también trata de limitarse con este tema. Esto se puede apreciar en ‘875 Dollars’, la canción inicial, que hay que decir que, musicalmente, es bastante Talking Heads, pero, salvo en algún grito aislado, y algún que otro suspiro, la voz tira hacia otro lado. Y el caso es que el tema está bastante bien. Al igual que también es notable esa ‘Music Snob’ tan electro, y tan deudora de la banda neoyorquina en la parte vocal. Pero el gran momento Talking Heads, y el gran momento del disco, es ‘Cause for Concern’. Este medio tiempo en clave disco es perfecto, delicioso, y cuenta con un estribillo que se pega como una lapa tras un par de escuchas.

La música disco, aunque actualizada, es la gran protagonista de este trabajo. Aquellos ritmos que hicieron bailar a la juventud de todo el mundo a finales de los setenta, aparecen por aquí, y no es difícil reconocer su influencia en canciones tan sumamente bailables como ‘There Are Some of the Things That I Think About’, la deliciosa ‘Writing Music for Money, To Write More Music’, o ese rompepistas llamado ‘Keyboards Cause We’re Black and White’. Aunque también se adentran en los ochenta, y toman la pista de baile desde la perspectiva de esa década. Es el caso de ‘Guys Just Want to Have Pleasure’ que, a pesar del título, no tiene nada de Cindy Lauper, y sí mucho de Duran Duran.  O ese himno funk llamado ‘Stratosphere Girl’, donde Mark Stewart, líder de The Pop Group, pone su pelicular voz.

More Disco Songs About Love” es un disco lleno de canciones notables y entretenidas, con el que, además, resulta difícil no echarse unos bailes. Y eso no se lo va a quitar nadie.

7,5

Tune-Yards – I Can Feel You Creep Into My Private Life

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Tune-Yards han cambiado, y no solo en su nombre, que ya no se escribe tUnE-yArDs, también en su forma de hacer música. Hasta ahora, el proyecto de Merrill Garbus contaba con dos señas de identidad muy claras: su vozarrón y sus percusiones locas. Lo primero lo sigue conservando, pero lo segundo no. Ha cambiado esas percusiones por ritmos más electrónicos, y de golpe y porrazo, parte de su encanto se ha ido a paseo. Aunque es cierto que esto no es nada nuevo, y en su anterior trabajo ya se pudo ver que estaba empezando a dejarse llevar por la electrónica. Así que no le voy a echar la culpa a Nate Brenner, el que ahora es su compañero de banda, y el que ha metido buena parte de esas cajas de ritmos.

Como la gran mayoría de los discos salidos de Norteamérica en los últimos meses, la política es uno de los temas principales de “I Can Feel You Creep Into My Private Life”. La victoria de Trump ha puesto en pie de guerra a los músicos estadounidenses, a los que no les queda otra que denunciar la situación con su mejor arma: las canciones. Pero aquí también hay mucho de feminismo, otro tema sumamente importante que hay que poner encima de la mesa. Ahí está esa bailable ‘Colonizer’ en la que canta “I use my white woman’s voice to tell stories of travels with African men”, que enlaza el tema del feminismo con el del racismo, otro de los problemas de su país.

Musicalmente, el disco funciona mejor cuando se pone más dance de lo habitual, como es el caso de la inicial ‘Heart Attack’, que no deja de ser unas de las canciones que más recuerdan a sus anteriores trabajos. Solo que aquí cambia las percusiones por las cajas de ritmos. Algo que también hacen en la pegadiza ‘ABC 123’, y en ‘Look At Your Hands’, en la que utiliza un ritmo de lo más ochentero. Sin embargo, el tono más reposado que tiene el resto del álbum, no me termina de convencer del todo. Hay casos en los que sí le encuentro el punto, como en ‘Coast to Coast’, que es un tanto extraña, o el R&B de ‘Now As Then’ y el mundo étnico de ‘Hammer’, que también tienen su rollo. Pero el resto no me va mucho.

Sinceramente, a pesar de tener momentos notables, no creo que haya estado muy acertada con este ligero cambio de sonido. Eso sí, sigue siendo una de las artistas más personales de la actualidad, y eso es algo que se sigue apreciando en este trabajo.

6,5

Belle and Sebastian – How To Solve Our Human Problems Part 2

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No sé si Belle and Sebastian han tenido buena idea editando tres Eps en lugar de un álbum al completo. Más que nada porque, en esta época, en la que los discos tienen muy poco recurrido, casi es un suicidio tirar del formato Ep. Y, por desgracia, parece que la banda escocesa no va a lograr cambiar eso. La primera parte de “How To Solve Our Human Problems”, que se editó en plena vorágine de las listas de lo mejor del año, ha pasado un poco desapercibida, y son muy pocos los que hoy, tan solo unas semanas después, se acuerdan de ella. Ahora editan la segunda parte, y tiene pinta de que la repercusión va a ser la misma. Aunque espero equivocarme.

Si en la primera entrega de “How To Solve Our Human Problems” nos encontrábamos con unos Belle and Sebastian más versátiles, y sin miedo a tirar de la electrónica, aquí estamos ante todo lo contrario. Estas cinco nuevas canciones nos devuelven a los Belle and Sebastian de toda la vida: a los más retro. Ahí está ese comienzo con ‘Show Me The Sun’ y su potente base rítmica, que, si no fuera por el tono de voz de Stuart Murdoch, casi podría servir como banda sonara de una película de Blaxploitation. O esa ‘Cornflakes’ tan sixties y tan veraniega. Junto con ‘The Same Star’, que no deja de ser el típico tema pop marca de la casa, estas son las dos canciones más directas y animadas, ya que el resto es mucho más relajado. Quizá demasiado. Y es que, aunque ‘I’ll Be Your Pilot’ no deja ser una bonita canción, tampoco me parece nada del otro mundo. Sin embargo, ‘A Plague On Other Boys’, me resulta más interesante. Quizá sea porque es un poco menos típica.

Esta segunda parte de “How To Solve Our Human Problems” es un poco más floja que la primera, pero no deja de ser muy disfrutable. Sobre todo para los que prefieren los Belle and Sebastian más clásicos.

7,4

Porches – The House

Porches - The House

Tengo que reconocer que se me escapa el reconocimiento que reciben Porches por parte de algunos medios. El proyecto de Aaron Maine me parece interesante, pero no logra producirme grandes sensaciones. Entiendo que, ese rollo minimalista que tiene su música, también tiene su punto, pero, al final, muchas de sus canciones se quedan en algo parecido a un boceto. Por eso me he planteado escuchar su tercer trabajo del tirón, y sin interrupciones, como si fuera una sola pista. Y bueno, es un buen disco y se pasa en un suspiro, pero sigue sin producirme grandes sensaciones.

The House” tiene cosas buenas, eso es innegable. Una de ellas es que es más electrónico que los anteriores, y que Maine maneja esos beats secos y cortantes con bastante soltura. De hecho, es lo que más me ha gustado del disco. Ahí está la maravillosa ‘Find Me’, en la que sí construye una canción de verdad que, además, funciona perfectamente como single. O el claro tono bailable del final de ‘Goodbye’. Incluso esa ochentera ‘Leave the House’, con la que abre el álbum, y en la que colabora (Sandy) Alex G, también nos muestra al mejor Maine. Aunque el otro gran momento del disco es la preciosa ‘Now The Water’, que también rezuma melancolía ochentera. Y si no se hubiera sumado al mundo del autotune, también hubiera metido ‘Anymore’ y ‘W Longing’ en este carro de canciones a destacar.

No todo son bases electrónicas y sintéticas en este trabajo, Maine también coquetea con sonidos más oníricos y tranquilos en algunas canciones. Es el caso de ‘Country’, un tema que sirvió como primer adelanto, y en el que podemos escuchar la colaboración de Dev Hynes. Estamos ante un corte en el que el piano es el protagonista, y en el que vemos a Maine más cerca de Bon Iver que del synth-pop de los ochenta. Algo que también se puede apreciar en otros temas del disco, como ‘Wobble’ y ‘Anything U Want’.

Lo dicho: hay momentos en los que conecto muy bien con sus canciones, pero hay otros en los que no me dice absolutamente nada. Aun así, creo que el chico tiene talento, y perfectamente podría sacarse de la manga un disco lleno de hit synth-pop, pero prefiere experimentar e irse por las ramas.

7,1

Black Rebel Motorcycle Club – Wrong Creatures

blackrebel

Quería empezar el año con un gran disco, pero parece que los grupos no están muy por la labor. Así que son Black Rebel Motorcycle Club los que dan el pistoletazo de salida al blog en 2018. Y es raro, porque es un grupo que siempre me ha dado bastante e igual, y salvo su primer trabajo, que me compré en su día, pocas veces me han resultado atractivos. Tengo que reconocer que, ni yo mismo, sé por qué me he parado a escuchar este álbum, y supongo que la razón es la falta de novedades interesantes. Es más, si tuviera otros discos en el tintero, no me hubiera molestado ni en escucharlo. Pero, al final, no hay mal que por bien no venga, y dentro de este “Wrong Creatures” me he encontrado con algunas canciones muy majas.

La banda de San Francisco sigue haciendo lo mismo, nada ha cambiado en su sonido, y siguen llevando la chupa de cuero con mucho estilo. También siguen teniendo muy bien pillado su sonido, porque, eso sí, es innegable que saben cómo tienen que sonar. Otra cosa es que luego sus canciones no digan mucho. En este trabajo hay varios ejemplos de esto, como ‘Spook’, ‘King of Bones’, que no deja de ser otra de sus imitaciones de los Jesus and Mary Chain más crudos, o ‘Little Thing Gone Wild’. Son canciones que están bien, pero poco más.

El gran acierto de “Wrong Creatures” son sus baladas. Sorprendentemente, es un trabajo tranquilo, en el que gran parte de las canciones son de este palo. Y hay que decir que en algunos de estos cortes están muy acertados. Es el caso de ‘Haunt’, que tiene un ligero aire a Nick Cave y sus Bad Seeds, o ‘Calling Them All Away’, y su emocionante final, tan cercano al shoegaze. Pero, sin lugar a dudas, la canción del disco es ‘Echo’. En este pedazo de baladón, se olvidan de su lado macarra, se ponen tiernos, y se sacan de la manga un precioso tema que recuerda bastante a los The Verve anteriores al “Urban Hyms”.

B.R.M.C. nunca pasarán de esa segunda fila en la que llevan estancados casi dos décadas, pero hay que reconocer que son persistentes, y que esa persistencia hace que nos dejen algunos buenos temas. Otra cosa es el disco al completo, que es un poco largo, y tienen algunos cortes insufribles.

7