Selección 2015 (1ª Parte)

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Mientras unos siguen con sus repasos de lo mejor del año, yo me meto de lleno en 2015 y os dejo la primera recopilación de novedades del año que viene. En ella podréis encontrar canciones que estarán en los nuevos discos de Belle & Sebastian, Guards, Twin Shadow, Murciano Total, Tigercats o Modest Mouse. También está el primer tema de Broken Social Scene en varios años o los cortes que adelantan los trabajos de Kate Pierson (una de las voces de The B-52’s) o Lady Lamb the Beekeeper, una chica que, aunque tiene una extensa discografía, no es muy conocida por estas tierras. Otros nombres que también veréis por aquí son los de Pinkshinyultrablast y My Expansive Awareness, dos nuevas bandas de dos partes muy diferentes del mundo (la primera es rusa y la segunda zaragozana), que se han dejado llevar por lo mejor del shoegaze y el space-rock.

Espero que os guste.

  1. Nobody’s Empire / Belle And Sebastian 5:07
  2. To Keep & to Be Kept (feat. Sharon Van Etten) / Jack Ladder & The Dreamlanders 5:13
  3. Turn Me Up / Twin Shadow 3:29
  4. Nicholas / Work Drugs 3:20
  5. Feel The Lightning / Dan Deacon 4:53
  6. Cherry / Chromatics 4:31
  7. Youwouldn’tlikemewhenI’mangry / Thom Yorke 5:13
  8. Quémalos por mí / Murciano Total 3:47
  9. Boys Latin / Panda Bear 4:12
  10. Oh, Tonight / The Hidden Cameras 4:27
  11. Golden Facelift / Broken Social Scene 4:31
  12. Umi / Pinkshinyultrablast 4:54
  13. We Are Stardust / My Expansive Awareness 4:28
  14. Lampshades On Fire / Modest Mouse 3:08
  15. Nothing More / Guards 3:50
  16. Mister Sister / Kate Pierson 3:18
  17. Billions of Eyes / Lady Lamb the Beekeeper 5:08
  18. Cavalry Captain / The Decemberists 3:19
  19. Junior Champion / Tigercats 3:29
  20. Bassem Sabry / of Montreal 4:49

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Pale Lights – Before There Were Pictures

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Tras un pequeño parón navideño, sigo recuperando discos de este 2014 al que le quedan un par de telediarios. Uno de ellos es el de Pale Lights, un álbum que lleva meses publicado (le he dado decenas de escuchas en Spotify), y que, para no variar, ha pasado un tanto desapercibido. Y es que, ya lo he dicho alguna vez, pero el pop de guitarras se ha convertido en el patito feo de la música indie, y los grandes medios ya no le hacen mucho a caso a este tipo de bandas. Ellos verán, se están perdiendo una gran cantidad de discos increíbles llenos de grandes canciones, como este de Pale Lights.

Pale Lights

Before There Were Pictures es su primer largo, pero Pale Lights no son unos recién llegados. El grupo fue fundado en 2011 por Phil Sutton, antiguo batería de Comet Gain, que reunió a gente de Knight School y Crystal Stilts, y algún amigo más, y formó la banda. Un año después publicaron su homónimo Ep de debut, el cual estaba producido por Gary Olson de The Ladybug Transistor. En él ya avisaban de lo bien que se les da hacer grandes canciones pop. Algo que confirman en este primer larga duración.

La banda de Brooklyn prefiere el pop más limpio, y en sus canciones se pueden escuchar las influencias de bandas como Felt o The Go-Betweens. Es el caso de cortes como Teary Eyes (1959), o Port of Shadows, en las que se van a un pop un poco más delicado que es una absoluta preciosidad. Lo bueno es que no se quedan ahí, y también se acercan al sonido de neozelandés de los primeros ochenta. Lo podemos comprobar en canciones como 4 O’clock in the Morning, Boy of Your Dreams o The Night Tells No Lies, donde nos recuerdan a bandas como The Chills o The Bats. Además lo hacen sin caer en la mala imitación y con su propio sonido. Algo que se agradece una barbaridad.

Quizá no sea un disco en el que encontremos una canción que destaque más que las otras (un hit en toda regla), pero todas están a un nivel muy alto. De hecho, es una de las mejores colecciones de pop que me he encontrado en este 2014. Por cierto, por si no tenéis suficiente con estas doce canciones, en su bandcamp podéis encontrar dos nuevos temas que publicaron hace poco más de un mes. También merecen mucho la pena.

8

Heavenly Beat – Eucharist

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Así, por sorpresa y de tapadillo ha sacado John Peña (ex bajista de Beach Fossils y el hombre que se esconde tras la etiqueta de Heavenly Beat) su tercer trabajo. Bajo la etiqueta de #noresources y sin el apoyo de Captured Tracks, que esta vez ha decidido no editarle el disco, apareció este Euchartist la semana pasada. De momento tan solo se puede conseguir a través de iTunes y de su Bandcamp, y la verdad es que no sé si habrá una edición física en un futuro. Lo que sí os puedo contar es que es el final de la trilogía que empezó con Talent, y continuó con Prominence, la cual ha llamado “Prelude to Greatnees”.

Heavenly Beat

Tras escuchar Eucharist varias veces, tengo que decir que le queda mucho recorrido para llegar a la grandeza a la que hace referencia en el título de la trilogía, y va a tener que ponerse las pilas si quiere salir del mundo “bedroom pop” en el que está metido. Y es que, el chico maneja de maravilla las estructuras y los sonidos electrónicos que utiliza para hacer sus canciones, pero le falta redondear con un buen estribillo. Peña consigue enganchar al oyente con sus bases aceleradas y sus ritmos caribeños, que la verdad es que te hacen moverte a las primeras de cambio, pero, en algunas ocasiones, sus temas se quedan un tanto vacíos. Y es que, aunque debe de ser el disco en el que más podemos escuchar su voz, todavía no se ha decidido a crear una canción pop de verdad. De esta manera deja todo en manos de la música, y claro, a veces se queda un poco a medias. Por supuesto, hay temas que funcionan muy bien, como Patience, Faults, Head, Legacy o el corte que da título al álbum, que se podría decir que es la mejor de todo el disco, pero al final te quedas con la sensación de que, aparte de bailar, también te apetece cantar.

No puedo decir que sea un mal disco, ya que tiene un sonido espectacular que resulta muy atrayente, y no puedo parar de bailar cada vez que me lo pongo, pero creo que mi relación con él no va a ir más allá de eso, y lo voy a olvidar pronto.

7

The Popguns – Pop Fiction

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Con eso de que el indie-pop vuelve a estar de moda, en los últimos años hemos vivido unos cuantos comebacks realmente inesperados. El último es del de The Popguns, que no se comieron un colín (como Ana Torroja) a principio de los noventa, ni se lo van a comer ahora, casi veinte años después de su separación. Esto es algo que, a los que nos va este tipo de música, ya estamos acostumbrados, pero no estaría mal que, de vez en cuando, alguna de estas bandas tuvieran un poco más de suerte. The Popguns se lo merecen, han hecho un gran disco de pop de guitarras, pero el álbum lleva en la calle desde el 1 de diciembre, y son muy pocos los medios que han sacado una reseña de él.

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Los Popguns de los primeros noventa eran un poco más ruidosos que estos, y tiraban más hacia los Primitives anteriores a Crash, esos de los que Morrissey era un gran seguidor. Sus guitarras eran más ruidosas, y dejaban ver un poco más de oscuridad en sus canciones. De eso encontramos algo en este nuevo trabajo, pero no es lo que más abunda. Los dos mejores ejemplos de esto son Something Going On y en I’ll See You Later, que aparecen al final del disco, y no dejan muy buenas sensaciones. Y es que, están mucho más acertados cuando rebajan el nivel guitarrero, y se ponen mucho más pop. Es el caso de City Lights e If You Ever Change Your Mind, que abren el disco de una forma maravillosa. Por no hablar de Lovejunky, el primer single, y la primera muestra de que han puesto rumbo hacia el pop que practican bandas como Allo Darlin’ o Camera Obscura. Algo de lo que dan buena muestra en en Still Waiting For The Winter y en la preciosa Alfa Romeo, que está inspirada en Chet Baker, y en una romántica imagen del trompetista paseando en su Alfa Romeo por los bulevares de San Francisco, Roma y París. Una delicia.

Uno de los puntos fuertes de The Popguns, es la voz clara e intensa de Wendy Morgan, que encaja a la perfección con los temas más tranquilos del álbum. Ahí están Out Of Sight y Not Your Night Tonight, tan melancólicas e invernales, con las que consiguen que te pongas de lo más tierno. Y es que, gran parte del álbum, tiene un tono tristón y melancólico. Vamos, que la portada tan bonita le viene como anillo al dedo. Algo que no creo que sea casualidad.

Sí, ya sé que ahora no apetece mucho atender a las novedades, y que todo el mundo está con los dichosos resúmenes del año, pero este disco merece mucho la pena, y os recomiendo que le deis un par de escuchas.

7,8

The Driscolls – Complete Recordings 1988-1991

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Durante los años fértiles del indie-pop británico salieron una gran cantidad de bandas que no contaron con un gran éxito, pero editaron una buena cantidad de canciones realmente interesantes. Una de ellas eran The Driscolls, un grupo de Somerset que apenas duró tres años y nunca llegó a sacar un Lp, pero sí unos cuantos singles y un Ep. De 1988 a 1990 dejaron ver su pasión por el indie-pop más o menos guitarrero, en el que, en muchas ocasiones, lograron dar con el estribillo y la melodía perfecta, haciendo así auténticos hits que, desgraciadamente, nunca llegaron a serlo.

Complete Recordings 1988 – 1991 es una recopilación publicada este año, que recoge todo lo que grabó la banda durante su corta carrera. Y cuando digo todo, es absolutamente todo, ya que incluso hay una entrevista con una radio británica. Quizá se han pasado un poco y han metido algunas pistas con un sonido demasiado cutre (Call Me Anything suena realmente mal), pero la idea era esa; publicar lo que editaron, y lo que se quedó fuera. Además, sin remasterizar ni nada de nada, directamente de la copia del vinilo. Algo que tiene su encanto.

Girl I Want You Back, Julie Christie y Doctor Good And His Incredible Life Saving S, son los tres singles que sacaron en su día, los cuales venían acompañados de sus correspondientes caras-b. Los tres son pequeñas joyitas de pop urgente y desenfadado, en las que también encontramos algún toque mod y new-wave. Lo bueno es que esas caras-b están a la altura de los temas principales, e incluso, en algunos casos los superan. El mejor ejemplo es Andrew, una de las caras-b de Girl I Want You Back, que es una absoluta delicia. O I Heard A Rumour, que acompañaba el single de Julie Christie, y es todo un acelerado pepinazo de C-86. Pero el premio es para 12” de Doctor Good And His Incredible Life Saving Soap, que venía acompañado de cinco canciones increíbles, entre las que destacaban If Only y Somenthing To Learn. Además, la canción principal, es la que más me gusta de su carrera. Tras ella solo editaron el Bang Ep, que contenía como canción principal la genial This Is A Different Song, y dos píldoras de pop con retazos de punk como Bang Goes Another Cloud y Out Of My Head, que son una pasada.

Entre los temas no editados o los que aparecieron en algunas recopilaciones (es complicado encontrar información de ellos), encontramos cosas muy curiosas. Además, parece que su siguiente rumbo iba a ser el sonido Manchester, porque canciones como How Does It Feel? , Sky High o Coloured Windows, suenan una barbaridad a ese rollo. Pero también podemos disfrutar de su pop acelerado y urgente en varios cortes. Es el caso de Time For Change, que estaba en una recopilación llamada Airspace II, en la que compartían temas con bandas como St. Christopher, Heavenly o The Wedding Present. O Here It Comes Again, que venía en una recopilación muy pop llamada And They Call It Pop. Además de una irreconocible versión del She Said She Said de los Beatles.

Toda una delicia de recopilación que nos muestra la carrera de un grupo que debería haber tenido más reconocimiento.

8,4

The Smashing Pumpkins – Monuments To An Elegy

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Es muy probable que Billy Corgan sea el tío que más pereza me da el mundo del rock. Su ego desmesurado ha conseguido que muchos de sus seguidores terminen odiando su música, y se olviden de las buenas canciones que hizo en los 90. Y es que, tras una pequeña obra maestra como Siamese Dream, empezó a dar muestras de su grandilocuencia en aquel Mellon Collie And The Infinite Sadness, un trabajo al que le sobraban la mitad de las canciones. A partir de ahí fue dando palos de ciego (Adore estaba bien, pero tampoco era una maravilla), y los compañeros con los que formó el grupo empezaron a huir lo más rápido que pudieron.

Sinceramente, creo que lo tenía que haber dejado en el 2000, cuando sacó los dos volúmenes de Machina, que eran tremendamente irregulares. Todo lo que ha hecho tras su vuelta en 2007 no tiene ni pies ni cabeza, y lo único que ha conseguido es empeorar más su imagen. Por eso ahora, quizá, intenta volver a sus mejores años en este Monuments To An Elegy.

El noveno trabajo Corgan (no tiene mucho sentido seguir hablando de ellos como una banda) no es un álbum notable, pero sí sorprende en sus primeras escuchas. Para empezar, se ha olvidado de los ramalazos heavys que tenían sus últimos álbumes, y se ha dejado llevar por las melodías y la electrónica. Algo curioso, ya que el batería es Tommy Lee, el de Motley Crue. El hecho de que las canciones sean más cortas y menos macarras, ya es un punto a su favor. Lo malo es que tan solo ha conseguido dar con la formula en tres o cuatro temas. El rollo le funciona en Being Beige, que es simplona, pero bonita, y en Run 2 Me, que se acerca peligrosamente a los Killers más electrónicos, pero tampoco está nada mal. Pero donde más acertado está es en Dorian, una semi-balada en clave synth-pop en la que recupera los mejores momentos de su Adore. Luego deja ver algunas buenas sensaciones en Drum + Fife y en Monuments, pero poco más.

Es lo mejor que ha hecho en muchos años, pero es que el nivel estaba tan bajo, que tampoco era muy difícil.

6,5

Jack Ladder & The Dreamlanders – Playmates

jack ladder

Con el repaso de lo mejor de 2014 finiquitado, ya toca empezar con los discos que saldrán en 2015. Uno de ellos es el cuarto trabajo de Jack Ladder & The Dreamlanders, un extraño crooner australiano, al que le ha llegado el momento de petarlo. Más que nada, porque ahora graba para Fat Possum, que es un sello bastante fuerte en Estados Unidos, y porque en este nuevo trabajo tienen una invitada ilustre. Y es que, por aquí, podemos escuchar la voz de Sharon Van Etten en un par cortes, que, casualmente, son los dos mejores del disco. La norteamericana está encantada con Ladder, y según dice ella misma, “la primera vez que le vio fue impactante”, además, “se siente muy afortunada de haber colaborado en este proyecto”.

jack ladder

El primer nombre que te viene a la cabeza cuando escuchas a Jack Ladder, es el de su compatriota Nick Cave. Eso puede jugar a su favor o en su contra, ya que hay veces que, voy a parafrasear a mi amigo Israel, “hay momentos en los que es más Nick Cave que el propio Nick Cave”. Esto le puede chirriar a más de uno, pero Ladder es listo, y combina esta pasión por Cave con su otra pasión: Bryan Ferry y Roxy Music. Y es, que a lo largo del disco nos encontramos con temas realmente interesantes que combinan estas dos pasiones. Es el caso de Come On Back This Way y To Keep & To Be Kept, los dos temas en los que colabora Sharon Van Etten, que son una auténtica delicia. Pero también deja ver esa faceta en esa Her Hands tan new romantic, o Let Me Love You y The Miracle, que suenan una barbaridad a los Roxy Music de principio de los ochenta.

Cuando se sale del rollo luminoso y se va a la oscuridad, no está tan acertado. Le funciona en Model Words, que, aunque recuerda mucho al Mark Lanegan más electrónico, suena bastante bien. Pero Reputation Amputation es una macarrada insoportable, y Neon Blue le quedado demasiado oscura. Aunque la verdad es que tiene su punto. Al igual que Slow Boat To China, la preciosa balada con la que cierra el disco.

Estoy convencido de que el año que viene va a dar el gran salto y lo vamos a tener hasta en la sopa, pero la verdad es que el chico se lo merece.

7,8