Eliot Sumner – Information

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Algunos pensarán que Eliot Sumner lo ha tenido fácil por ser quien es, pero el poco caso que se está haciendo a su debut en solitario, demuestra que no. La hija de Sting lleva años en esto del mundo de la música, y con I Blame Coco, su antigua banda, tocó en festivales tan importantes como el FIB o Glastonbury. Esto debería valer para que se le prestará un poco más de atención a sus nuevas canciones, pero no, el disco salió hace una semana, y cuesta encontrar una crítica en los medios centrados en el tipo de música que practica la chica. Es una pena, porque le ha quedado un trabajo bien majo, y con varios singles que lo podrían petar fácilmente.

Supongo que la razón de este ninguneo es lo mucho que se parece a su padre. SI no te dicen que es una chica, sería fácil pensar que estás escuchando el nuevo trabajo de Sting, y que al ex líder de Police le ha dado un ataque de modernidad. No solo es que cante igual que su padre y que tenga la misma voz, es que también toca el bajo y se mueve igual en el escenario. Pero oye, esto también tiene su punto, y resulta curioso escuchar esa voz tan reconocible en un tipo de música tan diferente.

Musicalmente, Sumner se va hacia el pop oscuro con algún deje electrónico e influencias de los ochenta. Algo que hacen muchas bandas, pero hay que saber hacerlo bien, no solo consiste en meter un teclado por allí y una guitarra oscura por allá. La británica ha sabido dar con la tecla para que todo funcione, y crear un trabajo lleno de canciones directas, de esas que se pegan como una lapa a las primeras de cambio. Let My Love Lie On Your Life, After Dark, I Followed You Home, Come Friday… Casi cualquier canción del álbum podría convertirse en un hit rotundo. Y eso que todavía no he mencionado las que a mi juicio son los mejores cortes del disco. Y es que, los siete minutos del tema titular, con ese teclado tan dark, son irresistibles. Al igual que What Good Could Ever Come Of This, toda una delicia pop con un estribillo de diez. Si es que, hasta In Real Life, el bonus track, es un tema notable.

Los únicos momentos en los que creo que está menos acertada es en Halfway To Hell, que le ha quedado demasiado macarra, y en Say Anything You Want. Esta última no está mal del todo, pero sí es cierto que podría ser una balada de la última etapa de su padre, y eso ya no mola tanto. Por lo demás, es un gran disco, y se merece un reconocimiento mucho mayor del que está teniendo.

8

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Eleanor Friedberger – New View

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Una de las artistas que más escuché en 2013 fue Eleanor Friedberger. Su Personal Record se convirtió en uno de mis discos favoritos de ese año, y su concierto en la sala Charada de Madrid me dejó con cara de tonto durante todo un fin de semana. Así que os podéis imaginar las ganas que tenía de hacerme con este New View. Quizá, por eso, porque había puesto demasiadas expectativas en él, me ha decepcionado un poco. La neoyorquina ha sacado un disco en el que las influencias del folk de los setenta están demasiado presentes. Es un trabajo que no está mal, suena bien, y todo está en sitio, pero le falta un poco de la frescura que encontrábamos en sus dos primeros discos.

Para conseguir ese sonido tan propio de hace cuatro décadas, Friedberger y su banda se fueron a un estudio al norte de Nueva York, donde grabaron el álbum en directo, y registraron esas grabaciones en el tipo de cintas que se utilizaban en aquella época. Hasta aquí perfecto, han conseguido sonar como una banda de los setenta, pero el por el camino se han olvidado de crear las canciones idóneas para ese sonido. Apenas lo consiguen en media docena de cortes, y casi todas en la primera parte del disco. He Didn’t Mention His Mother y Open Season, las dos canciones que abren el disco, siguen la misma línea folk que ya dejaba ver en algunas partes de sus dos trabajos anteriores, y en ellas sigue demostrando que se le da bien, sin más. Algo que también podemos comprobar en la deliciosa Your Word – me encanta que le dé el protagonismo al órgano -. Pero lo mejor viene cuando se acelera un poco y se centra más en el rock. Es lo que hace en Sweetest Girl y Cathy With The Curly Hair, las dos únicas canciones que me han hecho vibrar de verdad.

En la parte final del disco hay algo que se deja escuchar, como la delicada Two Versions Of Tomorrow, que un poco más corta hubiera estado mejor, y la ensoñadora Does Turquoise Work? El resto termina resultando un poco aburrido.

No se puede decir que sea un mal disco, pero sí uno que, en una buena parte, resulta un tanto tedioso y sin chicha. Algo que no pasaba con sus dos primeros trabajos.

7

Primavera Sound 2016: Chairlift – Moth

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La casualidad ha querido que en esta semana salgan muchos discos nuevos de artistas que van al Primavera Sound. Uno de ellos es el tercer trabajo de los neoyorquinos Chairlift. El dúo, formado por Caroline Polachek y Patrick Wimberly, vuelve con un álbum en el que siguen practicando el pop a su manera. Y es que, se supone que con este trabajo iban a dejar las rarezas de lado, pero su música sigue teniendo ese punto extraño que, la verdad, es lo que les hace mucho más interesantes. Ya tenemos un millón de grupos de pop electrónico insulsos y repetitivos.

Tengo que reconocer que me ha costado pillarle el puntillo a este Moth, y que, a día de hoy, todavía hay alguna cosilla que me carga. Pero bueno, centrémonos en todo lo interesante que hay en él, que es mucho. Para empezar, está Romeo, el tema más comercial de su carrera, y todo un llena pistas. Para mi gusto, es uno de los hits de este año que acaba de empezar (aunque salió a finales del pasado), y todo un ejemplo de cómo hacer un buen tema de pop electrónico sin caer en lo de siempre. Algo que también ocurre con Moth to the Flame, donde se sacan de la manga su canción más bailable y más pop. Vamos, que con estos dos temas, y con Show U Off, que también tiene alma de hit, lo deberían petar.

No penséis que todo el álbum tira hacia ese camino, gran parte de él se centra en ese pop un poco más delicado y tranquilo que han practicado hasta ahora. Ahí es donde Polachek puede jugar más con su voz y meter esos gorgoritos tan característicos suyos. Ahí está la genial Polymorphing, o esa Ch-Ching en la que tiran de ritmos más propios del hip-hop. Aunque es en la melancólica Crying In Public donde demuestran lo bien que se le dan este tipo de canciones. En ella encontramos el mejor estribillo del álbum, triste como pocos, y de lo más bonito.

Hasta aquí lo bueno, porque no todo es maravilloso en Moth. Al final del disco se les va un poco la mano con algunos temas. Es el caso de Ottawa to Osaka, que tiene un buen estribillo y un ritmo interesante, pero es demasiado larga. O No Such Thing as Illusion, la canción que la que cierran el álbum aburriendo de lo lindo.

No es un trabajo perfecto, pero sí que tiene un gran puñado de canciones notables. Eso sí, ninguna como Take It Out On Me, una de las canciones de su anterior álbum, y mi preferida de toda su carrera.

7,7

Primavera Sound 2016: Suede – Night Thoughts

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Es difícil meterse de lleno en un nuevo disco de una banda como Suede, que cuenta con un comienzo de carrera sublime (sus dos primeros trabajos son de diez), pero también con un declive importante justamente después. La salida de la banda de Bernard Butler les hizo mucho daño, y tras ella solo pudieron sacar un disco decente, el muy comercial Coming Up. Eso hasta ahora, claro, porque los siete años de descanso que se pegaron en la pasada década, les han sentado muy bien. Es algo que pudimos ver en su anterior trabajo, el notable Bloodsports, y algo que confirman en este.

Los británicos saben muy bien que lo mejor de su carrera fueron sus primeros años, y no se han cortado un pelo a la hora de recuperar esos sonidos. Night Thoughts está lleno de esa épica que rebosaba el fantástico Dog Man Star. De hecho, es un trabajo lleno de baladas, en el que Anderson vuelve a contar historias desde una perspectiva casi adolescente. Sí, es cierto que esa etapa de su vida le pilla un poco lejos, pero eso no quita que pueda seguir escribiendo de eso. Ahí está la nostálgica When You Are Young que abre el disco, o ese pedazo de hit llamado Like Kids. Dos canciones que, además, representan muy bien las dos caras del álbum. Y es que, por un lado tenemos los singles directos y pegadizos, como la ya mencionada Like Kids o No Tomorrow, y por el otro las baladas épicas. Yo, que soy muy fan del Dog Man Star, me quedo con esta última faceta. Sobre todo con Outsiders, que no es precisamente una balada, pero sí uno de esos temas de intensidad guitarrera que tan buenos resultados les dio en los noventa.

No resulta fácil volver a enganchar a tu público, y mucho menos si lo haces con canciones que, en un principio, pueden ser algo difíciles. Ellos lo han conseguido con temas como Tightrope, donde derrochan toda esa intensidad y melancolía en seis minutos sublimes, o en I Can’t Give Her What She Wants, que va por el mismo camino. Pero si hay una canción que recuerda a sus mejores tiempos, y a sus mejores baladas, esa es The Fur & The Feathers. El tema con el que cierran el disco es una pequeña maravilla, que nos trae a la memoria esa Still Life que cerraba a lo grande su obra maestra.

Sinceramente, no me esperaba que Suede sacaran un disco tan interesante a estas alturas. Habrá que verles otra vez en la próxima edición del Primavera Sound.

7,8

Majical Cloudz – Wait & See Ep

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Los canadienses Majical Cloudz se están convirtiendo en uno de mis grupos favoritos de la actualidad. Su último álbum, el maravilloso Are You Alone?, ocupó el tercer puesto en mi lista de lo mejor del año, y es un disco que prácticamente he escuchado todos los días desde que salió a principio del otoño pasado. Por eso he recibido con mucho entusiasmo este nuevo Ep, en el cual hay cinco canciones que grabaron en las mismas sesiones que las de su último trabajo.

Siempre que aparecen este tipo de Eps con “los restos” de un disco, uno tiende a pensar que no hay nada interesante, y que si en su día sobraron, fue por algo. En este caso no es así, ya que la banda de Montreal las dejó fuera intencionadamente, para no saturar con un LP de 17 canciones (a ver si aprenden los DIIV). Han hecho bien, ya que el álbum funciona a la perfección con sus doce temas, y este Ep hace lo propio con sus cinco cortes.

Evidentemente, en Wait & See siguen en su línea, alimentando su música de tristeza y melancolía, y poniendo su electrónica minimalista al servicio de la voz profunda de Devon Welsh. Sí es cierto que, quizá, es un poco más personal y menos directo que Are You Alone?, pero es igual de interesante. Sobre todo Heaven, que juega en la misma liga que temazos tan grandes como Are You Alone? O Silver Car Crash. En ella se ponen un poco más intensos que de costumbre, dejándonos un estribillo bañado en unos teclados misteriosos y oscuros que son una maravilla. No es el único tema en el que se ponen realmente intensos, en Let Me Lie nos dejan otro estribillo sobrecogedor y persistente. En el resto del Ep están más contenidos, pero eso no quita para que nos encontremos con verdaderas joyas, como la canción que le da título, o My Heart Soaks Up Every Drop of Your Blood, el tema tan triste que lo cierra.

Wait & See no es un Ep más de transición entre álbum y álbum, son cinco canciones que confirman que los canadienses son una de las mejores bandas de la actualidad.

8

Primavera Sound 2016: Savages – Adore Life

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Si vivís en este mundo, os habréis enterado del anuncio del espectacular cartel del Primavera Sound de este año. Entre artistas y bandas tan potentes como Radiohead, PJ Harvey, Tame Impala o el grandioso Brian Wilson (interpretando el Pet Sounds), están Savages, que la semana que viene publican su nuevo disco.

Tengo que reconocer que, con su primer trabajo, no terminé de pillar el punto a la música de estas británicas. Su post-punk agresivo me dejó un poco indiferente, pero tuve la oportunidad de verlas en directo en Madrid, y me dejaron un muy buen sabor de boca. Ahora, con este segundo álbum, me han terminado de conquistar.

Adore Life sigue en la misma línea agresiva que su debut. Las guitarras suenan igual de potentes y aceleradas, y su frontwoman, la francesa Jehnny Beth, no ha perdido el carisma a la hora de interpretar sus canciones. Pero hay algo que lo diferencia de su primer trabajo: es menos crudo y más asequible. O por lo menos eso es lo que me ha parecido a mí. Quizá sea la temática del disco, en la que encontramos continuas referencias al amor y a lo bonita que es la vida (ahí está el título del disco para demostrarlo). Eso sí, lo cuentan de una forma tan agresiva, que casi cuesta creerlo.

If you don’t love me, You don’t love anybody”. Si empiezas un disco con un tema como The Answer, ya tienes parte del trabajo hecho. El primer single del álbum es un auténtico cañón guitarrero e intenso, en el que Beth da buenas muestras de lo mucho que ha escuchado a Patti Smith. Y así siguen durante todo el álbum, en el que tan solo bajan el ritmo en la estupenda Adore, y en Mechanics. El resto es una auténtica apisonadora en la que encontramos algún himno más cercano a la rama post-punk cercana a la pista de baile, como Evil y Surrender, o alguna rareza como Slowing Down The World, en la que se relajan y se ponen un poco más escurridizas. Pero lo mejor viene cuando se aceleran y nos dejan sus temas de rock acorazado, como Sad Person, I Need Something New, When I Love o T.I.W.Y.G.

Sin duda alguna, con Adore Life, Savages se confirman como una de las bandas más potentes del rock actual. Además, os recomiendo que no os perdáis su directo.

7,9

DIIV – Is The Is Are

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El lunes pasado tenía planeado volver al blog a lo grande, con el último trabajo de David Bowie, pero, evidentemente, todo cambió al levantarme por la mañana y enterarme de la triste noticia de su muerte. Ahora, que ya he escrito la crítica para otra página, y que ya han pasado unos días, me veo con ánimo para recuperar la actividad por aquí. Eso sí, lo hago con el segundo trabajo de DIIV, y no con Bowie (podéis leer mi opinión del disco en el enlace de más arriba).

El caso de DIIV es bastante curioso. En un principio, es una banda que no tiene una fama excesiva, pero los miembros del grupo lo ven de una forma diferente (solo hay que comprobar lo grande que salía su nombre en aquél cartel del Primavera Sound en el que no llegaron a tocar). Sobre todo Zachary Cole Smith, el líder y compositor del disco. Sus escarceos con las drogas (con detención incluida) y su relación con otra semi-estrella como es Sky Ferreira, lo emparentan con otras parejas musicales famosas –no olvidéis que es un gran fan de Nirvana-. Esto no sería más que un cotilleo, si no fuera porque el propio Cole Smith ha comentado que este trabajo está influenciado, entre otras cosas, por ese arresto de 2013, y que gracias a estas experiencias vividas, se ha centrado en buscar otros caminos para crear sus canciones.

Is The Is Are es un disco largo (demasiado), que tiene dos vertientes. Por un lado tenemos las canciones que beben del C-86 y el dream-pop, y por otro, una nueva faceta más oscura y cruda. Como supondréis, yo me quedo con la primera, que es donde muestran mejor su talento para crear melodías chulas con apenas dos acordes de guitarra. El mejor ejemplo es Under The Sun, el single oficial del álbum, que es absolutamente irresistible, y mi primer bucle del 2016. No cabe duda de que Cole Smith sabe cómo manejar esas guitarras cristalinas tan presentes en sus canciones. Algo que también se puede ver en otros temas del disco, como es el caso de Out Of Mine, Dopamine, Yr Not Far, Healthy Moon, o Loose Ends, que a la postre, son lo mejor del álbum.

Si nos vamos a la faceta más oscura también encontramos cosas interesantes, pero menos. Resulta curiosa la colaboración de Sky Ferreira en Blue Boredom (Sky’s Song). Más que nada porque se han hecho un homenaje (vamos a llamarlo así) a Sonic Youth en el que la Ferreira se cree Kim Gordon. Tampoco están nada mal la crudeza de Bent (Roi’s Song), o el deje krautrock que tienen Valentine y el tema que da título al álbum. Pero es en Take Your Time y Dust donde mejor demuestran que pueden cambiar un poco su sonido y hacer algo notable con unas guitarras un poco más crudas. Algo que no puedo decir de Mire (Grant’s Song), que resulta de lo más pesada.

El segundo trabajo de los neoyorquinos es un disco irregular, al que le sobran media docena de canciones que hubieran estado mejor en un Ep posterior. Y es que, lamentablemente, se repiten demasiado, y la excesiva duración del álbum no ayuda mucho.

7,4