Ezra Furman – Transangelic Exodus

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Ezra Furman es un/a artista peculiar que se ha ido moldeando como persona a través de su carrera musical. Furman afirma que es una persona “queer”, no conforme con su género, y cuya identidad ha ido surgiendo a medida que iba sacando sus discos en solitario. Una identidad que ahora explora en todo su esplendor en “Trasangelic Exodus”, su último trabajo.

Lo nuevo de Ezra Furman es mucho más que un disco convencional, y un trabajo absolutamente necesario en la época en la que vivimos. El álbum, que no llega a ser conceptual, pero que nos cuenta su huida y un viaje en carretera junto a un ángel –nos sitúa en un mundo ficticio en el que los ángeles están mal vistos y se les ingresa para córtales las alas-, es todo un canto a la libertad, y a la elección de género y sexo. Además, Furman afirma que es una combinación de ficción con parte de su vida real.

Musicalmente, es un trabajo con una producción sucia, en el que encontramos influencias que van desde el rock de los cincuenta, a Bruce Springsteen, pasando por The Velvet Underground o el garage-punk. Y no, no es un trabajo fácil de digerir, pero, de alguna manera, te atrapa. La voz cascada, y absolutamente desgarradora de Furman, te mete de lleno en esta huida por carretera. Y lo hace desde ‘Suck the Blood from My Wound’, el himno donde cuenta como rescata a su ángel del hospital. Es un corte que abre el álbum con fuerza, y con un claro sonido a Springsteen. Pero no es engañéis, no todo tira hacia ese camino. El disco es más duro de roer, y salvo esa ‘Love You So Bad’, tan absolutamente pop y deliciosa, el resto es un poco más complicado. Aun así, no resulta complicado dejarse llevar por esa calma que precede a la tempestad en la maravillosa ‘Driving Down to L.A.’; por las pinceladas electrónicas de ‘Compulsive Liar’ y ‘From a Beach House’, o por la urgencia de ‘Maraschino-Red Dress $8.99 at Goodwill’. Además de esa genial ‘I Lost My Innocence’, con la que cierra el disco, que cuenta con un estribillo de lo más pegadizo (“I lost my innonce, to a boy named Vincent”).

Lo dicho, no es un disco fácil, pero, tras unas escuchas, termina resultando de lo más atractivo. Además, muchas veces, lo importante de una obra no es la obra en sí, sino el trasfondo que hay detrás.

7,6

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Superchunk – What a Time to Be Alive

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Sé que es un poco absurdo, pero da pena que los discos de los grupos a los que les tengo cariño, no me terminen de entusiasmar. Es lo que me ha pasado con el nuevo trabajo de Superchunk, que se me ha hecho un poco bola. Y con esto no digo que sea un mal disco, pero, después de tantos años, el indie-rock sin más me ha dejado de llamar la atención. Cuando le dan un toque más pop, sí que me dice algo, como el caso de Waxahatchee, la cual, por cierto, colabora en este trabajo. Pero cuando es demasiado crudo, no me entra.

Superchunk han hecho su disco de toda la vida, ni más ni menos. Es un trabajo de indie-rock urgente, en el que van a toda leche, y que apenas dura media hora. Evidentemente, se pasa en un suspiro, pero también produce algo de indiferencia. Solo los temas con un claro acento más melódico, me han gustado de verdad. Es el caso del corte que da título al álbum, que me parece todo un himno indie-rock vigoroso y fresco. Además, para no variar, ha sido la elección de Trump la que ha inspirado esta canción, y gran parte del disco. También me han gustado ‘Break of Glass’ y ‘Erasure’. Aunque, con esta última, tengo alguna pega. A una canción creada por Superchunk, con Waxahatchee y Stephin Merritt de colaboradores, le pido mucho más, y ésta está bien, pero no es sobresaliente.

Será un topicazo, pero se me ha pasado la edad de disfrutar de canciones como ‘Lost My Brain’ y ‘Cloud of Hate’. La contundencia guitarrera y el ritmo acelerado, que casi está cerca del Hardcore, no son lo mío. Es más, creo nunca lo ha sido. Sin embargo, cuando se ponen potentes, pero algo más melódicos, les puedo dar una oportunidad. Canciones como ‘Dead Photographers’ y ‘I Got Cut’ bien la merecen. Aunque sigo prefiriendo su lado más suave, como el de ‘All for You’ y ‘Black Thread’, las dos canciones que cierran el disco.

Desde luego, si sois seguidores del indie-rock más puro, lo nuevo de Superchunk no os va a defraudar, pero si buscáis algo más, quizá no os termine de encandilar del todo.

7

Franz Ferdinand – Always Ascending

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No hay nada como tomarse un descanso y embarcarse en nuevos proyectos para volver con nuevas ideas y las fuerzas renovadas. El primer álbum no colaborativo de Franz Ferdinand desde 2013, y la continuación de su estupenda aventura con Sparks, es un buen ejemplo. Los escoceses vuelven con las pilas cargadas, con dos nuevos miembros (Nick McCarthy dejó la banda nada más acabar su anterior trabajo), y recuperando parte de esa electrónica que ya emplearon en “Tonight: Franz Ferdinand”. Además, también se les ha quedado algo del mundo teatral del dúo angelino, que es algo que siempre viene bien.

La gente es muy mala, y cuando hace unos meses estrenaron ‘Always Ascending’, fueron muchos los que dijeron que se habían hecho un LCD Soundsystem de segunda. Algo con lo que no estoy nada de acuerdo, ya que es un tema puramente Franz Ferdinand visto desde el lado más electrónico. Además, sinceramente, no he encontrado un single tan potente en el último trabajo de James Murphy y compañía que, dicho sea de paso, es el mayor usurpador de la música actual. Y no es el único hit que hay en el disco, también tenemos la genial ‘Lois Lane’, donde juegan de maravilla con unos teclados de lo más ochenteros. O ‘Feel The Love Go’, donde incorporan un saxo de lo más sucio a su clásico juego de guitarras. Aunque el otro gran momento del disco es ‘Glimpse of Love’, en la que los teclados vuelven a ser los grandes protagonistas.

Una de las novedades que nos presenta “Always Ascending”, es unos Franz Ferdinand muchos más cinematográficos y melodramáticos. La influencia de Sparks es palpable en un corte como ‘The Academy Award’, en la que hacen referencias al mundo del cine, y nos dejan una de las mejores frases del año (“The Academy Award for good times goes to you”). El otro momento teatral del disco llega al final, con esa ‘Slow Don’t Kill Me Slow’, en la que encontramos a un Alex Kapranos suplicando que no le maten suavemente.

Evidentemente, los Franz Ferdinand de toda la vida, también están presentes. Y tengo que decir que es la faceta que menos me interesa de ellos. Cortes como ‘Lazy Boy’ o ‘Paper Cages’, están bien, pero no me matan, y los veo un poco repetitivos. Aunque luego lo compensan con pequeñas locuras como ‘Finally’ y su destartalado ritmo de batería.

Si erais de los que pensabais que el grupo escoces estaba muerto, no podíais estar más equivocados, porque “Always Ascending” es uno disco lleno de grandes canciones. Además, me la juego, y digo que estamos ante su mejor disco desde lejano “You Could Have It So Much Better… With Franz Ferdinand”.

7,8

MGMT – Little Dark Age

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Fuimos muchos los que no entendieron la jugada de MGMT tras el éxito de “Oracular Spectacular” y de ‘Time to Pretend’ y ‘Kids’, dos de sus canciones. Sus siguientes trabajos apenas tenían singles, y en ellos se dejaban llevar por una psicodelia densa que no terminó de cuajar entre sus seguidores más poperos. Ahora, unos cuantos años después, parece que se han dado cuenta de esto, y en una entrevista reciente han declarado que, “esos dos discos fueran tan mal recibidos, que pensaron que nunca volverían a tener la popularidad con la que contaban tras su debut”. Lo bueno es que han tomado las riendas del asunto, y han vuelto a su lado más pop. Es más, se podría decir que “Litte Dark Age” es su álbum más comercial.

De alguna manera, estamos ante un álbum de regreso. La banda ha estado separada durante unos años, pero algunas cosas les han hecho volver. Entre ellas, la elección de Trump como presidente, algo que, como a todo el mundo, les dejó sorprendidos y les sirvió de inspiración para crear nuevas canciones. De hecho, confiesan que, “al parecer, están más inspirados para escribir música pop después de que el mal se apoderara del mundo”.

Cuando escuché el primer adelanto del disco, y el tema que le da título, pensé que ahora se habían pasado al lado más oscuro del pop, y la verdad es que me llevé una grata sorpresa. Esta canción tan ochentera, y tan dark, me conquistó a las primeras escuchas, la verdad es que no me hubiera importado que hubieran seguido por ese camino. Pero no es el caso. Sí siguen por el lado ochentero en la sorprendente ‘Me and Michael’, el tema más pop y comercial de su carrera, y una absoluta delicia de canción. También siguen por el mundo electrónico en varios cortes del disco. Es el que caso de la robótica y psicodélica ‘She Works Out Too Much’, de la melancolía ‘James’, la cual está dedicada al guitarrista que llevan de gira, o la muy bailable ‘One Thing Left to Try’. Todas ellas funcionan de maravilla, y nos devuelven a los MGMT más pop.

Hay que dejar claro que no todo es electrónica en este trabajo, también hay cortes de aires más setenteros y psicodélicos. Es el caso de ‘When You Die’, que es un buen single y cuenta con un estribillo de lo más pegadizo. O de esa balada sedosa y cálida llamada ‘Hand It Over’. Lo malo es que, cuando tiran hacia este lado, hay momentos en los que vuelven a caer los tics de sus dos anteriores trabajos, y un tema como ‘When You’re Small’ resulta un tanto pesado.

Desde luego que, tras lo poco que me gustó su anterior trabajo, no me esperaba volver a disfrutar un disco suyo, y ni mucho menos que, éste, me parezca de lo mejor que se puede escuchar ahora mismo. Bien por ellos.

8

Novedades 2018 (1ª Parte)

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Llevo un par de semanas dándole vueltas a la primera recopilación de novedades del año, poniendo y quitando temas según iban saliendo otros nuevos, pero al final he tenido que parar, porque si no, no la pongo nunca. Eso sí, en todo este tiempo, ha habido unos cuantas canciones que siempre han estado dentro, como la nueva de David Byrne, el hit de Sunflower Bean, el pop sin complejos de Troye Sivan, o la vuelta de Tracey Thorn. Incluso creo que la de The Vaccines también ha estado siempre ahí. Y es que es bastante buena, la verdad. Así que nada, espero que os guste, y prometo que en la próxima no voy a marear tanto la perdiz.

1. Marble Skies / Django Django 4;26
2. Queen / Tracey Thorn 4;17
3. My My My! / Troye Sivan 3;34
4. Pearly Gates / U.S. Girls 4;05
5. Cause for Concern / De Lux 4;56
6. Everybody’s Coming To My House / David Byrne 3;30
7. Time In Joy / Field Music 6;00
8. Always / Liima 3;33
9. Feel The Love Go / Franz Ferdinand 4;48
10. Espionage / Preoccupations 4;29
11. Dark Shadows / EMA 3;36
12. Catch You Dreaming / Ride 6;09
13. Providence / Little Star 3;28
14. Cezanne / Perapertú 3;06
15. Your True Name / The Radio Dept. 4;06
16. Jesse / Frankie Cosmos 2;49
17. Pirouette / Jay Som 4;30
18. Crisis Fest / Sunflower Bean 3;31
19. I Can’t Quit / The Vaccines 2;43
20. Erasure / Superchunk 3;41
21. All Nerve / The Breeders 2;11
22. Echo / Black Rebel Motorcycle Club 5;14

U.S. Girls – In a Poem Unlimited

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Meg Remy es una de las artistas de la actualidad con más personalidad. Bajo el nombre de U.S. Girls, se ha labrado una de las carreras más interesantes de los últimos años, además de una de las más prolíficas, porque lleva unos cuantos discos en apenas una década. Aunque también es cierto que ha empezado a tener repercusión con los dos últimos – “Half Free” era un disco extraño, pero también maravilloso-. Con el tiempo, ha ido domesticando un poco su música, pero no se ha dejado ni un ápice de esa personalidad en el camino, como bien demuestra en “In a Poem Unlimited”, su nuevo trabajo.

Feminista, provocadora, extraña…la música de la norteamericana, afincada en Canadá, es lo que debería ser el pop femenino del Siglo XXI. Si en lugar de encumbrar a divas que no tienen mucho que decir, y que hacen la misma canción constantemente, encumbráramos a estas artistas que reflejan la realidad de la mujer actual, otro gallo nos cantaría. Pero debe ser que es demasiado “rara” para el público masivo; ese que solo se va a lo fácil. Y es algo que no entiendo, porque en este disco hay temas absolutamente comerciales. Ahí está ese himno disco llamado ‘M.A.H.’, que es de las canciones más pegadizas que escuché el año pasado. O la sensual ‘Pearly Gates’, inspirada en una historia real en la que un hombre trata de convencer a una chica para tener sexo sin protección porque es muy bueno con “la marcha atrás”. Además, también sabe emocionar, como bien demuestra en ‘Poem’, en la que se va al synth-pop sin ningún tipo de complejos.

Para ser justos, también hay que decir que en este álbum también saca a relucir una faceta un tanto más difícil. Se ha vuelto un poco loca con los saxos, que aparecen una forma un tanto estridente, al igual que alguna guitarra que otra, pero es algo que a mí me ha convencido. Creo que temas como ‘Velvet 4 Sale’ o ‘Rage of Plastics’ ganan bastante con estos ingredientes. Al igual que la suciedad le viene de maravilla a ‘Incidental Boogie’. Pero lo mejor de esta faceta un poco menos accesible, es ‘Time’, el tema que cierra el álbum. Sus siete minutos, en los que mantiene todo el rato un ritmo espídico y desenfrenado, te ponen a tope, y ni la orgia de instrumentos final, hace que bajes el ritmo. Además, me encanta el dialogo que sirve como introducción a la canción, que ha bautizado como ‘Traviata’.

Loco, reivindicativo, algo caótico…Lo nuevo de U.S. Girls es otro gran disco en el que merece la pena adentrarse.

8

Math and Physics Club – Lived Here Before

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Math and Physics Club es uno de esos grupos que ama el pop de toda la vida, y que no necesita tirar de efectismos para hacer canciones con encanto. Sus temas suenan limpios y sin apenas distorsiones, y sus letras son de lo más cotidianas, pero, de alguna manera, siempre terminan haciendo discos de lo más interesantes.

Lived Here Before” es su cuarto trabajo, y una vez más, en él encontramos una notable revisión del pop británico de los ochenta. Desde su Seattle natal, estos tres chicos se han empapado del twee-pop y el indie-pop que se hizo durante aquellos años en las islas, y lo han traído de nuevo a la actualidad. No voy a decir que el resultado sea sorprendente, porque esa no es la palabra, pero sí bonito y entretenido. Digamos que es uno de sus discos idóneos para pasar un buen rato sin pensar en nada más.

El álbum se abre ‘Threadbare’, uno de sus cortes más animados, en el que cuentan con un estribillo de lo más animado. Y es que, se les da de maravilla hacer este tipo de temas, como bien demuestran en ‘Broadcasting Waves’, de la cual llevo enamorado una semana, la deliciosa ‘Take a Number’, y ‘Past & in Between’, en la que dan el protagonismo a un órgano y unos coros maravillosos. Y si ya nos vamos a ‘All the Mains are Down’, vemos que amplían sus influencias, y se fijan en los primeros R.E.M. Además, con mucho acierto. Sin embargo, cuando se relajan, me cuesta pillarles el punto un poco más. Canciones como ‘Marblemouth’, ‘The Pull of the TIdes’ o ‘Like Cinnamon’, me gustan, pero no me emocionan.

Buen pop, canciones notables, y mucho encanto. ¿Para qué queremos más?

7,4